Por primera vez amor

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Sentía mi culo partido en dos, sentía que me habían taladrado el culo y pensaba que jamás podría hacer que mi esfínter tomara su posición original, sentía que me chocaba el ombligo, pero era mayor la necesidad de hacer feliz a mi hombre, que el solo hecho de mirarle la cara de placer que tenía me excitaba más aún.

Nunca he tenido problemas con mi sexualidad, o sea, si bien mi primera experiencia fue gay probé igual con mujeres al final y no pasando más de 2 años ya sabía que mi opción era gay y nunca tuve problemas existenciales o con mi familia, pese al hermetismo que existe aún en donde yo nací, pero la historia que les contaré es cuando tenía 18 años, o sea un hombre formado, con decisión.

No es por jactarme ni vanagloriarme, pero siempre he sabido lo que tengo (estéticamente), buen porte, 1.80 cm 74 kg, piel mate, ojos verdes, bien cuidado mi cuerpo ya que hacía, en aquel entonces mucho deporte, que también combinaba con el gimnasio,  y me cuidaba mucho ya sea con dermatólogos (por la edad acné, etc.), y mis dientes que según yo es lo más lindo que poseo… y también es cierto que le he sabido sacar provecho, pero cuando conocí a Carlos todo el ego que yo tenía y la prestancia quedó minimizada cuando me paré frente a él…

Ya habían muchos meses desde el día que lo vi por primera vez e intercambiamos nuestros números de teléfono, nos conectábamos por MSN, el juntarnos presencialmente era más bien un poco difícil ya que yo por estar en mi primer año en la universidad y él por su trabajo nos complicaba un poco, además el hecho de que fuéramos de ciudades distintas hacía casi imposible las citas, no voy a presumir y decir que él quedó baboso por mí, más bien siempre nuestra relación era de amigos, si bien sabíamos los dos nuestra sexualidad, y muchas veces ya en estado de ebriedad teníamos conversaciones hot de nosotros mismos, nunca concretábamos nada, ya sea por nuestro ego, ninguno quería reconocer lo lindo, viril y guapo que era el otro, o en su defecto simplemente era quien se dejaría penetrar…

Como les dije anteriormente yo siempre he sabido sacarme provecho y si para eso tenía que sentarme sobre un miembro, reconozco que eso era por interés, jamás había sentido placer, no era una tortura, pero tampoco era la mejor cosa del mundo, para mí no hay nada mejor que penetrar a un hombre, es indescriptible la sensación… pero en fin. Con él era una cuestión de hombre de someter, doblegar. Muchas veces me imaginaba a ese mejor ejemplar de hombre latino. Con su cuerpo desnudo, hermoso cada parte de su cuerpo como si hubiese sido esculpido a mano pidiéndome que lo penetrara, eso me ponía hot al máximo que ni siquiera lograba calmar mi excitación con una buena paja… y despertaba encendido…

Y así transcurrieron los meses, y la verdad ya la comunicación era más bien nula, un llamado por semana o algún email para saber o desearnos buena suerte, yo sabía que ya había perdido y reconozco que hasta ya ni pensaba en él. Sucedió que en la universidad, yo ya había aprobado todo y si bien tenía que defender ramos, no me preocupaba mucho pues la excelencia durante ese año me hacía tener seguridad que todo saldría bien y seguiría el próximo hasta con becas, es por eso decidí salir a celebrar, como en la ciudad donde yo estaba ya era bastante popular, me era bastante aburrido salir a algún lugar gay, estar con los mismos de siempre… ni siquiera podía decir que conocería a alguien nuevo, pues ya había conseguido tirarme a la gente que me llamaba la atención, y es por esta razón que decidí ir a la ciudad de Carlos a conocer una disco gay que se inauguraba, sin tener la más mínima intención de encontrármelo, solo quería un buen ron, drogarme un poco y pasarlo bien, bailar hasta el cansancio que era una de las cosas que más disfrutaba…

Entré, con todo lo ególatra que yo era, sabiendo que era cosa de avanzar y la mayoría de las personas que ahí estaban quedaban mirándome, los piropos, la ofertas de bebidas y todo lo que siempre se acostumbraba a hacer cuando yo llegaba a algún lugar, llego a la barra y al pararme siento una mano que me toma fuerte por atrás, me da vuelta algo brusco, y siento unos labios que me besan la mejilla un abrazo fuerte y eufórico, casi armando un escándalo, lo veo y era él… sus ojos celestes mirándome fijamente y demostrando una notoria alegría de verme, reconozco que quedé pasmado, sentía temblar las rodillas, sentí un sudor helado recorrer todo mi cuerpo y casi quebrada la voz le saludé. Bailamos toda la noche, como si fuera la última, hasta que llegó el término de la disco y los rayos del sol se vislumbraban por debajo de las puertas, era obvio que tendríamos que despedirnos…

Yo ya ebrio lo reconozco y él también los dos muy hot, yo no aguanté más y decidí simplemente ofrecerme, como una vil puta barata, les juro que hasta el día de hoy me escucho y me da una vergüenza que me sonrojo solo, le miré a los ojos, y le dije que si me llevaba a su departamento le haría el amor como nadie se lo había hecho, que me dedicaría a que cada centímetro de su piel sudara gotitas de placer… él me mira, sonríe y restriega en la cara que ahora conoceré un hombre que me dome, y nos fuimos a su departamento.

Fue solo cosa de tomar el ascensor y empezar a besarnos con lujuria y demencia, la verdad no recuerdo mucho cuando entré al departamento solo se que estaba tendido a lo largo de su cama besándolo, rozando cada centímetro de su piel, oliendo ese olor a macho, pegándome a su pecho para sentir su respiración entre cortada y el latir de su corazón… sentía que lo había amado por siempre, que jamás podría olvidarlo, él era simplemente perfecto sabía como besarme, donde tocarme, que decirme y cómo, cuando no desnudamos y seguíamos jugando con lujuria sin saber el por qué de las cosas, sin medir consecuencias, solo quería saber que por primera vez en mi vida tendría lo que siempre había soñado… Por fin no tendría sexo ni por plata ni otras cosas que acostumbraba a hacer, sino que haría el amor.

Recorro cada parte de su cuerpo desabrochando cada botón con mis dientes y desnudándolo, hasta que llegué a sus bóxer… jamás en mi vida había visto tamaño porte y grosor debo reconocer que hasta el día de hoy no he encontrado esas dimensiones era simplemente perfecto, desbordaba más de la mitad de su miembro por el bóxer hasta debo reconocer que se hacía pequeño para contener tamaño aparato… después de practicar un 69 y otras posiciones con respecto al sexo oral yo decidí hacerlo acabar con mi boca, pues sabía que él quería penetrarme y empiezo un trabajo tan eficaz que al cabo de algunos minutos tenía mi boca llena de la más rica leche que jamás había probado, una mezcla entre cítrico salado y agridulce que para ser honesto nunca me había gustado tragármelos, solo de morbo recibía el de mis clientes los cuales luego escupía… pero en este caso era distinto necesitaba probarlos y tragármelos lo cual me puso aún más hot.

Subo hacia su cara y compartimos su semen con un largo y extenuante beso… Yo lo miro, la verdad pensando que ya se había acabado… error… Me toma en sus brazos y me susurra que recién comenzaba y saca de un mueble unos condones y crema lubricante… y miro su entrepierna y lo veo tan duro como al principio. Ahí asumí que ya no podía más y que simplemente tenía que hacer lo que mi hombre pidiese, y él me da vuelta en la cama y me empieza a lubricar con un magnifico beso negro que me hacía sentir tiritones hasta lo más íntimo de mi ser, escalofríos de morbo y placer de éxtasis y lujuria, se pone el condón, unta mi entrada y empieza a tratar de penetrarme, pero su gran cabeza no lograba nada solo daño y dolor…

Hasta que decidí yo tomar la situación, me levanto, voy  a la sala de estar y llevo una botella de whisky que tenía, lo miro, me siento sobre su pene, tomo media botella de alcohol de una y me siento hasta el tope sin pensarlo… fue un dolor descomunal, sentía mi culo partido en dos, sentía que me habían taladrado el culo y pensaba que jamás podría hacer que mi esfínter tomara su posición original, sentía que me chocaba el ombligo, pero era mayor la necesidad de hacer feliz a mi hombre, que el solo hecho de mirarle la cara de placer que tenía me excitaba más aún…

Él me abraza y me besa diciéndome gracias mi amor, siempre te he amado y soñaba con este momento desde el primer día… ya habían pasado largos minutos y yo ahí ensartado en esa verga indómita, pero ya no había dolor ni tanta molestias más bien era agradable y algo que yo podía controlar y empiezo a moverme despacio suave como masajeando y así transcurrían minutos.

Mi movimiento era ya acelerado y brusco, sin parar yo gozaba, le pedía que me tomara, que me hiciera sentir de él hasta que siento espasmos de su verga y me inunda de  leche mi culito fue la sensación mejor que he sentido en mi vida… sale de mi culo y yo aún duro, ya que no había acabado, él sin palabras se para, toma uno de sus condones, lo pone sobre mi pene y se sienta siguiendo la misma táctica que yo, simplemente tomó la otra mitad del whisky que quedaba y se sentó de una, me mira a los ojos y me dice:

Yo  conozco tu estilo de vida,  y se que esto no volverá a repetirse, te amo Leo… pero tú no dejarás jamás tu mundo por mí, ahí comprendí que pese a que nos amábamos jamás podríamos estar juntos… y decidí gozar su culito como jamás había disfrutado el sexo…

Autor: Demian

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Escrito por Marqueze

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