SELLADO DESPERTAR

¡Comparte!

Septiembre siempre me ha parecido un mes extraño… algo apartado de la normalidad, la normalidad de un verano… pues todo acaba, concluye para dar paso a un nuevo ciclo… la naturaleza espera paciente y discreta al igual que nosotros, ese nuevo toque de atención, esa siembra de semilla nueva y recogida de frutos ya madurados.. ese vaivén de la vida que tanto seduce..

Allí me encontraba yo, aún, pasando los últimos retazos del verano en el pueblo de mi padre, al que tan solo acudía con ellos en esa época en busca de un poco de tranquilidad huyendo de la ciudad, y como chiquillo aun que era, aprovechaba para dar largos paseos con la bicicleta, me gustaba perderme en esos atardeceres cargados de vida y como no, jugar de vez en cuando al futbol con los muchachos del lugar, que en algunas ocasiones venían a buscarme, sobre todo cuando les faltaba alguien para completar el equipo, me encontraba en tierra de nadie, pues no me aceptaban como lugareño del pueblo, no confiaban demasiado en mi y tampoco yo me sentía del todo de ciudad.. no tenía muchos amigos, me dejaba llevar por lo que pudiera surgir, pues tampoco tengo un carácter especialmente extrovertido, pese a que mi madre siempre me estaba presentando los hijos de sus amigas o primas… algo muy forzado que me obligaba a presentar mi mejor sonrisa..

A punto de cumplir los 19 años y con un desengaño amoroso a mis espaldas, me veía sumido en una especie de letargo amoroso del que no sabia como salir, apenas si mostraba interés por ninguna chica, y eso de alguna forma me estaba pasando factura en el resto de las cosas.

Hacia menos de un año que Rosa mi compañera de instituto con la que tantas veces había compartido horas de estudio y algún que otro secreto, me había confesado que estaba enamorado de otro… yo, ingenuo de mi, que imaginaba que su interés en sentarse a mi lado en clase, en hacer en mi casa los deberes y por qué no, quedar algún fin de semana, era porque ella albergaba un sentimiento secreto hacia mi… aquello me hacía tener la autoestima muy subida… ella había conseguido despertar mi interés sexual… antes nunca había estado con una chica en la intimidad… y hasta el momento tan solo lo que mi imaginación me permitía y lo poco que veía en las películas me hacia sentir mi cuerpo en movimiento, cada uno de sus músculos…

De vez en cuando, en la intimidad apretaba mi pene entre mis manos, fuerte y rígido sintiendo su latido acelerado cargado de hormonas que excitaban mas y mas mi imaginación… mis padres, por otro lado, que por un error y tan jóvenes me habían tenido antes de tiempo, se encargaron bien de no dejarme a solas con ninguna chica, de evitar el peligro y de reprimirme siempre que intuían algún acercamiento al sexo femenino…incluso estando con Rosa me increpaban y supongo que eso acrecentaba mas mis deseos de autoafirmación e individualidad, llegaba a ser agobiante, aunque en el fondo les entendía… y tampoco yo había tenido ningún deseo especial por alguien, al menos conscientemente… claro, salvo Rosa…

Ahora ya, ni eso, estaba sintiendo… una soledad que me invadía por momentos cada vez mas… me refugiaba en mi bici y aquellos partidos de futbol… al menos mi sexualidad escapaba a través de esas riadas de adrenalina sudada.. Estaba a salvo.

Había un par de chicos del pueblo, hijos de una prima de mi madre que en ocasiones se acercaban hasta casa para hacer una barbacoa con mi padre, yo creía que ellos les caían mejor que yo, pues siempre se estaban haciendo bromas. Pedro, era el hijo mayor, tenia un año mas que yo y su hermano Luis con el que apenas hablábamos de nada que no fuera el fútbol, ahí si que nos entendíamos bien… pero del resto parecía que había un muro… yo me atragantaba, no se, me daba corte, porque en ocasiones Pedro me miraba de una manera extraña , como si quisiera saberlo todo de mi, la vida en la ciudad, las tiendas, sitios y lo que se hacia… y yo por supuesto me sentía muy invadido, juzgado… ellos pasaban allí casi todo el tiempo y conocían a mas gente, mi padre pensaba que si nos hacíamos amigos me abr

iría las puertas con la gente del lugar, pero a mi me daba un poco igual…

Esa tarde, estuvimos compartiendo mesa y charla futbolera, se iba a organizar una liga los fines de semana entre los pueblos de alrededor y había que elegir equipo, Pedro pensó que yo seria un buen defensa, el mejor de aquella zona, ya me había visto jugar, cuando lo dijo allí en la mesa delante de todos no se, me entro vergüenza… pero la verdad me sentí muy bien, adulado, eso, y la sangría de mi madre, que me hizo estar mas parlanchín que de costumbre. Me hacia falta un mimar mi autoestima dormida. ¿Por qué no nos acercamos a la ciudad? Sugirió Pedro- podemos ir a dar una vuelta y ver que novedades hay. Venga-… tú que estás más acostumbrado en eso de las aglomeraciones –dijo refiriéndose a mí- lo mismo nos puedes guiar por los centros comerciales… Yo aún me pierdo sin salir del aparcamiento.

Yo no tenia ganas, pero mi padre insistió, -si, venga, iros a dar una vuelta y despejaros chicos, que total , esto no es tan grande como donde vivimos y les podrás guiar bien, así os despertáis un poco, que de tanto hablar de fútbol, os estáis atontando, venga bah, no volváis muy tarde. Luis no quiso venir, prefería quedarse con los amigos, iban a ver un partido por televisión, y luego tomarían unas cervezas.

Ya con el toque del rubor en mis mejillas, mojadas por la sangría y bendecidas con ese majestuoso golpe sobre mi buena defensa en línea… me sentía repentinamente vigoroso, si, con fuerza de líder… y me pareció no estar hablando yo cuando dije, -bueno Pedro, tu conduces, que yo aun no puedo, no me he sacado el carné, pero te a cambio te llevaré a derrapar por todos los parking de los centros comerciales… Eso de pronto me ruborizó y me paralizó de tal manera que no puede evitar meterme dentro de casa unos instantes con la excusa de cambiarme de ropa.. Estaba de pronto ilusionado y algo nervioso, tenía por fin un amigo, alguien que se interesaba por mí y quería compartir conmigo unas horas.

Me cambié de ropa y aproveché a estrenar la camisa que me había comprado en el rastrillo con mi madre, la pobre en un intento de “hacerme estar a la moda y animarme” me compro una camisa negra ajustada y con las mangas transparentes, que realmente me quedaba muy bien con el vaquero ajustado de cintura baja que llevaba, marcaba muy bien las piernas musculosas y el culo redondo y prieto que había heredado, se notaba que hacia deporte, por una vez me sentía orgulloso de mi mismo… De ser quien era. Me gustaba lo que veía en el espejo.

Camino de la ciudad mas cercana, que ya conocía por las visitas con mis padres en anteriores veranos, le llevé directamente al centro comercial, había terracitas que al caer la tarde se iban animando al ritmo de la música y de la gente que se dejaba caer, casi todos veraneantes de la zona, por el camino fuimos hablando de la gente del pueblo y poco a poco me fue contando cosas de el, me fue abriendo su corazón.

Percibí entre las cervecitas que nos tomamos en la terracita, que Pedro tenia una gran sensibilidad, se sentía, al igual que yo, algo despechado por una chica, que para mas señas ahora era la novia de un primo suyo cercano, para el había sido la primera vez que se había sentido enamorado, y ella le había dejado por “soso” ella quería ir mas deprisa, a ella le extrañaba que llevando mes y medio juntos el no hubiera querido acostarse con ella aun. El, creía aun en el tímido y dulce despertar de una sensualidad olvidada ya para muchos, tenorio entre judíos sacros… sus amigos mas íntimos, también se reían de el por haberse dejado birlar la novia…, Pero el quería que aquello fuera muy especial, sacralizando lo cotidiano de cada momento… y muy de corazón, aunque le costase como así fue, perder a aquella chica. Si no fue para mí, será que no tenía que serlo… dijo- no sería la apropiada.

Parecía que me había contado todo de el, en aquel momento me sentí muy cerca de el, porque a mi me había pasado algo similar, había puesto todas mis energías en una sonrisa, en una mirada robada en una despedida… había imaginado mil fantasías distintas cada noche en sus brazos y eso me había pasado factura encerrándome mas en mi situación de naufrago en el desierto mental de la desesperanza…Demasiadas energías pendientes en su punto de fusión perfecto…

Sin mas y ya apura

ndo la cerveza… de pronto dijo Pedro, – Venga ahora vayamos a ver como se mueve la noche por aquí, que nos estamos poniendo sensibles, vayamos a una disco, que tú estás muy guapo hoy, realmente eres la ranita transformada en príncipe, guau… quien te ha visto y quien te ve… ¡Eh! esos pantalones cortos que siempre te pones no te hacen justicia y ahora este cambio… ¡estás muy bien amigo…! -si yo fuera tía, no te dejaba escapar, vaya culito… Aquello me dejó muy avergonzado, pero estábamos algo subidos de tonos, la apresurada amistad que habíamos hecho paliaba cualquier mal pensamiento… y ayudaba a subir nuestro orgullo viril algo estocado.

Así, animados entre risas y cervezas, nos pusimos de camino, a la zona de ocio… sin saber muy bien por donde estábamos y de pronto vimos un cine un poco especial: ¡Cine X, mira, dijo Pedro! Y ambos paramos de pronto subyugados por el título… “aberraciones sexuales de una rubia caliente”. Wuauuu… aquello era mucho para los dos… nos empezamos a tronchar de risa… Y sumidos por la curiosidad nos acercamos a ver las fotos de la cartelera… Parecía muy interesante, aunque no teníamos ni idea del tipo de gente que podía estar dentro viendo la película ni que argumento tendría… Eso era lo de menos, lo importante eran las risas que ambos nos estábamos echando y lo desconocido de aquello para los dos, algo que empezó a ser muy excitante y enriquecedor, no solo para mi, como pude comprobar mas tarde.

Venga, que faltan 15 minutos para la próxima sesión, ¿entramos? – ¿Así sin más? ¡Venga, Si…! Y veremos de qué podemos sorprendernos… y así, empezamos a vivir nuestra peculiar aventura.

Ya dentro, se percibía un ambiente cargado, especial, poca gente, algo oscuro, todos eran chicos, gente algo mayor tal vez, cabizbajos y muy atentos a nuestros movimientos. Tomamos asiento, y momentos después le dije que iba al servicio, la cerveza estaba empezando a pasar factura

Fui a vaciar mis riñones. En eso estaba cuando escucho que alguien me dice "Yo tampoco aguantaba más, menos mal que el asiento no nos lo quitan". Era Pedro. Giré mi cabeza hacia la izquierda y lo vi parado un metro de mí. No pude evitarlo, bajé la vista y entre sus dedos pude observar un miembro húmedo y muy viril, una polla hermosa, semi erecta, que lanzaba chorros de orín abiertamente. Pedro no se percató de la sensación que me produjo el verlo, o eso al menos creí yo en aquel momento. Terminó de orinar y como si nada, me esperó a que yo terminara, apoyado en la pared de enfrente, al terminar me giré, algo nervioso por la situación tan excitante y desconocida que estaba viviendo, y pude verle mirando fijamente mis piernas entreabiertas y mi culo apretado y firme entre los pantalones, mientras el se rozaba con su mano la abrupta voluptuosidad encajonada, en un afán de colocársela mas discretamente… Me sonrojé, y fuimos al asiento sin decirnos nada.

La película estaba empezando, estábamos casi al final en una de las esquinas… el cine no era muy grande y desde allí se veían en sombras teñidas de una morbosa carnalidad todas las siluetas en movimiento de los demás, parecían querer deshacerse entre sus asientos.

La pantalla gigantesca reflejaba secuencias oníricas hasta ahora desconocidas del todo para mi… el tanga ajustado de la rubia y apretados pechos sensuales deseosos de unas manos amigas…. abrupta carnalidad en movimiento….jugosa… que envolvía traviesamente todos mis sentidos haciéndome sentir protagonista de la historia, había visto muchas chicas desnudas, pero ninguna foto podía igualar aquello, su abertura húmeda y caliente en primera plana, aquel sonido, dulces quejidos aullantes que embriagaban mis sentidos por momentos… casi podía tocar los senos eréctiles de la protagonista… y esos pezones… aquella rubia viciosa que hacia volar cualquier resquicio de cordura dando rienda suelta a la imaginación… incluso se oían gemidos de las filas delanteras… aquello me estaba empezando a alterar, mi sexualidad mas oculta y sellada me estaba llamando… y de pronto me sorprendí con la mano en la entrepierna… tapando el bulto prepotente que trataba de sobresalir entre mis nalgas…

Pedro, a mi lado no se percató, aunque yo me sentí tremendamente avergonzado por aquello, el estaba absorto, entre abría y cerraba las piernas con rapidez, retorciéndose en el asiento y susurrando gemidos, se estaba contagiando de aquel aire sexual en el que se estaba tornando la sala…. Y enloquecía a cada uno de noso

tros… De pronto clavó su mirada en mi, de reojo eso si… bajando su cabeza y humedeciéndose los labios… oh, eran tan libidinosos…enrojecidos por el rápido fluir de la sangre… me recordaban en la forma a lo labios de mi compañera… que siempre hacia el mismo gesto… sobre todo cuando estaba nerviosa… Daban ganas de mordisquearlos lentamente…

¿Qué tal? ¿Te gusta? Dijo Pedro en un momento, muy pegadito a mi oreja, bajito casi en susurros… con una respiración jadeante y excitada que clamaba guerra desde lo más profundo de si… y su humedad acalorada que rozó por unos instantes mi cuello…

Oh, si… ya lo creo… Esto no me lo esperaba… dije aproximándome a el… -joder a mí me esta poniendo muy cachondo… las cervezas y este ambiente, vaya bomba explosiva, dijo Pedro agarrándose la entrepierna- esto está muy, pero que muy durito…

Parecía que estaba todo bajo control… pero mi cuerpo se revelaba una y otra vez… moviéndose nerviosamente en el asiento petrificado de aquel cine…

Continuaba la sesión y yo no podía dejar de sentir la respiración agitada de mi amigo, todo se movía entorno a la encelada locura colectiva que nos hacía parecer títeres…

Aquella rubia no para de gemir y abrir cada vez mas su boquita sedienta intentando comerse las pollas cada vez mas grandes y duras mientras con su dedito anillado se frotaba el clítoris ansiosamente…

Aunque en el fondo, creo que me ponía mas nervioso sentir aquellas voces en la sombra que incitaban al frenesí desbordado… y de las que se presentía una furiosa orgía colectiva que poco a poco se estaba despertando.

Teníamos a dos filas delante de nosotros a un par de siluetas morbosas que no paraban de moverse abiertamente, y entre ellos se adivinaba un jugoso intercambio manual lleno de posibilidades…

¡Pedro mira! ¡Dije sobresaltado…! ¿Qué es eso…? ¿Has visto lo que están haciendo esos dos? ¿Es lo que yo estoy pensando?

Si. Eso parece… ¡no está mal eh! lo que da de si la entrada de cine… no parece que se lo estén pasando mal… pero no te sobresaltes, total es solo un pequeño desahogo entre dos amigos que se confunde en esta oscuridad, resguardado de miradas ajenas como las nuestras, que solo tratan de imaginar…¿Te importa si yo hago lo mismo?- dijo de pronto -No dije, dejándome envolver por su aliento, ¿a qué te refieres? – Voy a darle mimitos, dijo tocándose aquel paquete entre las piernas, y bajándose la cremallera, dejó salir su glande, vivo y eréctil, húmedo y excitado, y dejándose llevar por la marea emocional que nos rodeaba, empezó a masajear suavemente su polla eréctil, ante mis ojos, que creo que eso le excitó más, sentir como yo le miraba y como hechizado no podía apartar la vista del miembro de mi amigo…

Me sentía muy excitado yo también, sobre todo al ver la libertad con la que él se estaba expresando… no tenía vergüenza de lo que yo podía pensar o no… O de cómo mi mirada se clavaba fijamente en aquel dios erguido sensual, afirmándose en su trono, las manos de Pedro… Y en esas… Me dijo… venga… No seas tonto, anímate, que lo estás deseando… ¡Anda…! mira como te retuerces de ganas en el asiento… así no me sentiré tan solo…No se… Balbuceé, pues sentía que las cosas estaban yendo demasiado lejos… Compartir mi horas más íntimas de esa manera… bufff solo de imaginarlo ya lo evitaba…Si se que lo estás deseando… ¿hace cuánto tiempo que no te masturbas viendo y oyendo algo tan real como esta peli… ¿eh? Venga enséñame a tu guerrero… que tiene ganas de salir a escena…

Y así, poco a poco comencé entreabrir mis piernas para acomodar mejor mi mano y dejar caer la cremallera… eso como pude notar, excitó mucho a Pedro que hacía bromas sobre cual de las dos pollas era la más grande… Jugando entre lo prohibido y maquiavélico de la situación, sujetaba como podía mi miembro entre mis manos… y en un alarde de seguridad susurré… ¿crees que le gustaría a la rubia? – mostrándole mi alhaja a Pedro.

Wuauuuu, vaya instrumento… que bien dotado estás… pues, claro no podría resistirse… Tienes un olor muy rico… lo huelo desde aquí… ¿Puedo? Dijo… aproximándose su mano a mi polla eréctil con la intención de medir en una palmada el atrevimiento de mi joya erguida… Yo retrayéndome sobre mi asiento, me alejé, un impulso reflejo… Que me hizo lubrificarme todavía más, dejando a la vista unos genitales más ape

tecibles y jugosos aún… el pantalón se resbaló un poco más del asiento… la situación me estaba sobrepasando…

Solo voy a medirlas… mira, comprueba tú la mía… a ver si está tan dura como esta… Los dos estamos hechos de carne… y además de aquí no va a salir… Es como las dos niñas que jugando se enseñan los pechos a ver como los tienen cada una…

Y así dejé llevar mi mano, que suavemente Pedro depositó sobre su miembro eréctil, apretaba duramente su culito, lo que hacía sobresalir más aún sus caderas hacia fuera… dejando a la vista aquella polla tan dura y rígida que respondía ante el roce de mis manos, humedeciéndose aún más. Y el pacientemente agarró la mía… Era la primera vez que alguien me tocaba, estaba fuera de cualquier comportamiento moral, ahora era solo el lenguaje corporal lo que hablaba por nosotros… y así con su expresión más pura… nos agarramos ambos fuertemente, aquellas pollas humedecidas al calor de nuestros cuerpos que agitaban cada vez más fuerte nuestros corazones…

¡Oh Pedro! exclamé… ¡Que manos más calientes tienes eh! En el fondo me estaba retorciendo de placer… ahhh gemí, envuelto de vergüenza. El morbo de lo prohibido, la locura de aquella situación y mi continua represión en casa por parte de mis padres, que me hacía castrar cualquier contacto conmigo mismo, haciéndome evitar al máximo cualquier experiencia de masturbación… Hizo que sintiera una fuerte sacudida dentro de mí… y sintiera un profundo placer… cerrando los ojos, echando la cabeza para atrás… Y entreabriendo bien las piernas para dejarme hacer… Esto hizo que Pedro enloqueciera aún más… como el niño que juega con un juguete nuevo… deseando con avidez mis muslos, mi polla eréctil, que agradecía esas caricias robadas, humedeciéndose tanto… que en un momento grité… Pedro que haces, como muevas más tus manos… voy a estallar… no puedo contenerme más… Venga… amigo… murmuró, tú disfruta y déjate hacer que solo es un pequeño intercambio… tú también me tienes en tus manos ¿no?

Así, no pude resistirme más y sucumbí con una fuerte descarga electrizante… cálida y pegajosa entre sus manos… Que agradecidas sonreían de placer… Vaya, si que tienes fuerza… el vigor salvaje y sediento de nuevas experiencias… eh me has enloquecido con esa corrida tan salvaje… ¿hace mucho que no eyaculabas? Mírame a mí… Estas despertando a la bestia… Dijo… mirándose su polla… y con sus manos humedecidas con mis fluidos las puso sobre las mías, que agarraban fuertemente su mástil erguido, como si fuera una tabla de salvación para mí… y empezamos el dulce vaivén… suave despacito… arriba y abajo…. Dejándome sentir su calor y sus gemidos, mientras miraba la pantalla… yo me dejaba llevar por el ritmo de sus manos, más expertas que las mías… Pedro gemía de placer… ¡ahhhh! Si, así me gusta… Como lo estoy disfrutando, esta es la mejor corrida de mi vida… ahí va… para ti… dijo, mientras estallaba entre mis manos…

Así concluyó aquella extraña sesión de cine… secándonos con su vieja chaqueta, tratando de ocultar cualquier prueba de aquel delito… y sin hablar… dejándome muchos interrogantes abiertos…

Pedro me dejó en la puerta de casa… ambos no hablamos nada durante todo el camino… lo justo… gira aquí, tuerce a la derecha… pero ni una sola alusión a lo sucedido… tan solo una vaga expresión verbal que no podía seguir con la mirada… pues avergonzado no sabía donde encajar lo sucedido… ha estado bien la película… si, pero si nos preguntan, hemos ido a la disco terraza a tomarnos algo… y ya de vuelta… ¡eh…! venga, nos vemos en el partido del domingo… Chao, y así Pedro me dejó a solas con mis emociones… en la puerta de casa y… con muchas preguntas por resolver.-

Aquella noche curiosamente, dormí como nunca… Tuve fantasías en relación con lo sucedido… pues entre las sombras del cine, no pude apreciar bien su miembro eréctil, no lo puede ver por completo… y esa idea no dejaba de perseguirme, en la letanía de la noche, tan solo de imaginarlo ya volvía a ponerme a mil… ¿Había sido un sueño lo ocurrido? ¿Qué habrá pensado Pedro de mí? ¿Por qué me había sentido así? Con esas ideas desperté al día siguiente… retumbaban en mi cabeza una y otra vez… y tratando de no da

rle importancia comenté con mis padres la aventura muy por encima…-si en una discoteca abierta, pero nada especial, todo bien,… mi madre, que me notó algo ausente exclamó… vaya, vaya, que has conocido a alguien… el niño se nos ha enamorado… ¿Qué pasó ayer?…

Nada mamá, ya te he dicho… solo una cervecita y vuelta a casa… ya viste que llegué pronto… ¿no? mi padre se sonreía creyéndose cómplice de mi situación, y de algo que suponía me había podido pasar… no me preguntó demasiado.

Al día siguiente, teníamos partido… yo jugaría de delantero, y Pedro que era el capitán del equipo me tendría que situar… Al vernos las caras durante el entrenamiento previo yo estaba bastante alterado, era como si me sintiera desnudo ante él… El parecía tranquilo, organizando la situación, apenas me miraba, esquivaba de reojo cualquier cruce directo entre nosotros… en el fondo estaba tan impresionado como yo, aunque trataba de aparentar lo contrario.

El partido se jugó sin grandes sobresaltos… yo me sentía con mucha fuerza dentro de mí, conseguí marcar un gol, aunque acabé en el suelo, con una fuerte rozadura en la rodilla, que comenzó a sangrar…Aquello me valió para reafirmarme con los del pueblo, me confabulé con ellos, me vitoreaban festejando el gol, me sentía con fuerzas para arrasar… Pedro me miraba y podía notar algo especial en él… sus pupilas clavadas en mi… con cierto orgullo, un secreto a medias que ya nos uniría para siempre…

Al terminar el partido, y ya en el vestuario… todos fueron saliendo, quedamos en el bar del pueblo para festejar la victoria y poco a poco nos fuimos quedando solos Pedro y yo… él tenía el coche y se ofreció para llevarme a casa. Yo iba más lento, pues la herida de la rodilla estaba empezando a hacerse presente en mí… y cojeaba un poco… me duché y con la toalla en la cintura… me movía como podía, patosamente hacia el banco para sentarme y poder vestirme.

Pedro, ya más adelantado, vestido y con las mejillas sonrojadas aún por la adrenalina descargada del partido se dirigió a mí…-deja. Voy a curarte la herida… que tiene mala pinta, voy a desinfectártela… Y diciendo eso sacó de su botiquín de curas un algodón que impregnó en yodo y se arrodilló para curarme… ¿Te duele? Dijo, apretando con fuerza el algodón en mi rodilla, mientras la otra mano la apoyaba en mi otra pierna… –no, exclamé,… no mucho… hubo un momento de silencio entre nuestras miradas que sin más excusa se habían encontrado… casi podía sentir sus latidos agitados de corazón, él estaba más nervioso que yo… ambos queríamos hablar de lo sucedido en el cine… pero no nos atrevíamos. Su mano en mi rodilla me hizo erizar la piel, sutilmente, revivió cada uno de mis sentidos… otra vez volvía a perder el control.

El cuidadosamente, limpió con cariño mi herida, allí arrodillado, consagrado ante mí… me hizo sentir querido, valorado, respetado… y sin darme cuenta, y sacralizando aquel dios al que me entregaba, mi miembro empezó a sobresalir de entre aquella toalla húmeda aún, por el vapor del ambiente… Comenzó a abultarse mi verga viril, queriendo hacer reverencia ante su dios… que tan cerca presentía. Pedro se percató de la situación, y sin darse cuenta se puso más nervioso de la cuenta, y se sonrió al verme a mi avergonzado por lo que estaba sucediendo…

Traté de retirarme para que no se diera cuenta de mi situación, pero era demasiado tarde, él me sujetaba las piernas entre sus dos manos, abriéndolas poco a poco… Déjame que te vea ahora así, a plena luz… el otro día… me quedé con muchas ganas de hacerlo. Mi corazón palpitaba muy rápidamente, y mi piel completamente erizada, me hacía presa de aquella situación, dejando al descubierto, mi tremenda polla, endurecida ya por completo, húmeda y caliente… deseando ser tocada por sus manos… ¡que martirizado placer estaba sintiendo…!

Es preciosa, exclamó Pedro… y sujetándola con la palma de las manos se la acercó hasta su boca, quería olerla… Sentir el olor del deseo dijo… pero a mí me estaba castigando… Pues deseaba ávidamente que la agarrara fuerte entre sus manos… Yo me arqueaba hacia delante, agarrándome al banco… sufriendo cada segundo por aquella caricia ausente… Deseándole cada vez más… Mi cuerpo se estaba adueñando de m

i mente que aborrecía aquello… No entendía lo que estaba pasando…

Así con mi polla muy pegadita a su nariz y la puntita de su lengua rozando la base de mi pene desee penetrarle la boca… deseaba introducirme con toda mi fuerza en su virginal boca, entre aquellos labios carnosos que jugosos se deshacían en cumplidos hacia mí… ahhh… que placer…¿Lo estás deseando verdad? Dijo Pedro… pues pídemelo… Y yo te tragaré enterito… vicioso mío… tienes una polla preciosa… y esto solo ha empezado… Tengo ganas de ver como te deshaces entre mi boca… probar tu sabor por todo mi cuerpo…

¡Ah si! Pedro, no pares, chúpamela… ahora… Venga… cómetela, lo estoy deseando…Y así, abrió su boca carnosa y con aquella lengua juguetona, comenzó a bailar sobre mi glande, haciéndome delirar de placer y desear ser tragado por completo, deshacerme en el… Y no pude aguantarlo más, y arremetí con fuerza, con furia, clavándome dentro de su boca por completo, llegando a rozar su garganta… sentir sus dientes, sus manos en la base de mi culito jugando al escondite entre mis glúteos… ¡Oh! Si, aquello excitó mucho a Pedro, que se puso completamente entre mis manos… Vamos chupa con fuerza… Mámamela bien… le decía mientras con una mano le agarraba la cabeza y cabalgándole sobre su boca… casi completamente encima de él, sobre su cabeza… si… así me gusta… Ahhh, vas a hacer que me corra… ¡eh! eso es lo que quieres… que me corra en tu boca… cerdo, vicioso… Pues ahí va… para ti… Todo tuyo, toma mi lefa caliente… Es justo por le placer que me das…

Así… y tras una fuerte sacudida me corrí en su boca… calida, húmeda y servil… Dándome un placer hasta ahora jamás imaginado… viendo como se tragaba hasta la última gota mi querido amigo… Y aún me pedía más… Viéndole disfrutar y sintiendo su verga viril que asomaba, despertaba deseando una fugaz caricia a la que yo deseaba responder, estaba fuera de mí… pero en aquel momento oímos ruido y rápidamente nos fuimos a la ducha por separado, haciéndonos los despistados… eran algunos compañeros que habían vuelto al ver que tardábamos… Vamos chicos… hay todo un barril enterito esperando vuestro brindis…

Me sentí apenado y avergonzado por lo ocurrido, fue todo muy rápido y visceral… no pudimos hablar ya una sola palabra en todo el camino, pues nos llevaban los compañeros directamente al bar, a brindar por nuestro triunfo. Pedro y yo también brindamos, de forma especial, por aquel… nuestro sellado despertar.

Autor: Melibea

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.