Quedada con una jovencita

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Hará un mes que empecé a escribirme con una chica a través de badoo, “ trongril97”, cuando de repente hablando con ella surgió el tema de quedar.

Barney79:    Quedamos para conocernos en persona, pequeña?.

trongril97:    De pequeña nada.

Barney79    Eso que tengo que verlo.

trongril97:    las chicas pequeñas leen a J.Joyce?

Barney79:    No sé las pequeñas hacen que leen y pasan las hojas.

trongril97:    Cómo lo sabes, es que estudias a las pequeñas?.

Barney79:    a la única que estudio es a ti.

trongril97:    Que haces ahora?

Barney79:    además de fantasear contigo?

trongril97:    Me tienes que filmar con tu cámara de vídeo. Así no tendrás que fantasear.

Barney79:    Eso es fácil.

trongril97:    Como yo.

trongril97:    … es broma.

Barney79:    Tramposa.

trongril97:    Vale. hagámoslo.

trongril97:    quedar quiero decir.

Barney79:    En serio?. Donde?

trongril97:    Mi hermana me puede dejar en “Pub Madigan’s”.

trongril97:    dame una hora para ducharme.

Barney79:    Me lo imaginaré.

trongril97:    a las 11?

Barney79:    hech.  nos veremos en el madigan´s a las 11.

Barney79:    Dúchate. ya.

trongril97:    Te pones mandón cuando estás excitado.

Barney79:    poooorr favor.

trongril97:    Eso está mejor. Nos vemos.

Eran las once de la mañana cuando entré en el local, nada más entrar hice una visión de toda la gente que había en el bar. En una esquina de la barra un pareja ella rubia y el morenos, en una mesa pegada al escaparate dos señoras mayores de unos 60 años, en otra mesa un la barra había un señor con un pc, y al fondo de la barra una chica morena con una sudadera roja.

Nunca he sido un chico que le gustaran las personas por el físico, siempre me gusta conocer a las personas por dentro antes de por fuera, no sé si me entienden pero a veces la apariencias engañan, por ello nunca no habíamos pasado ninguna foto entre nosotros. La chica del fondo era morena con el pelo largo, tenía unos ojos chicos marrones. sus labios eran carnoso pero pequeños. llevaba una chaqueta roja y debajo una camiseta palabra de honor negra que dejaba ver un pecho no muy abultado; donde acababa su camiseta empezaba su falda vaquera celeste claro con varios agujeros hechos apropósitos y en sus pies unas deportivas blancas. No aparentaba la edad que decía, ni por los pensamientos que decía ni por su cuerpo a formar.

Me acerqué hasta su lado y dije:

–    Marta?.

–    Barney?. – dijo ella con los labios manchados del chocolate de la tarta que se estaba comiendo.

–    Como sigas disfrutando así de las tartas pronto cambiarás de talla.

–    Perdón, quería ser sofisticada en nuestra primera cita.

–    Es una cita? tiene buena pinta esa tarta..

–    Bueno se puede decir, tienes que probarla.

–    Entonces disfrutemos los dos de este pastel.- le dije mientras le acariciaba los labios limpiandolos de chocolate y luego me chupé el dedo.

–    Si, está rica. Quieres que nos sentemos en una mesa o prefieres en la barra?.

–    En una mesa mejor.

Nos levantamos, ella cogió su pastel, y caminamos hasta una mesa, donde rápidamente llegó el camarero.

–    ¿Que van a tomar?.- dijo el camarero.

–    Dos trufas y un xuso.- respondió Marta.

–    Yo un café con leche

–    ¿ algo más?

–    No, gracias estoy bien.

–    Eso, ya lo veo.- dijo ella pensando en alto, quizás demasiado alto porque lo escuché perfectamente y ella se dio cuenta porque rápidamente se puso colorada. Nos quedamos los dos callados cuando se fue el camarero. Me fijé en el bolso de Marta el cual estaba muy abultado.

Se marchó el camarero y me fijé en lo abultado que llevaba el bolso/bandolera.

–    ¿Qué llevas en el bolso?

–    Pensé que me ibas a dar plantón y me traje un libro “ Después de clase” y mi mp3.

–    De qué trata el libro.

–    Pues Nico una joven que acabó acostándose con quien no debía.

–    Tu no hagas eso.

–    No, yo tengo la intención de acostarme con la gente adecuada.

–    También estoy leyendo “Romeo y Julieta” espero terminarlo antes de que empiecen las clases.- me fijé en otro libro que llevaba más grande.

–    Ese no parece una tragedia isabelina.

–    Es un libro sobre la grecia antigua, estoy llendo a una curso en la universidad sobre grecia clásica, no entiendo ni media palabra pero me chifla.

–    así que,  vas a la universidad y vas a conferencias con universitarios, y … ¿ligan contigo?

–    ¿por qué?, ¿estás celoso?.

–    No, alucinado. No te imaginaba en esas cosas.

–    ¿por qué?, es que con varias conversaciones en el chat ya lo sabes todo de mí. Además no se van a parar a hablar conmigo podría ser mis padres…- me miró fijamente.- bueno tú no, me refiero a los otros…- me estaba riendo.- perdona empiezo de nuevo.

–    No. lo estabas haciendo bien. Solo que no aparentas la edad que dices pareces mayor.

–    si?

–    Si, no me esperaba alguien tan sorprendente.

–    Yo tampoco.- dijo otra vez pensando en alto.

Terminamos las bebidas y fui a pagar cuando ella se quedó mirando una camiseta del local, las cuales vendían a 15.-€.

–    Quieres una?

–    No traigo pasta.

–    No es eso lo que te he preguntado.

–    Sí, quiero.

–    Tranquila no tienes que sentirte presionada porque te he comprado una camiseta pero me tienes que hacer un pase de moda.

–    Gracias. Que coraje me da depender de los demás.

–    a qué te refieres?

–    Tengo que esperar para todo, para conducir.

–    Tienes carnet, no?

–    Si pero comparto coche con mi hermana y mientras me he perdido conferencia de Antonio Mesa, y el concierto de coldplay.

–    Yo fui a ese concierto.

–    En serio no jodas.

–    si y tengo Don’t Panic grabada ilegalmente.

–    Quiero escucharla.

–    Cuando llegue a casa te la mano.

–    Dios otra vez esperar.

–    Siempre hay que esperar.

–    Cuando has esperado tu?

–    Muchas veces.

Me quedé mirándola luego ella  me dio su mochila y se fue al aseo, yo la acompañé hasta la puerta.

–    No, sé si esto está bien. Nos han visto en el bar.

–    Pues que hablen. diciendo esto abrió la puerta y me enseñó su sujetador. yo me reí luego cerró y apareció con la camiseta puesta encima.

–    Quiero escuchar la canción.

–    No puedo llevarte a mi casa en mi coche, seria raro.

–    Cierto.

Salimos del local y me dijo.

–    Mira te voy a dejar 3 cosas claras. 1º No creo que abuses de mi porque te han visto conmigo, 2º es Coldplay,…

–    y 3º?

–    y 3º, dijiste que era una locura que fuera a tu casa pero… soy joven y puedo hacer locuras, no?. Tengo que ir para ser fiel a mi misma.

Cuando llegamos a mi coche, Marta vio mi mini. Gritó de emoción.

–    Tengo que conducir ese coche.

–    vale. pero no sabes a dónde vamos.

–    Es verdad.

–    ¿quieres llamar a tu hermana para decirle dónde vas?

–    Quizás luego.

Conduje hasta mi casa, observando su cara de asombro todo el camino.

Cuando llegamos a mi casa, le puse los cascos y la canción  mientras preparaba unas copas.

–    Toma. – Le ofrecí una copa.

–    Me tienen dicho que no coja ninguna copa de extraños sin ver que han echado.

–    buen consejo. ¿Quieres que lo tire y te pongo otra?.

–    No. yo te voy a preparar una bebida espirituosa que te va a encantar.

–    Vale.

Al momento vino con un combinado

–    Tienes poco donde elegir, vodka y zumo de naranja.

–    Chin, chin.- Brindamos mirándonos a los ojos.

Seguimos hablando, mi copa no se había vaciado ni la  mitad cuando ella se había acabado la suya.

–    Te estás quedando atrás.- dijo Marta, cogiendo mi vaso y llevándolo a rellenar.

Al momento teníamos otras dos copas. Sentada en el sofá con esa cara angelical. me preguntó

–    Que quieres?

–    A ti.- le respondí.

Diciendo esto la tomé por los dos lados de la cara y comencé a inclinar le la cabeza, ella se dejaba. Luego paré para besarla mientras que con mis manos acariciaba su cuerpo de arriba a abajo su costado, su cintura su trasero. Mientras le comía la boca comencé  acariciar sus pechos por encima de su camiseta. estrujando sus pechos bajo mis manos. Bajando la camiseta hasta su cintura, le eché su larga melena hacia atrás  quedando a la vista su sujetador. Ella me miraba a los ojos, luego a los labios y  por último a sus pechos, yo acariciaba y estrujaba sus pechos mientras la besaba en la boca besando y succionando su lengua. Cuando dejaba de besarla no paraba  mirale los pechos, ella los miraba también, indicando me  lo que le apetecía que le hiciera; comencé a besarle uno de sus pechos y luego el otro mientras que ella me acariciaba el pelo.

Desabroche su sujetador quedando su pechos libres de ataduras, la volví a besar antes de empezar a comerle sus pezones, ella se echaba el pelo para atrás para que no me molestara. Mi manos comenzaron a acariciar sus piernas llegando únicamente al final de su falda vaquera, puse mis manos en sus muslos y comencé a subir mis manos abriéndole las piernas llegando hasta tocarle sus bragas. Mi excitación era muy grande así que  hice que se levantara luego le susurré al oído. “ Date la vuelta” y ella se la dió y se puso a cuatro patas sobre mi sofá. Comencé a acariciarle los hombros luego le tocaba los pechos, bajando las manos comencé a tocarle el botón de su falda, el cual desabroché. Bajé su falta hasta sus rodillas y luego su camiseta también.  Estaba únicamente en braguitas cuando comencé a separar su braguita de su coñito y meterle un dedo, luego le metí dos dedos mientras que con un dedo de la otra mano sujetaba las bragas comencé a lamerle el coñito con la punta de mi lengua. Harto de las bragas las bajé hasta sus rodillas dejándola junto con el resto de su ropa.

 

Comencé a besarle el coñito, introduciendo mi lengua y succionando. Jugando con su pellejos, algo que le encantaba por lo que podía escuchar en su gemidos. lamía sus labios y disfrutaba escuchando como gemía, a veces le metía un o dos dedos para que gozara. Mi polla estaba lista y me incorporé sacándola de mis pantalones por la cremallera, humedecí uno poco con los jugos que había sacado de su coñito. Apunté hacía su coño y poco a poco comencé a meterle la polla, muy suavemente cogiéndola por cada lado de su trasero comenzaba a penetrarla aumentando el ritmo. Nuestros gemidos se fusionaron algo que me excitaba, tanto que sin querer le di un azote en el culo. Ella no hizo amago de que le desagrada algo que me gustó mucho. Me quité la camisa que ya me daba calor con tanta excitación y comencé a darle más caña al coño de Marta, la azotaba en el culo y ella soltaba un gemido más fuerte indicativo que le gustaba lo que le estaba haciendo. Su coño no era suficiente así que saqué mi polla de su coño y la puse apuntando hacia su ano. Ella aparte de un pequeño sobresalto no dijo nada y mi polla empezó a entrar y a salir de su ano al igual que lo había hecho antes de su coño. Sus gemidos eran mas fuertes y más de una vez parecía que su cuerpo se iba a caer de tanta excitación / dolor que le estaba propinando así que hice que se tubara de lado mientras seguía follandolmela cambiando el ano por el coño.

Le tocaba los pechos mientras ella gemía y yo me la follaba. “déjame ponerme arriba” me dijo ella. me senté en el sofá y ella se subió encima de  mi polla y comenzó a botar. Sus pechos botaban sin control, cada pelo de su melena iba a un lado de su cabeza, su boca solo sabía gemir, estaba desfasada y botaba sobre mi polla sin control, botando alto para caer de forma violenta sobre mi polla y clavarla más profundo si se podía. Estaba cachondo y con cada una de mis manos comencé a sujetar uno de sus pechos mientras ella seguía botando, a veces sacaba la lengua para lamer esos pezones, sobretodo cuando se cansó de botar y comencé a meterle mi polla mientras que le mordía los pezones  con mis dientes.

No podía aguantar más y le grité que iba a correrme, ella se levantó me abrió las piernas y mientras me hacía una paja con su mano esperaba que mi semen saliera, no esperó mucho y cuando salió empezó a succionar toda la leche blanca que salía de mi polla. Tardamos un rato en recuperarnos y volvimos a follar pero esta vez en la cama.

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