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Con el estigma de ser una conducta socialmente prohibida, lo cierto es que los relatos sobre incesto se mantienen envueltos en un clima de tabú y secreto que es justamente lo que puede llegar a hacerlos llamativos para algunas personas. Así pues, en medio de lo que podría llamarse una ardiente controversia, la literatura se convierte en un medio para poner en evidencia como las pulsaciones se pueden disparar desde la perspectiva de un actuar que ciertamente atraviesa todas las culturas.

Desde la concepción de la familia como una institución sagrada, traspasar los límites de la proximidad natural de sus miembros y permitirse ciertos placeres carnales bien sea para cumplir una anhelada fantasía o para quedarse con el recuerdo de haber hecho parte de algo evidentemente diferente, son tan solo algunos de los aspectos que pueden notarse a partir de la lectura de esta serie de relatos.

La fascinación por el incesto

Puesto que los avances culturales han demandado grandes renuncias, los seres humanos aun hoy en día continúan debatiendo sobre la renuncia a los deseos incestuosos y prueba de esto es que, desde lo legal, son muchos los países desarrollados que han optado por no juzgarlo.

Ahora bien, si acudimos a Sigmund Freud y a su declaración donde indica que el incesto se prohíbe no por el horror que despierta sino por el deseo que suscita, tendríamos de cierta forma un buen punto de partida para al menos en la imaginación dejar de frenar esta demanda que según varias teorías es instintiva.

Con la curiosidad como gran aliada para atreverse a fantasear, el impacto de la sugerente descripción de escenas que definitivamente podrían pasarnos a todos es lo que contribuye para que perderse por un rato en estas lecturas se transforme en una experiencia liberadora que en ningún momento pretende juzgar las bases éticas de nadie.

El incesto, un deseo más

Las relaciones sexuales sin coacción entre familiares suelen darse en su mayoría entre padres e hija y en menor escala entre madre e hijo, sin embargo, debe dejarse claro que aquí se incluyen los encuentros entre tío y sobrina, hermano y hermana, madre y yerno y padre y nuera.

Prohibir la sexualidad a partir de los lazos de parentesco es algo que va en contra de un deseo que muchas veces puede darse de manera espontánea, con lo cual inhibir esta tendencia puede ser un proceso realmente complejo para algunos.

Acudiendo al hecho de la que la vida sexual es algo privado, vale la pena recordar que el material expuesto puede ser mucho más sugestivo que los vídeos que se encuentran en abundancia en la web, esto debido a que se encuentran cargados de las más profundas emociones que han pasado al plano de la realidad.