PARA COGER NO HAY EDAD

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Por mi trabajo, me tocó ir a Viña del Mar, mi intención era cerrar dos negocios de mi compañía y volver a mi casa, sin embargo una de estas transacciones demoró más de lo previsto por lo que la otra, quedó pendiente para el otro día.

No me quedó más remedio que quedarme, aunque eso no fue para mi un gran problema, total, como mi Compañía pagaba todos los gastos de estadía, por lo que sin miramientos me hospedé en un hotel de muy buena calidad. Comí algo y decidí ir a dar una vuelta.

Hacía mucho tiempo que no visitaba el casino de Viña, y decidí ir a probar suerte. Me di unas vueltas por los traga moneda, pero solo para mirar, lo mío siempre ha sido la ruleta, donde por lo general he tenido buena suerte.

Pedí un tragó y me dirigí a las ruletas, casi todas estaban llenas, compré mis fichas y me puse a jugar, como siempre la suerte me favoreció, no al grado de hacerme millonario, pero al poco rato había duplicado mi inversión.

Me coloqué al lado de una señora de edad, pero muy jovial, digamos unos 60 o 65 años.

Al poco rato de estar jugando, comenzamos a platicar respecto al juego. A ella no le había ido muy bien y según me comentó, y cuando se le acabaron las fichas, no compró más, pero de todas formas se quedó a mi lado.

Por lo que alcanzamos a comentar, ella era de nacionalidad española, y que estaba en Chile haciendo un tour, junto a una sobrina.

Yo seguí jugando y ganando.

Luego de una media hora, mi dinero se había cuadruplicado y la señora disfrutaba viéndome ganar. Me dijo que probaría suerte en los traga moneda, y deseándome suerte, se marchó.

En los siguientes 15 minutos, comencé a perder, no soy supersticioso, pero parecía como que la señora me traía suerte, por lo que al poco rato de perder, decidí marcharme a tomar otro trago.

Me encontraba en la barra, cuando mi misteriosa y madura amiga pasa por mi lado. Le comenté que cuando ella se había ido había comenzado a perder, por lo que había decidido parar, por que o si no, conociéndome, lo perdería todo. Ella se rió. La señora me parecía muy agradable, y le invite un trago para agradecerle su compañía en la ruleta.

Ella sin dudarlo, me lo aceptó y se sentó a mi lado. Hasta ese momento, pienso que ninguno de los dos había pensado en nada, mas que en una simple conversación entre una señora de 65, con un joven de 30.

Comenzamos con la preguntas típicas. Me preguntó de donde era, si estaba casado, mi edad, que estaba haciendo ahí, etc. yo por mi lado las mismas preguntas triviales.

Me comentó, como ya lo había dicho, que andaba en un tour con una sobrina, de mi edad y que esta, se había enganchado con un chileno y que habían salido por ahí, seguramente a "follar".

Me dejó muy sorprendido su respuesta. Jamás hubiese imaginado que una mujer de su edad, sería capaz de decir una palabra como esa, aunque acá no lo usamos, sabía perfectamente a que se refería, por lo que pillándome desprevenido, me dio risa escucharla.

A ella le pareció gracioso que me riera y le comenté que no esperaba que su respuesta fuera tan directa. Ella muy segura de si misma, me comentó que nosotros los chilenos de repente éramos muy tímidos, y que en cambio los españoles son más osados. Por ese lado seguimos conversando, sobre las playas nudistas, los programas de televisión etc.

Ya para ese entonces, llevábamos dos tragos cada uno y cuando le invité el tercero, nuevamente me sorprendió que lo aceptara. Lucia, como se llamaba la española, me empezó a parecer bastante atractiva, a pesar de su edad.

Tenía algo en su acento y en su manera de hablar, que me atraía mucho. Aparte de eso, si bien es cierto era de contextura gruesa, con algo de carne más en su estómago, también era cierto, que tenía unos pechos muy grandes y redondos, un culo también muy generoso y unas piernas gruesas que se veían muy apetitosas a tra

vés del tajo de su vestido negro.

Me comentó que en los traga moneda había tenido la misma mala racha por lo que ya no jugaría más por esa noche, le dije que acá en Chile decíamos "Mala suerte en el juego, buena suerte en el amor" Le pareció muy simpático el dicho y me dijo que con eso, le había alegrado la noche. Además, agregué, que con esas hermosas piernas, no le sería difícil atraer a alguien.

Me preguntó si yo le estaba coqueteando…

– puede ser – Ves que tengo razón? – A que te refieres? – A que los chilenos son muy rebuscados para decir las cosas – Tienes razón …. si es verdad, te estoy coqueteando – Que bueno, por lo que es yo …… ( acercándose a mi oído y en voz baja ) …. "Estos tragos y tu compañía, me han puesto muy cachonda" – De verdad? – Si, a si que si quieres, vamos a tu hotel a sacarnos las ganas. ¿Qué te parece?

No lo dudé ni un segundo, pedí la cuenta y tomamos un taxi afuera del casino y no dirigimos directamente a mi hotel. Apenas cerramos las puertas de mi habitación, comenzamos a besarnos y a tocarnos por todos lados.

Desesperadamente nos desnudamos uno al otro. Su vestido negro de una pieza, fue lo primero en caer al piso. Con la luz prendida, pude ver como sus grandes tetas quedaron atrapadas por un brassier negro de encaje, casi un segundo, ya que sin sacárselo, le saqué una y se la chupé sin piedad, estaba exquisita, a si que terminé de sacárselo para tener las dos a mi alcance.

Besándonos y tocándonos, caímos a la cama, seguimos sacándonos la ropa, hasta quedar ambos completamente desnudos. Lucía se apoderó de mi verga y arrodillada a mi lado comenzó a mamármela como toda una profesional. Su culo apuntaba hacia la pared y no podía tocárselo como yo quería, le pedí que se montara sobre mi y comenzamos hacer un 69 de película.

Su "coño", como ella le decía, era muy grande y con abundante vellos, pero lo que me excitó un más, era su perfume, se notaba que se lo había perfumado para que alguien al lamérselo, sintiera ese perfume. Me salí debajo de ella y colocándola en cuatro patas, le penetré como un animal, sin piedad.

Me excitaba escuchar sus gemidos y sus palabras groseras en sus "modismos". "Fóllame fuerte" " hazme tira el coño" "Que rica tienes la polla" El alcohol me había endurecido y al poco rato, la hice acabar entre grandes gemidos, dándole cachetadas en sus nalgas como ella me dijo que le gustaba.

Me dieron ganas de acabar, a si que la di vuelta, subiéndome en su estómago, y colocando mi verga entre sus grandes tetas, y ella apretándoselas, comencé a acabar, desparramando mi semen entre sus tetas cara y boca. Eso la excitó más aún y levantando su cabeza, se metió toda mi verga en su boca, chupándome muy fuerte.

Descansamos solo un rato y luego, puso nuevamente su cara entre mis piernas y con su boca me la hizo crecer y ponérmela dura.

La recosté boca arriba, y me monté sobre ella, en la manera tradicional, comencé a penetrarla suave pero intensamente, haciéndole sentir cada centímetro de mi erecto miembro y mientras lo hacía, mis manos se aferraban fuertemente a sus grandes nalgas.

Mis dedos recorrían esas ricas carnes blandas, apretándolas y jugando con algunos suaves vellos que orientaban mi ruta hasta la entrada deseada. Una vez ahí, comencé a masajear con mi dedo ese apetitoso agujeró negro, el que poco a poco se fue entregando y permitiendo que mi dedo ingresara hasta el tope. Ella me dijo que si le daba un beso negro, me dejaría que la penetrara por ahí.

No faltó que me lo dijera dos veces, se puso en cuatro patas, y mi lengua comenzó a mojar y penetrar ese magnifico tesoro, siendo alternada de vez en cuando por uno de mis dedos.

Cuando la lubricación ya estaba completa y mi dedo entraba ya sin ninguna dificultad, me arrodillé detrás de ella, y mientras ella se separaba sus carnes, puse mi pene en su hoyo y lentamente fui avanzando, penetrándola, sintiendo no solo el placer que me entregaba ese estrecho espacio con mi palo, a demás era el placer de ver como sus grandes nalgas se echaban lentamente hacia atrás y ver como mi verga se iba haciendo camino cada vez que yo empujaba.

Al poco rato ya cogíamos nuevamente como animales, ella gozaba como una perra en celo, mi verga ent

raba y salía desde principio a fin, chocando mi pelvis contra sus nalgas, aferrado de su culo fuertemente. No dejó que me saliera de ahí, hasta mi semen comenzó a salir ya de su culo repleto de leche, bajando por sus gruesas piernas. Solo le saqué mi verga cuando esta se puso blanda y ya no pudo entrar más.

Después de eso nos bañamos juntos.

Mientras ella caminaba al baño y yo detrás, miraba sus carnes sueltas avanzar desnuda por la habitación, pero no me importó, al contrario, nos enjabonamos uno al otro y quise penetrarla nuevamente por el culo, pero aún, con mi verga toda enjabonada, no estaba tan dura para hacerlo y no me quedó mas remedio que meterle mis dedos, en todo caso, ella de todas formas lo disfrutó.

Nos secamos y nos acostamos bajo las ropas. Conversamos muchas cosas, ya no relacionadas con el sexo, familia, aventuras, trabajo, viajes costumbres etc, todo duró como una hora. Me preguntó cual era mi fantasía y le dije que me gustaría ver a una mujer masturbarse en mi cara.

Ella dijo que me la cumpliría. Se montó en mi pecho y acomodándose a pocos centímetros de mi boca, comenzó a masturbarse, dándome un espectáculo que no olvidaré mientras viva, y lo hizo hasta las últimas consecuencias, claro, ayudada por mi lengua en sus últimos movimientos, hasta que sus jugos inundaron mi boca, los que no fueron despreciados.

Después me pidió que yo le diera el mismo espectáculo, y lo hice.

Dormimos un rato y se fue de mi habitación como a las 7 de la mañana, ya había aclarado. Es increíble como a sus 67 años, me dio una noche de sexo que no olvidaré mientras viva.

Autor: Edgardo

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Escrito por Marqueze

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