NUESTROS AMIGOS

Yo soy Alfredo y mi novia se llama Montse. Tenemos unos amigos que vemos cada cierto tiempo. Un día quedamos para ir a la piscina y pasar la tarde tomando el sol y dándonos unos chapuzones. Al llegar a la piscina Toni y Mari, que así se llaman nuestros amigos, me di cuenta que Toní estaba bastante atlético y que Mari, a la que ya se le adivinaba un cuerpo bonito, con el mini bikini que traía estaba muy sugerente. Así que empecé a imaginar situaciones morbosas con nuestros dos amigos.

A la semana siguiente nos íbamos a un apartamento en la playa que habíamos alquilado. Les recordamos que nos íbamos a esa localidad, que no diré el nombre para no dar pistas, porque cerca hay una playa nudista. Y acto seguido les invitamos a que vinieran a pasar unos días. Toni dijo que le gustaría ir a una playa nudista, pero que a Mari le daba un poco de corte. Montse le explicó a Mari que es lo que una piensa antes de ir, pero que cuando ves la normalidad de la gente en esas playas, pasados unos minutos se pasa y se disfruta mucho nadando en pelotillas.

Les invitamos a cenar a casa y les enseñamos unos videos estando en la playa donde se nos veía a nosotros desnudos y muy bronceados. Toni estaba con la boca abierta y Mari no paraba de hacer comentarios sobre los cuerpos desnudos que veía con risitas nerviosas. Toni comentó que él también quería “ir en pelotas”como nosotros e intentó convencer a Mari, pero esta se negó diciendo que a ella le daba vergüenza. Montse le dijo que con los bikinis que llevaban ellas prácticamente ya las habíamos visto desnudas y que los demás al ser desconocidos no tenían importancia. Toni nos propuso vernos desnudos los cuatro en ese momento para así quitarnos la vergüenza. Yo empecé a hacer el tonto dando saltos y animando a las chicas. Montse dijo que de acuerdo y guiñándonos los ojos se fue con Mari a otra habitación.

A los diez minutos salieron y nos dijo que Mari estaba de acuerdo. Habían hablado y Mari reconoció que era un poco infantil su postura y que nos teníamos demasiada confianza como para tener tanta vergüenza con nosotros. Mi novia propuso que para hacerlo, lo mejor sería un juego erótico que teníamos. Tenía dos partes el juego: La primera era suave para ir quitándose las prendas y poco más, y la segunda era para juegos eróticos más fuertes. Toni dijo que quería la segunda en plan de broma, porque estaba ya que se salía, pues yo ya había notado en la piscina como miraba a mi pareja y sabía que no le importaría nada tener relaciones sexuales con ella. Bueno al final como era lógico cogimos la primera parte y prometimos a Mari que cuando quisiera, si le daba corte, lo dijera y todo acabaría. En el juego se van tirando dados y según la casilla que caes coges una carta donde pone lo que tienes que hacer. Desde quitarte una prenda, a tocar las partes íntimas de la persona de al lado, etc. Decidimos que, cada vez que tocara coger carta, solo nos quitaríamos prendas. Visto de frente yo estaba en un sillón individual a la izquierda, al centro en un sofá de tres plazas estaba mi novia a mi lado y en el otro Toni al lado de Mari que estaba en el sofá individual de la derecha.

El primero en pagar fui yo que tuve que desprenderme de la parte de arriba. Y haciendo un poco el tonto me la quité. La siguiente le tocó a mi mujer y con un baile muy erótico se quedó con el sujetador color blanco y con los pezones marcándose, señal de que le agradaba la situación. A los diez minutos estábamos mi novia en ropa interior y Toni y yo con la parte de abajo nada más. Había un detalle, a Mari no le había tocado nada. Pero la vida es así y le tocó dos veces seguidas a Mari. Al quitarse el suéter empezó un baile erótico que no daba a pensar que estuviese muy cortada y también se le marcaban los pezones a través del sujetador. Al quitarse la falda fue más atrevida todavía y lo hizo de espaldas a los tres y al bajarse la falda también bajó la cabeza hacia el suelo dejando expuesto todo su hermoso culo y la parte de la vagina que, por cierto, se le marcaba en la braga. Nuestras tiendas de campaña estaban ya montadas del todo. Al primero que le tocó después fu

e a Toni, al que solo le quedaba el calzón, e hizo un baile parecido al de su novia. Cuando se volvió a Montse se le caía la baba pues Toni tenía un miembro muy bonito, según me dijo después, y la verdad que era de un tamaño importante. Por supuesto el miembro de Toni miraba al frente y hacia arriba.

Después le tocó a Montse y eligió el sujetador que se quitó con elegancia. La suerte me acompañó y le tocó a Mari que de frente y muy decidida con rapidez dejó salir sus pechos apuntando como su novio al frente. Se la veía muy contenta. El siguiente en pagar prenda fue Montse también que se quitó la braguita igual que se había quitado Mari la falda, pero esta vez con toda su vagina depilada y lubricada a la vista de todos como su ano y al volverse hizo como un gesto de tocarse lascivamente el clítoris. Creo que en ese momento todos nos hubiésemos dejado de tonterías y a follar, pero lo que pasa, “por si acaso…”. A continuación le tocó a Mari que, imitando a Montse se puso de espaldas y se agachó bajándose las bragas y enseñándonos todo totalmente. Yo estaba en el cielo. Me fije en mi novia y también miraba contenta y aplaudía. Toni nos miraba y también aplaudía. Todos estábamos contentos. Mari seguía agachada y sin prisa por dejar de mostrarnos sus preciosos objetos de deseo, que brillaban, debido a la excitación que tenía. Mirándonos a los ojos se humedeció un dedo y lo pasó a lo largo de los labios de su vagina, se detuvo masajeando su clítoris y lo deslizó hasta introducírselo dentro de ella. Miré a mi novia y estaba fuera de sí, miraba el pene de Toni hipnotizada y se tocaba entre sus piernas.

De repente se levantó Mari y dijo que había que seguir que solo quedaba yo por desnudarme. Yo propuse, tonto de mí, que si querían me quitaba la parte de abajo y punto. A lo que dijeron todos que no que el juego es el juego. Pero claro, y si no me tocaba a mí ¿qué ocurriría? Los demás ya no tenían prendas para quitarse. Con eso no habían contado. Nos miramos todos y al final de discutirlo durante un buen rato decidimos incorporar cartas del tipo más suave: un baile erótico, un piquito al de al lado, un par de meneos de una chica al miembro de la pareja del otro, etc. Que parecía divertido. Seguimos jugando y le tocó a Toni que tuvo que dar un piquito a mi novia en los labios. Nadie le dio importancia y seguimos jugando tan felices. Después para mi deleite le tocó el turno a Mari que tuvo que tocarme, por dentro del calzón ya que todavía lo llevaba puesto, el pene durante 10 segundos contados por todos. Tanto Toni como Montse la animaban. Luego me tocó a mí que, haciendo un poco el tonto, me quedé desnudo pues tenía que pagar mi última prenda. Montse fue la siguiente y le tocó masturbar durante unos segundos a Toni. Mi novia no solo le masturbó el pene sino que, con la otra mano, mientras nos miraba a Mari y a mí, le sobaba los testículos. Yo me masturbaba con la mano y Mari me miraba. Se introducía un dedo en su vagina y con el otro se tocaba el clítoris. Lo que hizo Montse a continuación desencadenó lo que ya se veía venir.

Mi novia se puso de rodillas, le sacó el culo de Toni hasta el borde del sofá y empezó a masturbarlo con una mano mientras que con la lengua le lamía los testículos. Luego, le hizo una señal a Mari para que la acompañara y se puso a chupar el miembro totalmente rígido de su novio. Montse mientras le lamía los testículos y el ano, Mari metía y sacaba el pene de Toni, que estaba con los ojos cerrados masturbando a Mari con una mano y con la otra cogía la cabeza de mi novia. Me incorporé y sin preguntar me puse detrás de Mari y le empecé a restregar el glande a lo largo de su vagina. Luego, le introduje un poco el pene y lo saqué. Repetí varias veces hasta que se la metí de golpe. Ella se volvió y sonriéndome se volvió para seguir con la operación que realizaba a su pareja. Toni incorporó a Montse, la colocó en la alfombra a cuatro patas, dejándonos a Mari y a mí con nuestras cosas, y empezó a lamerle desde atrás su ano para bajar a su vulva. Mi novia le dijo que la penetrara ya, que necesitaba sentirlo dentro. Así que allí estábamos los cuatro dale que te pego hasta que después de un buen rato se corrió Mari y al momento Mo

ntse, supongo que por la excitación que le produjo el orgasmo de Mari.

Nosotros sacamos nuestros miembros y nos masturbábamos mientras las chicas se recuperaban. Montse estaba sentada en la alfombra al lado de Toni, que estaba de pie, y empezó a masturbarlo con la mano e indicó a Mari que nos pusiéramos al lado hiciésemos lo mismo. La verdad que daba mucho morbo verlas masturbarnos, cada una al chico de la otra y entre risas y comentarios de ánimo para que nos corriéramos y soltáramos nuestras respectivas cargas de semen acumuladas. Y así lo hicimos, casi al unísono y con muestras de alegría por parte de las chicas.

Nos sentamos desnudos tomando unas copas y comentando que nos lo podíamos pasar de miedo en el apartamento de la playa.

Autor: Alfredo

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Escrito por Marqueze

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