Regalo del esposo

Infidelidad consentida, parejas liberales. Hola, soy yo otra vez, ¿me recuerdan? Pues bien, ahora quiero compartir con Uds. esto que nos sucedió hace pocos días, aunque aun no doy crédito a lo sucedido, ya que jamás creí que disfrutaría tanto de una situación como ésta.

Ya en otras ocasiones les he comentado que nuestras aventuras iniciaron de una manera suave, ya que soy bastante exhibicionista y mi esposo disfruta apoyándome en esto de enseñar, lo que nos llevo sin quererlo a vivir lo de las historias anteriores.

Volviendo a mi historia, hace algunos días salimos con mi esposo de parranda, la verdad yo andaba bastante caliente por esos días, así que me vestí de una manera más sexy de lo normal, llevaba un top que dejaba ver de lado mis tetas, las que llevaba sin sujetador, el top era de una tela como lycra blanca, así que mis pezones se marcaban bastante bien, mi falda también era más corta de lo que acostumbro (que ya es bastante corto), además llevaba unos zapatos de tacón de aguja y plataforma, ya que mi esposo dice que me hace ver como una puta, además, como de costumbre, decidí no usar interiores.

Apenas entramos a la disco empecé a sentir las miradas de los chicos que se encontraban en el lugar, cosa que me fue poniendo más caliente, y claro mi esposo no dejaba de disfrutas las miradas que me daban. Pedimos algo en la barra y buscamos un rinconcito discreto (con poca luz), empezamos a beber y mientras tanto mi esposo me comenzó a hablar cositas a mi oído, cositas que él sabe que me calientan, en esas estábamos cuando notamos que enfrente de nosotros como a dos mesas había una pareja, mucho más jóvenes que nosotros, de unos 18 o 20 años, pero que el chico se miraba aventado y con bastante experiencia, ya que no dejaba de tirarme la mirada a mi entrepierna, no era muy bien parecido, pero me gustaba lo descarado que se comportaba, mi esposo ya había notado que al parecer por las copas, el muchacho no disimulaba nada en tratar de ver mi entrepierna, así que platicándome al oído, me dijo que le gustaba ver cómo el chico me estaba deseando, Además me pidió que le mostrara al chico poco a poco lo que quería ver, a esas alturas yo ya estaba mareada por las copas, además estaba bastante caliente, así que al escuchar a mi esposo recibí una descarga de líquidos en mi conchita, ya que de esta forma fue como iniciaron nuestras aventuras anteriores y creo que ya me hice adicta a ellas.

Sin pensarlo dos veces, inicié el cruce de piernas, pero de una manera pausada, para darle tiempo al chico a ver mi conchita desnuda, y que para ese momento estaba empapada, el chico no tardó en darse cuenta y no perdía detalle de mis movimientos, a pesar de que su compañera le platicaba, la chica le platica cosas al oído, pero él parecía no prestarle atención, lo que provocó que me excitara más, mientras tanto yo hacía lo mismo con mi esposo, le platicaba lo húmeda que estaba y lo necesitada de tener sexo, así que mi esposo de manera disimulada (para que las otras mesas no lo notaran) esperó a que el chico nos estuviera viendo, y cuando lo hizo bajó su mano y me introdujo uno de sus dedos en mi concha, yo no esperaba eso, así que mitad sorprendida y mitad excitada, lo tomé por el cuello y comencé a besarlo apasionadamente, esto hizo que mi esposo me masturbara por algunos segundos, lo suficiente como para alcanzar un orgasmo.

Fue grandioso poder ver directamente a los ojos al chico mientras alcanzaba el orgasmo, esto hizo que mi esposo tuviera una erección increíble, lo que aproveché para masajearle la verga, en eso estaba cuando la chica se dio cuenta del asunto y se volvió para vernos, yo me encontraba masajeándole la verga a mi esposo cuando noté que la chica nos estaba viendo, al principio sentí vergüenza, porque no sabía qué actitud tomaría la chica, pero noté que ella lejos de voltearse o molestarse se nos había quedado viendo y me regalaba una sonrisa, un poco tímida por cierto, pero me ayudó a perder la vergüenza.

En ese momento mi esposo se levantó para ir al baño

y yo quedé sola en la silla, lo que aprovechó el chico para invitarme a bailar, yo no sabía qué hacer, ya que mi esposo no estaba para preguntarle y además la chica parecía molesta con su pareja, el chico se sentó a mi lado y empezó a tratar de convencerme para ir a bailar, se sacó la billetera para darme su tarjeta de presentación y en ese momento hizo como que se le caía, desparramando todo lo que traía dentro de ella, se inclinó a recoger las cosas, lo que aprovechó el muy cabròn para verme la concha bien de cerca, al principio me sorprendí y tuve miedo, pero noté que nadie se fijaba y además, estaba bien disimulada la situación ya que él no paraba de hacer como que recogía sus cosas.

Cuando él notó que no llevaba interiores, se puso nervioso y me preguntó: ¿Es cierto lo que miro?, Yo le contesté que a qué se refería, Él, aún inclinado me señaló la entrepierna, yo sonreí y abrí un poco para que pudiera ver mejor, podía notar cómo se saboreaba al verme la conchita, se quedó clavado unos segundos viéndomela y luego me volvió a proponer que bailásemos. Para ese momento era realmente difícil negarme, yo estaba realmente caliente, así que me fui a la pista, lo que hizo que la chica se molestara, se levantara y se fuera rumbo a los baños.

Estuvimos bailando más o menos unos 20 minutos. Y cuando regresamos a las sillas mi esposo me esperaba, creí que estaría enfadado, pero pude notar que al ver con quién estaba bailando me sonrió, lo que me tranquilizó bastante. La compañera del chico no se encontraba en su lugar, así que mi esposo lo invitó a sentarse con nosotros, él accedió y estuvimos platicando de todo un poco, lo que mi esposo aprovechaba para darme caricias indecentes frente a él, esto me excitaba, tener a alguien completamente desconocido cerca de mí, mientras mi esposo me tocaba los pechos o me bajaba su mano entre mis piernas, el chico disimulaba muy bien, pero no se perdía ni un detalle, es más, llegó en algunas ocasiones a ayudarle a mi esposo a abrirme las piernas para que pudiera acariciarme la concha.

Todo iba bien, pero el chico no pudo soportar los tragos y empezó a hacer y a decir incoherencias, por lo que mi esposo optó por irnos a bailar.

Estuvimos bailando un buen rato y para cuando regresamos vimos que nuestro acompañante ya no estaba, platicamos un rato, pero yo le pedí a mi esposo que nos marcháramos ya que tenía una gran calentura, mi esposo accedió inmediatamente y nos fuimos con rumbo al parqueo de la disco, entregamos el ticket al guardián y nos dirigimos al vehículo y antes de entrar mi esposo comenzó a besarme de una manera apasionada, me besaba el cuello mientras me masajeaba los pechos, él sabe que eso me pone a mil, por lo que yo instintivamente busqué la verga de él, noté que la tenía como un trozo y sin más empecé a bajar para mamársela.

Él me ayudó a sacarla del pantalón ya que como estaba grande me era difícil sacarla por la cremallera, una vez estuvo fuera pude darme cuenta de lo excitado que estaba mi esposo, ya que tenía la verga completamente empapada de sus jugos, algo que realmente me excita. Así que empecé a mamar como una bebita prendida a su mamita, mientras me acariciaba con mis dedos el clítoris, ambos estábamos pendientes del guardián del parqueo, pero no notamos que alguien estaba adentro en uno de los carros contiguo al nuestro, escuchamos un ruido y fue entonces cuando nos dimos cuenta que una chica nos había estado observando desde un principio y que además se estaba masturbando, yo paré inmediatamente de mamar a mi esposo y me puse de pie, estaba bastante aturdida, mitad por lo excitada y mitad por las copas, abracé a mi esposo esperando ver qué actitud tomaría la chica, pero ella no dejó de acariciarse, y nos miraba fijamente, fue entonces cuando me di cuenta que era la chica que acompañaba a muchacho de la disco, se notaba que estaba un poco tomadita, pero a través de la ventana del vehículo pude notar que estaba bastante húmeda, mientras miraba a la chica masturbarse instintivamente bajé mi mano para acariciar lentamente la verga de mi esposo, aún estaba dura, así que empecé a acariciarla lentamente mientras no perdía detalle de la chica.

Ella era blanca, de esos cuerpos llenitos sin llegar a ser gordos, ella estaba

completamente abierta y pudimos ver su conchita, no tenía muchos vellos, pero los labios vaginales eran gruesos, como dice mi esposo (carnosos).

Poco a poco fui tomando la confianza del caso, así que le dije a mi esposo que mirara y no se acercara el guardián del estacionamiento mientras yo me bajaba para poder mamar a mi esposo, creo que eso era lo que la chica estaba esperando, porque en cuanto vio que yo le mamaba la verga a él, ella abrió la puerta del vehículo y se bajó, se instaló cerca de nosotros también de pie y seguía acariciándose su vagina, ahora estaba tan cerca de nosotros que yo podía escuchar el sonido que hacía su húmeda conchita cuando se la acariciaba, ese sonido me hizo llevarme una de mis manos hacia mi concha, la tenía empapada, cuando mi esposo notó que yo me estaba masturbando, me puso de pie, me recostó sobre el vehículo y empezó a mamarme, lo hacía como un loco, por momentos lamía, por momentos succionaba y por momentos metía su lengua en mi vagina,

Yo estaba a morir, pero no pasaba de dar quejiditos por miedo a que nos fuera a ver el guardián, en un momento sentí que una mano me acariciaba unos de mis pechos, era una mano más pequeña que la de mi esposo, cuando abrí los ojos pude ver que era la chica la que estaba masajeándome mi teta y además vi que mi esposo estaba acariciándole la conchita a ella, me sentí incómoda o tal vez celosa, pero en cuando mi esposo notó que yo me estaba dando cuenta de lo que estaba sucediendo succionó con más presión mi sexo, lo que hizo que alcanzara un orgasmo espantoso, fue tal el clímax, que instintivamente jalé a la chica y la puse a mamarme la teta.

Fue una sensación increíble, separé a la chica de mi teta y fue entonces cuando pude ver su cara de cerca, era muy bonita, además llevaba dos colitas en el cabello que la hacían ver como una chiquilla, ella se sonrió y me colocó un beso en la boca, casi la retiro pero en ese preciso momento el cabrón de mi esposo logró darme otro orgasmo, así que me clavé en un beso increíble, sus labios eran suaves y me comía de una manera diferente haciendo que el orgasmo que estaba alcanzando lo disfrutara de una manera como nunca lo había hecho.

Me quedé prensada en un beso largo y pausado, me sentía cansada, habían pasado pocos minutos desde que me había visto mamando a mi esposo, pero sentía algo que me hacía creer que nos conocíamos desde largo, estuve así con ella, jugando con su lengua, cuando noté que ella empezó a pegarse con fuerza hacia mí, además estaba dando quejiditos, fue entonces cuando vi que mi esposo la estaba mamando, ella estaba completamente abierta y él lamía su vagina, ella se estremeció y alcanzó un orgasmo que la hizo casi gritar, inmediatamente la empecé a besar tratando de acallar sus gritos.

Ella me abrazó como pidiéndome ayuda, se podía notar que no estaba acostumbrada a un orgasmo como ese, jadeaba como si estuviese cansada, eso me hizo sin darme cuenta, animar a mi esposo a seguirla mamando, creo que ese momento lo único que quería era darle algo a la chica que nunca olvidara, así que le pedí a mi esposo que le diera doble, (así le digo a mi esposo cuando quiero que me provoque un doble orgasmo en forma seguida). Él es un especialista en eso, así que casi de inmediato la chica estaba otra vez dando de quejidos y suspiros, yo la abrazaba y besaba, como tratando de apoyarla. Para cuando terminó su orgasmo pude notar que una lagrima corría por su carita y suspiraba de manera constante, yo me sonreí, creo que me sentía un poco pícara y culpable de haber hecho gozar a la chica de esa manera.

Mi esposo se puso de pie y me besó, era la primera vez que sentía la humedad de otra mujer en la boca de mi esposo, pero no reparé en ese detalle, estaba demasiado caliente y complacida con lo sucedido como para pensar en eso. Le preguntamos a la chicha por su acompañante, y nos contó que estaba demasiado tomado, así que ella se había salido de la disco porque ya se sentía demasiado mareada, le ofrecimos llevarla a su casa y accedió de buena gana.

Ya en el vehículo, yo me senté al lado de mi esposo y ella en el asiento trasero. Yo en cuanto pude me instalé de manera que pudiera mamar a mi esposo mientras él conducía, eso es algo que a él le fascina, (algunas veces los

conductores de otros vehículos nos han pillado en la jugada), así que yo le estaba dando una succionada de huevos a mi esposo, mientras, podía notar, que cuando la chica se acercaba para darle instrucciones a mi esposo de cómo llegar a la casa no dejaba de darme una miradita con curiosidad, lo que hacía que me excitara más, saber que era observada mientras hacía lo que más me gusta, mamar.

En algunas ocasiones pude ver cómo la chica le besaba el cuello a mi esposo, lo que hacía que la verga le brincara dentro de mi boca, no cabe duda que el doble trabajo hacía que él se excitara más. En ese momento ella nos preguntó qué haríamos después de dejarla en casa. Yo respondí inmediatamente, que lo que yo necesitaba era una cogida, así que nos detendríamos en cualquier lugar oscuro para coger, ya que nuestra casa estaba bastante retirada.

Fue entonces cuando ella nos pidió que la dejásemos acompañarnos, que ella conocía un lugar cerca de su casa donde podíamos coger tranquilos mientras ella nos observaba, no sé si porque estaba un poco tomada y eso hacía que estuviera desinhibida pero cuando nos lo pidió pude notar en ella un tono de súplica y como de ansia, realmente se podía notar que estaba nerviosa y deseosa de que la dejásemos acompañarnos, mi esposo no contestó ni una palabra y sólo se limitó a mirarme a mí, yo me sentía aturdida, poco por las copas y poco por la situación, no sabía qué hacer o decir. Sin embargo al ver la mirada y la cara de la chica me sonreí y accedí.

Nos dirigimos hacia el lugar mencionado, había otros vehículos, pero al juzgar por lo empañado de los vidrios cada uno estaba en lo suyo, le preguntamos si era seguro, y ella nos comentó que los otros vehículos llegaban seguido al lugar, ya que la policía casi no hacia presencia por allí, además desde el lugar se podía ver la casa de ella y nos comentó que con su hermana solían fisgar por el lugar, y se habían topado con tremendas cogidas.

Mi esposo detuvo el carro, era una situación que hacía rato no nos sucedía a mi esposo y a mí, es decir: Estar a punto de coger dentro del vehículo, así que me sentía un poco torpe, pero mi esposo me ayudó con la situación, me tiró con el asiento del vehículo hacia atrás, quedando acostada y cerca de la chica que se encontraba en el asiento trasero, él empezó a masajearme los pechos y en pocos segundos los tenía fuera del sostén, mis pezones estaban duros y paraditos, así que mientras él mamaba uno yo jugaba con el otro, me ponía saliva en mis dedos y le daba pellizcos, la chica observaba desde el extremo del vehículo y ya se había acomodado de tal manera que se estaba masturbando cómodamente mientras nos observaba, lo hacía lentamente y me miraba fijamente a los ojos.

Sus ojos los tenía pequeñitos, creo que era mitad por lo caliente que estaba y mitad por las copas, sin embargo esa carita la hacía ver como una chiquilla putona, así estuvo algún rato, hasta que mi esposo dispuso bajarse los pantalones, fue el momento que aprovechó para acercarse a mis pechos, primero lo hizo de una manera tímida, pero en segundos me estaba mamando uno de mis pechos, se encontraba en cuatro, a un lado mío con mi pecho en la boca, nunca había sentido a una mujer junto a mí, pero tengo que aceptar que la situación me gustaba y me tenía a mil, la muy puta mamaba de maravilla, succionaba mis pezones y al mismo tiempo los jugueteaba con su lengua, con mi mano pude alcanzar su conchita, estaba empapada de sus jugos y no tuve ninguna dificultad en introducirle mis dedos, inicié con un mete y saca lento, pero conforme fui aumentando la velocidad ella empezó a mover las caderas en forma circular lo que hizo que yo tratara de introducirle un tercer dedo, cuando lo logré ella daba gemidos y se aferraba a mi teta, lo que me provocaba más placer, para entonces mi esposo ya se encontraba con la verga cerca de mi boca y sin pronunciar mayor palabra me la introdujo para que la mamara.

Yo estaba súper excitadísima y recuerdo que estaba prendida de la verga de mi esposo, cuando en un movimiento de reflejo jalé a mi esposo para que la chiquilla pudiera mamarle la verga, aun no entiendo por qué hice eso, creo que me sentía comprometida con devolverle los favores que mi esposo me ha estado regalando, además yo me daba c

uenta, por la erección que mi esposo tenía, que la situación lo tenía a mil, la chiquilla no estaba mamando, estaba succionándole la verga a mi esposo y mientras yo seguía metiéndole los dedos en su vagina y a la vez lamía los huevos de mi esposo, en eso estábamos cuando noté que la chiquilla me trataba de decir algo al oído, así que paré la paja que le estaba haciendo con mi mano y pude escuchar que casi balbuceando me decía: Por favor deja de me coja, lo hizo con tal signo de súplica que casi me río, porque no podía creer que ella estuviera tan necesitada de verga como para suplicarme que dejara que mi esposo la cogiera.

Tengo que confesar que no supe qué contestarle, ya que no sabía cómo me iba a sentir viendo a mi esposo cogiéndose a una chiquilla, ya en otra ocasión había visto a mi esposo cogerse a una puta, pero era diferente, ya que a mí también me estaban dando verga frente de él, sin embargo al verle la cara de súplica que tenía accedí, así que le dije a mi esposo y a ella que nos bajáramos de carro, mi esposo me preguntó qué pensaba hacer, así que cuando estaba abajo yo personalmente le levanté el vestidito corto que ella traía puesto y le dije a mi esposo que se la cogiera, él se quedó parado mirándome sin hacer nada, la chiquilla estaba recostada en la parte trasera del carro con su culito al aire.

Apenas ahora me daba cuenta de lo bonito que lo tenía, era blanco, paradito y además es de esos culitos que tienen las nalgas separadas y que dejan ver la rajita y el ojito del culo perfectamente, estaba admirándole el culo a ella cuando vi que mi esposo se acercaba tímidamente a nosotras, así que lo jalé y yo misma le tomé la verga y se la acomodé en la entrada de la rajita de la chiquilla, él al ver que yo estaba hablando en serio se la introdujo de un solo golpe, lo que hizo que la pendeja diera un quejido fuerte y me tomara de la mano y la apretara duro, por lo que pude notar que aquella clavada de mi esposo le estaba doliendo, así que me acerqué a ella, que sin perder tiempo me abrazó y me empezó a besar, mientras mi esposo seguía cogiéndola como loco, ella me dijo en secreto que el único que se la había cogido era el novio, el chiquillo que estaba en la disco con ella, pero que la verga de él era más pequeña, y es que mi esposo no la tiene muy grande, pero si es muy cabezona y gruesa, por lo que deduje que ella no lo estaba disfrutando demasiado, así que de inmediato se me ocurrió que ella lo montara a él, ya que de esa manera yo logro disfrutarle mejor la verga a mi esposo, porque así yo manejo la situación.

Le dije a mi esposo que se recostara en el sillón trasero, cosa que hizo casi de inmediato, al verlo allí con su trozo parado y en todo su esplendor me acerqué a él y junto con la chica empezamos a mamarle la verga, fue hasta en ese momento que mi esposo salió del silencio que hasta ese momento había guardado, me pidió que sentara a la chica en su cara, para poder mamarla, mientras yo seguía mamándole la verga, por lo que yo personalmente acomodé a la chiquilla, ya que para ese momento ya me había dado cuenta que no tenía mucha experiencia en colocarse y acomodarse.

Cuando estuvo sobre la cara de mi esposo, empezó a dar gemidos de placer que luego se convirtieron en gritos, hubo momento en que creí que nos descubrirían, pero estaba demasiado entretenida con la verga de mi esposo y observando la mamada que le estaba dando a la chica. Yo pude contar más de cuatro orgasmos seguidos, ella estaba empapada en sudor lo que hacía verse más sensual. Yo por mi lado estaba que me moría de las ganas por una verga, así que aproveché el momento para sentarme sobre el trozo de mi esposo, no había terminado de trabármelo cuando ya tenía el primer orgasmo, fue horrible la manera como derramé mis líquidos, por un momento sentí hasta mareos, me sujeté de la chica, que en ese momento estaba teniendo otro orgasmo, y es que ella le estaba refregando la raja en la cara de mi esposo, y pude ver que le tenía empapada la cara de sus líquidos.

Una vez pude terminar, llamé a la chiquilla para que aprovechara la erección de mi esposo, pero para cuando ella se acercó a mí, no pude evitar ver cómo sus jugos se corrían entre sus piernas, inmediatamente se me ocurrió aprovechar tanta lubrica

ción, le pedí a ella que se pusiera en cuatro patas y cuando estuvo lista, llamé a mi esposo para que me ayudara a lubricarle el culo, nunca me había sentido tan pervertida, pero tener en mis manos a alguien tan jovencita pero tan caliente me tenía como una puta en celo.

Ella al principio no lo aceptó de buena manera, pero después de convencerla que los disfrutaría accedió, no pasó mucho tiempo para que le tuviéramos clavados dos dedos en el ano, uno de mi esposo y uno mío, y mientras lo hacíamos nos comíamos a besos, de repente mi esposo le acercó la verga al ojo del culo. Ella quiso retirarse, pero yo de inmediato la sujeté por la caderas. En ese momento mi perversión llegó a su nivel máximo, no me parecía justo que eso se terminara así, ya que ella casi había suplicado para acompañarnos, además yo me sentía comprometida con mi esposo por los obsequios que él me había dado antes, así que la sujeté fuerte, sin llegar a lastimarla y le dije que solamente se la introduciría hasta donde ella aguantara, y dicho eso mi esposo inició la penetración.

Yo sé por experiencia propia que lo más difícil cuando mi esposo me coge por el culo es cuando entra la cabeza de la verga, ya que la tiene un poco más gruesa de lo normal. Cuando ella sintió el cabezote de mi esposo abrirse paso entre el ojo del culo dio un grito de dolor e inmediatamente me jaló del pelo y me empezó a besar, creo que fue una manera de buscar consuelo ante la desvirgada de su culo, yo me sentía como su mami, tratando de consolarla, me la estaba comiendo a besos, cosa que no había hecho antes con otra mujer, pero por alguna razón lo así de manera natural y sin ningún asco, ahora me doy cuenta que lo disfruté, mi esposo estuvo un momento metiéndole y sacándole el cabezote del culo, lo que hizo que se le dilatara el ojete, y en un movimiento rápido, el muy cabrón le ensartó su estaca hasta los intestinos, la chica daba de gritos pero no dejaba de mover sus caderas como una zorra, yo escuchaba que me llamaba mami, nena, puta y cosas por el estilo.

A mi esposo le decía obscenidades como: Hijo de puta, me desgarraste el culo, métela, quiero que llegue a mi garganta y cosas así, al principio estaba nerviosa porque casi habíamos obligado a la chica, pero al oírla me relajé, me di cuenta que ya había empezado a disfrutarlo, así que inicié por darme dedo frente a ellos, creo que tuve dos o tres orgasmos así, hasta que de repente supe que mi esposo estaba apunto de chorrearse, así que la jalé a ella destrabándola de la verga de mi esposo, lo que provocó que ella se volteara y quedamos juntas las dos listas para recibir la leche que bien ganada la teníamos, mi esposo en un movimiento apuntó hacia la boca de ella y soltó tremendo chorro que fue a dar directo a la boca de ella, creo que no había recibido leche de nadie hasta ese momento porque le provocaron un poco de repudio, pero al darme cuenta de eso, la besé y lamí la leche de mi esposo de su boca.

Ella siguió mi juego y mi esposo terminó de regarnos la cara con su leche, fue increíble, los tres quedamos exhaustos y callados por algunos segundo, volteé a verla a ella y me di cuenta que se le corrían lagrimas de nuevo pero sin estar llorando, por lo que le pregunté si estaba arrepentida, me dijo que no, que lo había disfrutado mucho y que hacía rato tenia la fantasía de hacerlo con una pareja y de perder la virginidad del culo, fue en ese momento que comprendí que la gente de nuestros país esta cambiando, que estamos dispuestos a ser más abiertos y liberales, ya que en la mayoría de nuestros países de Centro América existen muchos tabus.

Nos colocamos las ropas y fue entonces cuando nos dimos cuenta que habían más carros en el lugar, pero que por los quejidos y movimientos también estaba cogiendo y no se habían percatado de lo ocurrido. Arrancamos rumbo a su casa, mientras llegábamos ella se colocó al lado de mi esposo y lo llevó abrazado y acariciándolo, cosa que anteriormente me hubiera molestado muchísimo, pero al verla, la único que sentí fue mucho orgullo de saber que una hembrita así envidiara a mi hombre.

Cuando llegamos ella se despidió de un beso en la mejilla de mi esposo y para mi sorpresa cuando lo hizo de mí, lo hizo con un beso en la boca, con todo y lengua. Yo le corres

pondí, ya me había gustado, lo hacía con una ternura especial, nos pidió nuestro numero de teléfono y luego me pidió que la acompañara a la puerta de su casa. Yo dudé un poco, pero por la hora que era mi esposo me animó que lo hiciera, así ella no caminaría sola, cuando estuvimos frente a su casa, tocó el timbre y salió su padre a recibirla, me puse nerviosa, no sabía qué diría ella, pero inmediatamente me presentó como su profesora de Química, y al mismo tiempo le dijo que en una o dos semanas yo iniciaría un curso de refuerzo de mi cátedra y que nos habíamos hecho tan amigas que alguna veces la visitaría en su casa.

Yo no pronuncié palabra, sólo me retiré, pero no dejaba de pensar en lo que ella había hecho.

Cuando llegué al carro mi esposo me esperaba con un beso grandioso, me agradeció mi comportamiento y nos fuimos a casa.

A los dos días de los sucedido, recibí una llamada del padre de la chica, diciendo que tendrían una fiesta en casa y que su hija quería que asistiera, me sorprendió, pero dije que asistiría, lo que inició casi como casualidad a dado lugar a dos encuentros que antes me parecían tema de una película pornográfica, pero que ahora la he hecho realidad. Más adelante les contaré, ya que aún no me atrevo a contárselo a mi esposo, cuando lo haga, Uds serán los siguientes en saberlo.

Espero que estas experiencias que comparto con Ud. sirvan para que mujeres y parejas casadas y normales se atrevan a experimentar con el sexo, ya que les ayudara y unirse más con su pareja.

Autor: Esdasex

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Escrito por Marqueze

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