Rapté a mi novio

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Me puse sobre él para cabalgarlo como a un potro salvaje, me senté sobre su pinga y empecé a menearme, él me decía muévete más putita. Mientras yo le movía la verga él me hacía una deliciosa mamada en las tetas eso me encanta y a él también, teníamos toda la playa para nosotros dos.

La historia que les voy a contar fue muy reciente. Todo comenzó como una simple idea en mi cabeza, pero luego de analizarlo mucho me decidí a raptar a mi novio y llevármelo a un lugar donde pudiéramos disfrutar del sexo sin ninguna preocupación.

Esa mañana me desperté muy, pero muy arrecha y con ganas de cogerme con mi novio. Como les dije me desperté muy caliente así que lo primero que hice cuando abrí los ojos fue hacerme una deliciosa paja (me masturbé), con unos vibradores y consoladores que mi amado novio me regaló, les cuento que mientras me metía en mi mota floreada y mojada el vibrador, pensaba mucho en mi novio y en todas las veces que él me mete su exquisita verga en ella, tuve un orgasmo delicioso gracias a todos aquellos recuerdos que pasaban por mi mente.

Luego me decidí llamar a mi novio para preguntarle qué iba a hacer en su hora de almuerzo y él me respondió que hasta donde sabía sólo iba a comer, lo que él no sabía era lo que yo tenía preparado para que comiera. Me dispuse a bañarme y a vestirme; me puse una faldita corta que dejaba a la vista mis bellas piernas gruesas ya que a mi novio le arrebatan las faldas, por supuesto sin nada debajo de ella, tan sólo mi michita rapadita y me puse una camisetita muy escotada que resaltaba mis enormes tetas.

Cuando llegué a buscarlo, mientras él caminaba hacia donde estaba el carro yo lujuriaba todo su cuerpo y mientras miraba entre sus piernas de mí micha empezó a salir mucho de mis jugos; y todo eso me excitaba cada vez más. Cuando entró al carro pude ver en sus ojos la alegría de verme vestida de esa forma y metiendo su mano bajo mi falda me dijo: ¿Estás arrecha verdad?

Yo solamente sonreí y me puse todavía más caliente y puta. Cuando pude ver su verga cada vez más y más grande, supe que él también quería cogerme. Luego puse el carro en movimiento y él me preguntó ¿dónde vamos a ir a comer?  Le respondí que en el camino parábamos en algún lugar y él muy sonriente me dijo:  mi amor tú sabes que yo tengo que seguir trabajando así que por favor dime a dónde vamos,  con la micha bien mojada de lo arrecha que estaba le contesté:  papi no me importa si tienes que regresar al trabajo porque esto es un rapto.

Él al principio no me creía cuando vio que yo conducía hacia el camino que lleva a las playas me dijo muy sonreído: ¿Esto es en serio? ¡Ya me estoy poniendo nervioso! Solté una carcajada y le respondí:  si es muy serio, voy a llevarte a un lugar para darte mucho placer y donde me puedas dar tu deliciosa pinga bien duro como me gusta a mí, pero si no quieres ir conmigo te puedo dejar en tu trabajo e irme sola.

Fue entonces cuando él supo que yo hablaba en serio y decidió llamar a su oficina para decir que no podía regresar a trabajar el resto de la tarde. Después de una hora y de hacer una parada para comer llagamos a la playa que siempre frecuentamos. Es un lugar precioso y sólo frecuentado por los surfers.  Por ser día de semana sólo había una pareja con su pequeño niño así que me cambié en el carro, me quité toda la ropa y me puse únicamente una diminuta tanga que apenas me tapa la rajita de la micha y sobre mi cuerpo una maya transparente para que la familia que estaba en la playa no me viera completamente desnuda.

Para mi sorpresa cuando mi marido se quitó los pantalones para ponerse el short que yo le había llevado mis ojos brillaron al ver que mi marido traía puesto un hilo dental y sus enormes huevos se salían por los costados.

Eso hizo que me pusiera a mil y le pregunté: ¿Que por qué cargaba puesto eso si él sólo lo usa cuando está conmigo y no para ir a trabajar? Respondió que así le encantaba. Luego de un rato de una deliciosa mamada, me puse sobre él para cabalgarlo como a un potro salvaje, me senté sobre su pinga y empecé a menearme, él me decía: “si puta así está rico, muévete más putita”. Mientras yo le movía la verga él me hacía una deliciosa mamada en las tetas eso me encanta y a él también, teníamos toda la playa para nosotros dos y después de un buen rato de estar cabalgando ocurrió lo esperado me corrí, uuuumm, y con su pinga dura dentro de mí.

Fue delicioso para mí y eso a él le encantó ya que él siempre se viene primero que yo. Pero por supuesto que no habíamos terminado ahí, me puse a un lado suyo y fue entonces cuando empezó a darme pipi por mi culo, uuuff eso me encanta y es algo que la gente dice que sólo hacen las prostitutas y yo siempre he dicho yo soy puta, por ende me encanta que me den por todos lados; luego de mucha acción y mucho placer mi marido se corrió dentro de mi mota y eso me encanta. “Me encanta que me llene el tanque”.

Caímos exhaustos, descansamos un rato ahí en la playa, le pregunté que si había valido la pena no regresar al trabajo y él con sus ojitos brillantes y una gran sonrisa me dijo: “mi amor me encantó, de verdad que si”. Me puse feliz porque me había salido con la mía, como siempre. Luego de algo de charla nos fuimos.

Si bien es cierto no era la primera vez que lo hacíamos en la playa, sí era la primera vez que raptaba a una persona y era la primera vez que a mi novio lo raptaban y sobre todo para darle placer. Fue una experiencia fenomenal. Y les digo a todas las mujeres que hagan lo mismo que rapten a sus maridos y sean bien putas con ellos.

Autora: Chiquitita

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Escrito por Marqueze

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