Rosa, mi vecina ardiente

Le metí mi pene, que estaba ya parado como un mástil. Al inicio solo le puse la cabecita, sacándola inmediatamente, besé su nuca por que estábamos en una posición al que llamamos el perrito, y sin miedo le metí todo mi tronco en su rajita que ella de placer gimió hasta terminar en un orgasmo espectacular.

 

Esta historia comienza en una tarde de gran ola de calor en la cuidad en que vivo, que por decir lo menos es que ha cambiado el clima. Mi vecina es una chica de buen cuerpo y talla espectacular, cuyo culito a muchos ha dejado boquiabiertos, unos pechos de diosa y una cara angelical, ella es casada con un tipo no muy parecido pero que la tiene muy descuidada según ella me cuenta. No tiene hijos y le gustaría tenerlos pero su marido nada de nada de ese tema.

Mi vecina tiene un patio en su casa que queda junto a la mía y que en ese día en particular no me fijé que ella estaba en su jardín, semidesnuda mostrando sus hermosos senos que se bronceaban con el sol. Yo sin darme cuenta aún de lo acontecido, seguía haciendo mis cosas de jardinería en mi sector que si no fuese por el ruido que hizo mi vecina no hubiera notado su presencia, y con un poco de sigilo tomé a una escalera que tengo a la mano lo puse en mi pared para ver lo que pasaba en el otro lado.

 

Grande fue mi sorpresa que mi vecina, que lo llamaremos Rosa, estaba tomando el sol como dije líneas arriba semidesnuda, estaba tirada en el césped boca abajo con lo que vi fue su hermoso culito, luego de un rato se volteó y mostró sus senos grandes y bien rosaditos que me llamaron la atención.

Mi vecina Rosa siempre que podía salía a su jardín se ponía a tomar el sol, y siempre me encontraba espiándola y esta vez no fue la excepción, y de golpe sin más ni más me dijo, ¿te gusta lo que ves?, ¿por que no vienes aquí para pasarla bien?, sabes estoy sola no hay nadie en casa. No me hice decir dos veces esa invitación y bajé por su pared y me acerqué a ella para ofrecerle un bloqueador solar, que me indicó que se lo pusiese en la espalda.

Que maravilla para mí por que fue la primera vez que podía tocar su piel de Rosa que con mis manos, sin pensar llegué hasta su cintura y toqué un poco su culito, que luego salteé para pasar a sus piernas hermosas y bien formaditas, lo que escuché fue algo que me dejó atónito. ¿Por que no me quitas el bikini y me pasar el bloqueador por las nalgas?, yo hice lo que me pidió sin más ni más.

Pasar mis manos por ese culito fue lo más maravilloso que me pasó en ese momento, la hice voltear para seguir echándole el bloqueador solar y vi su cuerpo desnudo que siempre me atraía poseerla y que no podía por su estado. Ese momento fue glorioso para mi pasar mis manos por ese cuerpito de mujer, sus tetas, su vientre, sus piernas, y ver su chochito que no pude aguantar que me puse a 1000 en un instante, tanto estuve manipulando su cuerpo, froté y froté que ella también se excitó que me ayudó a quitarme la ropa y nos pusimos a hacer el amor como dos novatos primeramente.

Luego de saciar mis ímpetus de poseer a Rosa luego del primer momento nos preparamos para gozar de lo lindo, ella tomó la iniciativa, tomó mi pene y empezó a mamarlo obligándome a echarle todo mi semen en su boca que ella se lo tragó sin dejar que cayera al suelo

Luego me invitó a chuparle su chochito, pues ella abriendo sus piernas y diciéndome que lo haga, y despacito me acerqué, le besé sus senos y su vientre y me acerqué a su chochito, que poco a poco fui chupando su clítoris y metiendo mi lengua en su vagina.

Ese proceso le gusta tanto que se mojó ella también, sus flujos me chorrearon en la cara, luego de eso nos pusimos de acuerdo para hacer el amor en su habitación en la noche, por que su marido había viajado y estaría fuera por dos días.

En la noche fue otro espectáculo diferente, pues comenzamos por hacernos un 69 espectacular, luego le introduje mi dedo en su culito la cual ella se negó hacerlo por ahí, entonces tomé su chochito y masturbarla, para luego meterle mi pene, que estaba ya parado como un mástil.

Al inicio solo le puse la cabecita, sacándola inmediatamente, besé su nuca por que estábamos en una posición al que llamamos el perrito, y sin miedo le metí todo mi tronco en su rajita que ella de placer gimió hasta terminar en un orgasmo espectacular. Ella en cambio demoró un poco pero logré que gozara con el sexo que hacíamos nos quedamos dormidos luego de esa faena.

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Escrito por Marqueze

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