Pierre la gorda y yo

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Metido entre esa masa de carne, le apretaba los pezones. Pierre se colocó sobre mí tocándome los huevos por detrás y pajeándose, de vez en cuando pasaba su pija por el canal que queda entre mis dos nalgas. Yo miraba ese espectáculo en el espejo, podía ver la pierna flexionada de la gorda, mi nalga que sobresalía de ese montón de carne cuando le daba algún empellón tratando de meter mi pija dentro de ese agujero sin límites y también podía ver la nalga de Pierre sobre mí.

A Pierre lo vi por última vez hace unos seis meses, más precisamente en diciembre. Lo llamé para saludarlo por su cumpleaños y a los pocos días me dijo que fuera a su casa. Estaba solo, su familia había salido, me hizo pasar como tantas otras veces a la piecita donde tiene la computadora. Ni bien entramos me empezó a tocar la bragueta y yo le hice lo mismo a él.

Encendió la computadora y me mostró unas cuantas páginas con mujeres desnudas y travestis para excitarse mirando esas fotos, mientras yo me quitaba la ropa me pajeaba a su gusto. Me senté en un sofá que allí tienen y me dediqué a hacerle una mamada de verga. A esa verga que extrañaba porque hacía varios meses que no me invitaba a disfrutarla. Con su mano jugaba con mi pija, la cual era pajeada por su experta mano que de vez en cuando se deslizaba hasta mis huevos.

Miraba las fotos en la pantalla y con la otra mano manejaba el mouse para ir cambiando las imágenes. Como a él le encanta que le metan el dedo en el orto mientras se la chupan o lo pajean, así lo hice hasta que mi cabeza quedó entre sus piernas y mi lengua se fue acercando a ese orto en el cual estaba mi dedo introducido. Como no dijo nada, seguí avanzando y por primera vez le hice una lamida de orto sensacional, tanto me excitó que mi pija ayudada por su mano empezó a largar sus chorros de leche. El terminó pajeándose al sentir que mis dedos y lengua hurgaban su entrada posterior hasta que su pija expulsó una considerable cantidad de semen sobre la alfombra de esa habitación.

Como tantas veces terminada la sección nos despedimos sin ningún comentario de lo que habíamos hecho. Pasaron los meses, en los cuales me dijo que su pareja había vuelto de Francia y que lo nuestro no tenía más futuro. A los pocos meses me llamó nuevamente diciéndome que andaba olvidado de él que no lo había llamado más y reproches por el estilo. Lo que había sucedido era que se peleó con su pareja y ella retornó a su país. Al estar solo quería reanudar las fiestas que tantas veces habíamos tenido, pero conmigo solo no quiso, quería incluir a una chica o a un travesti porque me dijo que conmigo solo no se excitaba y me dio a entender como en tantas otras oportunidades que no le interesaban los hombres.

No concretamos nada, porque no había una tercera persona en vista. Nuevamente pasaron los meses y me llamó diciéndome que había encontrada a una señora cuarentona del interior que venía una vez por semana a Montevideo y le había planteado sus intenciones de tener un encuentro con ella y yo. A los pocos días me habló de otra más joven, pero no pasó nada… Ayer me fue a buscar al cyber, y de casualidad me encontró porque yo acostumbro ir un par de horas más tarde, pero ese día no podía ir en mi horario habitual. Me planteó que tenía a una chica en el auto, la había conocido hacía unos quince minutos, que era gorda, en fin me dijo que me esperaban en el auto. Terminé de contestar mis E-Mails y como a los cinco minutos salí.

No veía el auto por ningún lado, recorrí una cuadra y allí no estaba, había estacionado una cuadra para arriba del cyber y yo salí para el otro lado. Busqué hasta que los encontré. Subí, nos presentó. Y la gorda que me había dicho era realmente gorda, espantosa. Desde el asiento trasero no la veía bien, pero realmente era deforme. Tomó por una calle hacia el Palacio Legislativo y de allí hacia la derecha para ir hasta un hotel de alta rotatividad. Todo el camino ella fue con la mano en su verga, me decían que mirara y yo miraba como tenía el pantalón muy abultado, por los masajes de la mano de la gorda, que me dijo el nombre, pero no lo entendí así que ni idea tengo de como se llamaba.

El le dijo que me tocara un poco a mí. Muy incómoda estiró su mano hacia el asiento trasero y me empezó a tocar, mientras yo le tocaba las tetas en busca de los pezones, los cuales no encontré, debido al grosor de la ropa de lana que vestía. Pensé que los tendría muy pequeños, pero al verla desnuda en la pieza del hotel comprobé que eran enormes como todo en ella. Me di un susto bárbaro cuando al ir por otra calle hacia el hotel, vimos a un auto policial y como cinco policías en la calle que nos hicieron señas de que nos detuviéramos. Pensamos que sería por alguna infracción de tránsito, pero no fue más que el susto, nos hicieron señas de que avanzáramos y nos quedamos sin saber por qué nos detuvieron.

Llegamos al hotel, Pierre tenía miedo de que no nos dejaran entrar porque éramos tres personas. Entró el auto y nos salió al encuentro el pistero de ese lugar, Pierre le preguntó si había habitaciones libres. El tipo ni miró hacia el auto y si miraba no iba a poder ver mucho por los vidrios polarizados. Le indicó que entrara a un garaje, abrió la puerta y al estar el coche dentro cerró y no lo vimos más. Subimos por una escalera angosta a la habitación superior, entramos, vimos que tenía muy poca iluminación, un living en la entrada, al fondo pasando un cortinado había una cama y al costado una pecera con varios peces de colores.

La gorda pasó al baño y nos quedamos los dos solos, a Pierre le encanta tocarme el bulto y empezó a tocármelo mientras nos desvestíamos, el suyo estaba bastante parado, pero el mío no. Mientras me desvestí se lo chupé un poco. -¡Hacía tiempo que no te hacía esto! Pierre hizo un comentario a mi exclamación y terminó de sacarse la ropa, pero no se quitó la camisilla. Vi que se había afeitado totalmente la pija y los huevos, no sé por qué le dio por ahí, ya en diciembre tenía la pija afeitada, pero ahora su falta de pelos era total. Fuimos para la cama, yo se la estaba chupando un poco mientras él me pajeaba para tratar de levantármela, cuando apareció la gorda. Desnuda totalmente, parecía la gorda de la película Mimi Metalúrgico, sino era más gorda. Subió a la cama y preguntó donde se ponía.

Pierre le dijo que en el medio de los dos. A mí no me excitaba para nada, ni se me levantaba, hubiese preferido estar con Pierre a solas que con ese monumento. Uno de cada lado nos pusimos a chuparle las tetas, enormes con unos pezones muy gruesos, ella nos pedía que se las mordiéramos, que le gritáramos puta y otros insultos. Pierre la empezó a besar en la boca, a mí me dio asco besarla, pero tuve que hacerlo porque el quiso ver como nos frotábamos las lenguas. Nos pusimos de rodillas sobre la cama y ella le pidió a Pierre que me la chupase que quería ver como lo hacía. El sin reparos lo empezó a hacer, para mi deleite porque cuando estamos solos soy yo el que se la chupa, él nunca quiere hacerlo. Ella nos puso un dedo a cada uno dentro del culo mientras Pierre me pajeaba a mí y yo a él, quise besarlo en la boca, pero no me dejó. Gemimos muy fuerte, ella nos cogía el culo con un dedo a cada uno mientras nosotros sobre su cuerpo nos pajeábamos mutuamente y mi boca le chupaba las tetillas a Pierre.

Le empecé a tocar la concha hasta que logré meterle varios dedos, en esa cavidad enorme que estaba recubierta de unos vellos bastante ralos. Pierre me dio un condón diciéndome que quería ver como la cogía. Me costó un poco ponérmelo porque mi pija se bajaba por la falta de interés en la gorda, pero finalmente logré colocarlo sobre el glande y lo deslicé hacia abajo. La gorda desparramada en la cama con las piernas flexionadas y abiertas, yo me coloqué sobre ella y la penetré mirando todo en un espejo que ocupaba toda una pared. Mi cuerpo desaparecía entre las piernas de la gorda, era tanta la masa de carne que tenían esas piernas que fácilmente se podía hacer dos de las mías o más con una sola de ella.

Metido entre esa masa de carne, mirando en el espejo, le apretaba los pezones los cuales ella quería que se los mordiese. Pierre se colocó sobre mí tocándome los huevos por detrás y pajeándose, de vez en cuando pasaba su pija por el canal que queda entre mis dos nalgas, pero nada de tocarme el orto ni de ponerme un dedo como le gusta que yo le haga a él. Yo miraba ese espectáculo en el espejo, podía ver la pierna flexionada de la gorda, mi nalga que sobresalía de ese montón de carne cuando le daba algún empellón tratando de meter mi pija dentro de ese agujero sin límites y también podía ver la nalga de Pierre sobre mí. Me fascinó sentir a Pierre tan desinhibido, porque cuando estamos solos no quiere hacer nada de todo eso. Mientras yo le mordía las tetas, ella quiso que le gritase puta, perra y otros insultos, tuve que abandonar sus pezones y le empecé a gritar mientras aceleré mi cabalgada a lo que Pierre aprovechó y se pegó a mi espalda y le empezó a pegar cachetadas a la gorda.

Quedó como enloquecida por los golpes, los insultos y la cabalgata, empezó a gritar y a gemir tanto que tuvimos que hacerla callar porque nos iban a desalojar del hotel. Con todo eso acabé dentro de la gorda, pero igual la tuve un rato dentro suyo esperando que Pierre eyaculara cosa que no se produjo. Salí de arriba de la gorda y me puse a su lado, mientras Pierre se acostó a lado mío lo pajeé un poco, pero nada no acabó, después se puso de costado sobre la gorda mientras la besaba yo le metí un dedo en el culo y él empezó a moverse como si se tratase de una pija que lo tenía ensartado y lo estaba cogiendo, le dijimos a la gorda que yo siempre lo quise coger, pero que nunca me dejó. Ella quiso ver como lo penetraba, pero Pierre se negó. Saqué el dedo y empecé a refregar mi pija mustia por el agujero de Pierre, pero mi verga había quedado agotada y no se levantó totalmente.

Pierre quería acabar sobre al cara de la gorda, pero ella le dijo que no, que quería la leche entre las tetas. Entre las tocadas de culo, los besos a la gorda, finalmente Pierre pudo acabar, acercó su verga a las tetas y allí eyaculó un líquido transparente. Supongo que se habría pajeado en su casa, porque no sé por qué eyaculó tan poca cantidad de líquido transparente. Terminado todos nos lavamos, llamó al empleado, pagó el alquiler de la habitación y dejamos a la gorda en la terminal de ómnibus. Después me dejó cerca de mi casa y así terminó mi última aventura con Pierre. ¿Última? No, cuando se le ocurra algo nuevo me llamará como hace tantos años, pero ¿qué se le ocurrirá la próxima vez?

Autor: omar

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Escrito por Marqueze

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