Orgasmo tras orgasmo

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Cinco descargas de semen en mi culo maltratado y roto, pero yo estaba calentísima en esa exposición de mi propia intimidad, abrí las piernas y ofrecí mi conchita húmeda, nuevamente uno a uno comenzaron a metérmela, me sentía morir a cada descarga de semen, orgasmo tras orgasmo pensé que me volvería loca de tanto placer, hasta que uno de ellos me metió los dos consoladores y comenzó a masturbarme ahí me vacié, oriné y tuve una venida como jamás la había tenido.

Llegué a la central de camiones, hacía algo de fresco, aún era temprano, al bajar del autobús sentía mi conchita bien rasurada, algo húmeda. Llevaba una blusa cruzada, blanca y un pantalón de algodón ligero que se transparentaba y dejaba notar la tanga que a propósito me puse.

Durante el trayecto de mi ciudad al lugar de mi cita procuré comportarme como una puta, al subir al autobús desabroché mi blusa y me recosté en el asiento, boca arriba a modo que se me vieran la mitad de los senos y parte del pezón, entrecerré los ojos, mi asiento estaba cerca del baño, así es que todos los que usaran el servicio podían mirarme, eso me excitó en sobremanera.

¿El motivo de mi viaje? Ver a un buen amigo, y ver lo que pasaba. La cita era a las 10:30 am, llegué a las 9:45, tiempo suficiente para poder desentumir las piernas y tomarme un café. Tal cual lo hice, me senté en una de las mesitas de servicio que están en la central y desabroché aún más mi blusa, podía darme cuenta perfectamente la reacción de los hombres al voltearme a ver, de hecho pensé, que si mi amigo no llegaba podría perfectamente levantarme a alguien y no desaprovechar mi estancia en esa ciudad.

Por fin llegó mi amigo, caminamos y al saludarme me dio un leve pellizco en el pezón, fue algo raro, lo deseaba realmente y con la otra mano me palpó las nalgas y la rajita, claro que se dio cuenta perfectamente que yo estaba como perrita en celo, así es que me tomó por la cintura y caminamos hacia su automóvil.

Ya estando ahí me dijo ábrete bien la blusa, déjame verte las tetas, automáticamente obedecí, mi sostén era blanco, de media copa, así es que no dejaba mucho a la imaginación, arrancó el carro y me llevó a dar una vuelta por la ciudad, pero siempre con la blusa abierta, era raro sentir la mirada de algunos conductores y peatones, me sentí caliente a morir, pero él no me tocó, ni siquiera me metió un dedo, nada, el seguía conversado de trivialidades, como si no se diera cuenta de que yo estaba sumamente caliente.

Después de media hora de paseo se enfiló hacia una casa, él me dijo que era la casa de un amigo, que le había prestado para que me recibiera, entramos a la casa, y siguió platicando, eso me desesperó, llevaba muchas horas auto excitándome, yo llevaba un pequeño bolso de viaje, obviamente con todo lo que podría necesitar, un par de medias, un par de tangas, ropa reveladora, mis dos consoladores, ya que él me había dicho que quería tomarme fotos, así es que decidí complacerlo.

Comenzamos con las fotos, primero muy discretas, pero a medida que pasaban los minutos comenzó a fotografiarme los senos, las piernas, pero todo demasiado frío y profesional, poco a poco mi desesperación se hacía más grande y las ganas no me dejaron más remedio que decirle, sabes creo que no te gusté y por eso no me has tocado. No me dijo nada.  Me tomó de los hombros y me arrodilló hacia él, sacó su verga fláccida y me dijo, levántala.

Me acomodé, y comencé a lamerla suavemente, despacio, viendo como reaccionaba, como se empezaba a levantar, la recorrí completa antes de metérmela a la boca, completa, succionando lentamente, sintiendo como crecía y se hinchaba dentro de mi boca, más y más rápido, más,  más profundo, estaba muy entretenida en mi labor, con los ojos cerrados, sin poner atención a nada más que no fuera hacer bien mi trabajo, de repente sentí unas manos en mi cabeza, no supe que estaba pasando e intenté voltear, un tirón de cabello me lo impidió, y una venda oscura  cubrió mis ojos. Escuché una voz extraña que me decía al oído “querías ser una putita, pues lo vas a ser”.

Al llegar a la casa dentro de la decoración vi unas cadenas en la pared, la casa era de estilo rústico mexicano, así es que no me llamaron mucho la atención ya que iban a la perfección con el decorado, eran unos grilletes antiguos, y de hecho me gustó como se veían, sentí como me levantaron entre los dos quitándome la blusa y el sostén y sujetaron mis manos a la pared.

Quedé de frente a la pared que era de tabique sin pulir, sentí en mis pezones su textura rugosa, cuando una nalgada me sacó de esa sensación, abre las piernas, las abrí y me quitó el pantalón, la tanga.

Me sentía extraña, entre excitada y espantada, con esa sensación que solo puede sentirse al tener los ojos vendados y las manos firmemente atadas. De pronto en la vagina sentí un tubito fino y frío, muy delgado, comprendí que era un termómetro cuando dijo el tipo, aún no está a buena temperatura, hay que calentarla más.

Me abrieron más las piernas y sentí unos pequeños pellizcos en mis labios vaginales y que luego los abrían, dejando expuesta mi vagina, algo sumamente frío y viscoso comenzó a recorrerme desde la entrada hasta el ano, pensé que era un dedo con algún lubricante, ( ahora se que no era eso, pero no puedo adivinar que se retorcía en mi rajita) comencé a excitarme y a lubricar, de repente sentí una boca succionándome los pezones mordiéndolos, mamándolos riquísimo, parecía como una vaca con un becerro mamándome, mi excitación subía, pero aún no me metían nada.

Así pasaron un buen rato, por un lado uno mamando tetas, por el otro algo masturbándome la raja. Sentí que iba a tener un orgasmo, cuando aprecié por fin algo que me entraba en la vagina, lo reconocí perfectamente bien, era mi consolador, gemí como perra pidiendo que me lo metieran, pero solamente recibí una deliciosa mamada que me dejó seca, me succionaban dos bocas, una el área de la vagina y otra el ano, más tardaba en mojarme que ese par en beberse mis jugos.

Fue increíble, terminé en un delicioso orgasmo, pero ahí no querían dejar las cosas. Me desataron las manos y me pusieron de rodillas,  sentí una verga justo en mi boca, así es que automáticamente comencé a mamar, después otra rozando mi mejilla, así es que solté la primera y tomé la otra, así alterné un buen rato, hasta que me levantaron del suelo, me dejaron de pie, y me encaminaron a otra habitación.

De repente uno de ellos me dijo que me sentara, me inclinó la espalda y supe perfectamente que querían que hiciera, empiné el culo y lo puse en la abertura de mi ano, y así me senté, me dolió lo indecible, pero mi deseo de ser penetrada era más grande que el dolor, cuando estuvo todo dentro me comencé a mover en forma circular dejando caer el peso de mi cuerpo y apretando rico, estaba comenzando a sentirme feliz cuando de repente un empujón me hizo caer de espaldas sobre el pecho de mi amigo, un par de manos me levantaron las piernas y sentí el consolador como entraba y salía fuertemente, sentí que me moría, comencé a aullar como la puta que soy pidiendo más verga, mucha más, no se imaginan el placer que sentía a cada embate del consolador y como estaba disfrutando esa verga por el culo, cuando sacaron el consolador y me metieron una verga real, bombeándome sin piedad y haciéndome llegar al clímax.

Cuando terminaron, uno en mi ano y el otro en mis tetas, me sentí feliz, llena, plena, satisfecha, deseaba recostarme y descansar, fumar un cigarrillo y conocer al otro que me había dado tanto placer. Cual fue mi sorpresa cuando escuché a mi amigo decir, a ver señores, ya vieron a esa puta como coge, coge rico, ¿quién da más?  Me quedé helada, me quité la venda de los ojos y vi a 5 hombres sentados alrededor de la cama, volteé a ver a mi amigo, no sabía que estaba pasando, él solo volteó la cara y repitió la oferta. Cuando me repuse de la sorpresa, tomé una sábana y me envolví haciendo un intento de salir de la habitación, pero mi amigo me tomó del brazo, me echó a la cama y dijo, a ver puta, estos señores van a pagar así es que te comportas.

Uno de ellos dijo, quiero probar esa boca de mamadora, el amigo de mi amigo me tomó del pelo, me arrodilló frente al tipo y me metió de un empujón la verga en la boca, comencé a mamársela, me aplaudieron los demás y así fui mamando y lamiendo las 5 vergas que tenía formadas, todos eran hombres mayores, calculé que entre 50 y 60 años de edad, una vez que terminé de mamar todas, mis amigos salieron de la habitación.

Me sentí asustada, cuando  dos de ellos me tomaron por las manos de pie y los otros tres me comenzaron a lamer y a chupar sin el menor miramiento, sentía manos por todos lados, lenguas y dientes recorriéndome, dedos penetrándome en el ano y vagina, hasta que uno de ellos dijo, vamos a ver cuanto se come esta perra por detrás

Me pusieron boca abajo en la cama, sujetándome uno por las manos y dos por las piernas, abriéndomelas hasta que me dolieron, sentí un par de manos abriéndome las nalgas, y un dedo primero, dos por el ano, tres, cuando había tres dedos adentro sentí como otras manos comenzaron a incrustarse, como pinzas me abrieron el ano entre los dos, escuché las carcajadas cuando dijeron, ahora si se lo rompimos, y de repente una verga dentro bombeando sin piedad, mientras los demás se acercaban a observar como  entraba y salía, muy cerca, sin perder detalles, la primer descarga de semen me inundó las entrañas.

Uno dijo, ábrele las nalgas quiero verle el  hoyo que le quedó a esta perra, creo que quedó demasiado grande porque sin esperar un segundo ya estaba otra verga dentro de él, y así hasta que pasaron los cinco.

Cinco descargas de semen en mi culo maltratado y roto, pero yo estaba calentísima en esa exposición de mi propia intimidad, abrí las piernas y ofrecí mi conchita húmeda, nuevamente uno a uno comenzaron a metérmela, me sentía morir a cada descarga de semen, orgasmo tras orgasmo pensé que me volvería loca de tanto placer, hasta que uno de ellos me metió los dos consoladores y comenzó a masturbarme ahí me vacié, oriné y tuve una venida como jamás la había tenido.

Salieron dejándome en la habitación, me metí a bañar y me quedé dormida, hasta que regresó mi amigo con algo de comida, me dio un beso en la boca y me dijo, ¿te gustó? Ja, ja no lo podía negar, claro que me había gustado.  Me dijo, me agrada por que tengo muchas fotos y las voy a usar para hacer un catálogo de ti y de todo lo que te gusta, cada vez que te llame para que vengas a visitarme tienes que estar conciente que es por que ya te vendí, y tendrás que saber que eres una puta y así debes comportarte.

Me le quedé viendo y me dijo, claro que no es gratis pequeña, sacó varios billetes de la cartera, cuidadosamente los puso alrededor del consolador y lo forró con un condón, no entendí que quería hacer.

Me volteó de espaldas y me lo incrustó en el ano, ahí esta tu paga puta y de ahí no lo puedes tomar hasta que yo te lo mande. Me acostó boca arriba y nuevamente me amarró dejando todo mi peso sobre el consolador a modo que no se saliera.  Salió de la habitación y regresó a la media hora, me desató y me dijo, ahora si sácalo, lo saqué, me vestí y regresé a mi ciudad….

¿Cuándo será mi próximo llamado?

Autora: Gata Negra

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Escrito por Marqueze

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