Por curioso I

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Debo decir que nuestro primer beso no fue muy distinto a besar a una mujer, simplemente tocamos nuestros labios y nos separamos un poco y le dije “¿qué tal?” a lo que me contestó: “Mmm no está mal aunque tenía algo en mente un poco más así” y nos acercamos por segunda vez, en esta ocasión si fue más rico por que los besos eran más eróticos, más húmedos.

Primero que nada quiero decir que este es mi primer relato espero que les guste. Les voy contar algo muy excitante que me pasó uno de estos días, con la ayuda claro, del internet. Empezaré describiéndome (como siempre jeje) soy un chico normal, de 24 años, piel morena apiñonada, mido 1.74, cabello obscuro y ojos cafés. De complexión mediana con buenas piernas y buenas nalgas, labios un poco gruesos y en general normal.

La verdad no me considero homosexual ni bisexual, simplemente me considero una persona cachonda. Me gustan mucho las mujeres, más sin embargo por mi naturaleza cachonda y curiosidad (jeje he ahí el nombre del relato) me calentaba la idea de hacer algo con alguien de mi mismo sexo. Quizá por que era prohibido, por que nunca lo había hecho o por que todos tenemos algo de bisexuales adentro, en fin.

Así que un día puse un aviso en contactos de esta página, decía algo más o menos así “hola a todos, no soy gay ni bi pero me da curiosidad estar con otro chavo y busco a alguien lo suficiente cachondo y discreto, ¿serás tú?”. Pasaron los días y recibí algunos pocos mensajes, más sin embargo ninguno digno de tomarse en cuenta.

Hasta que ese día llegó. Tenía en mi bandeja de entrada un aviso de alguien que decía llamarse Iván y decía así “hola, leí tu mensaje y está interesante, es difícil encontrar en estos días a alguien que se anime a cosas así, yo también necesito de discreción, ¿te gustaría probar conmigo?”. Desde ahí empezamos a mensajearnos para conocernos un poco y saber que era realmente lo que cada uno buscaba, hasta decidimos conocernos. Habíamos acordado una cita en un lugar público, para platicar un rato y ver si había química.

No necesitamos estar mucho tiempo en aquel bar para que la química funcionara, él era también un tipo normal físicamente hablando, medía 1.72mts tez morena clara, algo marcado. Me comentó que en ese momento su casa estaba sola y que podíamos ir allá para estar más relajados,  así que tomamos un taxi. Su casa era en un barrio de clase media, muy bien amueblada y decorada. Al entrar nos instalamos en la confortable sala y seguimos platicando de cosas sin mucha importancia, pero como ya no estábamos en el bar nuestra charla fue irremediablemente tornándose hacia el sexo.

Iván se levantó con el pretexto de preparar unas bebidas y al regresar a sentarse lo hizo más cerca de mí en el sillón de tres plazas. Después de un par de tragos me preguntó “¿y cuando te diste cuenta que se te antojaba intentar algo con un chico?” a lo que contesté “pues mira es algo chistoso, estaba una noche buscando cosas calientes en internet y en un buscador le di la palabra pezones y aparecieron varias direcciones, una era de relatos y le di clic. Empecé a leer el relato pero resultó ser de un tipo que se ligaba a un bellboy en un viaje de negocios, se lo llevaba a un cuarto de hotel y se lo cogía, más para mi sorpresa el relato no me desagradó, simplemente no pude dejar de leerlo, me calentó mucho y desde entonces empecé a fantasear con la idea de llevar a cabo algo parecido”

Él me miraba con una mezcla de complacencia y complicidad. “¿Y tu?” le pregunté “¿como te entró la curiosidad?”, “pues verás, conmigo fue algo relativamente más sencillo, desde chico he hecho deporte he estado en equipos de natación, de soccer, de baloncesto y casi nunca he podido dejar de apartar mis ojos de los cuerpos de los demás chicos, ya sea en las duchas o en las albercas discretamente volteo a ver sus piernas, sus pechos, sus nalgas…sus vergas.

Me imagino como seria tocarlos, acariciarlos y eso me pone a mil”. Para este momento ya nos habíamos terminado nuestros respectivos tragos e Iván se levantó a preparar otros, al volver se sentó casi pegado a mi y sin decir nada puso su mano en mi pierna, nos quedamos callados por un instante y solo atinó a decir “¿puedo?” le sonreí un poco y le dije “claro, ¿para eso estamos aquí no?” la acarició un poco y dijo “ no sabes que ganas tenia de hacer esto desde que te vi entrar al bar, no mentiste con respecto a tus piernas” él seguía acariciando y yo llevé mi mano a su cabello, lo acaricié un poco y fui bajando por su oído, por su cuello, hasta llegar a su pecho por encima de su camisa.

Se sentía rico, durito y caliente. Él esbozó una sonrisa y estuvimos así por un rato. Para estos momentos estaba experimentando una emoción que nunca había sentido, por que al final de cuentas era algo sexual y a la vez prohibido (lo cual hace que todo sepa mejor). Instintivamente mi mano bajó por su pecho hasta su abdomen y empezó a jalar su camisa, intentaba sentir su piel, en eso él me detuvo y dijo “espera, si quieres seguir debes dejarme hacer algo primero” en ese momento no comprendí y después dijo “déjame probar tus labios”.

Nunca habíamos hablado de eso, pero la verdad también se me antojaba. “es que se ven tan ricos” dijo, “ok” le contesté “pruébalos” fue una actitud algo retadora pero estaba tan nervioso que no se como pude contestarle así. Nos fuimos acercando poco a poco y cuando casi se rozaron nuestras bocas nos dio un pequeño espasmo de risa de nervios y al ver que dudó por un segundo le dije “no seas tímido” y lo besé.

Debo decir que nuestro primer beso no fue muy distinto a besar a una mujer, simplemente tocamos nuestros labios y nos separamos un poco y le dije “¿qué tal?” a lo que me contestó: “Mmm no está mal aunque tenía algo en mente un poco más así” y nos acercamos por segunda vez, en esta ocasión si fue más rico por que los besos eran más eróticos, más húmedos.

No me había percatado que al estar besando no abría mi boca, sino que simplemente besaba con los labios, en eso él tomó mi mentón y abrió un poquito mi boca, lo suficiente para meterme la lengua. Mmm debo decir que esto era mucho más rico de lo que había imaginado, sentir su lengua junto a la mía acariciándose era muy caliente.

En eso su mano empezó a acariciar mi pecho y a desabotonarme la camisa, esto me puso a mil en un segundo. Quitó tres botones y pude sentir su mano caliente en mi piel, esto me dio una especie de descarga eléctrica sexual,  con toda su mano acariciaba mi pecho y se detenía a acariciar lentamente mis pezones que son muy sensibles.

En eso se separó y me dijo “oye ¿no quieres ir a mi cuarto para estar más cómodos?” hice un movimiento afirmativo con mi cabeza y el dijo “vamos” pero antes de levantarnos del sillón volteé a mirar su paquete, y por lo que vi vaya que le había prendido lo que habíamos hecho pues se le notaba la verga dura por debajo del pantalón.

Lentamente mi mano se dirigió hacia ella y le di un apretón por encima de la ropa, por su expresión pude notar que casi se viene y solo me dijo “ven, acá estaremos mejor”

Continuará…

Autor: El curioso

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Escrito por Marqueze

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2 Comentarios

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  1. Genial. Me sentí muy identificado porque a mí me ha pasado lo mismo que a tí. ¡Es increíble! Igual que tú, no me considero hmosexual y aunque nunca he estado con un hombre, me atrae muicho saber qué se sentirá hacerlo [correos no permitidos en comentarios – eliminado por la administración]

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