Regalo del día del padre

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Hace tiempo empecé una relación incestuosa con mi hija de 20 años hace poco, hacíamos el amor siempre que mi esposa se iba de viajes, últimamente ella no se iba de viaje lo que hacía que no pudiéramos hacer uno de nuestros encuentros.

El jueves 19 cuando llegué a mi despacho me encontré un sobre cerrado con mi nombre, era la letra de mi hija, había una tarjeta con un mensaje  “Ven a casa a comer”,

Llegué a casa a eso de las 14:00 y aparqué dentro del garaje. Entré en la casa sin hacer ruido, escuché ruido dentro y sigilosamente fui caminando por la casa, escuché una voz que provenía de la habitación de mi hija, el corazón me iba a estallar de los nervios y más cuando vi la puerta entre abierta, alguien estaba hablando con otra persona, una de ella era Beatriz porque escuchaba su voz, la otra no la oía bien desde mi posición. Cuando llegué a la puerta me paré dentro me encontré a Beatriz acompañada por Jessica ambas  tumbadas en la cama, Beatriz me miró pero no  dijo nada,

  • Vengas no seas tonta, estamos solas.
  • Venga vale.-  Jessica dijo de forma pausada se estiró y besó en los labios a Beatriz.

Ambas amigas se estaban besando mientras yo estaba en la puerta de la habitación mirando.

Dejaron de besarse y Beatriz empezó desnudar a Jessica, la cual no hacía ningún gesto estaba como adormecida. Beatriz empezó a desabrochar la camisa del uniforme del cole mientras que Jessica estaba dormida. Mi polla estaba empezando a creer bajo mi pantalón. Beatriz había conseguido dejar a Jessica únicamente con sus bragas blancas y su sujetador de rosa, se levantó de la cama, Jessica estaba dormida y Beatriz me hizo un ademán con la mano. Me acerqué a Beatriz y empecé a comerle la boca mientras que ella con sus manos cogía mi polla y abrió mi bragueta. Introdujo sus manos dentro de mi pantalón y acarició mi polla de arriba a abajo, yo me quité la camisa y la tiré y luego bajé mis pantalones, Beatriz sacó mi polla de mis calzoncillos y se arrodilló comenzando a mamarme la la polla como solamente ella sabía hacerlo mientras yo observaba a Jessica en la cama de mi hija en ropa interior, en pocas mamadas mi polla estaba erecta,  Beatriz dejo de comerme la polla, mirando a los ojos y me dijo

“ Feliz día del  Padre, Papito” y con la mano me señaló a Jessica, me acerqué a Jessica y le quite las bragas observando su coñito virgen delante de mis ojos, el estado de Jessica era de semi inconsciencia, parecía un síntoma de la escopolamina, yo estaba encantado,  mi hija había drogado a su amiga, para regalarme un polvo, era el mejor regalo del día del padre que podía hacerme. Empecé a lamer el coño de Jessica la cual gemía del placer ante los lengüetazos de mi lengua, Beatriz se había desnudado entera y se había tumbado junto a su amiga y le estaba besando por el cuello, mejilla y luego boca. Estuve un largo rato comiéndole el coño, mi hija le comía la boca a su amiga. Me quité la ropa quedándo me  totalmente, luego me subía a la cama, abriendo las piernas a Jessica y colocando mi polla en la entrada de su coñito, Beatriz me miraba y disfrutaba del espectáculo de ver como mi polla empezaba a penetrar a su amiga desapareciendo dentro de su coñito, Jessica gemía de placer aún atontada por la droga. Empecé a aumentar el ritmo y Jessica gemía más fuerte mientras que Beatriz le había abierto el sujetador rosa y había hecho que sus pechos botaban al ritmo de mi embestidas. Beatriz empezó a acariciar y lamer los pechos de su amiga cosa que me volvió más loco y con un mano cogí un pecho de Jessica y con la otra la cara de mi hija para besarla mientras me follaba a su amiga con mi polla totalmente humedecida por los flujos de Jessica.

–    ¿ te gusta tu regalo papi?- me dijo Beatriz.

–    Me encanta hija mía.- le respondí.

Diciendo esto saqué la polla del coño de Jessica y me corrí sobre su cuerpo, Beatriz mi hija no desperdició ni un momento y empezó a lamer todo mi semen que había caído sobre el cuerpo de su amiga. Lamiendo los pechos, la barriga y todo lo que había caído en su coño. Tras la comida me miró a la cara y luego a mi polla que aún le salían pequeñas gotas de semen y se la metió en su boca para dejarla limpita de líquido blanco mi hija y yo nos fuimos al baño dejando a Jessica medio dormida en la cama de Beatriz.

En la bañera estuve chupando los pechos, los dulces pechos a mi hija y comiéndole su coñito, esperando a que mi polla volviera a llenarse de sangre para poder penetrar a mi hija, Tras un rato mi polla volvió a la envergadura de antes, cogía a mi hija por una pierna metiendole la polla dentro de su coñito mientras la besaba en su boquita de piñón, ella se agarró con los brazos a mi cuello y dando un salto le pude coger la otra pierna la apoyé contra la mampara de la ducha y empecé a darle fuertes embestidas, ella gritaba y gritaba, si los vecinos si no estuvieran trabajando a esa hora seguro que llamaban a la policía de los gritos que estaba dando. Nos corrimos con un gran orgamos

acabamos rendidos nos tumbamos en la bañera y dejamos correr el agua mientras que nos besabamos el uno al otro. cuando el agua cubrió hasta nuestros pechos nos cerramos el grifo, en ese momento se abrió la puerta, ambos nos quedamos helados podría ser su madre, mi esposa… pero era Jessica que llegaba desnuda tocándose con un dedo el coño, había estado todo el tiempo mirándonos por la raja de la puerta.

–    Puedo bañarme contigo “ Papito” – dijo mientras que se acercaba a nosotros y me plantaba un beso en la boca a mí y otro a Beatriz.

–    Claro-  Beatriz se puso a mi derecha y Jessica se colocó a mi izquierda y los tres nos besamos y disfrutamos del baño

–    Que suerte tengo de tener dos jovencitas en la bañera para mí – les dije.

Ellas se miraron y sonrieron

Tuve muchos encuentros con ellas dos, con  Jessica y Beatriz pero eso es otra historia.

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