PREUNIVERSITARIO

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Como se recordará, a mediados de Diciembre mi relación con Andrés estaba en plena sazón, pero tenía por dentro la sospecha de que faltaban cosas por realizar. Ya no tenía necesidad de hurtar las bragas de mi hermana, pues sirviéndome de modelo aquellas primeras me había comprado tres más de distintos colores y hechuras, como si fueran para una amiga, lo que me había ganado el gesto de complicidad de la dependienta que me las vendió, lo cual me tranquilizó, porque probaba que mi apariencia externa y mis gestos no denunciaban nada sobre mis sentimientos femeninos.

También compré varios sujetadores de talla pequeña, como los que usan las niñas en las primeras etapas de su pubertad; olvidé contar que mis trastornos hormonales me habían generado la aparición de unos pechitos pequeños, pero muy atractivos. Nada le comenté a mi novio sobre estas compras, ni sobre mis cambios anatómicos, porque quería sorprenderlo en el momento oportuno.

Próximas las fiestas de Navidad, se planteó el problema de que la familia de Andrés iba a viajar a otra ciudad, adonde residían los tíos maternos de Andrés, lo cual implicaba que estaríamos separados 15 días, mucho más de lo que estábamos dispuestos a admitir sin resistencia. La solución fue pretextar el atraso que acumulaba Andrés cara a los exámenes que se celebrarían en Enero, en cuanto se reanudara el curso. Se llegó al acuerdo de que la familia se quedaría hasta después de Año Nuevo, pero él regresaría el 26 de Diciembre y viajaría de nuevo para pasar el fin de año con ellos. Ello implicaba que podríamos pasar completamente solos durante casi una semana el día completo y aprovechar más el tiempo para estudiar a fondo.

Pasé la Noche Buena y el día de Navidad en mi casa, como es tradicional en mi familia, muy nervioso por la anticipación de lo que vendría después. Además, ya sabía qué cosa nueva hacer para satisfacer a mi amado&

El día 26 fui a esperarlo al autobús, que llegó puntualmente, a pesar de que circulaban noticias de atascos de la circulación, causados por la nieve y las placas de hielo que formaban en las carreteras; por fortuna, no ocurrió así; tuve que reprimirme para no besarlo y me conformé con un apretón de manos en el que puse todos mis apasionados sentimientos. Estaba previsto que almorzara en casa y hubo que esperar a terminar la comida para salir hacia la suya para estudiar.

Al llegar a su casa, nos encerramos por dentro y nos besamos apas suavemente, con los ojos entornados.

-Estás preciosa- ven, siéntate a mi lado

Y nos fundimos en un beso largo, profundo apasionado&Fue el principio de una tarde alucinante. Prendidos de nuestras cinturas no dirigimos al dormitorio de sus padres, me desprendí de la bata y nos abrazamos fieramente. Nuestros gemidos se hubieran podido oír a distancia; menos mal que estábamos solos. Me acariciaba mis pechitos, que pronto quedaron liberados del sostén que los cubría y solo me quedé con la breve braguita negra. Yo le desnudé por completó, lo que me permitió contemplar por vez primera su espléndido cuerpo y, sobre todo, su polla, que me ofrecía en toda su belleza. Y aquí llegó mi segundo regalo navideño: lo acosté boca arriba y emprendí un recorrido de besos y lametones que bajaron desde su boca y hombros hasta sus tetillas, luego su estómago; desde su ombligo bajaba un hilo de pelitos que llegaban hasta el pubis, cubierto enteramente de negros rizos. Bajé hasta los huevos y los lamí con delirio y luego, mis lamidas ascendieron por el tallo en erección de la polla, hasta llegar a la cabeza. Seguía los detalles de un video porno que había visto recientemente y que me prometí que imitaría con mi hombre.

Lamí lentamente la cabeza, con largos lengüetazos a todo alrededor, mimando cada pliegue, cada protuberancia…. Notaba el impacto que estaba causando en mi hombre y eso me daba ánimo para seguir con mayor atención. Después de chupar la cabeza por todos lados, la fui introduciendo en mi boca lentamente, hasta que entró toda. En mi

ansia de tener todo dentro, me llegó hasta la garganta y mí labio superior cosquilleó el pelo de su pubis. Sin embargo, tenerlo tan dentro de mi boca no era placentero y me conformé con tenerlo a medias y degustarlo plenamente. Inicié así un movimiento de entrada y salida lento, de manera que cuando solo estaba dentro la cabeza podía acariciarla con mi lengua.

Escuchaba los gemidos de mi amor, causados por el placer que le estaba proporcionando. Mamé una y otra vez aquella polla tan deseada y sentí, a través de sus estremecimientos que el momento tan esperado estaba llegando: borbotones de leche golpearon violentamente mi paladar y tragué lo que pude y cuando la emisión se suavizó pude degustar el manjar que mi amante me daba en la boca: una textura cremosa, se sabor indefinible entre un poco ácida y algo salada, pero deliciosa. Ansiosa, limpié lo que rezumaba la cabeza y lo que resbalaba por el mástil del miembro. Y, finalmente me quedé sobre la cama exhausta, tendida a su lado. Yo giré sobre mi misma y apoyé mi cabeza sobre su pecho y él rodeo mis hombros con su brazo y besó suavemente todos los rasgos de mi rostro.

Y así, abrazados nos quedamos adormilados.

Agradeceré vuestros comentarios

Autor: Lorenzo atuad201 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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