Primera experiencia homosexual

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Me la metió hasta los huevos. No pude evitar gritar. Y cuando me calmé, empezó a moverse de nuevo. A follarme, una y otra vez, con todas sus fuerzas. En cada penetración, de la fuerza a veces me levantaba del suelo. Y poco a poco el dolor se convirtió en placer. Tanto es así que me corrí de nuevo, el gusto me venía esta vez del culo, desde lo más profundo de mí.

Puede que no sea ni más interesante, ni más divertida que otras, pero fue la primera vez que sentía algo que cambiaría mi vida.

Soy un chico del sur de España, soy bastante alto 1″86 y peso 80 kilos. He estado este último año estudiando fuera, en Santander, al norte de España. He tenido varias novias, pero desde hace unos años, mi curiosidad hacia los hombres ha aumentado mucho, y en Internet he encontrado todo tipo de fotos, de videos, de relatos de tíos y más tíos que me ponían tan caliente que decidí que debía probar para ver si todo era tan placentero como decían. La verdad es que me pasaba noches y noches masturbándome viendo pollas y pollas, pero no me atrevía a dar un paso más. Ni siquiera sabía cómo. No conocía a nadie que fuera gay, y no sabía con quién hablar.

Así que la última noche que pasaba en Santander antes de volver a casa de mis padres en el sur en julio tras los exámenes, entré en Internet y busqué algún local de ambiente de Gijón. Había decidido coger un autobús, ir a esta ciudad a pasar mi última noche en el norte, allá donde nadie me conociera y donde no tuviera que dar explicaciones, ni ir con miedo a que alguien me pudiera reconocer… Al día siguiente a las 9 de la noche mi avión salía rumbo a casa de mis padres en el sur, por lo que no tendría problemas para volver por la mañana. Las maletas ya estaban hechas.

Y así fue, cogí el autobús, las direcciones y un mapa de Gijón. Y empecé la búsqueda. Entré en varios locales, pero me moría de vergüenza, así que nada, salía de allí al poco. Al rato me picaba la curiosidad y volvía entrar en otro local distinto. En una de estas, me entraron ganas de mear y fui al servicio de uno de los bares. Abrí la puerta y me quedé impactado… uno de los servicios tenía las puertas entreabiertas y pude ver a dos tíos follando. Me quedé paralizado. Era la primera vez que veía dos hombres desnudos, dos tíos gozando, sudando, con sus pollas, sus huevos. Me estremecí, me empalmé y allí me quedé petrificado sin poder dejar de espiar.

El que estaba arriba se bajó y empezó a chuparle el cipote a su amigo. Le pasaba la lengua suavemente, y empezó a mamar con intensidad, con ganas, como si se le fuera la vida con ello, hasta dentro toda la carne. Me parecía increíble, excitante. Me entró tal sofocón que me quité la chaqueta. Tenía miedo de que me vieran, pero no podía moverme de allí. Se empezaban a escuchar los gemidos desde dentro: que me voy, que me voy… pero el chico que la chupaba no se apartó. Toda la leche se la tragó, salvo unas gotas que se le cayeron por la barbilla…

Yo estaba tan ensimismado, tan taquicárdico, tan impactado… que no me di cuenta que alguien había entrado, que se había acercado hacia mí, hasta que se me susurró al oído: ¿Te ha gustado lo que has visto? ¿Quieres chuparme a mí la polla?. Pegué tal respingo, que salí corriendo de allí. No sé cómo lo hice, pero en segundos estaba fuera del local intentando tranquilizarme.

¿Qué cojones hacia yo allí?, ¿qué estaba buscando?. Si a mi realmente no me iba eso, yo con mis novias había estado a gusto… Decidí irme de esa zona, irme de Gijón antes de que fuera tarde. Intenté convencerme de que el calentón del servicio había sido porque hacía mucho tiempo que no me acostaba con nadie, y que debía olvidarme de todo. Que yo no era gay, y que esa noche no iba a pasar nada más, que ya era suficiente. Volver a empezar. Cogería el primer bus de la madrugada para Santander y por la noche, tomaría el avión para casa de mis padres.

Pero no podía ser, no podía ser. ¡Mi chaqueta! ¡No llevaba mi chaqueta!  Y mi cartera, y el plano de Gijón para llegar a la estación de autobuses, y mi dinero…. Todo lo llevaba en la chaqueta… Y conmigo no estaban. Se me caerían en el servicio al salir corriendo. Nooooo, tendría que volver a los servicios del último local. Ojalá ese tío no estuviera aún. Volví, tuve que volver. Con la cabeza baja, entraría en el servicio, cogería mi chaqueta, y me iría corriendo esperando que todo volviera a la normalidad.

Entré y la chaqueta no estaba, ¡jodeeer! ¿Y ahora qué hacer?? Y cuando me volví para ver si se me cayó en la sala, allí estaba él. Esperándome en uno de los servicios con mi chaqueta. No pude evitar mirarle de arriba a abajo. Alto, con unos brazos tremendos y unos pectorales bien trabajados. Muy moreno y guapo. Y con mi chaqueta, ese era el problema. No sé lo que quería pero yo no iba a entrar allí. Él tendría que salir al ver que yo no estaba dispuesto a entrar. Hasta que me di cuenta que la otra mano la tenía en su polla. Con una cabeza roja y brillante, echándose el pellejo poco a poco hacia atrás, enseñándome sus pelos y sus huevos.

Entré, cogí mi chaqueta y allí me quedé. No sé qué me retenía, pero estaba tan caliente que deseaba que pasara algo, besarle, chuparle, lamerle…Estaba tan bueno. Me cogió de la cintura y cerró la puerta. Me besó. No le puse resistencia y abrí la boca para que entrara su lengua, jugosa y caliente. Me volví a empalmar y creo que él lo notó porque estábamos demasiado cerca. Su polla estaba dura como una piedra. Me daba miedo tocarla, como si evitara un hechizo que me obligara el resto de mi vida a tenerla entre mis manos. Pero él me cogió los dedos y me los puso sobre su verga que ardía y palpitaba con fuerza…

Me encantó, tan suave… que sin pensarlo me agaché y empecé a chuparla. No sabía cómo hacerlo realmente, pero me limité a disfrutar, y a hacer lo que había visto en los videos de internet. Que cosa más rica… Notaba sus venas entre mis labios, y un líquido algo dulce, algo agrio. Y aquello tan duro y grande. Él me cogía del cuello con suavidad y me empujaba hacia él y hacia fuera, hacia fuera y hacia dentro, así una y otra vez… Sé que le gustaba, porque gemía de placer. Así estuve unos 5 minutos, saboreando aquel tronco de carne como lo más bueno que hubiera comido nunca. Era muy larga, con la cabeza gooorda, muy suave. Y él me estaba follando la boca, la garganta.

Pero empezó a ser brusco, me dio la vuelta, de cara a la puerta, me desabrochó los pantalones, me bajó los bóxers, se agachó y… vaya sorpresa. Sentí algo que nunca había sentido, se me pusieron los pelos de gallina. Era su lengua… Me estaba lamiendo todo el culo, el ano, los huevos… Me dio un poco de asco cuando metió su lengua en mi ano, eso debía saber asqueroso, pero me relajé y me excite tanto… Cada vez metía la lengua más y más, con más ganas, yo iba a explotar, estaba corriéndome de gusto, y así lo hice… manché toda la puerta de leche, la mejor leche de mi vida. Él paró se levantó y se puso a lamer la puerta… ¡mi propia leche!, y después mi polla, como si quisiera limpiar los restos, yo daba convulsiones… Y volvió a darme la vuelta, y por la posición supe lo que me iba a hacer.

Me daba miedo y le dije que no. Pero mi culo lo deseaba. Algo me había hecho con su lengua, que mi agujero pedía más. Así que me prometió que no me haría daño, que cuando quisiera paraba, y nuevamente no ofrecí resistencia. Hasta que noté un dolor indescriptible, como si me empalaran, y le dije que no quería. La tenía enorme, era como si me clavaran una espada. Pero él estaba tan caliente y era tan fuerte, que me cogió de los brazos y no me dejaba moverme.

Me amenazó con que si me movía, más me dolería. Yo no podía resistir eso, me temblaban las piernas. Y me perforó. Me la metió hasta dentro. Aquella maza, hasta los huevos. No pude evitar gritar. Y cuando me calmé, empezó a moverse de nuevo. A follarme, una y otra vez, con todas sus fuerzas. En cada penetración, de la fuerza a veces me levantaba del suelo. Y poco a poco el dolor se convirtió en placer. Tanto es así que me corrí de nuevo, el gusto me venía esta vez del culo, desde lo más profundo de mí…

Él se quitó corriendo, me cogió de la cabeza y me puso de frente a su polla. Me gritó que la chupara y yo abrí la boca. Gotas y gotas de semen salieron disparadas, chorreándome por los labios, la cara, la garganta, las mejillas. No paraba de echar y echar leche caliente, y yo me la tragué, aunque me pareciera increíble que lo estuviera haciendo. La boca me hervía con ese líquido blanco… Y la polla se le puso roja y aún más gorda, tanto que me tenía que ayudar con las manos para metérmela en la boca. Me tragué todo su semen y seguí chupándole hasta que me apartó, se limpió, me dio un beso con lengua y se largó.

Yo me quedé allí, lloré, reí, pensé…durante horas. Salí, ya no había casi nadie. Estaba amaneciendo. Encontré con el plano, la estación de bus, y me volví a Santander. Menuda experiencia… Esto es todo.

Bueno, solo decir que todo es verdad, salvo que no fui a Gijón. No llegué a ir allí. Me entró miedo, me quedé en Santander esa noche y por la noche cogí el avión a casa de mis padres. Sigo sin haber tenido relaciones con ningún hombre. Sigo con la curiosidad, y en Internet sigo encontrando cosas que me excitan y que me hacen dudar sobre mi sexualidad. Lo que he contado es fruto de mi imaginación, de mis sueños, de mis fantasías. No creo que me atreva nunca a hacerlo realidad. Será el miedo a aceptarlo, pero aún así, sigo soñando con que algún día entre en los servicios de un bar y ocurra todo esto.

Autor: sergiomol77

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Escrito por Marqueze

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4 Comentarios

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  1. Hola sergiomol77, jamás he escrito comentarios en sitios como este y aún menos cuando incluso te tienes que registrar. Lo he hecho porque quería agradecerte el relato, sobre todo por el párrafo final porque me he sentidoo muy identificado.
    Gracias, y mucha suerte en la vida! quién sabe igual algún día podamos escribir algo como esto cuando nos haya pasado de verdad!!

  2. Hola!!! me ha encantado tu relat!! soy un chico de Santander que vive en madrid… me gustaria poder contactar contigo y hablar, me ha gustado mucho tu relato… un beso

  3. Que tal me gusto mucho tu relato uanque no sea cierto… pero tienes mucha imaginacion… lo q me gusto fue q me identifique mucho contigo soy tan igual q tu tanto en descripcion fisica como en todo los aspectos tembien fanteseo, sueño, leo, veo todo lo q se relaciones con encuentro sexuales de hombre con hombre nunca me he atrevido a nada y nunca he atrevido a nada mas por miedo o no se es algo q no puedo explicar pero al igual que tu me encantaria….

  4. Hola sergiomol77, lástima que no fuera verdad, yo hace poco que hice realidad mi sueño y la verdad es que ocurrió muy parecido a lo que tu cuentas salvo que apenas me hizo daño, ahora tengo que decir que no me arrepiento en absoluto, y que pronto repetiré, no obstante tu relato me ha gustado mucho y te animo a que lo hagas realidad, si es así que lo disfrutes hasta pronto y suerte y besos

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