PASIÓN POR MI HIJA.

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Hola, soy Federico de Uruguay y he decidido escribir este relato ficticio y dedicárselo a Verónica, una de mis lectoras en quien se inspira el personaje y cuya fantasía es la misma de la protagonista.

Me llamo Miguel y tengo 44 años, vivo en Méjico hace unos años desde que nos mudáramos con mi mujer y mis 2 hijas por razones de trabajo.

Mi esposa es una mujer que es muy atractiva y que se ha conservado muy bien con la edad, pero he empezado a notar un cierto desgaste en la relación y ya no disfruto del sexo como antes. Tengo 2 hijas, Verónica de 17 años y Marcia de 14, Verónica mide 1.65, tiene el pelo castaño y los ojos marrones, y aunque es un poco rellenita tiene unos senos bastante grandes y un culo bien duro y parado. Todo comenzó hace unas semanas, estábamos solos ella y yo en casa, yo miraba la televisión mientras ella se duchaba pero de repente oí que me llamaba desde el baño.

– ¡Papa!, ¿Me alcanzas una toalla? Dijo ella Yo me enoje un poco por tener que dejar el televisor pero fui se la alcance, cuando se la estaba llevando la encontré desnuda en la puerta del baño, toda mojada esperando por la toalla. Cuando la vi, inmediatamente me percate de que mi hija ya era una mujer, todo su cuerpo estaba mojado y quizás por efecto de la ducha sus pechos estaban muy parados y firmes. Se podía ver entre sus piernas un pequeño y bien afeitado triangulo de pelo que señalaba la entrada a su virginal concha.

Me quede embelesado un momento contemplándola, pero ella pareció no darse cuenta y luego de tomar la toalla de mis manos se metió de nuevo al baño para vestirse.

Esto me dejo con la pija muy dura y unas cuantas ideas nuevas en la cabeza.

Al principio intente olvidarlo pensando que seria una locura tener algo con mi propia hija pero con el paso de los días comencé a pensar cada vez mas en ella hasta el punto de la obsesión.

Finalmente me decidí a concebir un plan para poder gozar con mi hija y lograr ese deseo incontrolable que tenia dentro mío. Solo me tomo unas horas pensar todo y luego me dispuse a llevarlo a cabo y cumplir mi fantasía.

El sábado de esa semana mi esposa y Marcia, decidieron ir a un cumpleaños familiar, Vero desdeño la invitación por no llevarse bien con la festejada y yo me quede con la excusa de acompañarla.

Luego de cenar nos decidimos a ver la televisión en el sofá los 2 juntos, y era allí donde mi plan daba inicio. Vero llevaba un buzo de color rojo y un pantalón tipo calza negro tan ajustado que realzaba su hermoso y firme culo y también me permitió darme cuenta que no llevaba bombacha lo que contribuyo a aumentar mi excitación.

Luego de que nos sentáramos en el sofá, ella se acurruco a mi lado poniendo su cabeza en mi pierna, lo que me ocasiono una monumental erección que por suerte ella no descubrió. Decidí comenzar mi plan preguntándole si quería ver otra película a lo que ella respondió afirmativamente y me pregunto que podíamos ver

– Bueno, como no esta tu madre puedes elegir lo que tu quieras a condición de que ella no se entere- le dije

– ¿Podemos ver lo que sea? Dijo ella con una sonrisa picara en el rostro

– Si, lo que tu quieras-

– Bueno, entonces me gustaría ver una porno- Yo agradecí a dios por mi buena suerte, ya que ella misma había caído en la trampa haciéndome todo mucho mas fácil.

Procedí a poner la película y al poco rato ella comenzó a excitarse tanto que se metió una mano en su calza y empezó a masturbarse, yo sin perder el tiempo me baje el pantalón y el calzoncillo dejando al aire mi durísima verga en todo su esplendor. En el momento que la vio ella me dijo que era la primera vez que veía una en directo, entonces yo le pregunte que si era virgen a lo que ella respondió que si. En ese momento estaba loco de deseo y me fue muy difícil mantener la cabeza fría y continuar con el plan. Yo le dije si quería tocarla y ver como se sentía a lo que ella respondió tomando mi pene con sus manos suavemente. Ella me pregunto como era que se masturbaban los hombres y yo le dije que igual que la película, ella comenzó a masturbarme lentamente mientras me miraba con cara de traviesa lo que me dijo que por fin iba a desvirgar a mi hija. Al rato paro de pajearme con sus

manos y se metió todo mi pene en su boca y comenzó a hacerme una estupenda mamada, y a pesar de ser virgen no lo hacia mal. Luego de un rato le dije que se quitara la ropa y se pusiera sobre mi en el sofá haciendo un 69.

Ella lo hico en el acto y allí comenzamos una espectacular sesión de sexo oral. Mientras ella devoraba toda mi pija con gran avidez, recorría con mi lengua todos los rincones de su virgen concha, que despedía un aroma a gata en celo que solo aumentaba mi excitación. De repente sentí que eyaculaba y luego de avisarle ella se metió todo mi pene en su boca succionando toda mi leche de una manera que nadie me lo había hecho jamás. Luego de eso, la acosté en el suelo y metí mi pene ya flácido entre sus senos para hacerme una paja cubana y poner mi pija en forma de nuevo. Mientras hacia esto ella se metía varios dedos en su vagina para continuar lo que yo había empezado con mi lengua.

Después de un rato de pajearme con sus enormes tetas, hice que abriera las piernas y comencé a penetrarla lentamente. Ella comenzó a gemir como desesperada y de repente rodeo mi cintura con sus piernas y me empujo hacia ella haciendo que la penetrara de una vez. Antes de darme cuenta toda mi pija estaba dentro de ella y de su himen solo quedaba el recuerdo. Yo comencé un rápido mete y saca mientras ella me besaba , a lo que yo respondí intensificando mi ritmo y apretándola con mas fuerza contra mi cuerpo. Mi pene se sentía como dentro de una cálida, húmeda y sobre todo estrecha cueva lo que encendía aun mas y me impulsaba penetrarla con mas intensidad. Luego de continuar gozando así por un buen rato, Vero comenzó entre temblores a experimentar el primer orgasmo de su vida, yo decidí acompañarla y empecé a eyacular dentro de ella. Al sentir esto ella apretó con mas fuerza sus piernas contra mi cintura y durante unos segundos nos fundimos uno con el otro en el clímax del mejor sexo de nuestras vidas.

Después de terminar nos quedamos desnudos y abrazados en el suelo hasta que me pregunto.

– ¿ Podemos repetirlo otro día papi?

– Todas las veces que quieras

– Quiero que me hagas gozar mas cada vez, ¿lo harás?

– Claro, lo que tu quieras

Si les gusto este relato y quieren ver como sigue o si alguien quiere hacer un comentario, pedir algún relato especial escríbanme a narradoruy (arroba) hotmail.com

Autor: narradoruy

narradoruy ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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