Mi primera infidelidad como mujer casada

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Hetero Infidelidad, Orgía, Conocí a mi marido, teníamos sexo, aunque yo seguí manteniendo amigos con derecho,  nos casamos y decidí dejar de salir con otros chicos. Pero mi sexo, desde ese momento extraño el sexo casi cotidiano, las comisiones se hicieron para mi, interminables.

Holis, lo que relataré, es mi primer infidelidad. Soy casada, mi marido trabaja en una empresa oficial y por su trabajo debe viajar en comisión al interior del país, a veces hasta por dos meses. Siempre fui muy cachonda y necesito sexo muy asiduamente, lo que mi marido no puede proveerme. A los 18 años tuve mi experiencia sexual vaginal y a los 19 “debuté” analmente. Tuve tríos HMH y lo que más me cachondeó fue la doble penetración. Aunque como diríamos desordenada mi vida transcurrió feliz sexualmente hablando.

Conocí a mi marido, teníamos sexo, aunque yo seguí manteniendo amigos con derecho,  nos casamos y decidí dejar de salir con otros chicos. Pero mi sexo, desde ese momento extraño el sexo casi cotidiano, las comisiones se hicieron parea mi interminable.

Para evitar pensamientos negativos, busqué ocupar mi tiempo libre en alguna ocupación, para ello busque actividades en internet, encontré una que me permitía cumplir con el cometido. Un pintor (de cuadros) solicitaba una modelo para su taller de pintura.

Concurrí a la cita que había programado telefónicamente, me atendió el titular, un hombre de aproximadamente 50 años. Al verme, me observó detenidamente, me hizo girar en redondo y en un principio aprobó mi figura, que no detallé y ahora hago:

 Rubia, Ojos Verdes, 171 cm. altura, 87/61/93, en la calle me llenan de piropos, por lo cual estimo ser bastante agraciada en mi figura.

El pintor me pasó a explicar cual sería mi actuación como modelo, que será el de posar desnuda ante los alumnos tanto del taller, como de él mismo.

Me pidió me desnudara, cosa a lo que accedí algo cachonda, el se retiró del cuarto, dándome la libertad de hacerlo sin preciones.

Al rato volvió, sus ojos me pareció que demostraban lujuria, fue mi impresión. Se acercó, me solicitó nuevamente que girara lentamente sobre mi eje y con ojos escrutantes fue mirando cada trozo de mi piel.

Luego de no menos de 15 minutos de observarme enteramente desnuda, me pidió que me pusiera la ropa interior. Para la entrevista había comprado lencería nueva, consistente en un conjunto muy excitante de satén azul celeste, Un bra exquisito que deja ver parte de la areola y marcando claramente el pezón, mientras que la braguita es solo un tringulito delantero, que por su suavidad transluce mis depilados labios vaginales, vista de atrás es solamente un hilo dental que se adentra en mis nalgas y prácticamente parece ver mi cola desnuda . Cuando compré la lencería, llegué a casa me lo probé delante de un espejo de cuerpo completo, de verme tan “atractiva” de puse cachonda y moje la tanguita. Me tuve que masturbar para saciar mis necesidades. Cuando concurrí a la cita, sabía a ciencia cierta que el entrevistador de verme en ropa tan sucinta me aprobaría de inmediato.

En el momento de verme en ropita interior, creo que le impactó al pintor, mucho más que cuando me vio desnuda.

Me tuvo largo rato apreciando y alabando la dureza de mis senos y fundamentalmente de mi bien formada y redonda cola. Ya empezaba a sentir frío, estando tan desabrigada, cosa que le hice saber, reaccionando me dijo que me vistiera. Debo aclarar, que tanto como cuando estaba desnuda, como cuando me encontraba en ropa interior, procedió con mi consentimiento a sacarme innumerables fotos, que según él servirían, si yo lo autorizaba por escrito, a incorporarlas a los folletos de la escuela de pintura. No opuse trabas para que ello sucediera y me pidió que volviera la semana entrante para firmar el contrato de modelaje y de autorización por las fotos.

Luego de saludar con dos besos en las mejillas me retiré plenamente satisfecha y con alta autoestima a mi casa. Mi marido no se encontraba y yo no le diría absolutamente nada, “no tenía por que saber en que yo ocupaba mi tiempo libre”.

Y llegó el día, luego de la firma del contrato, de enfrentar a una platea llena de aprendices de pintores, en un atril totalmente desnuda. Un 60% de los mismos eran varones, cuando salí como dios me mandó al mundo desde atrás de un cortinado, los chicos entusiasmados se pronunciaron en un cerrado aplauso y llegué a oir comentarios como “al fin el profesor trajo una modelo que está super buena”. Me sentí muy satisfecha con la aprobación de los alumnos/as.

Apoyada en un taburete, me puse en la pose que me indicó el profesor, dejando muy a la vista mis duros senos y apenas mis labios vaginales ya humedecidos por la situación, hecho que en las sucesivas sesiones supe superar. Mis ojos empezaron a escudriñar a los presentes, pareciéndome ver en los ojos varoniles una expresión de deseos contenidos, mientras en la mujeres, tal vez una mirada de envidia hacia el cuerpo escultural que les estaba exhibiendo. De repente posé mi vista en un macho, de aproximadamente 35 años, algo tostado por el sol, de ojos claros que me miraba de manera extraña. Mantuve un rato mi vista en él, luego desviándola,l ya que consideré era un atrevimiento de mi parte. Luego de hora de modelar, me retiré, dando en ese momento la espalda al auditorio, el que se expresó con silbidos, aplausos y palabras que diríamos “galantes” al ver en vivo y directo mi bien formada cola. Realmente me sentí orgullosa de tener unas nalgas como la que tengo y pensé ¿Sabrán que se la come mi marido, que desde mis 19 años que me la penetran y los tantos que me la hicieron, siempre me la re alabaron?

Me fui feliz a casa debido al éxito obtenido en mi primer presentación nua.

Como mi marido no regresaría en días, procedí a una cena ligera, un baño de inmersión con espuma y durante el, me acaricie mi entrepierna, haciendo centro en el clítoris, pensaba y me hacía la novela que tenía sexo con aquel alumno tostado y de ojos verdes, Así llegué a autosatisfacerme con un hermoso orgasmo. No pensé para nada en la figura de mi marido, me calentaba aquel muchacho. Me acosté desnuda en la cama llevando conmigo el dildo más grande y comencé a imaginarme que estaba fifando con aquél que tanto impactara en mi. Como soy multiorgásmica, los orgasmos se fueron sucediendo uno tras otro y en vez de aliviar mi calentura, la misma iba in crescendo. No tengo idea de la cantidad de “acabadas” que tuve esa noche, solo se que en un momento me sentí agotada pero feliz. Me dormí con una amplia sonrisa en la boca.

Me encantó mi nueva actividad, que desde ahora en más sería un dulce secreto solamente mío (No tan mío, sino compartido con los que concurren a la escuela).

Ya en modelajes sucesivos, no pude dejar de observar al chico que me conmovió y con el que con su imagen noche tras noche me masturbaba. Lo deseaba y quería tener “algo” con él. Esperaba que en algún momento se me acercara para charlar y eso fue lo que una noche, luego de modelar sucedió, yo ya estaba vestida y me abordó con una zoncera, luego de charlar amenamente, me invitó a tomar un café, a lo que haciéndome un poco la remolona acepté, no era cuestión de hacercela tan fácil.

Ya en el bar hablamos de muchos temas, en un momento de la charla me tomó una mano, como de amigo. al no ver amago de rechazo de mi parte, me la mantuvo retenida, al sentir el calor de su diestra, empece a reaccionar, y sentí mis jugos vaginales brotar lentamente, me estaba poniendo cachonda, cuestión lógica al no tener relaciones sexuales por más de un mes y siendo yo tan sexual, era muy lógico que la cachondez se abriera paso en mi.

Pago la consumición y como era una noche serena,me propuso acompañarme de a pié hasta mi domicilio, cosa que deseche por la gente conocida que pudiéramos encontrar en el camino. Le comenté que era casada y cual sería el inconveniente de hacerlo. Entendió y decididos a caminar, partimos con destino desconocido, era caminar por caminar en buena compañía. En un momento nos detuvimos y él aprovechó la oportunidad para besarme, yo lo estaba deseando, y no lo rechacé. Nuestras lenguas se trenzaron desaforadamente, sus manos estrujaron mis senos, las metió por debajo del escote y del bra, apretándolas en directo, sus dedos pellizcaron mis pezones haciéndome vibrar, su otra mano levantó mi falta, me corrió el tanga y ayudado por mis flujos, me introdujo, primero uno, luego dos y hasta tres dedos en mi chocho. Yo no me quedé impávida, y amasé su pene a través del pantalón. En un momento de claridez, viendo que terminaríamos cogiendo en plena calle, con el riesgo que ello conlleva, saque sus manos que me estaban haciendo gozar sumamente. Y le pedí que nos fuéramos de allí, El al verme tan cachonda y ya entregada, me llevó a un telo de la zona de Palermo. No me resistí. Allí ya dentro de este se sacó el pantalón y el bóxer exhibiendo un miembro de los más grandes que jamás haya probado y que no son pocos. Mientras se sacaba la ropa superior, me arrodillé y me dispuse a proporcionarle la mejor de las mamadas. Su glande ocupaba casi toda mi boca, con la lengua recorría fundamentalmente su ojalillo, de donde brota abundante líquido preseminal, que yo tragaba golosamente, mientras yo estaba en ese menester, él me quitó la blusa, el bra y amasaba mis senos con una mano, mientras que con la otra dirigía mi cabeza acompasadamente. Mi vagina chorreaba jugos me imagino debido a mi abstinencia de pija.

Cuando el chico la tenía a reventar, procedí a dejar de chuparle la chota, me quité la falta y el cola less, me acosté en la cama con las piernas abiertas, le dije ven a mi y penétrame como supongo sabes.

Apoyo su enorme cabeza peneana en mi vulva, me la refregó, arrancando de mi un amplio suspiro, busco mi abertura vaginal y de un solo golpe me introdujo todo el glande, allí paró y luego lentamente me fue taladrando centímetro a centímetro. ¡Que goce!

¿ Cuanto hacía que no sentía una poronga de ese tamaño dentro mío?. Allí comenzó un bombeo entra y sale exquisito, sabía como tratar a una hembra en celo. Sacaba su tronco, dejando su glande adentro mío y luego me hundía todo el tronco, haciendo que sus testículos chocaran contra mis nalgas. Me arrancó infinidad de orgasmos de los más ricos. Cuando sentí su lechita caliente inundar mi cajeta, rompí en un orgasmo interminable, que me hizo vibrar y llorar del goce.

Nos bañamos juntos y nos toqueteamos, preparándos para otro turno de sexo, allí me confesó que estaba enamorado de mi cola y que tenía muchas ganas de hacerme sexo anal, le respondí que no había ningún inconveniente, siempre que usáramos la cremita anestésica que allí había y siempre que fuera delicado en la penetración. Me puso con un dedo cremita por todo mi esfinter, luego dos y al tercer dedo, sentí que ya estaba preparada para recibirlo, se lo hice saber, en cuatro patas me insertó casi de un solo golpe casi toda la pija adentro. Sentí un ligero ardor, nada del otro mundo y le pedí que llegara al fondo, cosa que hizo inmediatamente. El entra y sale me llevó al edén de las cogidas. Yo sostengo que hay tres tipos de orgasmos, lo sostiene muchas, que es el orgasmo vaginal (Punto G), el orgasmo clitoriano y el orgasmo anal. Este último, si está bien hecho por el padrillo, hace que la mujer disfrute como si el orgasmo se sintiera en los tres puntos indicados.

Me deshizo como perra en celo y me hizo luego de que me llenara el recto de semen, que yo no podía dejar de tener sexo recordando también aquel dicho, la cabra para el monte tira y la puta tira para la cama.

Pero que lindo es ser puta, conseguir un buen macho y coger como si fuera el último día. Siempre sostengo que “LA LUJURIA NO ES UN PECADO, ES UN PLACER”.

Hoy tengo quien reemplace aventajadamente y cotidianamente a mi marido cuando sale en comisión.

Un besuco

Mony

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