SAHARA

sahara erotico

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En la habitacon fue cuando me conto que veia a su hermano masturbarse, terminamos las dos con un juguetito

Algunos lectores tal vez me recuerden por un par de historias que envié hace un tiempo atrás que titulaba “Con mi tía perdí mi virginidad”, bueno, si no me recuerdan me llamo María, tengo ahora 21 años, mido 1.70 mts., vivo en Santa Cruz – Bolivia y ocupo mi tiempo entre la universidad y algún trabajito eventual que consigo de vez en cuanto para ayudarme con las mensualidades de la “U”, en cuanto a relaciones amorosas estoy saliendo con un chico un año mayor que yo con el cual nos vemos solo los fines de semana, con él la mayor atracción es física, porque casi no nos contamos nuestras cosas, nos vemos un sábado, salimos a tomar algo, a bailar y terminamos en un motel jodiendo como conejos, eso si, en la cama es un tipazo, sabe como utilizar sus 19 cm. de verga, por eso me encanta salir con él. Mi vida entre semana es una monotonía, salir a las 08:00 volver a almorzar, salir nuevamente a las 14:30 y regresar como a las 20:00 a encerrarse en mi casa y con el calor que hace en mi pueblo, no se puede llegar un poco más tarde porque se corre el riesgo de ser asaltada. Hace como un mes atrás mi monotonía semanal fue cambiando gradualmente a tal punto que ahora ansío llegar a mi casa más que nunca. Vivo en una zona donde nos conocemos todos los del barrio, ya que es un poco alejada del centro de la ciudad, en la hora que llego a mi casa siempre están los niños del barrio en sus jugarretas nocturnas, juegos que alguna vez yo también jugué, entre esos chicos y chicas está Sarah, tiene 18 añitos, es de tez blanca con el pelo extremadamente negro, como de 1.60 mts. de estatura, vive como a 50 mts. de mi casa, cada vez que llego a mi casa está con el grupo de chicos y chicas del barrio y entra conmigo a mi casa, como no tengo hermanas mujeres, me gustaba que me acompañara, me contaba de su colegio, de sus compañeros, mientras me cambiaba de ropa. No había reparado en el interés que Sarah tenía por mi cuerpo, casi lo conocía entero pues me desvestía delante de ella hasta que una vez que llegué, subimos a mi habitación y empecé a desvestirme, ese día estaba con una blusa blanca y unos pantalones jeans bien ajustados, le pedí que me ayude a quitármelos y quedé solo con calzones tipo bikini y sostén, la conversación fue mas o menos así: S- Porque no te has puesto tu hilo dental? Yo- Porque este calzón hace tiempo que no me lo pongo, porque? Te gustan más los hilos dental? S- Si, te quedan mejor, te ves más sexy.

En ese momento se me prendió el morbo, algo que no me había pasado por la cabeza nunca con Sarita.

Yo- Vos tenés hilo dental.

S- No, mi ropa interior me las compra mi mamá.

Yo- Querés probarte uno de los míos? S- No se, me da vergüenza.

Yo- No seas tímida, estamos entre amigas, además somos mujeres y vos conoces mi cuerpo muy bien, dale, pruébate unos y enséñame como te quedan.

Accedió a mi petición y se fue desvistiendo de a poco, vestía un topsito pegado al cuerpo dejando su cintura al aire y unos shorts de jeans que se quitó despacio, tenía unos calzoncitos color amarillos con florcitas, mientras se desvestía busque entre mi ropa interior unas tangas bien pequeñitas que ya no utlizaba porque me quedaban muy apretadas y me marcaba mucho la cintura, Sarah seguía de pie vestida con sus calzoncitos amarillos, le pedí que se los quite y se sonrojó un poco, insistí en que no tenga vergüenza, me acerqué a ella por detrás y despacio la agarré por sus caderas, me agaché y bajé sus calzones hasta los tobillos, a 10 cm. de mi cara quedaron sus nalgas blancas como la leche, sus caderas ya estaban formadas dándole las curvas de mujer, le di la vuelta y quedé frente a frente con su conchita, tenía pocos pelos, entre ellos se veía su rajita claramente por la secases de pelos que tenía, me dieron ganas de besarla y chuparla, como yo estaba también en ropa interior noté como mi concha empezaba a mojar mi calzón con lo excitada que me estaba poniendo, le coloqué la tanga despacito hasta llegar a su cintura, era una tanga bien pequeñita como dije antes con solo un hilito por atrás y en la cintura, por delante solo un triángulo que tapaba los pelos, la abrí los cachetes de las nalgas para que el hilo entrara en ellos, aproveché y metí mi m

ano entre sus piernas para acomodarle mejor la tanga, palpé con mis dedos su rajita y noté que también estaba mojada, acaricié su conchita suavemente un momento, noté que estaba muy nerviosa y para tranquilizarla le dije: Yo- Que bonita te queda, la queres para vos? S- No se, si la ve mi mamá me va a preguntar de donde la saqué y no voy a saber que contestar.

Yo- Que tal si la escondes y te la pones cada vez que vengas a mi habitación.

S- No, mejor la dejo aquí y me la pongo cuando venga a tu casa.

Su respuesta me sorprendió, indirectamente me proponía desvestirse cada vez que venga a mi casa.

Yo- Me encanta tu idea, quiero preguntarte algo.

S- Que cosa? Yo- Sabes lo que es masturbarse? Ante mi pregunta se coloreó más que un tomate, y no me contestó.

Yo- No tengas miedo en contarme.

S- Si.

Yo- De cómo sabes eso? Te has masturbado alguna vez? S- Una vez encontré a mi hermano en el baño masturbándose ( su hermano tiene 18 años) y él no me vio Yo – Y que hiciste? S- Me quedé mirando con la puerta un poco abierta para ver que hacía.

Yo- Que hacía.

S- Se frotaba su…. cosa con una mano hasta que le salió un líquido blanco, eso es semen, verdad? Yo- Si, y vos que hiciste? S- La verdad, me impresionó ver lo que se hacía, pensé que le dolía o algo, pero después pude notar que más bien le gustaba, después me fui a mi cuarto.

Yo- Y que más? S- Me recosté pensando en lo que hacía mi hermano, noté que me había mojado un poco en mi vagina, me toqué pensando que me había orinado o algo así, me quité mi calzón y vi que no eran orines, me toqué mi conejito con los dedos y era un líquido diferente, mientras más me tocaba más me gustaba, me froté con un poco más de fuerza y me vino como unos golpes de corriente en el estomago, ahora se que era un orgasmo.

Yo- Y eso cuando fue? S- Hace como unos tres meses.

Yo- Después de esa vez te has masturbado otra vez? S- Si, he intentado espiar a mi hermano pero no lo he vuelto a pillar masturbándose.

Yo- Te gustó ver a tu hermano masturbándose? S- No se, creo que si, me excitó verlo con su cosa dura en la mano.

Yo- Que tamaño la tiene tu hermano? S- Grande supongo, nunca he visto a otro chico desnudo.

Entonces se me ocurrió algo, como recordarán mi tía me regaló en una oportunidad un consolador, me levanté de la cama y lo traje.

Yo- te voy a mostrar algo.

Se lo enseñé y quedó como pasmada.

Yo- Mas o menos es de este tamaño? S- Nooooo, es más pequeño, será como hasta aquí.

Calculé que la tenia de unos 16 o 17 cm.

S- Y esto vos lo usas? Yo- Si, cuando estoy excitada, esto me satisface.

S- y no te duele? Yo- No, mas bien me da placer, quieres ver como se usa?.

Le decía esas cosas, mientras jugaba con el consolador entre mis manos, pasándolo por entre mis pechos.

S- No se, lo vas a usar vos? Yo- Querés que yo me lo meta? S- Si.

Yo- Bueno, pero antes tenemos que prepararnos.

S- Como asi? Yo- Tenemos que desvestirnos las dos completamente.

Le comencé a sacar su top y sus tetitas quedaron al descubierto, eran dos hermosos pechitos coronados con aureolas rosadas, sin perder tiempo, me acerqué y le di un beso en la boca, despacito entreabrió sus labios y metí un poco mi lengua, mis besos obtuvieron respuesta y la besé mas apasionadamente, su lengua se mezcló con la mía, sin decir nada, bajé hasta sus pechos y empecé a besarlos, sus pezones estaban duros, sus tetas eran aun como un par de naranjas y sus pezones unos botoncitos, con mis besos se endurecieron aun más, poco a poco fui bajando por su vientre hasta que llegué a su conchita, le quité la tanga y acerqué mi boca a su matita de pelos, le abrí las piernas y con mis dedos abrí sus labios vaginales, con mi lengua empecé a jugar con su concha, le metía la lengua en su cavidad y su clítoris, le chupé su concha hasta que tuvo un orgasmo, me desvestí yo también y le pedí que me besara mis pechos, mientras con mis dedos me masturbaba, la coloqué entre mis piernas y le pedí que me besara mi concha, yo ya estaba a punto de correrme, primero me besaba los labios vaginales, le pedí que me metiera la lengua, mientras me cogía con su lengua yo me frotaba el clítoris y chupaba el consolador para ensalibarlo, me corrí en su boca y para no perder el ritmo me met&iacu

te; el consolador despacio, estaba a punto de tener mi segundo orgasmo, me lo introduje hasta la mitad mientras Sarah me veía, le pedí que lo agarrara con sus manos y que me lo meta ella, me lo fue metiendo hasta que entro todo, la coloqué en un 69 y le dije que me lo meta y saque mientras yo le chupaba la concha, se colocó encima mío y comenzó a hacer lo que yo le dije, estaba loca de placer, yo le chupaba la concha, le metí un dedo hasta que sentí su tela virginal, aparentemente Sarah no se había metido nada en la concha, le metí un segundo dedo pero solo hasta el himen, subí un poquito y empecé a lamerle el culo, parece que le gustó mucho porque dejó de meterme el consolador y solo gemía de placer, le metí un dedo por el culo, noté que no le molestó y le metí un dedo más, con la otra mano agarré su mano y la guíe hasta mi concha para que siga moviendo el consolador, era tanta su excitación que no atinaba a moverlo, solo se agarraba de las sábanas. Le pedí que cambiáramos de posición, ahora me coloqué yo encima de ella, quería que sienta lo que era tener esa verga de plástico dentro de ella, aunque en cierta forma me daba un poco de miedo, el consolador es grande y grueso, pero mi excitación pudo más, puse mi concha en su cara y ella empezó a lamerla, le dije que me metiera sus dedos y me introdujo dos de una vez, coloqué la verga en la entrada de su concha y la fui metiendo despacio, entró primero la cabeza, ver como sus labios vaginales se estiraban al máximo para permitir la entrada de la pija era súper excitante, presioné un poco más y entro otro tanto, me dijo que le estaba doliendo un poco, no le hice caso y seguí presionando, cuando noté que tocó su himen, lo retiré un poco y le chupé el clítoris, le metía y le sacaba el consolador solo hasta el himen para que se acostumbre a el, cuando ya su conchita estaba bien dilatada, presioné con fuerza hacia adentro y Sarah dijo  haayyyyyy, me duele ya era tarde la había desvirgado y el consolador entró casi hasta la mitad, un hilito de sangre escurrió de su conchita recién desvirgada manchando las sabanas, no me importó y seguí presionando la verga de goma, metiendo y sacando suavemente, simultaneamente le chupaba el clítoris para que no pie Me recosté a su lado y le dije: Yo- Te gustó? S- Si, me encantó, aunque me dolió muchísimo.

La besé suavemente en la boca y ella me respondió con mucha ternura.

Yo- Para la próxima ya no te va a doler.

S- Lo vamos a hacer de nuevo? Yo- Cada vez que tu quieras.

S- Me lo prometes? Yo- Vos queres hacerlo de nuevo? S- Si pero no ahora, me duele mi conchita.

Yo- Si mi amor, loa vamos a hacer mañana de nuevo, ok? S- Bueno.

Ahora fue ella la que me beso.

Se visitó y se puso la tanguita que le regalé para irse – Te dejo estos – me dijo y me alcanzó sus calzoncitos amarillos.

Yo- Gracias, mañana me los voy a poner.

S- De veras, derrepente no te quedan.

Yo- Me quedan.

Al día siguiente, subimos nuevamente a mi habitación y su sorpresa fue que yo tenia puesto sus calzoncitos amarillos.

Desde ese día cada vez subimos a mi habitación y cogemos como si fuera el último día, no tengo remordimiento de conciencia al saber que desvirgué a una chica de 18 años, tarde o temprano alguien lo iba a hacer, compré un consolador de esos que tienen dos cabezas, una para mi y la otra para Sarita.

Autor: Maria

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Escrito por Marqueze

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