SE ACABÓ LA CASTIDAD FORZADA (II)

Continuación del relato erótico " Se acabó la castidad forzada " publicado en "El Rincón de Marqueze.net" el día 28 de Enero de 2002.

Hola otra vez, soy Juan, el que contó la historia de " Castidad forzada ", titulo que Marqueze le otorgó con gran acierto.

Tengo que decir ante todo que tanto esta historia como la que voy a contar son 100% real, que no ninguna son fruto de mi fantasía y ni yo mismo cuando pienso en lo sucedido, doy crédito de ellas, pero son reales como la vida misma.

A veces pienso que el dinero busca el dinero, y cuando busca este por necesidad no viene, ahora, creo que es verdad. Yo he pasado mucha hambre de sexo, quizás por que lo buscaba con muchas ansias y de repente me ocurre esto.

Con Isabel a parte de ese encuentro, tuve relaciones dos o tres veces más, pero más calmados, con conocimiento de causa. Aprovechado que yo descanso un día entre semana y su marido trabajaba por la mañana, me iba a su casa y allí retozábamos. A mi mujer le daba la excusa de que iba a hacer un trabajillo, pues en mis días libres me dedico hacer trabajos de electricista. Pero un día después de retozar nos miramos y nos dimos cuenta que la pasión que había entre los dos se había apagado, ella era feliz con sus niños y su marido, y la relación con él en la cama había renacido, y a mí, tres cuarto de lo mismo, por fin conseguí mi sueño poseer a mi mujer por el culo, al menos una o dos veces al mes.

Una tarde sonó el teléfono y lo cogió mi mujer, tras los obligados saludos y una breve conversación me dijo, -toma es para ti, mi prima Marta(esta es hermana de Isabel).-¿Sí?, ¿Dime?.-Hola Juan, necesito que pases por casa y me arregles unas cuantas cosas, un enchufe, un interruptor y me coloques unas bombillas halógenas.

Su boca no paraba de escupir trabajo.-Bueno pues dentro de diez minutos estoy ahí.

Ah no, ahora me es imposible, ven mañana a las diez.

Vale, pero no faltes que si no hasta la semana que viene no puedo ir.

De acuerdo, quisquilloso.

Marta es una mujer rubia oscuro, aparentemente sin curvas y digo aparentemente, unos pechos medianos pero bien erguidos y el cuerpo de una adolescente de 18 o 20 años. No es una mujer que levante pasiones pero tiene un buen polvazo. Lo único feo que tiene son las manos, tiene las mismas manos que un hombre que trabaja en el campo de sol a sol, yo siempre le he dicho a mi mujer que si alguna mujer me masturbara con esas manos, pensaría que me lo estaba haciendo un hombre. Ella me decía, -las tiene estropeadas de tanto trabajar-pero siempre le hacía gracia el comentario. No obstante la muchacha tiene para pasar más de un buen rato, pero no tantos como su hermana Isabel.

Nada más que colgar el teléfono empecé a gruñir, -joder hay que ver, encima que uno le hace un favor y no cobra nada, tiene que ser cuando ellos quieran. Precisamente mañana que pensaba descansar.

Anda, no te enfades, si eso es media hora. Mientras tu lo haces yo me arreglo y nos vamos a comer fuera. (Me dijo mi mujer para quitarle hierro al asunto).

Al día siguiente a las diez en punto, estaba llamando al timbre de la casa de Marta. Me abrió ella en pijama y con una bata por encima. Estaba comiendo una tostada, se limpió la boca y me zampó dos besos de rigor.

Me has pillado desayunando, ¿quieres desayunar?.

No, gracias, ya he desayunando. (le dije bruscamente, pues todavía me duraba el cabreo) La bombilla fundida es la del pasillo, el enchufe el de la cocina y el interruptor el del cuarto de baño. (me dijo notando tono serio con ella) Tu marido, ¿ a qué dedica el tiempo libre?, ¿A la crianza de barriga o al levantamiento de jarras de cervezas?.

Sabes muy bien que para las chapuzas es un inútil, la ultima vez que cambio una bombilla tuviste que venir porque saltaba el térmico cada vez que la encendía.

En eso tenia razón, Pepe es muy bueno en su trabajo, pero un manazas para el bricolaje.

Lo primero que hice fue cambiar la bombilla del pasillo, empezando a reparar el enchufe de la cocina me dijo que se iba a duchar y yo me apresuré en meterle prisa, recordándole que tenia q

ue reparar el interruptor del mismo. No había hecho nada mas que empezar con el enchufe, cuando sonó el timbre de la puerta, pero yo pasé olímpicamente de abrir. Pero como el que sea siguió insistiendo, Marta desde la ducha me gritó que abriera. Lo único que faltaba, encima de portero, pensé para mí.

Al abrir la puerta Isabel se abalanzó sobre mí y me zampó un beso en toda la boca que me dejo sin aliento.

Hombre, ya tenia yo ganas de verte.

Pues ya ves, aquí me tienes. No esperaba encontrarte aquí. (Seguía tan espléndida y atractiva como siempre. No me salían las palabras, su presencia en casa de su hermana me achicó bastante) Aprovechando mi confusión, me agarró por la cintura comenzó a besarme y abrazarme como si la vida le fuese en ello. Asustado me escapé de ella y corrí a refugiarme en el salón, y mientras le decía que estaba loca que su hermana nos podía pillar, suena la voz de Marta preguntando que quien era. – Soy yo cari, Isabel, ya he llegado. Mientras respondía me tiró sobre el sillón subiéndose encima de mí sin darme tiempo de reaccionar. Hoy era Isabel la que parecía un pulpo, me faltaban manos para quitarme las suyas y su boca parecía una ventosa, desde que emprendió el forcejeo en ningún momento se separó de la mía. Cuando más acojonado estaba por si nos pillaba su hermana, oí la voz de Marta.

Pero bueno, ¿qué es esto?, habéis empezado sin mí y eso no os lo perdono.

Sentado en el sillón con Isabel encima, miré hacia donde provenía la voz y vi a Marta desnuda con la bata de antes a medio poner.

La ropa no le hacía justicia, desnuda tenía un cuerpazo y los pechos aunque medianos y erguidos son suficientes para una buena paja cubana.

Cuando volví de mi éxtasis contemplativo, el acojone fue total, no comprendía nada pero está claro que ellas sí. Sin darme cuenta Isabel se quitó para ceder el sitio a Marta completamente desnuda. Ahora era ella la que me sobaba e Isabel con mil esfuerzos sacó mi pene del pantalón y empezó a chuparlo. Creo que fue ahí cuando desistí de luchar y decidí unirme a ellas, pero me tenían tan cachondo que no tardé en corredme, Isabel la puñetera se lo tragó todo, yo mientras me tumbaba en el sillón y Marta todavía sobre mí, se giró haciendo un sesenta y nueve para limpiar los restos de semen que su hermana no se había tragado.

Teniendo los ojos cerrados y pensando que era un sueño, que esto solo pasaba en las pelis porno y las mentes calenturientas, no daba crédito a lo que me estaba sucediendo, y me juré a mí mismo creer en todos los relatos por muy fantásticos que sean. Yo, montándomelo con dos tías, para más INRI, con dos hermanas, y para más rebote si cabe, con las primas de mi mujer, no me lo podía creer.

Volví a abrir los ojos al notar una nueva erección provocada por los lametones y chupetones de Marta, de nuevo me hallé otra sorpresa, Marta tenia la almeja toda rasurada, nunca he tenido el placer de ver una en verdad y teniéndola tan cerca de mi boca no pude resistir hincarle el diente, así que ni corto ni perezoso emprendí una comida de almeja donde puse toda la carne en el asador para que tuviera un buen recuerdo de mí, por cierto es pasote comer almejas sin que te estorben los pelos.

Durante este espacio de tiempo Isabel aprovechó para desnudarse y al ver mi pene tieso otra vez, no dudó e sentarse encima de él, metiendoselo hasta el fondo. Tumbado con mi pene dentro de Isabel y el coño de Marta sobre mi boca, donde mi lengua iba de la almeja al culo y del culo a la almeja, aprecié como se morreaban y se sobaban los pechos. Eso me cabreó muchísimo porque ese era trabajo mío, y en esa postura no tenia movilidad ni acceso a ellos. No llevábamos mucho tiempo así cuando Isabel empezó a gritar, anunciando la llegada de su orgasmo. Una vez que Isabel se recuperó del éxtasis, se quitó de encima mío y tras de ella Marta. Yo me incorporé de un salto esperando ponerme en mi sitio, pero para mi sorpresa Isabel se tumbó donde momentos antes yo me hallaba y encima de ella su hermana Marta, haciendo un sesenta y nueve. Entre lametón y lametón Marta le decía a Isabel que le encantaba comerle e

l coño después de haberse corrido con una polla dentro, sabia distinto, la ponía más cachonda.

Lo siento pero yo alucinaba, ahí me tenían, en mitad del salón, medio encueros, con un calenturon de miedo y mi polla toda tiesa gritando guerra. ¿ Y yo qué?, Pregunté con cara de necio. La respuesta de Marta, fue muy clara.- Tú ya has tenido tu parte.

Estaba buscando la ropa para vestirme cuando vi el culo de Marta en pompa, ella no se daba cuenta que la observaba pues demasiado tenia con la comida de coño que le estaba haciendo su hermana y ella a la otra. Encaré mi polla aún tiesa hacia su culo y comencé a golpear los cachetes con mi polla.

¿ Qué haces?, Me recriminó.

Yo tendré mi parte cuando yo lo diga.

En es mismo instante apunté la cabeza de mi polla a su ojete y sin tener la consideración que tuve con su hermana le metí poco más de la mitad en su culo, de golpe y si ningún tipo de lubrificante, ella dejó su tarea para gritar y decirme de todo menos bonito, una vez que hubo terminado terminé de metersela hasta el fondo, esta vez el grito fue más estremecedor y los insultos mayores, pero yo no cejé en mi empeño y empecé un mete-saca aumentando la velocidad poco a poco.

Isabel le decía que se relajara, que cuando lo hiciera le sacaría partido a la enculada.

Yo no duré más de cuatro o cinco minutos, ya que lo tenia tan estrecho y sin lubrificante que sentía en la polla un escozor insoportable, por lo que me apresuré en llegar pronto.

Cuando la saqué, se incorporó echándose mano al culo llamándome cabrón y diciéndome que le había roto el culo, que eso no me lo iba a perdonar, entretanto Isabel tenía mi polla en su boca chupandomela, la miré y me guiñó un ojo, sacó la polla de su boca y me dijo. -No me dejes con las ganas, rómpemelo a mí también.

Fui a la cocina, me unté aceite de oliva en la polla y puse a Isabel sobre la mesa, le unté el resto de aceite que me quedaba en la mano por la raja de su ojete y emprendí una nueva enculada. Isabel si sabia disfrutar por el culo, en cada embestida apretaba y aflojaba el esfínter para sentir más. No tardó mucho en llegar al orgasmo, lo cual me apenó muchísimo pues dice que es tan fuerte por ahí que después no hay quien la toque al menos en media hora de lo sensible que se queda.

Fui a buscar a Marta, que se hallaba tendida boca abajo con una toalla mojada sobre su culo. Me tumbé encima de ella, le quité la toalla para ver si le había hecho mucho. La consolé diciéndole que no era mucho y que eso se le pasaría con un poco de crema hidratante. Me levanté al baño, cogí la crema y me dispuse a untársela por el ojete. Después de un buen rato le introduje un poco el dedo, le dije que era para hidratarlo un poco por dentro, ella me dijo que el escozor le llegaba hasta las tripas, eso tiene fácil solución le contesté. Ni corto ni perezoso embadurné la polla con la crema y se la metí poco a poco, ella gritó que ¿qué hacia?, A lo que mi respuesta fue muy clara. – esto tiene la medida exacta hasta donde te llega el escozor. Esta vez fui más delicado y el mete-saca más pausado. Con una mano empecé a acariciarle el coño, y a los pocos minutos estaba gimiendo de placer, no tardó en llegar su orgasmo, que fue el primero, sin sacársela se puso a cuatro patas la cogí con ambas manos por la cadera disfrutando en cada embestida, ella alcanzó el segundo y yo el tercero. Caímos rendido uno encima del otro e Isabel desde la puerta mirándonos dijo: Me parece que vas a tener venir otro día terminar los enchufes.

Y así fue, a la semana siguiente fui a terminar el trabajo pendiente y a hacer las paces con Marta.

Mi cc es alqulia2 (arroba) hotmail.com

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

0 votos
Votaciones Votación negativa

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *