PASIÓN POR MI CUÑADA.

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Un relato filial, una historia verdadera, lo erótico y sexual con parte de mi familia

Soy un argentino de 25 años, casado felizmente hace un par de años con una mujer bella y dulce de 31 años, con quien amo la vida, con quien tenemos muchísimos momentos de alegría y además gozamos de un excelente sexo.

Pero la protagonista de esta historia no es ella, sino su hermana. Mi cuñada, de 38 años de edad (M. a partir de ahora).

No se en realidad cuando comenzó esta historia, solo se que comencé a mirarla con otros ojos, a tener fantasías con ella, a quedarme “dormido” con mi mirada sobre su cuerpo, sus curvas, a tratar de provocar cada vez más roces ocasionales con su piel, a disfrutar de su aroma cada vez que nos visitaba, cosa que es muy frecuente. Gozaba de nuestras charlas ya que la relación era muy amena, muy de amigos, muy cercana. Y no se si el morbo de mis pensamientos o que situación particular no me hacían tener ni la menor culpa.

Acotando el relato, voy a contarles como venía todo hasta el primer verano que compartimos, mi primer verano de casado. Como es normal, el agobiante calor hace que nos paseemos con mínima ropa encima, que los cuerpos se encuentren en un estado casi natural, y además, por poseer una pequeña piscina en casa, que ella, M., mi cuñada, mi fantasía, pase más horas que lo habitual en mi hogar. Más horas y con más frecuencia.

M. no es una top model, no es una hembra comehombres. Su cuerpo esta excedido en peso en algunos kilos, posee entonces mucho más curvas, pronunciadas, pero con mucha gracia, muy sexy. Su mirada es muy pícara y su “labia”, su verborrea muy irónica y afilada. Todo un gusto. Y lo impresionante de su cuerpo, eso que se ha llevado todos mis suspiros, esa porción de cuerpo que me ha quitado el aliento y ha apresado mi mirada en toda ocasión posible son sus pechos. Generosos, grandes, redondos pero con una firmeza increíble. Sus pechos se ven aún más grandes por ser una mujer que posee una espalda pequeña, resaltando muchísimo más esos 137 centímetros de busto. Su cabellera ondulada y castaña siempre lleva un aroma a fresco que penetra. Y su piel, suave y con un dejo de aroma a bebé que enternece.

Pero ese cuerpo también tiene (y tenía en esa época) dueño, ya que ella, como yo, es casada.

Volviendo a ese verano, mi primer verano en la familia, puedo decirles que fue de una carga erótica muy fuerte para mi. Pasábamos las tardes en la pileta y con el tiempo fui buscando cada vez mas formas de encontrar roces con nuestros cuerpos, lográndolo en varias oportunidades. Creo que M. En cierta forma era consciente de lo que me pasaba, pero la complicidad estaba allí, no haciendo nunca mala cara y tomando cada roce o cada juego de palabras con doble intención como un simple juego, rematando con una carcajada en cada oportunidad.

Mi deseo iba aumentando cada día más al igual que la temperatura estival. En ocasiones, luego de que M. se secara su cuerpo al salir del agua tuve el impulso frenético de tomar su toalla, que quedaba depositada junto con todas las salidas de baño en un pequeño baño externo, y llevármela a la cara sintiendo sus olores, mínimos, impregnados en la tela. Sentir la tela tibia me excitaba mucho. Cerraba los ojos e imaginaba la suave toalla recorriendo su anatomía, pasando por sus pechos, secando su entrepiernas empapada luego de estar inmersa en el agua. Y eso mismo he hecho también con su malla (bañador que le dicen los españoles) que quedaba en el mismo lugar que describí para las toallas, pero en este caso hurgueteaba con ímpetu en el paño de la entrepiernas, oliendo y oliendo y hasta chupando el género hasta sentir el sabor de su vagina inundándome la boca. Recuerdo mi corazón enloquecer, mis sentidos alterarse y encontrarme una y otra vez masturbándome cuando realizaba estos “trabajitos”.

A todo esto mi mujer se encontraba entre nosotros. Obviamente lo mío hasta el momento era sumamente clandestino, era algo solo mío…… y prohibido. A la vista de todos, la relación era sumamente normal.

El verano pasó, dejando así mucho de la tentación detrás, ocultando un poco los cuerpos, tapando un poco nuestros olores, pero obviamente.. la fantasía estaba allí.

M. queda embarazada, y la ternura que esto provoca en la familia y, sobre tod

o en mi, hace que nos acerquemos nuevamente un tanto más. Las palabras tiernas, los mimos, las caricias afectuosas crecen nuevamente. Su cuerpo se va transformando lentamente con cada preciosa luna que pasa, llenando su vientre de amor maternal, abultando sus senos más y más de lo que sería luego tibia leche. Sus ojos son más brillantes y más vivos.

Llega el verano. Vuelven a desnudarse los cuerpos. Vuelven a estar más presentes los aromas. Y crece más la panza y se abultan más los senos. El cabello toma cierto brillo y esta más suelto que nunca. Sus piernas regordetas brillan por la hinchazón y se encuentran más separadas que lo habitual. Su vulva se encuentra mucho más prominente, más abultada, y más a la vista por las piernas semiabiertas. El panorama era delicioso. Fuerte y erótico.

Recuerdo estar en el patio, al lado de la pileta luego de unas cuantas horas de sol y de agua, compartiendo unos mates, y haciéndole largas sesiones de masajes para aliviar (en mi caso, para gozar un poco de su piel ) ciertas molestias que provocaba su estado. Recorría suavemente sus pies, comenzando por sus talones hasta llegar a cada uno de sus dedos. Todo con mucha suavidad. Todo con mucha tibieza. Sus tobillos eran el paso próximo deteniéndome allí y realizando pequeños giros circulares para relajarla, así hasta llegar a sus firmes pantorrillas. También recuerdo mirar de reojo su cara y verla allí, con los ojitos cerrados y totalmente relajada, disfrutando del contacto de mis manos sobre su cuerpo. Oigo aún los tímidos Ahhhh… que lanzaba por los aires cuando lograba relajarse completamente.

Esas exclamaciones parecían gemidos susurrados. En ocasiones debía quedarme un rato más del habitual sentado allí en el piso porque la erección que me provocaba era indisimulable. Y obviamente, los masajes se extendían a su espalda y cuello provocándome nuevamente infernales erecciones y arrancándole, eso sí, nuevos gemiditos.

También volví, como el año anterior, a realizar las expediciones por el pequeño baño luego de que dejaba su bañador allí. Pero este año el trofeo era más preciado ya que por su estado era muy común que se encontrara con aromas más fuertes, con una carga “extra” de sus flujos a esta altura tan preciados para mi. Ese sabor era el mejor de los manjares que pudiera disfrutar. Estaba adicto a su salobridad, a su miel, enloqueciendo y masturbándome repetidas veces y acabando sobre el bañador hasta dejarlo completamente embadurnado con mi semen.

Ese verano vino cargado de erotismo ya que, a poco de estar por parir, otra de nuestras tantas tardes M. deja que vea, sin querer y producto de su panza y la posición de sus piernas, su monte de Venus, así, de perfil, por la entrepiernas de su bañador, completamente hinchado, con una mata de vellos negros de locura. Fue solo un movimiento, pocos instantes, pero fue un espectáculo que hasta el momento nunca había apreciado y que era en directo y en vivo aquello que tanto soñé, era la zona que dejaba esas manchas en su bañador y que con tanta fruición devoraba. Era su concha. No bastando con ello, acto seguido me saca de mi estado onírico por el espectáculo que me había regalado para pedirme una maquinita de afeitar descartable, ya que quería depilarse para ir cómoda en pocos días a parir, y quien la depilaría era mi esposa.

– Eyyy, cuñadito, no tenes una maquinita de afeitar que me prestes???? Imagínate que no puedo ir a parir con esta mata de pendejos!!!! Jajajajajaja…. si no me rasuro no van a ver por donde sacar a mi hijita!!! Jajajaja… eso si… por como estoy se te va a desafilar toda… en estos meses pareciera que los pendejos me crecieron lo que en años no me crecían… (risas y más risas) El morbo a esta altura de la situación era inimaginable.

Fin de la primera parte.

Continuará… el desenlace tan esperado esta sumamente cerca.

Cualquier comentario comuníquense conmigo: Revolucion76 (arroba) hotmail.com

Autor: Revolucion76

Revolucion76 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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