Primera experiencia con anuncio por Internet

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Siempre he sido fanático de los relatos ya se de escuchar las historias de otros o de leer todas las hazaña sexuales que las personas publican, pero nunca me había atrevido a escribir una, has ahora….

No soy un hombre extremadamente guapo, tengo 40 años, mido 1,60 y voy al gimnasio 3 veces por semana y me alimento bien por lo que me mantengo en forma, además tengo un pene de 18 centímetros no es gigante pero creo que es suficiente, pero gracias a mi inteligencia y trabajo duro tengo algo que me hace irresistible y eso es dinero.

Y cuando tienes algo de eso puedes tener muchas cosas, pero lamentablemente muchas de las mujeres con las que me he involucrado no me satisfacen, por eso prefiero meterme con prostitutas.

Muy bien eso era mi historia general el relato comienza aquí.

Hace un par de años por puro aburrimiento decidí poner un anuncio en Internet un clásico chico busca chica especifique el tipo de mujer que quería, joven de 18 a 35 linda aseada, que fuera amante del buen sexo y agregue un pequeño detalle pago 100$ la hora.

La respuesta fue increíble menos de una hora después ya estaba recibiendo correos electrónicos de toda clase de chicas, algunas escribían desde direcciones de correo que empezaban con “escort ” o “dama de compañía” lo que claramente me dejaba saber que eran prostitutas profesionales entonces los borraba de inmediato, porque andaba en busca de algo nuevo algo que despertara mi adormecido morbo.

seguí leyendo y borrando correos, en lugar de encontrar algo interesante más bien me aburría más, hasta que abrí un correo que me llamó poderosamente la atención, venia de una María Romero (nombre falso por cierto) el correo decía así.

Hola,

Estoy interesada en tu anuncio, pero hay un pequeño detalle, soy casada y me esposo me permite encontrarme contigo solo con la condición de que él pueda estar presente.

De inmediato mi cabeza (o más bien cabezas) comenzaron a volar, casa? su esposo está de acuerdo? él quiere estar presente? a pesar de mi experiencia sexual nunca había tenido relaciones con alguien observando lo que me lleno de morbo, así que le conteste de manera inmediata y directa.

Hola,

Debo admitir que tu sugerencia me llamo la atención, pero debo ser claro, no soy un hombre que se satisface con hacer la posición del misionero y ya. Yo soy alguien que busca aventura probar nuevas sensaciones, me encantaría, bañarte, nalguearte morderte, hacerte gritar, escupirte, orinarte, metértela por todos tus agujeros y  correrme en tu cara y ver que recojas mi semen con tus dedos y te lo tragues. Si tú y tu esposo están de acuerdo podemos llegar a algo.

Le di enviar, y espere unos minutos frente a mi computadora, refrescando la bandeja de entrada cada minuto, a pesar de que aún quedaban correos sin abrir, no podía hacerlo ya había encontrado lo que buscaba y no me interesaba nada más.

Después de esperar como 10 minutos y no recibir repuesta, me levante y fui a la cocina por una copa de vino, al regresar refresque la bandeja de entrada y allí estaba un correo de ella (o más bien de ellos) lo abrí de inmediato.

Hola,

Mi esposo y yo estamos de acuerdo en todo lo que pides.

Esas pocas palabras hicieron que mi verga se levantara como si tuviera cohetes, pero parecía demasiado bueno para ser cierto, así que me tranquilice un poco y le escribí de nuevo.

Hola,

Muy bien, hay solo una cosa más que necesito para cerrar el trato, necesito ver si tu cuerpo me gusta, me envías una foto tuya?

Le di enviar.

Me levante y fui por otra copa y algo de comer con la esperanza de que me enviara una foto reciente y que fuera de mi agrado.

Esta vez no espere frente a la computara, sino que camine un poco por casa, para alivianar la tensión que sentía no quería decepcionarme, quería tener una noche de buen sexo y estaba dispuesto a pagar lo que fuera.

Volví a mi escritorio y refresque mi bandeja de entrada había más de veinte correos de diferentes direcciones, pase mi vista rápidamente por todos y ahí estaba el que buscaba, sin dudarlo lo abrí tenía un archivo adjunto le di abrir y cerré mis ojos.

La mujer era hermosa, piel blanca cabello negro, usaba un antifaz blanco con plumas, vestía un brasier rojo de encaje, sus pechos eran pequeños pero bien parados seguí bajando mi mirada capturando cada detalle, un abdomen limpio de estrías un ombligo delicioso una cintura de muñeca, una tanguita roja diminuta, piernas largas y perfectas, no parecía muy alta pero encantó.

Me dispuse a contestarle, pero había estado tan embobado mirando la foto que no había leído su mensaje.

Espero te guste la foto que mi esposo me acaba de tomar “me acabo de rasurar y estoy lista para lo que venga”

Le contesté enviándole mi número de teléfono (de un teléfono pre pagado que uso para estas cosas), menos de 5 minutos después sonó mi celular lo tomé y prisa y contesté.

Hola me dijo con una voz dulce y seductora, mi verga respondió antes que mis labios, hola le conteste, estoy disponible esta noche “nosotros también” contestó ella, había algo agridulce en ese nosotros, algo súper sexy pero algo tenebroso. Él era su esposo su dueño y por unas horas me cedería a su hermosa mujer para que ella saciara mis bajos instintos.

ella me indicó que iba a poner el teléfono en alta voz, para que su esposo escuchara, yo aunque estaba nervioso y asustado decidí tomar al toro por los cuernos (o más bien por su cuerno) y me dirigí al marido diciéndole “amigo, entiendo que usted está de acuerdo en lo que le escrito a su esposa por correo”

“Si estoy de acuerdo, no se preocupe compadre que me voy a sentar a tomarme un par de tragos mientras disfruto el show”

Mi verga ya no se podía poner más dura, les pregunte donde estaban y me dijo que eran de un pueblo cercano, a solo veinte minutos de aquí, nos pusimos de acuerdo en llegar dentro de una hora, en un lugar neutral ni cerca de la casa de ellos ni de la mía, a pesar de que mi pene estaba controlando mis acciones, mi prudencia tenia aun algo de control.

Parquee mi auto en el estacionamiento del supermercado donde nos habíamos puesto de acuerdo, llegue 20 minutos antes y pase por una farmacia de 24 horas, compré condones y gel lubricante, luego pase por el supermercado y compré vodka, ron tequila, hielo y algunas botanas además de vasos desechables y me dispuse a esperar, faltando unos 5 minutos para la hora pactada, vi un pequeño sedan rojo, entrar al estacionamiento se detuvo en la entrada como si el conductor buscara a alguien, estaba muy lejos para ver los detalles del conductor, el auto se movió en mi dirección y cuando estuvo más cerca pude ver al hombre que conducía, alto blanco, debía medir 1, 90 un tipo enorme pero delgado al lado del pasajero, esta ella la reconocí de inmediato, se parquearon al lado de mi auto (yo les había descrito el auto por teléfono), el bajo la ventanilla me sonrió y me preguntó eres Marlon (no mi nombre real) solo le conteste con una sonrisa, y le dije súbanse a mi auto, al ver a semejante hombre perdí mi erección, pero la recupere de inmediato al verla bajarse del auto.

Ella llevaba puesto un vestido blanco transparente con una larga cremallera al frente, de arriba abajo, sin brasier, su ricos y diminutos pezones estaban a la vista de cualquiera al igual que la diminuta tanguita roja, el hombre cerro su auto, y le abrió la puerta de atrás al mío para que ella se subiera, y el subió tras ella.

los mire por el retrovisor, y les dije “si se quieren arrepentir aun lo pueden hacer” el hombre solamente sonrió e hizo lo inesperado, metió la mano bajo el vestido de ella, y por la cara que ella hizo creo que le metió por lo menos dos dedos en la vagina, el sacó su mano y la dirigió hacia mí, me llamo Leo dijo el, cuando estreché su mano estaba húmeda y babosa, solo sonreí “mucho gusto” le dije, y arranque hacia un pequeño Motel de la zona.

Una vez que llegamos, tuvimos una breve conversación, los noté un poco inquietos en cuanto al dinero, les di la espalda un momento mientras abría una botella de ron, y ponía hielo en los vasos, vertí un poco de ron con cola en uno de los vasos y se lo di a Leo el otro se lo di a María, el mío solo tenía soda (no me gusta beber cuando cojo, para disfrutar al máximo) metí la mano a mi bolsillo y saquee $300 se los di a Leo quien los tomo sin decir una palabra, sonreí y les dije aquí hay 3 horas por adelantado, y si al final de las 3 hora quedo extra satisfecho pasamos por el cajero automático y les doy una buena propina, la mire a ella y le dije “así que esfuérzate” a lo que ella respondió con una sonrisa.

Levanté mi vaso en forma de brindis y dije “por una buena noche de sexo” los tres chocamos los vasos, me senté en una de las dos pequeñas sillas junto a la cama y le hice señales a Leo de que se sentara también, él se sentó extrañado y le dije a María “haznos un show”.

Ella comenzó a bailar sin música, así que busque algo de Jazz en mi teléfono y lo puse a todo su volumen, ella se bamboleaba deliciosamente, meneaba las caderas suavemente, se tocaba el cabello, el abdomen, pasaba sus manos por casi todo su cuerpo con timidez, pero con el pasar de los minutos se fue desinhibiendo, se daba vuelta y se agachaba dejándonos ver como se marcaba su tanguita en su hermoso trasero atreves del vestido, después de unos minutos, bajo la cremallera lentamente sus pechos saltaron como queriendo escapar de sus ropas para ser mamados, me contuve de arrojarla en cama y cogérmela quise sacarle el jugo a cada centavo que había pagado por ella.

La cremallera llego hasta el final de su vestido ella lo tomó y me lo tiró, yo lo tomé me lo pase por la cara olía, sudor y sus fluidos, lo doble y lo puse a un lado ella al ver que yo no me lanzaba sobre ella, continuó bailando, lento pero cada vez más atrevido, se tocaba los pechos, se pellizcaba los pezones, se tocaba la vagina encima de la tanga, luego se metió la mano en la única prenda que le quedaba su tanguita roja, se metió un dedo, y vino hacia mí, lo puso bajo mi nariz, ese olor a mujer excitada que vuelve locos a los hombres, tomé su manos y me chupé sus dedos, mientras la miraba a los ojos, esos hermosos ojos café que no había notado antes “mastúrbate para nosotros” le dije, y como si hubiera sido una orden se acostó en la cama frente a nosotros se quitó la tanga me arrojo en la cara empezó a masturbarse lentamente, pasaba sus dedos por sus labios de arriba, abajo jugando con la humedad de su vagina, se tocaba el clítoris, lo sacaba de su capuchita, con la otra mano se tocaba los pechos, se quejaba delicioso, yo apagué la música, para escucharla respirando profunda e intensamente, pasaron unos 10 minutos y su respiración se detuvo un segundo y después se volvió intensa, agitada, sus piernas se cerraban, su abdomen se contraía, respiraba profundo y con violencia, se quejaba delicioso estaba teniendo su primer orgasmo de la noche.

Se levando con cara de satisfecha, con sudor en frente y su vagina y piernas empapadas caminó hacia mí, y se arrodillo, me bajo la cremallera y me agarró la verga con fuerza se la empezó a comer con violencia,

Parecía haber olvidado que su esposo, estaba sentado a mi lado, ella solo mamaba y mamaba como si el mío fuera el ultimo pene del planeta, por momentos parecía que se atragantaba, paraba un par de segundos respiraba profundo y seguía mamando, después de un par de minutos se detuvo me pidió que me levantara y cuando lo hice me quitó los zapatos, los calcetines, me quitó el pantalón y el bóxer y arrojó todo a un lado, me quedé de pie y ella siguió mamando y sobando mi pene, me miraba a los ojos con una cara de lujuria, bajo una de sus manos y se comenzó a masturbar de nuevo, unos instantes después dejo de mamar y se abrazó de mi cuerpo mientras tenía otro orgasmo, nunca había visto a una mujer hacer algo así, sin duda se había ganado la propina.

Le di un minuto para reponerse, y la levanté, la puse de cuatro patas en la cama, y le comencé a lamer toda la humedad de sus piernas, de su vagina, de sus nalgas, cuando comencé a chuparle el ano, noté que se estaba masturbando de nuevo, así que decidí no perder más tiempo y metérsela, voltee hacia Leo, y le pedí un condón, estaban en una bolsa plástica donde estaban los vasos plásticos, pero el hizo una jugada que no solo me sorprendió sino que me encantó.

‘’por $100 más te la coges a pelo ’’ y me extendió la mano, para cerrar el trato, así que decidí pagarle con la misma moneda, le metí dos dedos a María, uno en la vagina y otro en el ano los moví unos segundos dentro de sus entrañas y estreche la mano de Leo indicándole que teníamos un trato.

Sin pensarlo más voltee hacia María quien tenía cara recostada de medio lado en una almohada, y el culo al aire, apunte mi verga a la entrada de su vagina y la comencé a bombear sin compasión, ella se masturba sin parar, pude sentir como se contraía su vagina con otro orgasmo pero seguí bombeándola sin parar, el sudor corría por frente mi pecho, mi abdomen y se escurría por ese monumento de trasero, estuvimos así quizá 20 minutos y tuvo otro orgasmo más, la acosté boca abajo, le abrí las nalgas y me le comí el culo por unos 5 minutos, le metía la lengua tan adentro como podía, luego le metí un dedo y le mame el culo otro rato, luego le metí 2 dedos luego 3 cuando estaba a punto de meterle cuatro dedos cuando ella detuvo, y metió que mejor le metiera la verga, como ya la tenía bien abierta se la metí completa de un solo tirón, solo gimió un segundo y comenzó a levantar el trasero para que le entrara más, como me encantó esa mujer valía cada centavo, la agarraba de los hombros y se la metía con más fuerza cada vez, sentí como acomodaba sus manos para tratar de llegar a su vagina y masturbarse de nuevo levanté mi cuerpo con mis brazos como si hiciera lagartijas para darle espacio de acomodar sus manos y estimularse el clítoris y después de unos segundos volví a bombearle el culo con fiereza tuvo otro orgasmo y luego otro apretaba el culo con fuerza cada vez que venía fue una sensación deliciosa, ya podía sentir mi orgasmo venir así que me detuve y me acosté boca arriba y le pedí que me masturbara, ella se puso de cuatro patas, con su trasero en dirección a su esposo quien disfrutaba de la vista, y ella me la mamaba sin importar que se le acababa de sacar del culo.

Me la mamó y me masturbó por unos 5 minutos, me vine justo en el momento en el que ella tenía toda la cabeza de mi pene en su boca ella solo apretó los labios para no dejar escapar ni una gota, cuando yo había terminado, se sacó mi verga se tragó mi leche de un solo trago y siguió mamando, me succionaba como tratando el sacar cada gota de esperma de mis huevos, yo estaba en la gloria.

Cuando yo había perdido mi erección me fui a la pequeña mesa donde había puesto el hielo y las bebidas y me serví un vaso de soda y me senté junto Leo, quien contrario a lo que yo esperaba me miraba con una cara de satisfacción, él era de los que prefieren mirar, nunca entendí a ese tipo de personas, sentarse a mirar mientras otros cogen, yo prefería ser de los que cogen, él me dijo, “Marlon, sé que hoy es tu noche, pero….” Como ya sabía lo que me iba a pedir lo interrumpí y le dije “claro te la presto” sin pensarlo dos veces se sacó la ropa puso a María de cuatro patas y le empezó a bombear su delicioso culo, como el me daba la espalda no pude ver su envergadura, hasta que él se acostó boca arriba y la hizo montarlo, era una cosa monstruosa como de 22 centímetros,  ella se subió sobre  el tomó aquel animal monstruoso lo puso en la entrada su ano y de un sentón se metió la mitad y con el segundo se metió el resto, cabalgo por un rato, solo paraba para disfrutar sus orgasmos, yo mientras tanto ya tenía mi erección en su máximo esplendor pero el espectáculo me tenía absorto, estaba disfrutando mirarlos, ellos habían cambiado de posición varias veces, ahora él estaba sentado en el borde de la cama y ella lo mamaba arrodillada en suelo, yo me paree y tomé mi pantalón y lo tiré en el suelo tras ella, me senté sobre el pantalón le levanté el culo y se la metí de un solo tenía el ano tan abierto que entro como si nada ella empezó a levantarse y dejarse caer al tiempo que mamaba la bestia de su esposo, él se comenzó a quejar y solo pude sentir un chorro caliente que me cayó en el hombro, era un poco de semen, María avergonzada se puse de pie y lo comenzó a lamer, hasta no dejar nada incluso un lamió una gota del piso, yo la observe extasiado y con el rabo del ojo vi que Leo se dirigía al baño y lo llamee me puse de pie y le di la mano a María, para que se pusiera de pie la llevé al baño y la arrodille en el piso de la regadera,  le puse mi pene en la boca y comencé a orinar ella se asustó un segundo, no se lo espero pero luego abrió la boca, trago un poco y escupió el resto, hacia gárgaras y escupía un poco le hice señas a Leo que hiciera lo mismo y sin dudarlo lo hizo ella gozaba, se untaba orina en las tetas en la vagina en el culo, se tiró al suelo y se revolcaba en el charco amarillo que acabábamos de hacer para ella, era un locura, luego la bañamos.

Leo se sentó en su silla y se sirvió otro trago mientras yo me llevaba a María a la cama para darle otra mega cogida, cuando yo terminé él se la volvió a coger y luego yo de nuevo, la volvimos a orinar, y para terminar la pusimos a mamárnosla a los dos al mismo tiempo, yo eyacule primero pero no la deje tragárselo en lugar de eso lo tire todo al piso, y la hice lamerlo, ella lo hizo con gusto, mientras yo me vestía pude escuchar a Leo quejar y venirse en las tetas de María, ella recogía el semen con sus dedos y se lo chupaba como si fuera caramelo.

María se levantó y metió a la ducha yo ya había tenido demasiado sexo y no podía mas sino me hubiera metido al baño con ella de nuevo. Leo y yo nos servimos un trago conversamos unos minutos sobre lo bien que la habíamos pasada, nos caímos bien, en un momento de honestidad el confesó que era ingeniero y que hace poco habían perdió casi todo su dinero en una inversión que no funcionó y que tenía seis meses sin trabajar y que por eso mi propuesta les había caído como anillo al dedo, me sentí mal por aprovecharme de su situación, el como si leyera mi mente me dijo, “no te sientas mal, que ambos lo hemos disfrutado mucho, yo deje de contar cuando María llego al orgasmo número nueve, y sé que tuvo al menos nueves más, y la tragada de semen que se dio fue muy nutritiva” no aguante la risa, nos reímos a carcajadas un rato, ella salió del baño oliendo a frutas, y a limpio, el olor a semen y orina ya había abandonado su cuerpo, arrojó la toalla sobre la cama, dejándome admirar su cuerpo desnudo una vez más  y se acercó a mí con esos movimientos seductores, pensé que me iba a besar, pero solamente puso sus suaves labios junto a mis oído y dijo “estas sentado sobre mi vestido” de inmediato me incorporé se lo di y ella elegantemente se puso su vestido que estaba sudado y hediondo pero aun así no perdía su encanto, esta vez no  se puso ropa interior, yo me metí la mano al bolsillo y saquee las llaves del auto, indicándoles que ya era hora de partir, Leo salió primero y María tras él, yo me quedé de ultimo para echarle un vistazo más a ese culo tan hermoso y ella se bamboleaba deliciosamente, era un hecho que sabía que la estaba mirando. Subimos al auto y los llevé al parqueo del centro comercial donde habían dejado su auto, durante el camino los miraba por el retrovisor, María se durmió, a pesar de que era un viaje de 10 minutos quedó noqueada en auto, hasta se podían escuchar su suaves ronquiditos, Leo por otra parte miraba hacia afuera por la ventana, perdido en sus pensamientos, llegamos al parqueo a esta hora solo habían como 3 o 4 carros más, distribuidos a lo largo y ancho del parque lo que me permitió volver a parquear junto al auto de ellos, Leo despertó a María con un beso, ella sonrió lo besó, el bajo del auto sostuvo la puerta y le dio para ayudarla a bajar, le abrió la puerta de su auto y la ayudo a entrar la pobre estaba exhausta, se comportaba como una pareja muy sólida, muy unida sentí un poco de envidia.

Yo me bajee del auto y trotee al cajero automático, retiré $600 y caminé al auto de la pareja que tanto placer me había dado, Leo esperaba con el auto encendido, me acerque a su ventanilla, y le di $300 estreché su mano, y le dije que iba a hablar con María le di la vuelta al carro hasta quedar frente a la ventanilla de María, ella sacó la cabeza con un sonrisa que reflejaba alegría y cansancio, le di $200 y le dije “$100 más por un beso en la boca” ella volteó para mirar a Leo como pidiéndole permiso, el solamente sonrió y asintió, ella volteo hacia mí, me tomó por el cuello de la camisa, y me beso, me metió la lengua profundo y exploró toda mi boca con ella, a pesar de todo lo que le había hecho a María esa noche no había probado sus labios y fue delicioso los $100 mejor gastados, me besó como por dos minutos, nos despedimos.

Al llegar a casa, noté que había dejado mi computadora encendida y cuando me decidí a apagarla vi que tenía como cuarenta correos nuevos, entre ellos uno de María, lo abrí de inmediato, una sola frase que volvió a enviar  electricidad a mi pene.

“Repetimos cuando quieras”

 

The Master.

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