Por supuesto un manuscrito (II)

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Quedamos en la puerta del hotel, estaba claro que no pasaríamos la noche solo mirando la torre del reloj, un polvo seguro que nos pegábamos, aunque no podíamos imaginar lo que nos paso.

Quedamos en la puerta del hotel, estaba claro que no pasaríamos la noche solo mirando la torre del reloj, un polvo seguro que nos pegábamos, aunque no podíamos imaginar lo que nos paso.

A las 6 de la tarde, ya estabamos en la habitación y como a mi me interesaba que el cuento de la “sagrada cofradía de los defensores del graal” me durara para pegar algunos polvos mas, le propuse de entrada y de sopetón:

Mira Elena, después de lo de ayer yo voy a pasar la noche pensando en follar contigo, por lo que podemos hacer dos cosas, o follamos ya y luego controlamos la torre, o nos vamos a casa.

Ella me dijo que solo esperaba follar, pues lo de la torre le había parecido casi ya una excusa por que ayer no habíamos descubierto nada.

Así pues, la miré con calma, estaba guapisima, su pelo recogido en una coleta, su piel bronceada y sus ojos negros trasmitiendo alegría, vestía un pantalón tejano con zapatillas azules y una camisa rosa, un suéter anudado a su cuello completaba el atuendo.

Yo ya me imaginaba encontrar, un conjunto de ropa interior como el de la tarde anterior, blanco y de algodón, cómodo y practico, aunque bonito.

Mi sorpresa fue al desabotonarle la camisa mientras la besaba, cuando descubrí que su ropa interior, no era lo que esperaba, llevaba una especie de “body” en algodón negro, con forma de bañador de una pieza. Nunca había visto nada similar, pues había visto otros “body´s” pero normalmente de encaje o seda, pero este, combinaba una potencia erótica fuera de lo común con la comodidad.

Metí mi pie entre sus piernas, y le separe los pies, de este modo, queda de pie y abierta de piernas, me arrodille y empece a besar la juntura de sus piernas con su cuerpecito. La mamada de ayer se la tenia que devolver.

Ella que se lo vio venir, acerco una silla cercana y puso su pie encima, dejándome su coño, pese a tapado por el body en una postura ideal para comérmelo.

Y así lo hice, empece a comer y besar su coño a través del body, la cosa se iba calentando, comí y comí, no tenia prisa, hasta que su mano aparto el body dejándome su coño al aire a mi discreción.

Seguí comiendo, estaba claro que quería correrse mientras se lo comía, le temblaban las piernas pero aguantaba en esa postura, puse mi mano en su nalga buscando el agujero del culo, llegue a el, y empece a acariciarlo, con el dedo en el ojete, trazaba suaves círculos. Estaba claro que le gustaba. De repente, sus gemidos y sus movimientos de pelvis se hicieron mas evidentes, se aproximaba al orgasmo.

Pense para mi, que justo en la corrida le metería el dedo en el culo y así preparaba el camino para meterla justo donde me apetecía. Así fue que en el momento que el orgasmo era evidente, metí dos centímetros de dedo de un solo golpe al tiempo que ella, no se si debido a esta maniobra o al orgasmo, me pegaba un fierre tirón de pelo.

Seguí comiendo un poco mas, con mi dedo en el culo, para que se relajara, bajo su mano cogió la mía y me saco el dedo de su culo diciendo, eso no.

No quise discutir y lo dejamos allí, mi gozo en un pozo.

La cogí cariñosamente de la mano, la tumbe en la cama y sin desvestirla, me gustaba aquel body, la penetre, la folle despacio, sin prisas, mas que se corriera o correrme yo, buscaba una máxima excitación, dado que mi objetivo, era que estuviera tan caliente que le diera igual como me la follara. Así, bombee despacio, combinando palabras de cariño con caricias, ella se le notaba excitada y contenta del polvo.

No puede controlarla y le sobrevino una corrida, me dio la vuelta de un solo golpe, se sentó encima mío, y empezó a saltar como una posesa, sabia lo que hacia, me corrí en instantes… mientras decía, ¡¡¡no llevo condón!!!, ella me aclaro que tomaba pastillas. Así pues, pude ver mi semen chorreándole el coño cuando se levanto, y me gusto.

Se tumbo a mi lado, y me estuvo acariciando el pecho un rato.

Bajamos a cenar al restaurante del hotel, y estando cenando, empezamos a ver entrar a varias personas en la torre del reloj. La Sagrada cofradía existía.

Te

rminamos de cenar y esperamos varias horas a ver cuantos entraban llevando una contabilidad exacta. ¡¡¡habíamos descubierto una sociedad secreta!!!

A lo largo de la noche, al menos 14 personas entraron y salieron de la torre, vimos como entraban y salían. No usaban llaves, solo golpeaban la puerta con un código 1 golpe, pausa, 4 golpes, pausa, desde dentro 2 golpes, 1 golpe mas desde fuera.

Dedujimos que al menos una persona estaba siempre dentro, si no era imposible la contraseña. Decidimos asomarnos a ver que pasaba. Llegamos a la puerta y realizamos el código de golpes. La puerta se bario. Vimos una escalera que subía, durante unos segundos no nos atrevíamos a movernos, pero la curiosidad es muy fuerte. Cruzamos el quicio de la puerta cuando esta se cerro y escuchamos una voz que decía:

Abraxas es un gallo.

Mierda, otra contraseña, pense yo. La voz retumbo de nuevo

Abraxas en un gallo.

Unos segundos después, un golpe en mi cabeza me dejo inconsciente.

Desperté atado a una silla, Elena estaba inconsciente, y un tipo me pregunto quienes erramos. Yo, de perdidos al río, dije ¿quiénes son ustedes?, me dijo que las preguntas las hace el. Me pregunto que buscábamos.

Me derrumbe y lo conté todo, que habíamos leído el manuscrito, que sabíamos que eran la “sagrada cofradía de la defensa del graal” etcétera.

El tipo se patrio de risa, diciéndome que estaba imbécil y que esa estupidez solo se me podía ocurrir a mi. No sabia si la había cagado o eran mas listos que lo que aparentaban.

Vi como el tipo, se acercaba a Elena, la miraba y aun inconsciente empezó a sobarla, yo intente revolverme pero nada podía hacer, le quito la ropa, incluso el maravilloso body, y la apoyo en la silla. Me miró y me dijo, ahora vas a ver como me follo a tu novia, mientras se reía. No era el momento de decirle que no era mi novia y simplemente me calle.

Así colocada, de rodillas en el suelo y el estomago en la silla, el tipo aquel se bajo los pantalones y como si fuera un radar se fue directo al culo, apunto presiono y entró. A la segunda o tercera acometida, Elena se despertó, supongo que penso que la estaba enculando yo, por que dijo suavemente…¡¡te había dicho que no!! A lo que el tipo aquel respondió con carcajadas diciendo… mira tu novia no te había dejado darle por culo y yo la estoy enculando, además de imbécil, pardillo.

Ella miro hacia atrás dándose cuenta que estaba siendo violada, bajo la cabeza y ya no cambio el gesto, cuando el tipo acabó, recibí otro golpe en la cabeza y desperté, no se como, en la habitación del hotel con Elena.

La miré y le dije, siento lo que te ha pasado, me contesto: Lo que siento yo, es no haberte dejado a ti desvirgarme el culo…. ¿me imagino que ha sido un sueño y te dejo que me lo desvirgues?

Autor: El Maestro

el_maestro ( arroba ) operamail.com

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Escrito por Marqueze

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