Senderismo infiel

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Como una zorra por culpa de los cuernos

Les voy a contar una historia que me sucedió hace algún tiempo y que me causó su recuerdo imborrable. Sucedió en vacaciones de verano cuando un grupo de amigos y yo salimos de excursión de senderismo por la sierra de Huelva, éramos seis hombres y cuatro mujeres. Una de las chicas se llamaba Azucena, yo la tenía muy presente, pues era amiga de un amigo mío, y cada vez que nos cruzábamos nos mirábamos, aunque no hablábamos entre nosotros mucho. Ella mide 172 centímetros, con tetas redondas y magnas, conjuntamente con un buen culo y hermosas piernas. Desde que iniciamos la excursión, no le quité la mirada a Azucena, a pesar de que yo iba con mi novia de entonces, y todos sus hermanos.

Llegamos al lugar de acampada, cerca de un rió de aguas calientes, la excursión iba bien, y nos lo pasábamos muy bien. Una vez que montamos el campamento, empezamos una fiestecita, y al rato, todos estábamos medio ebrios. Dos chicas del grupo estaban como todos, ebrias, y también eran el centro de atención de muchos chicos, pues estaban muy bien, ellas se dirigieron al río, y seguidamente le siguieron varios chicos, entre ellos iba el novio de Azucena, la cual no tan alcoholizada como otros, muy molesta se retiró hacia una tienda de campaña, y tras ella la siguió mi en aquellos entonces novia, abduciendo que tenía sueño. En estos momentos, yo estaba con tres chicos más alrededor del fuego, y al rato salió nuevamente de la tienda Azucena, ella llevaba puesto un pantalón pirata tres cuartos y un top arriba, todo ello blanco, y me dijo que mi novia se quedó dormida, que le hiciera el favor de acompañarla a ver donde estaba su novio. Cuando llegamos al río vimos a mucha gente dentro del río, estuvimos buscando a nuestros amigos un rato, hasta que los encontramos dentro del río, estaban cantando los cuatro, y el novio de Azucena estaba abrazando a otra chica cariñosamente, nadie advirtió nuestra presencia, ella se quedó entristecida, empezó a caminar por la orilla desconsolada, y me fui con ella para intentar reanimarla.

Estuvimos caminando un buen rato, la intentaba consolar como podía, diciéndole que se lo pasara lo mejor que pudiera, al rato se paró, se quitó la ropa, y se quedó con el bikini que llevaba debajo, se metió en el río, y me insistió para que me metiera, acepté y nos bañamos un rato, después nos sentamos en la orilla y hablamos algunos minutos. De vez en cuando nos movía la corriente y ella que estaba un poco mas abajo sentada, me tomaba de la pierna, a mi eso me empezaba a gustar, después ya no quitaba su mano de mi pierna y la acariciaba, yo no decía nada, después nos metimos otra vez en el agua, se puso frente a mí, la tomé por la cintura, la corriente la arrojaba hacia mí, sus tetas tocaban mi pecho, me beneficié de la situación y bajé algo más mis manos, hasta tocar el bikini de Azucena, en una pequeña ola, sus senos chocaron con mi cara, ella no se movió, y empecé a lamérselas, bajando mis manos hasta sus nalgas.

Seguidamente nos fuimos a otro lugar fuera del agua, caminamos entre los árboles, hasta llegar a una zona con césped donde no se veía casi nada, nos tiramos al suelo, empezamos a besarnos, su lengua recorría toda mi boca con ansia, inmediatamente, empezó a besar todo mi cuerpo, hasta que encontró mi pene, el cual estaba suficientemente erecto. Bajé perezosamente su bikini hasta que resultó enteramente desnuda, gradualmente se fue introduciendo mi polla en su boca, hasta que se la tragó toda, asi estuvo un rato, después adoptamo una postura propicia, y empezamos a practicar un delicioso 69, era uno de lo mejores de mi vida, ella me lamía mi pene intercalando su exterior con el interior, se lo metía poco para después entero, yo bañaba mi cara de sus jugos, titilaba su clítoris, introducía mi lengua en su vagina, veía su culo en todo su esplendor.

Después, algo emplazó mi interés, percibí una sombra que se agitaba detrás de unos rorros arbustos, no lograba diferenciar nada, hasta que finalmente pude ver que teníamos público, tres chicos viendo el espectáculo, ella no se había percatado aparentemente, y me dispuse a compartir la escena, cambiamos de postura, y ella se puso a cuatro patas, le metí mi pene progresivamente hasta enterarlo al completo, y com

encé a bombearla, a la vez que con mis manos le abría las nalgas, para que los chicos pudieran ver ese maravilloso culito, embutí uno de mis dedos en su ano, y ella gozaba como una perra, le pregunté si le gustaba y ella dijo que era placentero, que continuara, ante esto le dije si quería que mi dedo se convirtiera en otra verga, contestando afirmativamente, estaba excitadísima, y tras esto, y para mi sorpresa Azucena gritó: venga chicos, folladme, por un momento me quedé atónito, sabía que nos veían, entraron los chicos, ella les dijo que hicieran mucho ruido.

Rápidamente, uno de ellos le metió su polla en la boca, ella absorbía frenéticamente, los otros dos la manoseaban, estábamos todos desnudos, y ella rogó tener las cuatro vergas, uno de ellos le dijo que era una zorra, y que una perra como ella iba a saber lo que era bueno, seguía a cuatro patas, continuaba chupando la verga de uno de ellos, después siguió otro de los chicos metiéndosela por el coño, se la introdujo hasta el fondo, ya esta cogida con dos, faltábamos dos, le dije que le quería romper el culo y el me autorizó, me puse arriba de ella, y se la metí lentamente, hasta que entró al completo, ese culo estaba acostumbrado a tener visitas, estábamos los tres bombeándola, y el cuarto se quedó un rato viendo, Azucena lo picó diciéndole que se había quedado sin agujero, pero este chico se acercó, y me dijo que me subiera un poco más, me desplacé, y el se encajó en el hueco que había entre el que estaba en su coño y yo, se dirigió a Azucena y le dijo cabrona vas a ver lo que es bueno, le empotró la verga por el coño, junto con la del otro chico. Era maravillosa la forma en la que nos la estábamos follando, sentía un gran calor, aumentado por lo apretado de su culo, ella sólo gemía, sollozaba, suspiraba, clamaba, estábamos todos dentro de ella, notaba cómo las dos pollas de su coño la embestían terroríficamente, yo le daba como podía por su culo, y el otro le introducía la polla hasta producirle arcadas, estaba un poco preocupado, era mucha la dureza empleada contra ella, aunque ella no se quejaba, es más disfrutaba más aun cuando le apretaba sus tetas con fuerza.

A continuación de estar todos dándole un rato, empezó la soltada de leche, el primero que acabó fue al que se la estaba chupando, le bañó su cara de cuajada, siguieron los del coño, que la inundaron, saliendo chorreones de ella, y por último yo exploté en su culo, anegándolo. Al momento, los chicos se fueron, Azucena se quedó un rato tirada, se podía observar como su culo y coño, estaban chorreando por el semen, bastante irritados y abiertos, me dijo que se sentía como una perra, y todo por culpa de su novio, que era la primera vez que había follado de esa forma. Retornamos al campamento, los demás no habían regresado, y se metió Azucena en su tienda de campaña para dormir.

Al día siguiente cuando nos despertamos, noté que ella no caminaba bien, y su versión fue que se había doblado un poco el tobillo, ante lo que su novio la trató con muchos mimos, aunque la excursión siguió normalmente, hasta que días después la terminamos.

Autor: Fary

pabloeresmas ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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