Primera experiencia en sexo anal (II)

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Estimados amigos y amigas, para comprender adecuadamente esta historia les recomiendo leer la primera parte llamada Primera experiencia en sexo anal

Estimados amigos y amigas, para comprender adecuadamente esta historia les recomiendo a quienes aún no lo han hecho que lean la primera parte que pueden encontrar en este mismo sitio con el titulo de "PRIMERA EXPERIENCIA EN SEXO ANAL"

La sorpresa que me tenía deparada Vero era que dado que yo "había hecho tanto" según sus propias palabras para que ella pudiera iniciarse en la práctica del sexo anal, me ofrecía presenciar el momento en que entregaría su pequeño anillito a la gran verga de su amigo, aquél a quien ví con ella en la quinta de su padre situación que dió origen a toda esta historia.

Según ella, creía que yo disfrutaba viéndola mientras tenía sexo y creo que no se equivocaba, me gustó mucho clavar en ella mi verga pero también debo reconocer que aquella vez cuando la ví como la ensartaba su amigo el de la gran verga me dejó muy excitado.

Luego de la primera vez tuvimos otros encuentros con Vero y ella fue dominando la técnica de relajarse y recibir por detrás toda mi verga cada vez con menos problemas y más satisfacción, así que cuando creyó estar lista decidió que podía acceder a los reiterados pedidos de su amigo.

Bueno; como podrán imaginar, acepté la propuesta que me hacía Vero, de forma que un día de semana en que la casa de las afueras estaba libre nos fuimos para allá. Yo entré primero y permanecí en la habitación que normalmente ocupo cuando estoy de visita, ello se quedó a esperar a su amigo. El tipo llegó puntualmente y por su cara se veía la tremenda calentura que traía.

El plan era que yo pudiera observar la escena desde el mismo lugar en que accidentalmente presencié la primera, es un buen lugar pues es un ventanal amplio que tiene vista directa a la cama siempre que se dejen corridas las cortinas y por supuesto encendida la luz, en este último caso no hay problemas pues Vero es de las que les gusta ver cuando se la ponen.

Luego de que entraron a la habitación dejé pasar unos minutos y me aproximé a ver, aún estaban en los preparativos y el tipo le estaba haciendo una lamida a la entrepierta de Vero que a juzgar por su cara le gustaba bastante (creo que tiene debilidad por esa práctica). Luego de un rato Vero se sentó al borde de la cama y el tipo se le paró enfrente, Vero le bajó el pantalón y dejó libre la herramienta que saltó, a media erección con un bamboleo amenazador. Les aseguro que me daba miedo a mí y eso que estaba afuera, no creo que hayan visto una verga semejante, ignoro si a las mujeres les gusta las vergas grandes, de ser así esta sería del gusto de todas y capaz de satisfacer a cualquiera.

Vero comenzó a mamársela, la cabeza de esa pija apenas le entraba en la boca, ella lamía alrededor del glande con un movimiento rápido de su lengua tal como lo había hecho conmigo y que tanto me gustó. Al mismo tiempo que mantenía la cabeza de la verga en su boca, con la mano derecha masturbaba despacio arriba y abajo y con la izquierda sostenía las bolas también grandes del tipo.

El tipo aparentemente venía decidido a clavar su herramienta más que a que se la chupen de modo que enseguida acomodó a Vero de rodillas sobre el borde de la cama y con los codos apoyados en la misma de forma que quedaban sus dos agujeritos totalmente expuestos. El tipo lubricó con su propia saliva la cabeza de su enorme verga y la concha de Vero, luego apoyó su miembro en la entrada, separó los rosados labios con sus dedos, tomó a Vero de la cintura y empujó. Vero emitió un quejido pero él la mantuvo firmemente asida y empujó nuevamente. Media verga fué adentro en dos empujones y parecía que los propios labios de la vagina de Vero también se iban para adentro arrastrados por el grosor de esa pija.

Ella gemía y cerraba fuertemente los ojos y en la mirada de él se veía la calentura que le despertaba tener a la vista las blancas y redondas nalgas de Vero.

Ella meneaba sus caderas a uno y otro lado buscando alojar toda la verga en sus entrañas. él siguió empujando más suavemente hasta que sólo las bolas quedaron afuera.

Luego comenz&o

acute; a bombear adentro y afuera, el falo salía lubricado y brillante de adentro de Vero. Ella mantenía los ojos cerrados y emitía suaves gemidos y algún quejido cuando se la clavaban hasta el fondo, no tardó en agitarse en un primer orgasmo, era evidente que disfrutaba mucho de esa generosa pija.

Como era de esperar, apenas Vero tuvo su orgasmo su compañero fue por el premio mayor, la tan ansiada colita, ese anillito estrecho y de frágil apariencia que se le ofrecía esta vez listo a recibir sus desarrollados atributos masculinos.

La dejó en la posición en que se encontraba, con la colita apuntando hacia arriba y separando sus nalgas le dedicó un buen tiempo a lamer el pequeño culito. Evidentemente Vero disfrutaba de esa atención y pensé que eso más su reciente orgasmo la tendrían bien relajadita al momento que fuera penetrada por detrás. Luego él volvió a lubricar la cabeza de su miembro y de pié detrás de ella apoyó la gruesa cabeza en la pequeña entrada. Ella se tensó al sentir el miembro justo en su agujerito y luego se relajó nuevamente. El sostenía la cadera de Vero con la mano izquierda y su miembro con la derecha mientras mantenía la mirada firme en el culito de ella. El empujó levemente y algo de su miembro habrá entrado pues ella abrió los ojos y la boca a la vez pero no emitió sonido, un nuevo empujón hizo gemir a Vero y aferrarse fuertemente a las sábanas, una tercera embestida la hizo gritar a la vez que movía su cuerpo hacia adelante desenclavándose.

– ¡ Despacio querido ! escuché que decía ella, metémela muy despacio que eso que tenés ahí es inmenso.

El la volvió a acomodar en la misma posición y lubricó nuevamente su instrumento, volvió a apoyarla aunque esta vez permaneció quieto y fue ella quien comenzó a clavarse yendo hacia atrás y moviendo a uno y otro lado sus nalgas de forma de ayudar la penetración. Vero gemía, resoplaba y empujaba hacia atrás, se mordía los labios y procuraba comerse con el culo el duro y enorme falo.

-¡¡ Que verga tenés hijo de puta, dijo Vero con la voz entrecortada, no sé si me la voy a poder comer con el culo, es demasiado grande, siento que me parto y aún no entró ni la cabeza. Mejor acostáte de espaldas que yo me siento encima a ver si así es más fácil, agregó.

Él se acostó de espaldas con su miembro bien erecto, ella se acomodó a horcajadas y con su mano tomó el tronco y guió la cabeza a su entradita.

El contraste de la pequeña mano de Vero tomando ese enorme miembro hacía que éste pareciera aún más grande y me pareció que sería imposible que la pequeña Vero pudiera alojar por su entrada trasera aquello que tenía en la mano.

Sin soltar la verga ella comenzó a descender y a clavarse, muy despacio la cabeza iba entrando, esta vez Vero estaba de espaldas a la ventana y no veía su cara pero tenía una excelente vista de la verga entrando en su culito. Los pliegues de su agujerito se estiraron hasta transformarse en una anillo terso y brillante, ella se detuvo un momento y respiró hondo y bajó otro poco, ya casi toda la cabeza estaba adentro, ella jadeaba y transpiraba por el esfuerzo y la tensión, es el momento crucial pensé, un poquito más y la cabeza estará adentro luego todo será más fácil. Parece que él pensó lo mismo pues hizo un seco movimiento con su pelvis hacia arriba, muy breve y rápido y ví como de un golpe la cabeza de la verga desapareció en el interior de Vero.

-AAAaaahhhhyyyy..!!! dijo ella mientras un temblor recorrió su cuerpo que se contrajo bruscamente, ¡¡ me la clavaste hijo de puta..!! . Aaaaahhh.

Ahhhaaa. Gemía.

– ¡ No te muevas ahoraa…!, ¡NO te muevas que siento que me parto!, dejá que mi culito se acostumbre, aguantá un poco bien quietito.

Ambos se quedaron quietos y ella respiraba profundo buscando relajarse.

Luego de un rato comenzó nuevamente a sentarse en la verga que lentamente se iba metiendo culo adentro.

Ella gemía, se agitaba, ronroneaba, decía cosas que yo no alcanzaba a oír y seguía clavándose en el miembro.

Llegó hasta la mitad según lo que yo podía apreciar y escuché que dijo:

– No doy más, si sigo se me parte el culo.

Comenz&

oacute; a desenclavarse y les aseguro que impresionaba ver emerger esa verga de las entrañas de Vero.

Pero el compañero de Vero no estaba dispuesto a rendirse fácilmente y además tenía una tremenda calentura.

– Una vez más, probemos una vez más, ahora ya estás dilatada dijo, además faltaba muy poco para que te entrara toda mintió.

Vero ya estaba nuevamente en estado de excitación, el haber tenido medio miembro alojado en su culo la había puesto nuevamente muy caliente. Sacó de la mesa de luz un tubo de crema lubricante con la que untó el miembro de él recorriéndolo arriba y abajo con las dos manos en un movimiento masturbatorio. Luego se untó su propio culito.

Se acostó sobre su lado izquierdo manteniento estirada la pierna del mismo lado mientras recogía la otra hacia adelante y arriba. Es una muy buena posición, ya la habíamos practicado con Vero, facilita enormemente la penetración y la hace menos dolorosa, además tiene el beneficio adicional de que uno puede acariciar las tetas de su compañera mientras la penetra.

Él se arrodilló detrás con una pierna a cada lado de la pierna izquierda de ella, el miembro le quedaba así en la posición justa.

Acomodó su miembro y comenzó a penetrarla muy despacio pero sin detenerse.

La enorme verga fue ganando profundidad, escuchaba los gemidos de Vero ahogados por la almohada que mordía, sus glúteos se apretaban fuertemente como intentando detener la penetración, pero ya la verga se abría paso hacia su interior y en esta posición ella no podía controlar la penetración, de modo que solo le restaba relajarse y aguantarla.

Pronto estuvo toda el miembro alojado en el culito de ella y los largos testículos descansaban apoyados sobre su muslo izquierdo. Ella respiraba rápida y entrecortadamente emitiendo quejidos cortos y repetidos.

-Ya está linda, dijo él, ya la tenés toda adentro, te comiste toda mi verga por el culo. ¿es lo que querías verdad?.

Ella no decía nada, solo emitía gemidos largos y profundos.

-Ahora se buena, dijo él y aguantá un poquito más que te voy a llenar el culito de leche.

Comenzó a bombear, su enorme verga entraba y salía y sus bolas se bamboleaban siguiente los movimientos de entra y sale. No demoró mucho en llegar al orgasmo, con sacudidas y contracciones se descargo en el culito de Vero y luego se desplomó sobre su espalda manteniéndola clavada.

En ese momento me fuí, antes de que se enfriaran y percibieran mi presencia. La duda que me quedaba era saber lo que Vero sintió y que experimentó en esta fenomenal enculada. Ella misma me lo contaría en una charla que mantuvimos días después.

Autor: Mike

mikeone ( arroba ) uol.com.ar

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Escrito por Marqueze

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