REENCUENTRO DE NAVIDAD

reencuentro navidad

Erick era el típico chico lindo del colegio, cuando ya estuvimos en secundaria se convirtió en el tipo mas asediado por la mayoría de mis compañeras y también por las otras adolescentes de años superiores, definitivamente se había transformado en un hombre muy guapo, la delicia de cualquier chica, la envidia de todos nosotros. Por aquel entonces, en mis pensamientos no cabía duda de mi sexualidad, era un hombre y como tal me gustaban las mujeres, la cerveza, los partidos de fulbito a la hora del recreo, los autos deportivos y todo lo demás.

Cuando acabamos la secundaria, todos nos disparamos en diferentes direcciones, sin embargo al ingresar a la universidad me encontré con Erick en mi misma facultad, después de todo me emocionó tener a alguien conocido en un lugar tan diferente al acostumbrado, pero nuevamente la popularidad de Erick me dejo de lado, realmente su presencia opacaba a la de los demás. Felizmente (y lo digo sin envidia alguna) no pudo aguantar la carrera escogida y terminó saliéndose de mi Facultad a los dos meses de haber ingresado. A partir de entonces, nuevamente cobré vida y de hecho, mis bonos aumentaron, pues aunque no era tan apuesto como Erick, sí tenia lo mío y “muerto el rey…que viva el nuevo rey!!!!, jajajaja

Pero como son esas cosas del destino, teniendo todas las facilidades para convertirme en el nuevo sex-simbol de la Facultad, me vengo a dar cuenta que en mi algo se tornaba diferente, mis relaciones con ellas solo tendían a ser de amistad, me volví el “mejor amigo de mis amigas” y el mejor consejero, también; pero enamorarme de alguna de ellas estaba aun muy lejos de mis planes. Y así concluyó mi carrera, y así, soltero y sin compromiso como ingresé, terminé.

Fue cuando ya me encontré en el mundo, trabajando por mi sustento que me di cuenta que realmente a mí me gustaban más los hombres, y aunque confundido por el descubrimiento tardío, me propuse encontrar a ese ser que me daría la felicidad, y así anduve hurgando entre la gente, encontrando posibles compañeros, que mas bien resultaron buenos amantes momentáneos, y así los años pasaron.

Poco después de haber cumplido los 33 años, justo el día de navidad decidí pasar el día en la casa de playa, el día no era el mejor, había estado nublado desde el amanecer, pero decidí ir a pasear por la arena con la única compañía de mi perro, un labrador dorado. Andaba así entre perdido por la inmensidad del mar y el candor de la arena suave, cuando en ese instante siento una voz que me llama, extraña sorpresa me causó volver a ver a Erick, después de casi quince años, convertido en un hombre realmente muy guapo, los años lo habían madurado cual vino fino. Su presencia allá me impactó, más aun cuando lo vi acercarse a mí con esa sonrisa tan encantadora que siempre tuvo desde pequeño, no pude evitar sonreírle de igual forma y extendiéndole la mano para darle un apretón sentí la suya caliente en la mía, para luego sentir como todo su cuerpo se me avalanchaba en un abrazo sumamente caluroso, por mi mente pensaba….ha de ser un saludo de navidad….y por ello respondí con la misma efusividad.

Mi perro entonces revoloteaba alrededor como pidiendo permiso para correr, solté un momento la correa y lo dejé libre para poder charlar un instante con mi viejo amigo. Fue muy grato enterarme que había decidido estudiar una carrera diferente a la mía, y sin embargo, muy afín. Sin quererlo tuvimos una conversación muy amena, recordando los viejos tiempos del colegio, los amigos, la universidad y también, poniéndonos al día en nuestras vidas presentes. Él estaba allí solo de vacaciones, pues en realidad había fijado su residencia en Paraguay, donde radicaba desde que había tenido una decepción amorosa que lo obligó a cancelar su matrimonio a tan solo horas de realizarse. (De ello me había enterado ya antes, pero los detalles nunca los supe sino hasta ese día). Fue muy grato, volverlo a sentir tan cerca mío, esta vez ya no lo veía como a un rival, sino por el contrario, mi corazón estaba latiendo por la emoción de encontrarme al lado del chico más hermoso del colegio. Una vez mas los saltos desesperados de mi labrador me hacían darme cuenta que lleva

ba allí sentado en la arena más de cuatro horas, el sol ya estaba casi sobre nuestras cabezas, señal de que el mediodía estaba cerca.

Un nuevo abrazo de despedida selló ese momento, pero esta vez fui yo quien lo estrechó entre mis brazos, presentía que no lo vería hasta sabrá Dios cuando!!! Y solo quería tener en el recuerdo su pecho velludo muy pegado al mío, y sentir sus manos palmeantes en mi espalda…señal de una despedida efusiva. Esa noche, al acostarme, sonreí, la presencia de Erick había sido un grato regalo de navidad, pues a través de él había rememorado cuantos momentos hermosos de mi vida pasada y también los deseos de seguir buscando mi felicidad.

A la mañana siguiente, estando el Sol a punto de salir, me dispuse a recorrer por los alrededores. encontré un pequeño camino, muy angosto, que comunicaba una playa con otra, me pareció bastante interesante y a la vez arriesgado caminar por él, pero me di ánimos y seguí camino en mi trote acostumbrado. Iba corriendo a través de esta angosta hilera cuando entonces siento unos brazos que me cogen de la cintura, con la sorpresa y susto del momento, di vuelta la cara y me encuentro a Erick mirándome fijamente a los ojos. Erick!!! Fue lo único que atiné a decir, cuando entonces él me da vuelta torpemente y tomándome con los brazos me tira hacia el suelo y mirándome con rabia me dice: “eres maricón, verdad?, te gusta la pinga, no es así?”….mi corazón en ese instante estaba sumamente acelerado, me sentí descubierto, pero a la vez me llené de valor, lo miré a los ojos, me puse de pie y le respondí: “sí, y que carajo con ello?”, nuevamente y utilizando toda su fuerza me tomó de los brazos y me dio vuelta no se como, y juntando su cuerpo semidesnudo contra mi espalda me abrazó fuertemente, puso su cara sobre mi hombro izquierdo y me susurró diciéndome “te voy a dar lo que te gusta!” y empezó a moverse con movimientos giratorios restregando su miembro contra mis nalgas, en ese instante sentí claramente como algo duro se formaba en su cuerpo tanto que atravesaba su pantalón de deportes para situarse justo entre mis nalgas. En aquel instante, sintiéndolo ya vulnerable por la excitación, me di vuelta, lo miré directamente a los ojos y lo besé con toda la pasión y deseos aguantados, mis labios toparon los suyos y ante su sorpresa (y también la mía), nos confundimos en un largo y afrancesado beso, cerré los ojos y me dejé llevar hasta el punto de sentirme el hombre mas afortunado del mundo. Me solté un instante y bajando rápidamente hacia la altura de su miembro aun escondido por el pantalón, tomé con mis manos de su cintura y lentamente, como quien descubre un caramelo, fui bajándole pantalón y trusa a la vez, para luego descubrir un hermoso pene erecto, blanco y bastante peludo, venoso, nos más grande que el mío, y con un par de huevos colgantes, grandes y redondos….no aguantando más, tomé de su pene y me lo metí a la boca, sintiendo como Erick en ese instante se electrizaba de placer, cerraba los ojos en señal de aprobación, y yo aprovechando ese instante recorría con mi lengua todo su ser, sintiendo como a cada cm. Él emitía un suspiro de gusto. Tomé con mis manos sus nalgas al descubierto, las recorrí enteras, lindas, redondas, duras y peluditas, más blancas aun que Erick….sus piernas fuertes y velludas, completaban mi visión. Luego subí hasta sus labios, los besé nuevamente y fue en ese entonces cuando Erick me dijo lo que siempre quise escuchar: “Te amo”

Luego de ello, ayudándose de sus manos tomó mi short y me los bajó lentamente dejando mi pene erecto fuera y juntando su cuerpo contra el mío, sentí como el suyo se sobaba contra el mío haciéndome sentir una sensación nueva y excitante. Luego tomó con sus manos mi miembro, lo masturbó suavemente, y mirándome a los ojos y sin decir nada, me pidió permiso para chupármela y así lo hizo. Bajó hasta él y me hizo la mamada más deliciosa que más nadie me había hecho, sentía que en cualquier momento podría venirme.

Cuando abrí los ojos, me vi en un sendero estrecho de arena, con el acantilado por un lado, el inmenso mar a la vista por el otro, el sol que poco a poco iba iluminado la vista y un hombre hermoso arrodillado mamándome con lujuria

….que más podía pedir en ese instante?….Tome a Erick por los cabellos, le pedí que parara, lo alcé hasta mi cara, le di un beso, y respondiendo a su “te amo”, le pregunte….”es verdad eso que dijiste?”, y él me respondió sonriendo….”siempre te amé, más hasta ayer me di cuenta, por cómo me mirabas directamente a los ojos, que podría arriesgarme a ti”….entonces con casi lágrimas en los ojos le dije:…. “intentémoslo, pues creo haber encontrado en ti a ese ser que andaba buscando”…..y él, tomándome la cara con sus manos….me besó tiernamente. Fue en ese instante, cuando abruptamente desperté de mi sueño, sorprendido porque a través de él había traído a mi mente a Erick, mi compañero de secundaria…..todo había sido una linda fantasía, salvo que si era día de Navidad y estaba en la casa de playa….

Tehepa

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Escrito por Marqueze

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