RULO, SE SUPO APROVECHAR DE MI DEBILIDAD POR LA CARNE

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Hola querida y admirada Dolores, me encantan tus relatos y acabo de leer el del fontanero, me resultó genial y para sorpresa mía me excitó mucho ya que a mi me sucedió algo parecido con un hombre mayor, esta es la historia un poca larga, pero verídica, espero que te guste.

Sucedió cuando cursaba la secundaria en la ciudad de México en un colegio privado, mixto y supuestamente muy estricto, y es que como consecuencia de mi bajo rendimiento académico había tenido que recursar de nuevo todo el año escolar, para entonces la influencia hormonal típica de los adolescentes ya estaba haciendo su efecto en mi persona, efecto que se traducía en una mente lujuriosa e imaginativa, un cuerpo delgado, pero muy atractivo, juvenil casi infantil, pero que despertaba el deseo de los chicos del colegio y por último una voracidad sexual casi enfermiza. Ya para esas fechas, yo había tenido unos cuatro amantes y un sin número de compañeros de la escuela que sabedores de mi debilidad de carne, no dejaban pasar la oportunidad de llevarme a un rincón apartado del colegio para manosearme y fajarme, de manera sucia y torpe, pero que a mi me excitaba de manera increíble, era tanto mi deseo que terminaba por chupar esa gran cantidad de pitos juveniles, las cuales al ser noveles en el aspecto sexual explicaba el hecho de que eyacularan siempre tan rápido ya sea en mi cara, en mi boca o a veces incluso en mi uniforme. Esta debilidad por ser tan accesible y complaciente con los chicos aunado a mi manera de vestir, me crearon una enorme fama de puta en la escuela, que incluso se rumoraba entre mis compañeros: a Gaby no se la coge quien no quiere y en los baños de hombres se veían escritos que decían: Gaby es la mejor mamadora de la escuela.

Todos estos deslices sexuales eran solapados y auspiciados por Don Rolando o bien Don Rulo como le decíamos quienes le teníamos más confianza y era el conserje de la escuela, él tenía la llave de todos los salones, sabía exactamente cuando estaban desocupados, además tenía acceso al cuarto oscuro de proyecciones, la biblioteca, el gimnasio y la puerta principal del colegio. Con todo esto Don Rulo se convirtió en el vigilante de las puertas donde yo adentro junto con mis compañeros teníamos encuentros sexuales formidables, y es que siempre me fascinó sentir en mi boca el semen de mis amiguitos los cuales me fajaban constantemente sin darme un momento de respiro, me subían la falda y metían sus torpes dedos en mi panochita húmeda, o bien pellizcaban mis pezones con tal rudeza que me hacían gemir de placer, pero lo que más me gustaba era chuparles la verga, y sentir esa inagotable fuente de semen tibio, viscoso y abundante típ la chicharra que indicaba el fin de una hora de clase.

La segunda acotación se refiere a la protección de Don Rulo el conserje, ya que esta no era gratuita, a los chicos les pedía dinero o bien una botella de ron la cual era robada de las distintas casas de mis amiguitos para hacerla llegar a Don Rulo y que nos dejara en paz, en cuanto a mí supe inmediatamente el precio que tenía que pagar si caía en las manos de este viejo loco, y es que varias veces lo sorprendí observándome con sus ojos llenos de lujuria y bajos instintos, sobre todo posaba sus ojos en mi, cuando yo violando las reglas del colegio subía la valenciana de mi falda oficial convirtiéndola en una sexy minifalda, que me hacia lucir mejor mis torneadas y largas piernas junto con mi muy lindo trasero, por cierto nunca usaba sostén y en la delgada camiseta se notaban las formas de mis senos pequeños, pero duros además de mis siempre erectos pezones. Era la encarnación de la fantasía sexual más común de los hombres mayores: una colegiala ingenua y pervertida a la vez, siempre dispuesta a coger. El primer arreglo al que tuve que llegar con el conserje fue totalmente accidental y es que me pilló fumando afuera del gimnasio después de haberle mamado la verga a uno de mis amigos, estoy casi segura que solo estaba esperando el momento de sorprenderme, ya que por lo general yo tenía uno o dos encuentros sexuales al día dentro del colegio; cuando nos dimos cuenta ya era demasiado tarde, lo teníamos encima con cara de cínico y de fingido enojo, amenaz&oac

ute; con levantar un reporte en la dirección con la inminente expulsión definitiva de la escuela, era eso, o que el chico en turno le trajera al día siguiente $200:00 y una botella de ron, el trato para mi consistía en estar a solas con en él cinco minutos.

No había opción, mi compañero se fue dejándome sola con Don Rulo, no perdió tiempo me llevó a un rincón del gimnasio y fue allí donde me sujetó de la cintura y empezó a besarme con pasión y lujuria mientras su barba a medio crecer lastimaba la piel de mi cara, poco a poco su abrazo se hacía más audaz, sus caricias eran sucias, fuertes, rudas y muy distintas a lo que yo había experimentado, sin decir nada me subió la camiseta y me pellizcó los pezones con tal fuerza que me hacía sentir escalofríos, mientras con su otra mano apretujaba mis nalgas con fiereza, de repente dejó de hacerlo y tomó una de mis manos inmóviles hasta ahora y me hizo que le bajara el cierre del pantalón, fue cuando vi por primera vez su grotesco pene, no era muy largo 15 ó 16 cm., pero era descomunalmente gordo, además era muy negro y parecía que brillaba de la cabeza, pensé en ese momento que ni loca me metería eso a la boca, pero no hubo necesidad ya que mientras me manoseaba el trasero colocó mi mano en su pene, apenas empezaba a acariciarlo cuando sentí como hacía a un lado mi tanguita blanca y me tocaba con rudeza mi clítoris, me puse como loca, con mi mano empecé a frotar ese gran pito cuando sentí que un líquido era vertido en mi pubis y mano, Don Rulo había eyaculado, pero era una venida sorprendente por la cantidad, me ensució hasta la minifalda, y yo me quedé ahí paralizada, excitada y frustrada, ¿Cómo era posible que ese viejo panzón, sucio y apestoso me hubiera podido meter mano y dejarme tan excitada como estaba?, él se dio cuenta de esto al ver que mi entre pierna estaba húmeda por los líquidos salidos de mi vagina, entonces dijo eres una hembra muy caliente y puta, muy jovencita para mi, pero un día te voy a quitar lo cachonda se subió los pantalones y palabra de mi parte; obviamente tales encuentros fueron subiendo de nivel erótico hasta que un día en aquel cuarto mientras hincada le chupaba la verga y él me pellizcaba los pezones, de repente me levantó y de inmediato casi en un solo movimiento me subió mi linda y sexy minifalda me empinaba y hacía a un lado mi tanguita, yo ya sabía lo que estaba por venir, me empujó su enormidad en mi húmeda y receptiva panocha, de golpe la metió toda, la sentía hasta lo más profundo desgarrando mi puchita con su grosor, estaba como loca, era una puta sin freno y aquel vejete follando con fuerza me arrancó gemidos de placer, entonces en un fugaz destello de lucidez pensé que aquel tipo no traía condón puesto y su especialidad era venirse rápida y abundantemente, mientras me cogía alegremente intenté zafarme y decirle que parara, no lo hizo, entonces le dije que si no paraba empezaría a gritar, eso lo detuvo sacó su pito y se quedó asombrado mirándome, solo le dije no quería quedar embarazada, encogió los hombros y se quedó ahí parado, yo excitada como estaba me arrodillé llevando a mis labios su palpitante verga y empecé a chuparle con frenesí, ya que ahora tenía un sabor distinto impregnada como estaba de los fluidos de mi rajita, así lo hice mientras con mis manos me masturbaba con fuerza, jalando los labios de mi vagina y restregando mi clítoris con las uñas, de esta manera los dos nos vinimos, él en mi boca que incapaz de contener esa abundante eyaculación dejaba caer algo de semen en mis tetas y yo hincada con las piernas abiertas, temblando con orgasmos múltiples después de mi brutal masturbación.

En este tenor continuaron mis acuerdos con Don Rulo, fajar, mamada, cogida, de nuevo mamada y masturbarme, a veces me cogía por más tiempo, pero siempre terminaba por venirse en mi cara o en mis tetas y nalgas y cuando le daba tiempo de nuevo en mi boca, en una de estas ocasiones me comentó que porque no lo dejaba llegar dentro de mi, a lo cual le contesté que eso era imposible si no se ponía un condón, solo atinó a decir que eso era como meterse a la regadera para bañarse con una sombrilla, era sin duda un tipo muy anticuado, ni modo le dije sin condón no habrá culminación en mi rajita, pero este viejo cochino como yo

le decía traía algo en mente y añadió antes de cerrar la puerta para irse que: ya encontraré la manera de gozarte mejor. Esta última charla con mi querido Don Rulo me había dejado pensativa, pero sin saber lo que estaba por venir o mejor dicho por hacerme me dediqué a seguir con mis actividades cotidianas, con más entusiasmo debido a que se acercaban las vacaciones de fin de año y la época navideña. Yo no quería dejar pasar la oportunidad de darles a mis compañeritos un magnifico regalo de navidad, cabe recordar que en aquel entonces era y hasta la fecha sigo siendo muy puta, pero en ese tiempo yo no sabía mucho de las alternativas y variantes sexuales para evitar quedar embarazada, y la sola idea de que esto me ocurriera me llenaba de terror, claro nunca es suficiente como para desalentarme a seguir incrementando mi fama de putita del colegio, fue el conserje de la escuela el que me inició en esta nueva experiencia que se convertiría en un futuro en una de mis satisfacciones sexuales favorita y especialidad de mi lindo cuerpecito.

El principio de las interrogantes que tenía en mente con respecto a las intenciones de Don Rulo se presentaron tres semanas antes del fin de clases, ya que las sesiones en la oficina del conserje se incrementaron de dos por semana hasta casi diario y los viernes me secuestraba forzosamente dos veces al adorados machos de la escuela y que me harían tanta falta en vacaciones. Para tal propósito ese último día de clases aprovechando el relajamiento de la disciplina en el colegio me vestí lo más sexy que pude, arreglé una faldita del año anterior que ya estaba chica para que me quedara más estrecha y no conforme le subí más la valenciana, dejándola muy cortita y entallada, además me puse una camiseta sin mangas muy escotada, delgada y sin sostén lo cual con el ligero frío invernal denotaba más mis siempre paraditos pezones, calcetas blancas, una diminuta tanguita blanca de hilo dental y pequeñísimo triangulito al frente por ende, rasuré mi conchita por completo y todo ello rematado por unos zapatos negros de tacón alto, por cierto prohibidos por las reglas de la escuela. La visión que daba era increíblemente sexual para una chica de mi edad, era una puta salida del infierno de la lujuria y don Rulo el demonio que me pondría en mi lugar.

Ese día me di gusto al por mayor, me di cuenta que mi vejete amante me veía las nalgas cuando yo subía las escaleras, pensé que sería el último que me cogería ese día, que antes me despacharía a lo grande, y así fue, esa ocasión cogí con tres amiguitos en los baños de hombres y se la chupé con singular alegría a tres más, había terminado con el último en el tercer piso cerca de la sala de proyecciones cuando apareció mi buen Don Rulo, lo saludé y él solo de manera grosera le dijo al chico que minutos antes me había metido los dedos en mi puchita dejándome por cierto muy caliente que se desapareciera de su vista. Me volteó a ver, tomó mi mano y me guió a su sucio cuartucho, en el camino no me decía nada solo me manoseaba salvajemente mi trasero, haciendo que se me subiera la pequeña minifalda y así enseñando todas las nalgas y mi sexy tanguita blanca de hilo dental llegamos al sitio acostumbrado, nadie nos había visto, abrió las puertas, cerró con pasador y prendió la radio, inmediatamente se me vino encima con un deseo por demás desmedido en ese viejo lujurioso, me acarició los pechos y las nalgas con gran fuerza, de un tirón rompió mi camiseta y ya con mis pechos en el aire empezó a morderlos con gran fuerza, mientras sus manos masajeaban mis piernas abriéndolas lentamente y haciendo que se me subiera más mi sexy minifalda, se sacó la verga de su pantalón y la noté más grande y gruesa que nunca, sonreí al verla y pensé que ese día no me iría de allí sin una gran dosis de la rica leche de don Rulo en mi boca, me arrodillé para iniciar mi ritual y la chupé primero lento y después con más rapidez metiéndola toda en mi boca hasta casi atragantarme, sorprendentemente el conserje no se venía, me pellizcaba los pezones con fuerza y me decía palabras sucias y obscenas, yo excitada a más no poder me levanté, lo hice a un lado y me empiné en el destartalado escritorio que había en el cuarto, me subí lo más que puede mi coqueta

minifalda y así le enseñé mi fabuloso trasero invitando a que me follara, el pobre viejo solo atinó a decir que me veía espectacular mientras se me acercaba, cuando ya estaba detrás de mi hizo a un lado mi tanguita e introdujo dos dedos en mi puchita, solo fue el inicio, los sacó y de un solo golpe me metió su gran y gordo pito, grité de placer, pero no me preocupé ya que la radio estaba con el volumen alto, así me cogió un buen rato, me perdí del todo cuando tuve un gran orgasmo y é empecé a moverme como cuando mis compañeros me empinaban en el baño de hombres o como cuando me cogían estilo perro en la colchoneta del gimnasio, la única diferencia es que ahora me cogían por mi culo y no por mi bien adiestrada vagina, no importaba, movía como loca mi cadera era una perra en celo, apretando las nalgas llegue dos veces más de manera formidable y muy distinta al orgasmo vaginal, Don Rulo me bombeó por cinco minutos más y entonces se vino dentro de mi, fue increíble, cuando se salió me arrodillé para chuparle esa gloriosa verga hasta dejarla completamente limpia, yo me quedé ahí temblando, con moretones en todo el cuerpo, mi uniforme estropeado, mi culito roto y sin poderme sentar, pero sonreía, estaba feliz y al fin satisfecha. Desde entonces hasta la fecha en que terminó el año escolar mi querido conserje me coge todos los viernes por mi culito, así no hay riesgos de que quedes panzona me dice mientras me la mete, por cierto ya tampoco deja que mis compañeritos disfruten de mi lindo y caliente cuerpecito sin antes dejar en su “oficina” un billete de $200.00 y una botella de Ron, vaya viejito cabrón. Si te gustó escríbeme saludos.

Autor: guzzal22 guzzal22 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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