PORTERIA II

Cuándo aquel hombre salió de casa me senté en una silla de la cocina, las piernas me temblaban y la cabeza no dejaba de dar vueltas, que locura había cometido, y si lo explicaba?, y mi marido?

No me podía creer lo que había hecho, como era posible que yo me hubiese dejado, y con ese bruto, pensando en todo esto me fui a la ducha, menos mal que mi marido no come en casa porque si no.

Me duché y salí envuelta en una toalla, sonó el timbre, que oportuno pensé, en fin, me dirigí a la puerta y por la mirilla pude ver al portero, me quedé pensativa que hace aquí este tío, me huelo problemas, abrí un poco la puerta, ¿qué quiere?

Mire señora, se quedó esta bolsa al lado del coche, ¿quee??, si, se la dejo, ¿aquí? Si déjela, mire señora yo no sé que me ha pasado, es que usted, calle, calle, si pero es que yo…. cállese que nos pueden oír, ya pero yo quería decirle, schhhttttt, pase, le dejé entrar pues si no lo hago el tío suelta un discurso en el rellano, ¿que quiere hombre, no ve que le pueden oír?, mire usted, esto ha sido algo lamentable que jamás volverá a suceder.

Mire señora, no se si ha sido muy lamentable para usted, pero para mi a estado de puta madre, oiga.. ya, pero le quiero decir que yo soy un poco bruto, ya lo sé, pero en esto soy un señor, y antes me dejo matar que comprometerla.

Que descanso sentí al oír aquellas palabras, me relajé tanto que hasta él se dio cuenta, pero, ¿qué se creía que iba a salir de aquí a contarlo al vecindario? No tanto, pero ha sido algo muy fuerte y me juego mucho entiéndalo, que si lo entiendo, yo me juego el curro y tengo cuatro bocas que alimentar, no sé ni como me he atrevido a ponerle la mano encima señora, pero es usted tan…. tan…. tan ..que?, no se señora yo… lo de hablar no es lo mío, vamos que la miro y me pongo cachondo…y tengo un problema de superproducción de esperma, eso con perdón.

Pero bueno Julio ¡lo siento señora!, no lo sé decir de otra manera, pero no me puede hablar así, además eso no es cierto, ¿el que? Lo de que se pone …..eso cuando me mira, ¿que noooo? ¿Y esto que es? ¿Eh?… y tomando por encima de sus pantalones su enorme tranca la meneo dejando ver que aquel bulto estaba duro como una piedra.

Madre mía…..pero es usted un, un, un…..mientras, mi vista estaba clavada en su paquete, él me miró con extrañeza y me dijo: lo siento señora pero no puedo evitarlo, ya ve que no le miento, y al tiempo que decía esto se bajó la cremallera de su bragueta y se quedó quieto, pero al ver que yo estaba como hipnotizada, con la boca entreabierta y mis ojos mirando fijamente su entrepierna, siguió y se desabrochó el pantalón y de un golpe se lo bajó junto con el slip y aquel pollón grueso y largo salto, tieso como el acero.

No me lo podía creer, ve como no le miento…sin querer me relamí los labios, hay madre mía, esto no puede ser, no está bien, no, no y no, acercándome a él me agaché y de rodillas empecé a chupar la imponente verga, la chupaba con lujuria, me la tragaba hasta la garganta, tenia un glande enorme que me obligaba a abrir totalmente mi boca, él me tomó por los pelos y hacia ir mi cabeza adelante y atrás, entonces me paré y me levanté, me quedé un instante mirándolo a los ojos y tomándolo por una mano lo llevé hasta el salón, abrí un cajón y saqué un frasco que dejé encima de la mesa, me quité la mojada toalla quedándome completamente desnuda y me estiré en el sofá, colocando una pierna en el respaldo y la otra en el suelo, de forma que al estar tan abierta mi rajita quedó invitando a mi rudo amante que se apresuró a quitarse los pan.

Empezaba dejar ir líquidos en cantidades poco usuales, sin parar de sorber y chupar, él con palabras inteligibles decía: joer que pasada, como se corre la cabrona, me puse un cojín en la cara para que apagara mis gritos mientras un orga

smo salvaje me venia, Julio tragaba mi enorme corrida sin parar de lamerme, levantó su cara y dirigiéndose a mis doloridos pechos empezó a chuparlos y a besarlos, esta vez con más delicadeza, me quité el cojín de la cara y lo miré, era suave y no me hacia daño, con una mano tomé el frasco de crema y con la otra apreté por la nuca, él lo entendió y enseguida me mordió un pezón arrancándome un grito, mi madreee…… más …..mientras me untaba de crema hidratante mi ano, me incorporé y poniéndome a cuatro patas de espaldas a él, le invité a metérmela por detrás.

Está segura señora? Si, so cabrón, fóllame el culo, y él apuntó a mi ano, por suerte fue prudente y conocedor del grosor de su instrumento fue con cuidado metiendo poco a poco su polla en mi culo, dolía, dolía mucho pero mi pasión por sentir aquel enorme trozo de carne dentro de mi ano era más poderosa que el dolor, al fin de un golpe acabó de entrar toda, se quedó quieto un momento mientras yo recuperaba la respiración.

Al poco rato la empezó sacar y cuando estaba a punto de salir yo empujé mi culo hacia atrás y me la volví a clavar, empezó un entrar y salir, con sus manos en mis caderas y soltándome cachetes en mis nalgas de nuevo volvía a ser una esclava a su servicio, yo mordía el cojín mientras mis orgasmos se sucedían sin parar, y notaba como mis líquidos chorreaban por mi entrepierna como si me hubiese orinado, el placer era infinito, notaba como mis jugos mojaban los enormes huevos de aquel hombre que a cada embestida golpeaban mi coño.

De repente su respiración se aceleró y sus embestidas también, me tiré hacia delante sacándomela y me giré quedándome su polla a la altura de mi cara, la tomé y empecé a chupar hasta que unos borbotones de caliente leche inundaron mi boca, chupé y tragué todo aquello, el semen se salía por la comisura de mis labios, acabó totalmente, pero yo, como si de un instrumento de adoración se tratase, seguía como abrazada a aquel pene y lo seguía lamiendo y pasando mi lengua en círculos por su glande, señora no siga, pero yo seguía, señora que no….puedo, pero yo cada vez más fuerte, señora quite por favor ….pero yo no la soltaba que me meo ostia…y yo chupé con más fuerza, ¿está loca o que?

Que no me aguanto más… y su polla empezó a mear en mi cara, me caí de espaldas y él siguió su meada sobre todo mi cuerpo, toma guarra, eres la mejor zorra que he conocido, empapada de su orín me quedé en el suelo mientras él se vestía y se iba diciéndome, a partir de ahora te quiero siempre sin bragas.

Ya sabia lo que decía pues a partir de aquel día yo salía a comprar sin nada debajo pero eso es otra historia.

Autor: Lucia

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Escrito por Marqueze

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