Paseando por la playa

¡Comparte!

Hola mi nombre es Ignacio, y lo siguiente me sucedió cuando me encontraba de viaje de negocios en Puerto Rico.

Hola mi nombre es Ignacio, y lo siguiente me sucedió cuando me encontraba de viaje de negocios en Puerto Rico. No los abrumaré con los detalles del tipo de negocio a que me dedico, la situación es que terminé con una par de días de anticipación, por lo que decidí conocer las hermosas playas de dicho país, donde yo resido para ver el mar hay que viajar por lo menos un día y medio o hasta dos, y definitivamente el tipo de playa es muy diferente.

Renté un vehículo, y salí del área hotelera de Isla Verde donde me alojaba. Previamente en la recepción del hotel me habían orientado hacía donde ir, aparte de que el hotel tiene una de las más bellas playas que una persona pueda disfrutar, pero para mi con un solo y gran defecto, siempre están llenas de gente, y yo deseaba estar solo.

Me aventuré por una pequeña carretera conocida por el nombre de Piñones, y a medida que me retiraba de la ciudad fui disfrutando de la belleza de esas playas extensas y sin persona alguna. Me detuve en un área llamada Vacía Talega, serían como las siete de la mañana, cuando finalmente entré al agua tan clara que fácilmente se veía el fondo, no se veía ni un alma por toda esa playa. Por lo que me aventuré a meterme al agua sin nada de ropa, nadé y nadé por un buen espacio de tiempo. Como a eso de las ocho y media más o menos, llegó un camión con varios hombres que se dedicaron a recoger la basura, no les presté mucha atención y ellos por lo visto tampoco a mí.

Cuando los vi retirarse, decidí tomar algo de sol, acostándome completamente desnudo sobre la arena, y así permanecí un corto rato hasta que una sobra se interpuso entre el sol y yo. Al levantar la vista me encontré con un hombre bastante grande, de piel negra de cómo unos cuarenta años de edad, vestía un pantalón corto que le llegaba hasta las rodillas y en sus manos cargaba algunas cosas para pescar. Al verme tendido, se disculpó cortésmente, y me dijo que decidió interrumpirme, ya que se había dado cuenta de que yo era turista, y para informarme que por menos que eso la policía me podía poner preso.

Le di las gracias y comencé a ponerme mi traje de baño, él había continuado su camino hacía unas rocas distantes, y a mí se me ocurrió preguntarle donde uno podía tomar el sol sin nada de ropa. Tras pensarlo un poco se detuvo y me respondió, que en la punta señalando el lugar hacía donde él se dirigía. Me explicó que a eso de las nueve a diez de la mañana la policía daba una ronda preventiva por las playas, pero que nunca se bajaban de su patrulla a menos que fueran a intervenir con alguna persona. Pero jamás subían hasta el promontorio, ya que no había carretera hasta ese lugar la única manera de llegarle era atravesando un monte a pie. Que por lo general los pescadores lo usan en la noche para pescar, dejando su auto a la orilla del mar.

Realmente me dio curiosidad por llegar a la punta, y le pregunte a él si me podía mostrar el camino, a lo que respondió que no tenía inconveniente. Al llegar al sitió me di cuenta de la razón del por que la policía no husmeaba por esos lugares, realmente el monte era bien cerrado, y había que subir una gran roca, mi guía me comentó que a ese tipo de piedra la llamaban diente de perro, luego de caminar por unos quince minutos bajo el caliente sol tropical de la isla, finalmente llegamos a la punta, abajo había una gran rompiente, pero en un costado casi invisible desde el mar como desde la tierra había una pequeña posa, y una gran laja de piedra lisa que contrastaba con todo el entorno.

Apenas llegué me introduje dentro de la posa y me quité el traje de baño, mientras que aquel hombre se dedicó a pescar. Por un rato me bañe dentro de la pequeña posa, y luego decidí acostarme bajo el sol sobre aquella laja de piedra lisa. Primero estuve acostado boca arriba, y cuando lo creí conveniente me acosté boca abajo, yo estaba de lo más relajado casi dormido cuando siento a una persona sobre mi cuerpo, asustado traté de incompararme, pero de inmediato sentí una gran mano so

bre mi espalda que me volvió a pegar mi pecho sobre la piedra. Casi de inmediato también sentí una filosa navaja contra mi cuello, y la voz de aquel hombre que me había llevado hasta ese retirado lugar decirme, o me das el culo por las buenas o aquí te mueres.

Para que tengan una ligera idea de mi situación, yo mido apenas un metro con setenta centímetros, soy delgado, y ese tipo que tenía montado sobre mi espalda debía medir como un metro ochenta, y por lo menos debía pesar el doble de lo que yo pesaba. Además su navaja casi enterrada en mi cuello, me hizo desistir de cualquier idea de resistirme a sus requerimientos. De echo, yo me quedé en silenció, mientras que él acomodaba su verga sobre mis nalgas. En ese momento, mentalmente maldecía la hora en que se me ocurrió pasear por la playa solo.

El hombre se acomodó sobre mi cuerpo desnudo, y comencé a sentir algo grueso y duro entrándome por el hueco del culo, su voz gruesa me decía, ponte suave por que sino te va a doler de verdad. Yo pensé que me penetraba en ese momento con su verga, pero no era así tan solo me estaba introduciendo algunos de sus dedos para dilatar mi esfínter. Por un buen rato se dedicó a meterlos y sacarlos, al principio me dolió bastante, tanto que hasta se me corrieron unas cuantas lagrimas, pero no se si fueron por el dolor o por sentirme tan impotente ante ese tipo y su navaja.

Él me penetraba con sus dedos y los sacaba lentamente, y a medida que lo estaba haciendo comenzó a decirme, que tenía un bonito y sabroso culo. No se si fue eso que me dijo o que, pero comencé a disfrutar en ese momento de lo que me sucedía. Creo que instintivamente comencé a mover mis nalgas a medida que el me introducía y sacaba los dedos, hasta que en cierto momento retiró la navaja de mi cuello, y con esa mano callosa se dedicó acariciar el resto de mi cuerpo desnudo, en particular me apretaba las tetillas y su boca y lengua, me las pasaba por mi cuello y orejas produciéndome cosquillas. Él me había hecho levantar las nalgas hasta quedar casi de rodillas o mejor dicho en cuatro patas ya que mantenía el resto del peso de mi cuerpo sobre mis manos.

En ese momento pude voltear a ver a mi agresor, se encontraba tan desnudo como lo estaba yo, pero su miembro era descomunal comparado con le mío, lentamente se fue colocando frente a mi cara sin sacar por completo sus dedos de mi culo. Él dejó de pasar su mano sobre mi piel, y agarró su semirrecta verga y la dirigió a mi rostro, me dijo quiero que me lo mames, resignado a mi suerte y ante el temor de que me fuera apuñalar con la navaja, sin perder tiempo comencé a pasar mi lengua por sobre su grueso y colorado glande, para luego lentamente comenzar a chupárselo a medida que continuaba metiendo y sacando sus gruesos dedos de mi culo.

Realmente no se cuanto tiempo demoramos en esa posición, pero tras un largo rato él sacó su pedazo de carne de mi boca y nuevamente se colocó tras de mí cuerpo. Yo a todas estas me sorprendí de lo que estaba haciendo, casi voluntariamente. Pero lejos de querer que terminase, deseaba que continuase. El hombre ha sacado sus dedos de mi culo y los limpió contra mis muslos, a los pocos segundos comencé a sentir nuevamente como jorungaba el hueco de mi culo, pero a diferencia de la vez anterior, había comenzado a meter su verga y no terminaba de hacerlo, la sentía como me penetraba completamente, la sensación era bien distinta, si me dolía algo no lo voy a negar, pero la sensación era diferente por completo.

A medida que él me introducía su verga yo movía mis nalgas suavemente, y apretaba y soltaba mi esfínter a voluntad. Cuando finalmente me había clavado todo su buen pedazo de carne, me sentí como nunca antes me había sentido, él comenzaba a moverse sobre mi cuerpo, apretándome con fuerza con sus gruesos brazos, la sensación de bienestar era algo único increíble. Por un buen rato me dio por el culo sin decir una palabra, pero de momento me volvió a decir que tenía un bonito y sabroso culo, y me preguntó de manera insistente quien era mi macho, a lo que de inmediato le respondí que el era mi hombre, jamás pensé que le diría eso a otro hombre, pero de verdad eso fue lo que me salio decirle en ese instante, al fin me tenía clavado por el culo y me trataba como si yo fuera de su propiedad.

Por un buen rato mi ho

mbre me estuvo dando sabrosamente verga por mi culo, yo estaba tan excitado por lo sucedido, que me volví a sorprender al sentir mi propia verga erecta y completamente dura, yo mismo me comencé a masturbar a medida que él me estaba clavando sabrosamente. A los pocos minutos yo acabé entre mis dedos, al tiempo que él lo debió hacer dentro de mi culo.

Yo quedé completamente exhausto, primera vez que me pasaba eso, jamás ni tan siquiera lo había pensado, pero hay me encontraba yo con el culo desvirgado, y lo peor de todo me sentía sumamente satisfecho, por lo sucedido. El hombre se levantó recogió su navaja y comenzó a recoger sus avios de pesca, se puso su pantalón y me dio la impresión de que se había puesto a pescar nuevamente, mientras que yo como estaba me volví a meter a la posa de agua. Por un buen rato descansé y hasta expulsé de mi cuerpo lo que él me había dejado dentro. Cuando levanté la vista nuevamente, mi hombre ya no se encontraba por todo eso.

Algo adolorido pero sumamente satisfecho y confundido, me puse me traje de baño y me dirigí al auto que había rentado. Al bajar me encontré con una patrulla de la policía de Puerto Rico, sus dos policías me saludaron cortésmente y me preguntaron si todo estaba bien. Por unos segundos pensé decirles lo que me había pasado, pero decidí quedarme callado, pensé que si decía algo no creerían que fui asaltado, y la vergüenza sería tremenda, aunque nadie me conoce en ese país.

Al regresar al hotel, la verdad que eso me dejó bien confundido. Esa tarde traté de relajarme un poco, me dirigí al sauna del hotel, y mientras me daba un buen baño sauna, uno de los jóvenes que atendían el local, me entregó una pequeña página de promoción, se trataba de un sitió llamado “Los Baños”, en el mismo centro del Viejo San Juan. No me acuerdo si era la calle Luna o calle el Sol, lo que se es que me he levantado como impulsado por un resorte, y tras darme una ducha en mi habitación, decidí pasar por ese negocio.

Quedaba a pocos pasos de la alcaldía municipal, y cuando le pregunté a uno de los policías municipales, este prácticamente me llevó hasta la entrada. A medida que subía las escaleras sentí su mirada sobre mis nalgas y cuando miré para atrás se despidió de mí guiñándome un ojo. Al entrar el negocio parecía de lo más normal, un hombre mayor me cobró por el servicio del sauna, y luego me entregó la llave de un casillero y una pequeña toalla blanca. Sin realmente saber que estaba buscando yo hay, me quité toda mi ropa, y la guardé en el casillero.

Entré en un pequeño salón, donde no había más nadie, yo me tendí boca abajo sobre una de los bancos, y comencé a disfrutar del vapor que salía por la vieja tubería. Me encontraba por completo relajado pensando en lo que me había pasado en la mañana, cuando entró en el cuarto un joven como de unos veinte años, y me preguntó directamente si deseaba el servicio completo, a lo que yo ignorando de lo que se trataba, pero sospechando a que se refería con eso de servicio completo, le dije que si.

Sin peder tiempo comenzó a darme un suave masaje por la espalda, lo que me relajó bárbaramente. Yo ya comenzaba a decirme a mi mismo que era un mal pensado, cuando sentí sus dedos acariciando la parte interna de mis nalgas, a medida que me pasaba sus dedos suavemente sobre mi esfínter, me preguntó si deseaba más compañía y le dije como él quisiera, por lo que salió y regresó con otro joven algo mayor que él. A partir de ese momento ya no era uno sino dos muchachos que me daban masajes al mismo tiempo. Algo completamente relajante, el primero me volvió a preguntar si deseaba el servicio completo y sin perder tiempo le dije que si, el se detuvo y me aclaró que eso conllevaba un costo extra, al preguntarle de cuanto la cantidad me pareció algo alta, pero bien valía la pena.

A partir de ese instante, el jovencito cerró la puerta por dentro y la llave de salida del vapor. Tras lo cual los dos se quitaron las pequeñas toallas, y comenzaron a besarme y acariciar todo mi cuerpo, sin dejar un centímetro que no tocasen habidamente. El mayor de los dos se ha colocado tras de mi y comenzó a p

asar una especie de aceite por entre mis nalgas, y a medida que lo hacía me introducía sus dedos suavemente. A lo que yo respondía abriendo más mis piernas y levantando más el culo. El más joven me preguntó que deseaba y yo le dije que me sorprendiera, y de inmediato dirigió su boca a mi verga y se ha puesto a mamar mi verga, justo en ese instante su compañero me ha penetrado por completo, quizás fue el aceite o quien sabe que, pero su verga me ha entrado por completo dentro de mi culo, sin mucho esfuerzo y casi sin dolor.

El me estaba dando sabrosamente, y esa sensación tan especial la volví a disfrutar, mientras que su compañero me lo mamaba y se colocó de manera tal que yo se la mamase a él. Por un buen rato disfruté de esos dos jóvenes, uno era Dominicano y el otro de Puerto Rico, el que tenía a mi espalda dándome por el culo, me apretaba contra su desnudo cuerpo con fuerza, mientras que el otro joven me chupaba la verga como nunca antes me la habían chupado, ni tan siquiera mi propia esposa, ya que es de las que piensa que eso es una cochinada.

Yo desde luego continuaba chupándosela a él, pero en determinado momento dejó de mamar mi verga, en ese instante yo continuaba mamándosela a él mientras que su compañero sabrosamente me daba por el culo. En ese instante me puse a pensar en lo que estaba haciendo, que diría mi mujer si me viera en esos menesteres, y sobre todo lo mucho que yo lo estaba disfrutando, de seguro le daría un ataque. Al que yo se la estaba mamando finalmente se vino en mi rostro, yo pensaba ponerme a masturbarme mientras el otro todavía me daba por el culo.

Pero al que se la había mamado se fue colocando debajo de mí, al tiempo que su amigo me continuaba clavando sabrosamente, y dejó a mi disposición su propio culo. Cosa que para mi también era la primera vez que hacía. Comencé a meter mi verga entre sus apretadas nalgas y quizás fue lo excitado que me encontraba que a los pocos segundos me vine y apenas tan solo se lo había comenzado a meter.

Al terminar yo estaba como loco, deseaba que ellos dos continuasen dándome por el culo y de ser necesario se los continuaría mamando, pero me explicaron que me convendría más si les daba mi dirección en el hotel donde de seguro me saldría mucho más económico que en “Los Baños”. Luego intercambiamos teléfonos, y ese día decidí llamar a mi mujer y decirle que se habían complicado las cosas por lo que debía quedarme una semana más en la isla del encanto.

Esa noche en el hotel dormí como un tronco, en la mañana temprano, me atreví a llamar a uno de los chicos a su teléfono celular y se comprometió conmigo en visitarme en el hotel apenas cayera la noche.

Apenas anocheció llegó a mi habitación acompañado de su amigo y otro tipo tan joven como ellos dos. Les comenté que me agradaría visitar alguna playa y el que me había dado por el culo el Dominicano, me dijo que en un pueblo de la isla llamado Rincón había unas buenas playas, pero que además también un club privado del que ellos tres eran socios.

Pero lo mejor era dejarlo para el día siguiente, pero que esa noche me enseñarían la vida nocturna de San Juan. Así que me comencé a cambiar de ropa, quitándome lo que tenía puesto, y preparándome para darme una ducha antes de salir. El chico al que no conocía, cuando yo estaba bajo la regadera entró a la ducha y sin decirme nada comenzó a pasarme el jabón por la espalda, luego él se colocó para que yo le enjabonase su espalda a él. Mario que era tan delgado como yo, tenía unas lindas nalgas y sin nada de vellos en todo su cuerpo, a medida que le fui enjabonando, me comencé a pegar a su cuerpo desnudo y mojado, mientras que él comenzó a restregar sus nalgas contra mi verga.

Mario se inclinó hacía adelante, dejando su lindo culo a mi completa disposición. Yo comencé a penetrarlo, y fue algo completamente diferente, a todo lo que había experimentado sexualmente hasta el momento. A diferencia del día anterior en que apenas había metido la cabeza de mi verga y me había venido de lo excitado que estaba, en ese momento me pude controlar lo suficiente para disfrutar del culo de él.

Con mis manos acaricié casi todo su

cuerpo, alcancé su verga, y comencé a pajearlo a medida que se lo metía y sacaba, a todas estas el agua de la ducha nos caía sobre nosotros. Luego de un buen rato, ya me estaba viniendo cuando me di cuenta que nuestros otros dos amigos nos observaban.

La verdad que fue algo divino y diferente, al salir de la ducha me comencé a vestir, mientras que Mario lo hizo en el cuarto de baño. Cuando salió me dio la gran sorpresa, se encontraba completamente vestido como una chica, de no haber estado con él en la ducha de seguro no lo hubiera reconocido al salir del baño completamente cambiado, no tan solo por la ropa sino por la manera tan femenina de comportarse sin llegar hacer una caricatura de una chica.

Esa noche conocí dos locales del “ambiente” como le dicen mis nuevos amigos, y en ambos me he divertido como nunca en mi vida, bebí, bailé, mis acompañantes me colmaron de atenciones, y yo a ellos también. Bueno en otra ocasión les cuento sobre mi viaje a las playas de Rincón, por los momentos les diré que estoy terminando mis tramites de divorcio, y pienso mudarme a Puerto Rico, la isla del encanto.

Autor: Narrador

narrador ( arroba ) hotmail.com

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.