Rough

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Nunca pensé verme inmersa en una situación así.

Me llamo Inmaculada, tengo 37 años y trabajo en una empresa turística, casada y enamorada, con una hija adolescente y muy guapa, y una vida desahogada y sin sobresaltos hasta hace unos meses.

Esta es mi historia de esos meses que están cambiando mi vida.

No me quejo de mi físico, casi 1,70, buen cuerpo, siempre hice y hago deporte, pechos grandes (T80-85d) pero duros y levantados aun, caderas no muy anchas, pero culo respingón y deseado por los hombres, algo que he descubierto a mi pesar en los últimos meses, Rubia natural, piel blanca y bien cuidada.

Vivimos en un barrio céntrico pero donde todos casi nos conocemos, así que hemos visto crecer a nuestros hijos y sus amigos a lo largo de estos años.

Yo soy una mujer muy caliente y además algo insatisfecha sexualmente, no porque mi marido no me de lo que quiero sino porque yo siempre quiero más, aunque no a limites peligrosos.

Suelo viajar bastante por el trabajo, el caso es que después de uno de mis viajes, volví muy caliente y esa tarde noche, aprovechando que mi hija estaba con un familiar, le pedí a mi marido que no saliéramos de la cama en todo el tiempo. El rinde bien, pero a veces no puede seguir mi ritmo, algunas veces en broma me ha dicho que necesito un amante.

El caso es que estuvimos muchas horas disfrutando y gozando.

Vivimos en un cuarto piso de un edificio de seis, y con pocos vecinos casi todos amigos y lo chicos van todos al mismo colegio.

Esa tarde del mes de junio, hacia bastante calor así que teníamos la casa abierta por el calor.

Unos días después de aquel suceso, recibí en mi móvil un críptico mensaje de un número desconocido… “Sé lo que hicisteis el otro día… y tengo imágenes, ya sabrás de mi”

Me quede perpleja pues no sabía bien a que se refería el mensaje, pero me inquieto y me hizo pensar.

En los siguientes días y en diferentes horas me llegaban mensajes similares o del tipo “ya queda menos para que sepas que quiero a cambio…”

Un día estaba yo por la tarde en casa, cuando llamaron a la puerta, fui abrir y era un mensajero con un sobre a mi nombre.

Cuando se fue lo abrí y me quede alucinada.

Una foto grande en color de mí y mi marido follando en casa, yo montada sobre el con una cara de vicio alucinante que me excito pero me asusto, y una nota…

“Tengo un video completo de vuestros juegos, aunque sea tu marido, no querrás que este video circule por el barrio, supongo, así que pronto nos veremos y tendrás que pagar por su destrucción”

La foto era bastante clara y estábamos en el salón, luego se debió hacer a través del ventanal de la terraza, salí a la misma y trate de adivinar quién sería la persona que la había hecho y desde donde…

Me asusté de verdad pero no podía hacer nada, me sentí avergonzada y ni siquiera pensé en recurrir a mi marido, también me intrigaba quien podía ser el o la responsable de aquello, hoy en día nunca se sabe,  y quería descubrirlo.

 

Unos días después, aunque seguían los mensajes dos o tres veces al día, recibí una hermosa foto de mi trasero, sacada en plena calle unos días antes, con una falda corta amarilla que suelo usar en esta época del año y que me hace un culito muy apetecible, según rezaba la nota adjunta a la foto “un buen culito, para perderse en el… sin falda ni bragas, claro…por cierto usas bragas?”

La situación tenía su misterio, su gracia y a pesar de mis reparos empezaba a ponerme cachonda, algo que no sabía si estaba bien o mal.

Hasta ese momento no había querido contestar a sus mensajes aunque mi excitación y curiosidad me pedían hacerlo, pero al tiempo temía que pasara algo diferente, no sé, tonterías quizá.

Curioso, como si hubiera leído mis pensamientos, me llego esa tarde un nuevo mensaje.

“No dices nada? No contestas? Quizá estas asustada? No te preocupes pues todo será agradable y placentero para ambos, en unos días te diré dónde nos veremos… supongo que sabrás que debes ir sola, pues i no, yo me retirare de la cita y el video estará en las redes sociales en apenas unos minutos… ah, y te diré como debes vestir para nuestra cita…”

Bueno la cosa se enredaba y ya no odia dar marcha taras ni recurrir a nadie, debía afrontarlo y descubrir quién estaba detrás de todo esto.

Un par de días sin mensajes, lo que me provoco una cierta ansiedad, algo que sin duda el pretendía y me distrajo incluso en mi trabajo y teas familiares, dieron paso a un mensaje concreto.

“Esta tarde a las ocho te espero en el Pub XXXX, deberás vestir lo más provocativa que puedas, y sin sujetador ni bragas, lo comprobare cuando nos veamos, yo me acercare a ti. Ven en trasporte público, el coche lo pondré yo luego de vernos”

El Pub estaba fuera del barrio, y era un lugar un tanto lúgubre y con mala fama según vi en internet, pero ya no podía dar marcha atrás.

Me pillaba en bragas y nunca mejor dicho, debía dejar mis planes del día para estar allí a las ocho y ver la forma de salir de casa vestida de puta, sin que me viera nadie conocido, y a las siete de la tarde, pues el lugar estaba a una hora de camino en bus.

El día fue tenso y el tiempo s eme paso muy lento, a las 5 salí del trabajo a casa, con la intención de darme una ducha e idear como vestirme de puta y que nadie me viera al salir de casa o en el barrio.

Me preocupaba la excitación que sentía camino de casa.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

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