Primer trío con mi profe de matemáticas

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Como les conté en mis dos relatos anteriores, tengo una profesora particular de matemáticas con la que tengo una relación muy especial, una relación de lujuria y sexo indescriptiblemente digna de un film porno. Lo que nunca me hubiera imaginado es que ella (Susana) no solamente sostenía una relación así conmigo sino que era bastante más golosa de lo que yo pensaba ya que aparentemente sostenía una relación similar con algunos mas de mis camaradas de clases.

Me vengo a enterar de esto un atardecer de un tórrido día de verano, esos con nubes grises oscuras que tiñen el cielo presagiando una fuerte tormenta. Yo tenía que prepararme durante el verano como de costumbre para rendir y me dirigía a casa de mi lujuriosa profesora a llevarle el programa del curso y arreglar con ella los horarios de clase para el verano que recién comenzaba.

En la calle me encuentre de modo casual con otro estudiante particular de Susana con quien había compartido una que otra clase cuando coincidimos en los horarios. Se trataba de Federico, un muchacho de último año de escuela técnica algo mayor que yo ya que fue repitente un par de años. Luego de los formales saludos de rigor le comente que me dirigía a llevar mi programa de estudio a la profesora. Me dijo yo todavía no he llevado mi programa pero vamos, te acompaño a dejar el tuyo. Continuamos caminando hacia su casa hablando de temas triviales cuando comenzaron a caer las primeras gotas de lo que parecía seria una fuerte tormenta. En el último tramo tuvimos que apurar el paso para evitar mojarnos.

Finalmente llegamos a la casa de Susana, tocamos el timbre, ella atendió la puerta, nos saludo y nos hizo pasar al comedor de su casa. Los truenos eran cada vez más fuertes y se sentía como la lluvia aumentaba de intensidad en la calle. Susana puso mi programa sobre la mesa y nosotros nos quedamos parados uno a cada lado de ella. Mientras ella miraba el programa dijo: parece que va a ser una tormenta fuertísima, y yo aquí sola, seguramente con este clima no va a venir nadie más. De repente se vio un tremendo refusilo seguido por un terrible estruendo y la luz se corto como es usual en este tipo de tormentas.
Al quedarnos sin luz, Susana dijo discúlpenme un momento, voy a traer una vela y se fue para adentro de la casa dejándonos a nosotros dos en penumbras casi a oscuras.

Estábamos ahí parados junto a la mesa y a ambos nos parecía que el tiempo que la profe demoraba en volver era demasiado para haber ido solamente a buscar unas velas. De golpe con voz fuerte nos dijo desde adentro: espérenme un momento, total está lloviendo fuerte y no pueden ir a ninguna parte de todos modos.

Luego de algunos minutos que se nos hicieron eternos, vimos aparecer a nuestra profesora con un candelabro doble en la mano. El detalle fue que durante el tiempo de espera ella se había cambiado el atuendo ya que regreso descalza, luciendo una minifalda a cuadros muy cortita (tanto que casi se veía su diminuta tanga negra) que dejaban ver sus piernas esplendorosas, una remera súper ajustada algo transparente que marcaban sus hermosas tetas y una cara de loba en celo deseosa de coger como nunca antes le había visto.

Nuestra sorpresa fue mayúscula ya que ninguno sabia de las actividades extra estudiantiles que tenía el otro con Susana, quien se paro en medio de nosotros dos, dejo el candelero sobre de la mesa y dijo: “vamos a seguir viendo este programa” mientras nos comenzó a acariciar nuestras pijas por sobre del pantalón.
Verla con esa vestimenta sexy ya nos había excitado convenientemente a ambos y sus caricias y miradas lujuriosas nos dejaron a punto de estallar. Las caricias siguieron mientras nos decía: hoy va a ser como yo quiero no como ustedes quieren.

Susana miro fijo a Federico y la orden que salió de su boca fue: anda a sentarte en el sillón para que puedas vernos bien. Cuando él estuvo sentado ella saco mi pija completamente tiesa y comenzó a tragársela con una habilidad profesional. Federico ante tal espectáculo saco su pija y comenzó a pajearse muy lentamente. Susana lo miraba de reojo y cuando la pija de Federico que es más larga y gruesa que la mía estaba en su máxima expresión, se saco mi pija de la boca, me tomo de la mano y camino lenta y sensualmente hacia el sillón, se saco la tanga y se dejo puesta la minifalda, abrió sus piernas mirando de frente a Federico y tomando su pija con la mano le indico el camino para que una vez ella sentada sobre de el, entrara completamente en su deliciosa vagina.

Mientras la pija de Federico penetraba sin piedad a Susana, ella empezó a moverse para ayudar a que la penetración fuese cada vez mayor, mientras apoyaba sus tetas sobre la cara de Federico quien levantandole la remera comenzó a chupárselas. Evidentemente no era la primera vez que algo así ocurría entre ellos fue lo primero que vino a mi mente mientras miraba esa escena increíblemente caliente. La luz de la vela me dejaba ver como la pija de Federico entraba y salía de la profesora.

Al verme parado y sorprendido Susana me dijo también con tono casi imperativo: Y vos que esperas para venir a cogerme también?. Me acerque por detrás de ella y comencé a refregar mi pija en su culo mientras ponía algo de saliva en un par de dedos intentando lubricarla para poder penetrarla. Lubricado su culo convenientemente la penetre sin piedad. Con la luz de las velas vi como mi pija se metía completamente en su culo y estaba casi seguro que toda la pija de Federico también estaba completamente dentro de Susana.

Al ser penetrada por nuestras pijas de forma simultánea, Susana comenzó a gritar, a jadear y a gemir como solo pensé que ocurría en las películas eróticas. Saltaba, gritaba y nos pedía que la cogiéramos más y más fuerte.

El primero en acabar fui yo, mi pija derramo dentro de su culo todo mi caliente semen, ella dio cuentas de haber recibido mi carga al grito de siii papito, mojame asiiii. Sus movimientos se hicieron más intensos y antes de que Federico pudiera acabar dentro de ella, Susana se levanto y comenzó a masturbarlo haciendo que su leche volara por los aires como proveniente de una fuente de lujuria.

Como premio por la tarea cumplida, Susana nos siguió masturbando lentamente a ambos mientras nos limpiaba los remanentes de semen de nuestros sables con su deliciosa boca.

Y así paso la tormenta y nos despedimos, contentos de tener que estudiar con ella todo el verano y sorprendidos de saber que Susana no solamente enseña matemáticas a sus alumnos preferidos.

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