Relaciones peligrosas

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Miré cómo mi cuerpo se tragaba tremendo pene hasta llegar al tope y sentí otro orgasmo, él chupaba mis tetas mientras seguía el metisaca, comencé con un orgasmo que se unió con la venida de él, comenzó a soltar chorros de semen dentro de mí, su verga no cesaba de venirse sentía cómo su semen caliente me llenaba mi vagina, los dos terminamos y me recliné y él sobre mí sin sacármela.

Hola mi nombre es Lili y soy una mujer muy caliente de 31 años, cabellera oscura con bonita figura, tetas bien redondeadas y una cintura breve siguiendo con unas lindas nalgas carnosas, paradas y redondas, para que se hagan a la idea mis medidas son 93-59-93, y mido 1.60, imagínense las piernas que tengo, a diario en las mañanas me la paso en el club en aeróbic.

Todo sucedió cuando cierto día mi esposo me avisó telefónicamente que tendríamos que asistir a una cena con gente de la empresa donde trabaja y con algunos clientes, los cuales son personas muy adineradas pues se mueven en el mundo de las finanzas, yo como siempre tratando de sobresalir con mi cuerpo y con esto ayudar también a mi novio pues siempre se fijan en la esposa y la critican en esas fiestas, escogí un vestido que me regaló mi novio y que aun no usaba, que aunque se me hacía bastante provocativo me gustaba, pues tenía un escote muy pronunciado en la espalda llegando el inicio de las nalgas y no se diga al frente caía sobre mis pechos solamente sostenido por dos delgados tirantes, en la parte baja de un lado la falda caía hasta mi pantorrilla y del otro una abierta en “V” invertida que iniciaba en el muslo dejando al desnudo casi en su totalidad mi pierna. Por lo tanto sólo me puse una diminuta tanga de hilo dental, el vestido delineaba perfectamente mi voluptuosa figura.

Mi esposo pasó por mí y llegamos a la fiesta, al entrar en la casa la cual es de su jefe, el salón estaba lleno de personas más de lo que en otras ocasiones, entramos y nos dirigimos hacia donde estaba el jefe de mi esposo con otros ejecutivos y clientes con sus esposas, saludamos y nos sentamos, aunque me percaté que al saludar los hombres no me quitaron la mirada de encima y algunos de reojo trataron de ver algo a través de mi escote, pues mis tetas invitaban a hacerlo.

Después de un rato de bailar, cenar y tomar los hombres comenzaron a formar sus grupos y a platicar de pie en el salón, las mujeres platicamos también y algunas seguían bailando, no era raro ver a algunas esposas bailando con personas diferentes a sus parejas, pues la mayoría se conocía.

Fui al tocador y al salí me topé con un grupo de 8 compañeros que trabajan con mi esposo, de los cuales 4 casi no me caen bien, pero me detuve a saludar uno de ellos, Alex, siempre muy atento conmigo y conozco a su novia por lo tanto siempre me pide consejos y platicamos siempre muy agradablemente, sólo que en esta ocasión todo mundo metía su cuchara en la plática luego sin sentirlo fuimos a un salón a platicar todos, ahí había más gente nos sentamos en los sillones que se encontraban ahí, al lado mío se sentó Rolando, el que peor me caía y estaba al mismo nivel ejecutivo que mi esposo. Para ese entonces, Alex se disculpó para ir al baño y comenzó a hacerme la plática Rolando, un tipo moreno alto, del estilo mulato, cosa que a mí no me llama la atención, como siempre su plática fue acerca de sexo y como siempre a decirme piropos e indirectas, siempre coqueteando, nunca le he dicho a mi novio pues no le doy importancia.

Me disculpé y dije que iba a buscar a mi esposo, al levantarme volteé de reojo y miré cómo su mirada era directa a mi culo, al llegar con él se encontraba en una plática con su jefe y unos clientes importantes por lo que me dijo al oído que fuera a darme una vuelta, me retiré y fui a la barra a tomar algo fresco pues había tomado en la cena diferentes vinos aparte de mi bebida y la verdad me sentía medio mareada y con sed, pedí algo fresco al bar tender y le dije que mientras lo preparaban saldría al jardín y que me lo llevaran ahí a cada caminar mío observaba a los hombres posar sus miradas en mis nalgas y en mi pierna desnuda.

Al salir el aire me afectó más sintiéndome más mareada y recordé que en la parte de arriba hay un balcón que da al jardín con sillas y mesitas, al ir entrando me encontré a Rolando el cual se acercó a mí y me dijo aquí está lo que pediste, le dije cómo sabes qué es lo que pedí, me contestó que al retirarme de la barra él se iba acercando y escuchó y me llevó la bebida.

Le di las gracias y seguí caminando, él me dijo te puedo acompañar, definitivamente no quería su compañía, pero cómo me lo quitaba de encima, así que le dije qué te parece si bailamos, comenzamos a bailar y él pegaba fuertemente su cuerpo al mío sentí de pronto cómo su bulto estaba hinchado esto hizo que yo me retirara pero él seguía acercándose y me platicaba en el oído sólo que al hablar sentía su aliento entrar a mi oído y esto me comenzó a electrizar además de mover lentamente su mano muy sensualmente de arriba hacia abajo por mi espalda, esto hacía que me pusiera muy nerviosa y a la vez con el alcohol sintiera algo de excitación, pues desde casada ningún otro hombre me había tocado, y aparte sólo tuve tres novios y con mi esposo consumé el acto sexual.

Llegó un momento que extrañamente mi vagina comenzó a palpitar y a sentirse húmeda, por lo que terminé diciéndole que gracias y me separé rápidamente y fui por mi bebida, pero ahora me encontraba más mareada por lo que sin pensarlo tomé el vaso y subí.

La casa es muy grande y la conozco pues tengo buena relación con la esposa del jefe de mi esposo, llegué a la planta alta y me dirigí al balcón que está hasta el final del pasillo y se debe entrar a una recámara y luego entrar a un yacuzzi y salir al balcón.

Entré y me lavé la cara en el baño del yacuzzi para espabilarme y quitarme lo mareada, luego salí al balcón y me senté descansando un rato, pero la excitación seguía subiendo fuertemente y mi vagina se humedecía haciendo que mi corazón latiera fuertemente, me paré y me recargué en el balcón de piedra y puse mi vaso a un lado quedaba la mitad de bebida en el vaso, era jugo de frutas naturales y comúnmente con esto siempre se me calma lo mareado, pero ahora no daba resultado así que de golpe me tomé todo el vaso, habrían pasado tres minutos y la calentura era insoportable, de pronto abajo del balcón salió el grupo de personas con las que estaba mi esposo y mi esposo.

Lo miré e instantáneamente bajé mi mano derecha y abrí mi vestido y toqué mi vagina, sentí que mi cuerpo se estremeció y mi vagina húmeda comenzó a recibir las caricias de mis dedos, primero encima de la tanga y luego deslicé mis dedos por debajo, me excitaba el estarme masturbando frente a ellos y no se daban cuenta, yo nunca había hecho esto y de pronto necesitaba más excitación así que hice totalmente a un lado la falda y la puse sobre el balcón quedando mis nalgas y piernas al desnudo mientras una de mis manos sobaba mis nalgas la otra introducía un dedo en mi vagina húmeda.

Comencé a moverme frenéticamente con mi dedo dentro y luego me llevé las manos a mi estomago hasta llegar a mi tetas acariciándolas y dándoles pequeños pellizcos a mis pezones, ya no aguantaba más al bajar mis manos nuevamente para acariciarme los tirante habían salido de lugar y el vestido cayó sobre mi cintura dejando mis tetas al aire con los pezones erectos, miré a los hombres debajo mío y la excitación me llevó levantar nuevamente mis brazos liberándolos de los tirantes y cayendo hasta el suelo, el sentirme desnuda fue sensacional, luego me recliné nuevamente sobre el balcón y comencé a acariciarme nuevamente ahora en el clítoris, me encontraba apoyada con una mano en el balcón con la otra en el clítoris y con las piernas abiertas mostrando mi redondo culo y mi concha peluda en medio.

Sentía cómo mi cuerpo ardía y los líquidos corrían por mi vagina, comencé a mover el culo de manera que mis nalgas rebotaban hacia mí haciéndome sentir más caliente y mirando cómo los hombres abajo se perdían del show, de pronto en el punto más alto de mi calentura sentí cómo algo tibio se acomodó en medio de mis nalgas, me quedé quieta y luego sentí cómo unas manos se apoderaban de mi culo sobándolo en ese momento volteé y era Rolando totalmente desnudo, me quedé totalmente sorprendida y le dije qué crees que haces, él me contestó haciéndose para atrás un poco asustado, quería hacerte compañía y ayudarte con lo que hacías pero al hacerse hacia atrás lo miré desnudo, aquel moreno tenía un físico atlético y lo sorprendente una verga enorme que al verla prieta, gruesa y erecta, me hizo sentir algo extraño no podía quitarle la mirada de encima a tremendo rollo de carne y dio unos pasos y sin pensar nada más me puse de rodillas frente a él y tomé la larga y gruesa verga entre mis manos.

La encontré tibia y al tocarla sentí cómo dio un brinquito como queriendo escapar, la tomé con mis dos manos y para mi sorpresa todavía sobraba poco menos de medio rollo de carne lo que hizo que la calentura reventara en mí y ante los ojos atónitos de Rolando acerqué la verga a mi boca la cual tuve que abrir grande para dar cabida a su verga y al entrar mi lengua comenzó enloquecida a hacer su trabajo mientras a la vez la metía y la sacaba en repetidas ocasiones dando pequeños giros de un lado a otro a mi cabeza lo que hacía que Rolando se estremeciera y apretara mi cabeza contra él, en ocasiones tenía que hacer fuerza en contra pues pareciera que él quería que me la tragara completa, pero sentía que me ahogaba, lentamente se fue hacia atrás y se dejó caer en una silla.

Mientras yo mamaba su prieta verga él alcanzó con sus manos mis tetas las cuales pedían a gritos que les dieran una chupada y sentía cada vez más reventar mi vagina, de pronto oí la voz de Rolando diciéndome que de seguir así iba a reventar y se vendría en mi boca, obviamente yo no quería eso, no porque no se me antojara sino porque necesitaba sentir esa verga dentro de mí, así que me levanté y me dirigí al balcón y tomé la postura del inicio mostrándole mis nalgas y mi peluda vagina en medio, mientras miraba hacia abajo viendo a mi novio con las otras personas.

Esto me excitó todavía más, ahí estaba yo sobre mi novio cogiendo con otro y él ni cuenta se daba, de pronto sentí cómo las manos de Rolando tocaban mi espalda y se resbalaron hasta mi culo apretando las nalgas y acomodándose su cálida verga en el medio, yo bajé mi mano y busqué mi vagina tomando mis labios y separándolos, para esto él ya estaba con una mano tratando de meterme la verga en mi orificio fue entonces que logró acomodar la cabeza de su glande y yo sentí que mi cuerpo se electrizó de pronto el tremendo pene comenzó a resbalar dentro de mí lentamente abriendo mi cueva carnosa, mientras que yo daba unos movimientos leves de nalgas gozando tremenda penetración pensando solamente en el placer y en tratar de dar entrada a todo eso.

Quería todo dentro de mí sentía cómo él tomaba mi culo y abría mis nalgas y la prieta verga seguía entrando pareciera que no tenía fin, hasta que comencé a sentir un poco de dolor y le dije que tratara de meterlo más despacio pues me dolía, él sólo comenzó en ese momento a resbalar su larga verga en mi húmeda vagina hacia adentro y hacia fuera una y otra vez yo sentía que las piernas no me responderían y me contorsionaba de placer moviendo todo mi cuerpo a cada metida.

Movía yo las nalgas de forma de sentir más y más hasta que sin darme cuenta sentí cómo chocaban contra mí, el abdomen y los huevos de Rolando en mis nalgas y mi vagina, qué delicia lo tenía todo adentro, la sensación era enorme, yo no acostumbro decir nada cuando lo hago pero en esta ocasión la calentura era extrema y me salió del corazón decirle métemela toda, es la verga más deliciosa que he tenido, cógeme como una puta, goza mi culo, acábatelo es todo tuyo y como resultado él también comenzó a hablar y me decía así quería tenerte culona, siempre había querido meterte toda la verga y disfrutar tus ricas nalguitas, coges como una soberana puta, te mueves delicioso…

Estas palabras en vez de ofenderme me hicieron estallar en un tremendo orgasmo a lo que en ese momento tuve que girarme con todo y verga dentro ya que dejé escapar un fuerte gemido de placer y mi novio y los de abajo voltearon hacia arriba, afortunadamente logré quitarme a tiempo, pero mis piernas ya no me respondieron y Rolando logró mantenerme de pie, sentí cómo la verga resbaló hacia afuera y me llevó hacia un asiento,  yo reventaba de placer, mi abdomen seguía convulsionándose y en ese momento abrió mis piernas y vio cómo su verga húmeda por mi orgasmo se enfiló hacia mi peluda concha y de un golpe comenzó a entrar, y sorprendida miré cómo mi cuerpo se tragaba tremendo pene hasta llegar al tope, tal fue mi excitación al ver esto que nuevamente sentí otro orgasmo y me abracé a él, para luego caer en el asiento, miré su atlético cuerpo y cómo terminaba uniéndose dentro de mí por su verga.

Él comenzó nuevamente el mete y saca e instintivamente comenzó la calentura y me movía frenéticamente contra él mientras él con su boca se apoderó de mis tetas y comenzó a chuparlas que sentía que me las quería arrancar mientras con sus manos se apoyaba de mis caderas atrayéndome hacia él metiendo y sacando su verga de mí, luego bajé mis manos y rodeé sus huevos y comencé a acariciarlo mientras entraba y salía de mí hasta que al sentir con mis manos el movimiento rítmico y su rostro con una expresión de calentura total.

Nuevamente comencé con un orgasmo que se unió con la venida de él que en ese momento comenzó a soltar chorrazos de semen dentro de mí los cuales sentí con una fuerza extraordinaria y me abracé a él su verga estaba hasta adentro y no cesaba de venirse sentía cómo su semen caliente me llenaba cada vez más mi vagina, los dos terminamos y me recliné en el asiento y él sobre mí sin sacármela, descansó un rato y luego se retiró de mí y yo aún un poco excitada quería ver cómo salía tremenda cosa de mí, y así fue lentamente se fue saliendo y aun con que ya estaba flácido era de tamaño considerable, salía húmedo por los líquidos de ambos y al salir la cabeza mi vagina comenzó a escupir borbotones de semen, lo cual en vez de darme asco me excitó y dejé que se escurrieran hasta mis nalgas dejándome húmeda.

Rolando amablemente me preguntó: ¿Quieres que vaya por papel? yo le dije, no, déjame sentir toda esta lechita tuya calentita sobre mí, él estaba de pie frente a mí y comenzó a decirme que había sido extraordinaria que había sido una de las mejores cogidas de su vida y sobre todo con una mujer tan buena, para esto él camina a lo largo del balcón y yo sólo miraba su verga colgando y meneándose a cada paso, hasta que no aguanté más y le dije ven aquí, él se acercó y lo tomé de las caderas acomodándolo de manera que tomé su verga flácida y me la metí en la boca y comencé a darle una mamada como nunca lo había hecho, al introducirla de inmediato sentí el olor y sabor de semen lo que hizo que me calentara y en ese momento le dije quiero que me llenes la boca de tu lechita como me llenaste la vagina, ¿crees que puedas otra vez?, él me dijo por ti lo que quieras ricura, me la metí nuevamente y él sobaba mis tetas luego como el sillón era para dos personas se sentó y yo me acosté sobre sus muslos mamando su verga, así el podía sobarme por donde quisiera tocándome el estómago, las caderas, las nalgas y luego me sobaba el clítoris jalándome los pelitos de mi concha.

Después de un rato me apretó fuertemente las tetas y su verga se convulsionó expulsando chorros de semen que chocaban nuevamente con gran fuerza en mi boca, yo trataba de retener lo mayor posible pues nunca había hecho algo parecido, pero me pareció demasiado cachondo tragar todo aquel esperma que recibía, pero dado el tamaño del miembro no pude más y lo saqué de la boca, por lo que lo último salpicó mi cara dejándola húmeda y pegajosa.

Luego lamí y chupé el largo miembro hasta retirar todo residuo de líquido seminal, me quedé recostada sobre aquel monumento de pene, acariciándole el pecho a aquel amante que antes yo repudiaba y ahora me había hecho sentir los mayores orgasmos de mi vida, él me miró a los ojos y me dijo algo que en realidad me sorprendió, de verdad dio resultado la bebida, yo me quedé confundida y le dije cuál bebida y me dijo un compañero que estaba en el grupo saliendo del baño me dio un líquido el cual provoca una gran excitación y al comentarle yo que quería cogerte desde hace mucho me dijo que intentara dártelo y resultó.

Yo lo miré recordando el placer que había recibido y le dije pues habrá que volverlo a tomar en otra ocasión y me reí, a él se le dibujó una gran sonrisa y luego nos vestimos nos dimos un gran beso y le dije que él bajara primero que luego bajaría yo, yo en ningún momento me limpié el semen que había escurrido por mis piernas y nalgas, quise dejarlos como un grato recuerdo y que si lo recordé pues al bajar las escaleras al movimiento de mis piernas sentí que mi tanga se humedecía y más liquido escurría, en ese momento suspiré y expresé una gran sonrisa al momento que me unía a un grupo de señoras para platicar.

Espero en un futuro repetir esta experiencia y contarles por qué el tener relaciones fuera del matrimonio es tan excitante.

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Escrito por Marqueze

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