Samuel y su miembro de ensueño

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Por la noche Samuel nos montó a las dos. Nos llevamos la comida a un sitio cercano muy bonito que habíamos descubierto. En esas circunstancias experimenté una sensación de paz y libertad que no había vivido nunca. Por la noche tuve la experiencia sexual más intensa de mi vida. Samuel literalmente se salió. Vaya forma de hacernos el amor hasta dejarnos completamente exhaustas.

Hola a todos. La historia que voy a contaros es real. Sucedió en junio del año 2007. Únicamente daré nombres falsos, pero todas las fechas y datos que doy son reales.

Me llamo Ana y tengo 27 años. Provengo de una buena familia, soy licenciada en empresariales y trabajo en una empresa de marketing. Mido 1,70, soy delgada,morena, ojos marrones y de muy buen ver según todos mis amigos. A los 18 años conocí a Laura, que es mi mejor amiga. Laura y yo casi llevamos vidas paralelas.Estudió la misma carrera que yo, nos echamos novio el mismo año y pusimos la fecha de nuestra boda con una semana de diferencia. Laura también es muy guapa. En el año 2004 conocí al hombre que iba a ser mi marido, Juan y Laura conoció al que iba a ser el suyo, Antonio. Juan era el único chico con el que me había acostado y creía estar muy enamorada de él hasta que sucedió lo que os voy a contar.

Faltaban tres semanas para mi boda y cuatro para la de Laura. Estábamos muy atareadas con los preparativos. El martes Laura me llamó, diciéndome que estaba un poco nerviosa por la boda y me propuso quedar a tomar algo. Yo le dije que podíamos ir a mi casa porque mis padres iban a estar fuera hasta el lunes. Comenzamos tomando unas cervezas y poco a poco nos fuimos cogiendo un puntillo. Al final nos pusimos una copa y empezamos a hablar sobre nuestra experiencia en el sexo, que no era mucha por ambas partes. Yo solo había estado con Juan y ella con solo con Antonio y otro chico más. Estando un poco bebida le pregunté, ¿Cual es tu fantasía erótica que no me has confesado?, y ella contestó, Bueno. Pues la verdad es que me hubiera gustado irme a la cama con un negro.

Me reí. La verdad es que a mi también me atraía el tema. Se lo dije y añadí que ya no iba a poder ser. La conversación siguió por otro lado, cuando de repente Laura me interrumpió y me dijo: “Tía, ¿Qué tal si este fin de semana nos ponemos muy guapas y nos ligamos a dos morenazos para despedirnos de nuestra soltería?” Y yo que estaba bastante contenta le dije: “Vale, pero solo para enrollarnos con ellos”. Y así quedamos para el sábado.

El sábado, a las 10 de la noche, Laura vino a buscarme a mi casa y tomamos algo allí. Nos habíamos puesto bastante provocativas. A las 12 o así salimos por una zona de bares de la ciudad y nos entraron muchos chicos pero no era lo que buscábamos.

Hacia las tres nos fuimos a bailar a una discoteca y Laura se ausentó para ir al baño. Cuando volvió me dijo “Tía, mira lo que hay en la barra”. Miré y vi a un gigantón negro sentado que estaba tomando algo. De cara era normal, un poco feucho quizás, pero se notaba que era bastante fuertote. A Laura le faltó tiempo para entrarle y me lo presentó. Se llamaba Samuel, era nigeriano y vivía en España desde hace diez años.

Hablaba muy bien español. Al poco tiempo los tres estábamos tomando una copa, hablando y riendo. Cuando Samuel se ausentó para ir al baño Laura me dijo, “Bueno, que te parece” y yo le contesté “Bien, pero tenemos un problema, que solo hay uno”. “Tranquila, deja eso de mi cuenta”. No entendí lo que quería decir. Samuel volvió y Laura le plantó un beso en la boca. Se enrollaron y yo opté por apartarme un poco.

Noté como Laura le decía algo al oído a Samuel y éste asentía. Laura se me acercó y me dijo “Nos vamos tú, yo y Samuel a su casa a tomar algo”. “¿Para que quieres que yo vaya?” Le contesté y Laura me dio una respuesta que me dejo de piedra: “Este semental necesita dos yeguas”. Me quedé sin habla. No pensaba a llegar a más de unos besos, y eso para mi eran palabras mayores. El caso es que ese gigantón me ponía. No me lo pensé mucho y nos fuimos a su casa.

Cuando llegamos Samuel nos ofreció una copa y Laura le pidió que se desnudase delante de nosotras. Samuel se desnudó y la vista nos dejó a las dos sin palabras.

Un cuerpo precioso, unos músculos perfectos y sobre todo… un miembro de ensueño. En ese momento sentí que tenía que tener ese miembro dentro de mí y me abalancé sobre Samuel. Él me desnudó y comenzó a hacerme el amor. El primer polvo que echamos fue antológico. Gemí como nunca lo había hecho. No tenía nada que ver con lo que hacía con Juan. Cuando terminó, Laura se había desnudado completamente. Sacó su miembro de mi vagina y directamente lo metió en la de Laura. No se cuantas veces nos hizo el amor a las dos, pero fueron muchas. No recuerdo a que hora, caí dormida. A la mañana siguiente nos vestimos, nos despedimos de Samuel y nos fuimos. Yo estaba avergonzadísima de lo que había hecho y apenas hablé con Laura. Llegué a casa y me acosté.

El domingo por la tarde quedé con Juan. Me propuso ir a casa de mis padres, pero no me apetecía nada acostarme con él. Le dije que no me encontraba bien y que mejor íbamos al cine o a tomar algo.

El miércoles por la noche Laura me llamó y me preguntó si me arrepentía lo que había hecho. Yo le contesté “Un poco por Juan, pero la verdad es que disfruté mucho”. Entonces Laura me propuso irnos de viaje las dos con Samuel a una casa rural ese fin de semana. Yo me cabreé, le dije que nos casábamos dentro de poco, que no era lo acordado y que no era una buena idea.

Colgué enfurecida y me acosté.

Esa noche soñé con Samuel y me desperté hacia las tres sudando y completamente húmeda. Me masturbé. Al día siguiente al llegar al trabajo llamé a Laura y le dije que iría. En ese momento pensaba que no era una buena idea pero no podía dejar de pensar en Samuel, o mejor dicho, en lo que la naturaleza le había dado a Samuel.

El jueves tuve una discusión muy fuerte con Juan cuando le dije que me iba de viaje con Laura. Le dije que estaba nerviosa y que necesitaba salir, que le vería todos los días de la siguiente semana y poco a poco conseguí aplacarle…

El viernes nos fuimos de viaje los tres. Primero compramos comida para los tres días y después cogimos la carretera. La casa que había cogido Laura estaba en un lugar muy bonito. Era un pantano rodeado de bosques. Era un lugar casi perdido y tras recoger las llaves en un pueblo cercano, no vimos a nadie más.

Cuando llegamos Laura me confesó “He escogido este lugar aposta porque vamos a pasar el fin de semana completamente desnudas en plena naturaleza”. Así que nada más llegar las dos, entre risas, nos desnudamos. Samuel no tardó mucho en imitarnos. Por la tarde dimos un largo paseo por los caminos que rodeaban a la casa.

Por la noche Samuel nos montó a las dos. El sábado fue un día maravilloso. Estuvimos en el pantano y nos llevamos la comida a un sitio cercano muy bonito que habíamos descubierto. En esas circunstancias experimenté una sensación de paz y libertad que no había vivido nunca. Por la noche tuve la experiencia sexual más intensa de mi vida. Samuel literalmente se salió.

Vaya forma de hacernos el amor hasta dejarnos completamente exhaustas. El domingo fue casi tan bueno como el sábado. Por la tarde, Laura y yo dimos un último paseo por el bosque mientras Samuel se vestía y recogía sus cosas. Llegado el momento le dije: “No estoy muy segura de querer casarme con Juan” y ella me contestó “Me pasa lo mismo con Antonio”.

El miércoles rompí con Juan y cancelé definitivamente la boda. Laura no duró más de una semana con Antonio.

Seguimos viendo a Samuel, algunas veces individualmente y otras las dos a la vez. En octubre Samuel se marchó a su país. En febrero de 2008 comencé a salir con un chico. A primeros de abril de 2008 Samuel ha venido a pasar unos días y me llamó. Quedé con él y acabamos haciendo el amor en su casa. Acabo de dejar a mi chico hace unos días.

Toda esta experiencia me ha enseñado a tener una visión mucho más abierta de la vida y el sexo. Antes de lo que pasó yo era una niña pija bastante recatada. Ahora me siento una mujer de verdad.”

Autora: Ana

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Escrito por Marqueze

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