SEÑORA DE CULO FACIL

Indudablemente yo andaba más caliente que nunca y daba las nalgas fácilmente a mis amigos, disfrutando de la complacencia de mi esposo y las facilidades que me daba para que ellos me anduvieran cogiendo.

Mi coquetería se estaba desarrollando al máximo, siempre era un placer salir a la calle con mis mini-vestidos y saber que los hombres me deseaban, desde luego me lo hacían sentir con sus miradas y sus piropos que me hacían moverme mas cadenciosa y lujuriosamente al escuchar sus comentarios sobre mis senos o mis nalgas mostraba yo con mi atrevida forma de vestirme y que mi esposo alentaba siempre.

Desde luego mi putería iba aumentando, tanto que yo misma me empecé a insinuar cuando algún hombre me gustaba, así llegó el momento en que conocí a Mario, un arquitecto amigo de mi marido y que estaba de visita en la ciudad, venia con otros dos tipos, pero ellos no me parecieron tan atractivos como él, aunque no puedo negar que también eran agradables e igualmente bien vestidos.

Recuerdo que desde que nos presentó mi esposo me gustó Mario, y me di cuenta que él también me miró con deseo y desde luego eso me encantó, pero no tuvimos mucho tiempo para charlar, para mi suerte estábamos en una fiesta de la constructora y Mario siendo amigo de mi esposo, le tocó compartir la mesa con nosotros y para colmo también se sentaron con nosotros dos amigos de Mario, yo no los conocía pero mi marido si, yo notaba que me miraban los tres insistentemente pero me hacia la tonta.

Notaba como se me quedaban mirando a mis tetas sin el menor asomo de discreción en especial porque no llevé esa noche brassiere y se me notaban las puntas de mis pezones y se comentaban algo que yo no escuchaba por la música, como compartíamos la mesa Mario empezó a platicar conmigo, y en una ausencia de mi marido al baño no perdió la oportunidad de decirme que me veía bellísima, que yo era la mujer más guapa de la fiesta y que envidiaba la suerte de mi marido de tener una esposa como yo y que además de bonita estaba yo muy buena, sin más que sonreír le agradecí con coquetería, pero lo mejor vino cuando tuve que levantarme para ir al sanitario. De regreso como las mesas estaban en un jardín, uno de mis tacones se hundió en el césped, Mario me sostuvo para no caer y yo le puse los brazos en sus hombros, sentí su cuerpo fornido y sin pensarlo me sentí con ganas de que me cogiera, se que él se dio cuenta, pero no hizo nada, solo me tomó de la mano para ayudarme a sentarme yo desde luego me sentí algo nerviosa al contacto de su mano, pero eso aumentó mi deseo por él, en cada ocasión que podía lo miraba y el a mi, mientras la fiesta transcurría mi marido, Mario y los otros dos bebían y yo les acompañaba también con una que otra copa, así que no tardé mucho en sentirme un poco mareada y consecuentemente más atrevida.

Como él no se atrevía a lanzarse, en cuanto pude le hice una seña sugestiva para que bailara conmigo sonriéndole muy puta, el estaba muy pendiente de mi pues no había dejado de mirarme así que me pidió bailar, como estaba sentada con mi esposo, yo me hice del rogar, pero mi esposo insistió en que si quería bailar, lo hiciera, sin pensarlo más me levanté de mi asiento y me fui a bailar con él, al momento en que me abrazó me sentí estremecer, olía delicioso, sus brazos fuertes me rodeaban de tal forma que lo sentía pegado a mi, y sin pensarlo le froté mis senos en su pecho fuerte, él me atrajo más hacia si y me empezó a frotar su verga, sentí como se le empezó a endurecer y me dio gusto, así que le sonreí y me pegué a su cuerpo para que sintiera el mío, sus manos me bajaron a la cintura y me atrajo hacia él, yo le respondí moviéndome muy cachonda y al terminar la música le dije sugerente: -Creo que tengo que ir al baño…y puedo tardarme allá un poco más…!!! Mario entendió mi sugerencia y me dejó marchar a mi lugar con mi esposo, pero me di cuenta que él iba hacia el j

ardín opuesto donde estaba el sanitario, sonriéndole a mi marido le dije que ya estaba cansada y quería tomar aire, mi esposo ya estaba ebrio y no me dio importancia y siguió platicando con otros dos tipos los cuales también me veían de una forma muy descarada al tiempo que se cuchicheaban algo y sonreían, dejando allí a mi esposo muy discretamente me retire hacia el jardín, había algo de luz por la luna que brillaba tenuemente y por el cielo de verano despejado, buscando a Mario lo vi en una esquina del jardín que desde luego estaba oculto de los sanitarios.

Me dirigí hacia el y sin tardanza me abrazó y me besó de una manera riquísima, sus manos se fueron hacia mis nalgas y sin decirme mas me las empezó a apretar delicioso -Que nalgas mas deliciosas tienes Daniela!

Para su fortuna el vestido que yo llevaba puesto era de una tela muy suavecita le permitió sentir al dureza de mi trasero, subiéndome el vestido cortito que yo traía puesto me atrapó por la piel de mis nalgas divididas solamente por mi breve tanga, con una de sus manos y con la otra se dirigió hacia mi coño ya mojado, haciendo a un lado mi tanga me metió el dedo haciéndome gemir, tomándolo de la mano lo guié a una esquina más apartada, allí repegada contra el muro del jardín me despojó de mi pequeñísima tanga, y agachándose ante mi me metió la lengua en el coño, mientras con sus dos manos no dejaba de apretarme las nalgas, la música de la fiesta se perdió para nosotros, solo escuchaba su lengua y el peculiar ruido entrando y succionando en mi concha mojada abundantemente.

Solo escuchaba mis gemidos suaves al ser invadida por su lengua, en un momento se levantó y me dijo

-Es tu turno Daniela…chúpame la verga mamacita! Yo sin hacerme del rogar le baje el pantalón y le saque su pene, era gordo y grueso como me gustan, algo curvado hacia arriba, lo sentí bien grande y mojado de liquido preseminal, sin tardanza me lo metí en la boca y empecé a chapárselo de lo lindo, lo sentí estremecer, y le seguí chupando más, pero yo quería que me la metiera, así que sacándome su verga de la boca le pedí con gran cinismo: Cógeme papi! Quiero sentirte en mis entrañas! Por favor méteme ya la verga! Estoy calentísima pues el pendejo de mi marido no me coge como yo lo deseo!!! Anda cógeme ya cabrón!!! Te deseo mucho!

Mario me levantó, y dándome la vuelta me alzo el vestidito, me puso contra el muro recargada estilo policial y guiando su verga a mi coño de un solo golpe me la metió, para luego empezar a bombearme con gran fuerza, haciéndome pujar con su grandura, así me tuvo un buen rato metiendo y sacando su verga de mi estrecho canal de amor, mis jugos eran abundantes anunciando mi orgasmo, hasta que me vine como una perra, él me sintió y me dio vuelta, ahora levantándome una pierna me la metió por el frente y se las arregló para sacarme las tetas fácilmente, ya que como es mi costumbre ese día no usaba sostén, y empezar a chupármelas haciéndome gemir de gusto.

Sus embestidas profundas me dieron gran gusto, yo lo apretaba contra mi, estando de pie en una sola pierna era algo difícil a pesar de estar recargada contra el muro, pero él me mantenía con uno de sus brazos suspendida de mi otro muslo, sin perder el ritmo de sus deliciosas penetraciones lo sentí endurecer y bombearme más aprisa, haciéndome venir de nuevo y él acompañándome con una abundante eyaculación, toda en el interior de mi conchita que le succionó toda su leche, yo temblaba de gusto y lo besé en la boca con toda mi lengua.

Él me la sacó y sentí escurrir su leche entre los labios de mi coño ardiente y bajar por mis muslos, en ese momento recobre la cordura, me limpie el bollo escurrido y acomodándome el vestido me lo baje ya que lo tenia hasta la cintura al tiempo que cubrí mis tetas, esperaba que no estuviera muy arrugado, por fortuna no fue así, lo besé de nuevo y le pedí que me diera mis calzones pero no lo hizo, entonces le supliqué que regresáramos a la fiesta para que mi esposo no se diera cuenta, él me pidió que me adelantara y él iría después.

Así lo hice y al llegar a la mesa donde estaba mi marido, este ni siquiera se percató de mi llegada pues ya estaba más ebrio, y seguía charlando con los otros dos

hombres, me acomodé con discreción solo que al hacerlo sentí que los dos tipos me miraban y me sonreían con complicidad, y creo que sabían lo que yo había hecho con Mario, me senté sonrojada y sentí escurrir de nuevo mas leche de Mario, el cual llegó poco después y se sentó a la mesa como si nada hubiera pasado, la fiesta seguía y él me veía con una sonrisa de complicidad que de cuando en cuando yo le devolvía, me pidió bailar de nuevo y acepté, estando en sus brazos me pidió que me fuera con él, yo lo deseaba pero como mi marido estaba allí no sabia que hacer.

Me decía que me deseaba y yo también me quemaba por él, sin temor alguno le pedí que se despidiera y que me esperara en la calle así nadie sospecharía y como mi marido ya estaba mas que borracho no se daría cuanta de nada pues seria yo la que conduciría el automóvil, puestos en este acuerdo así lo hicimos, llegamos a la mesa, Mario se empezó a despedir pero mi esposo ya borracho se puso necio y no lo dejaba ir, al contrario, le dijo que nos fuéramos a nuestra casa a seguir la borrachera que ya se cargaba, lo malo es que también invitó a los otros dos tipos que para mi suerte no aceptaron, así los tres salimos de la fiesta, prácticamente yo no me despedí de nadie pues abrazaba a mi esposo que se tambaleaba de lo ebrio que iba, Mario se despidió de los dos tipos y nos alcanzó en el estacionamiento después de despedirse de algunos conocidos. Al llegar al auto de mi esposo vi se había traído de la fiesta una botella de ron, subimos al auto y sacó un vaso para ofrecerle otro trago a mi marido que de inmediato lo aceptó, yo me acomodé en la parte delantera, pero al conducir mi marido lo hizo de tan mala manera la mano en las nalgas dándose cuenta que iba sin calzones -Que culo más sabroso tienes, espero que me toque comérmelo también! Y soltándome me dejó entrar y yo me apresuré, estaba muy confundida, pero al mismo tiempo me sentí más deseada, ahora sabía que Mario iba a casa para cogerme, no sabía si salir corriendo o prepararme para ser cogida hasta por el culo, ya que mi marido no podría ni mover un dedo si este bruto quería abusar de mi…al entrar a casa mi esposo estaba en la sala acomodado, y Mario venia tras de mi.

-Oye mi amor, trae unos vasos o copas para tomarnos otros tragos! Me dijo mi esposo.

Yo entre nerviosa e insegura me dirigí a la cocina, pero al hacerlo Mario se ofreció a ayudarme y fue tras de mi, no tardé ni estar tras la barra de la cocina cuando Mario se me acercó por detrás y tomándome de la cintura me besó por el cuello, yo me volteé e intenté rechazarlo, pero él me atrajo hacia si con fuerza y me besó, al separarse me dijo -Ahora si que estoy seguro te voy a coger Danielita, quiero probar de nuevo ese chocho que te cargas, lo tienes de maravilla!!! Todo estaba ya develado ante mi, ese tipo se había hecho la intención de emborrachar a mi marido y cogerme y lo peor es que yo me estaba poniendo mas que caliente con esta idea, separándome de Mario tomé vasos y me dirigí a la sala, mi marido sirvió tres tragos y me ofreció también uno, yo lo tomé y empecé a beber con ellos.

-Oye Daniela, pon algo de música para animar esto! Me dijo mi esposo más ebrio que antes, así lo hice y regresé a sentarme, los tragos siguieron, Mario me pidió bailar y lo hice, al terminar la pieza, Mario le sirvió otro trago a mi esposo y siguió dándole de beber, volví a bailar con Mario y me senté de nuevo, yo estaba ya más caliente y ebria así que ahora me senté junto a mi esposo, justo frente a nuestro invitado y atrevidamente mostré mis ricas piernas y mis muslos, al fin si me iba a coger que viera lo que yo tenia que darle, como estaba yo frente a él y a un lado de mi esposo, solo Mario me veía de frente, y cuando mi esposo no me veía yo abría las piernas dejándole ver desde mi liguero y mis medias hasta mi conchita al descubierto, pues Mario me había dejado sin calzones en la cogida que me dio en la fiesta, ya a estas alturas estaba yo más bebida.

Entonces mi marido se levantó para ir al baño y nos dejó solos, hice una seña a Mario para que me siguiera a la cocina, así lo hizo, fue conmigo y me empezó a besar allí, no me dio miedo, me estremecí de un placer malsano, se

r cogida y que mi esposo no se diera cuenta, ya me había pasado y eso era lo que yo deseaba, aun con lo peligroso que esto podía resultar y sin embargo estaba yo mojándome del coño con los besos de mi invitado al escuchar el ruido de la puerta del baño regrese a la sala, vi que mi esposo venia tambaleante de la borrachera que se cargaba, como la música seguía sonando, tome a mi marido de la mano y le dije:

-Ven bailemos más!

Al hacerlo, me moví más de la cuenta, movía la cadera insinuante, daba vueltas para que me viera, Mario que ya estaba de nuevo en la sala, entonces mi marido me pidió que ya nos sentáramos, así lo hicimos y sonriendo muy coqueta con Mario le sugerí que me sirviera otro trago con la intención de que mi esposo bebiera mas y con esto se fuera a dormir -No, espera! dijo mi esposo – creo que mejor aquí le paramos yo ya estoy que me caigo de borracho! Mario entendió la indirecta y se despidió, pero yo lo acompañe a la puerta.

Allí lo besé y le dije:

– Quédate mi amor, no te vayas por favor! Quiero estar contigo, lo deseo!!! Espérame en el jardín por favor mi vida! Mario me besó y acepto. Yo por mi parte regresé al interior de la casa, en lo que mi marido se iba a la recamara yo me hice que limpiaba de vasos y ceniceros de la sala, me fui a la cocina e hice ruido al guardar los trastes, pero solo era para provocar que le ganara el sueño de la borrachera, hice tiempo en la cocina y subí a la recamara, mi esposo ya estaba en pijama y se acostó, yo me fui todavía al baño, me quité el vestido pero conservé puesto mi liguero y mis medias, yo sabia que esto calienta mucho a los hombres, regresé al dormitorio y mi esposo ya estaba soñando, me puse un lindo negligé de color negro nuevamente, me subió mi batita y me miró el coño, yo estaba temblando de excitación: -Ven mi vida, ven a la cama!!! Me acosté de espaldas y me abr de piernas para el, mientras yo le mostraba mi rajita mojada el se desnudo, me quito la bata y me dejo solo en medias, liguero y zapatillas, mi coño depilado brillaba de humedad, mis senos macizos subían y bajaban de excitación, Mario se me subió y me empezó a besar, primero el cuello y tras mis orejas, después en la boca con su lengua muy profundamente, sus manos me acariciaron y apretaron suavemente mis ricas tetas, luego me las besó con toda la calma, mis pezones estaban ya duros de lo caliente que estaba, me fajó delicioso, y sus besos de mis senos se fueron a mi vientre, me estremecí y abrí más las piernas, mi raja destilaba miel y pronto sentí la lengua de Mario entrando en mi bollo, me lamía y me chupaba el clítoris.

Me estremecí y le rodeé con mis piernas por el cuello, mientras sus manos me acariciaban las tetas, me estaba mamando deliciosamente y yo gemía, me volteó y en un rico sesenta y nueve yo empecé a mamarle la verga al tiempo que él me seguía chupando el coño, pero yo quería más, quería que ya me metiera su deliciosa verga, así que moviéndome me puse de espaldas y le ofrecí mi concha mojada, Mario se posó sobre mi, y en un arranque de placer me talló su verga en mi raja, yo le jalé con mis piernas provocándole que me la metiera de un golpe, me sentí invadida, me estremecí y me aplastó delicioso para empezar un rico movimiento de mete y saca, su dura verga me estaba enloqueciendo, me la metía con gusto y me hacia pujar de lo fuerte que me entraba, yo gemía y le pedía más y él me daba más.

Sus manos me tomaron por los tobillos y puso mis piernas en sus hombros irguiéndose para cogerme así, logrando con esto que sus embestidas me llegaron mas profundamente, me estuvo cogiendo de esta manera tan rica hasta que ya no aguante y le di mi orgasmo, fuerte e intenso mientras el me trababa sin descanso, luego yo me moví y me le puse de perrito, ofreciéndole mi coño y mis ricas nalgas, jalándome de la cadera me embistió nuevamente, sus verga era un émbolo que no se cansaba y me seguía bombeando, que delicia para mi.

Yo gemía y le pedía que me cogiera mucho, así lo hizo y de nuevo exploté, pero no me soltaba, al contrario, su verga estaba más dura que antes, me moví de nuevo y lo recosté en la cama de espaldas, ahora yo le mame la verga con mi maestría, se la chupaba y se la pajeaba al mismo tiempo, con mis manos y uñas le ac

ariciaba sus huevos mientras no dejaba de chuparle su verga deliciosa, así lo tuve un rato más, para luego montarme y darle mi coño en ricos movimientos mientras él me apretaba las nalgas y me chupaba las tetas, yo seguí subiendo y bajando de su verga, montándolo y moviéndome como puta, él estaba engolosinado y yo estaba enfebrecida, que rica cogida me estaba dando.

De pronto aceleré mis movimientos y empecé a contraer mi coñito en un nuevo orgasmo, esto lo calentó más y de pronto se vino dentro de mi, eyaculó abundantemente mientras me apretaba las nalgas y me metió un dedo en el culito, logrando con esto provocar mi orgasmo hasta que me deje caer aturdida sobre el, sudorosa y jadeante quería que me siguiera cogiendo, me desmonte y de mi panocha escurrió su semen, me lo frote en mi coño batiéndome toda pero mañosamente me embarre también el culito, quería que me enculara y sabía que él también me deseaba así por mi culo.

Descansando un poco de esta cogida tremenda recuperamos el aliento, yo atrevidamente le tome la verga semirrecta y se la masturbe, pero luego me baje a chapársela de nuevo, que delicia, sabia a su leche y a mis jugos, estaba toda pegajosa y se fue poniendo durísima de nuevo, le di mis mejores chupetones para endurecerla mas y volteándome le ofrecí las nalgas: -Ven mi vida, culéame como tu quieras papito, hoy soy tu puta, cógeme como tú quieras!!!

Al ver mis nalgas y mi culo abierto hacia él, se colocó detrás de mi y me lamió el coño, para después dirigir sus lamidas a mi culito que se me estremecía y se me contraía como invitándolo a profanarme, se acomodo entre mis piernas y así como estaba yo arrodillada, me puso al gorda cabeza de su verga en mi fruncido ano, primero me empujó suavemente y yo cedí, entró un poco más y sentí el rigor de su gruesa verga, me tomó por las nalgas y me jalo, ensartándome la punta y un poco de su tallo, yo puje y él aprovechó para entrarme más, me tenia la mitad de la verga en el culo y me dolió, pero aguanté hasta que empezó a forzarme más, mucho mas empujo y me la metió toda, yo sentí morir, pero me encanto, su verga era muy caliente y la tenia bien dura, me jalo un poco y me sentí que me tiraba de mis tejidos del recto, pero no dije nada, solo gemí de gusto, así que él entendió que me encantaba esto y empezó ahora si el verdadero trabajo de cogerme por el culo.

Me sujetó con fuerza de la cadera y me jalaba al tiempo que me la hundía con saña, me trabó como un perro a una perra de hecho eso era yo para el, le daba el culo y el me lo estaba destrozando: -Así papito, rómpeme el culo, rájamelo todo soy tu putita mi vida! Mario reaccionaba a mi solicitud cogiéndome mas y mas, yo gemía y jadeaba, estaba enculada y disfrutaba como pocas veces, que rico ser enculada, así estuve bastante tiempo, me vine de nuevo dos veces y por fin Mario me embistió, entraba y salía con gran fuerza, yo lo sentí golpear mis nalgas con su pelvis y sentí como me rebotaba para liego envainarme de nuevo una y otra vez, mis gemidos eran intensos y sus jadeos me anunciaban que estaba por terminar, así que llegado el momento me cogió con furia haciéndome doler el culo pero al mismo tiempo haciéndome gozar mucho mas, hasta que por fin su leche me bañó el recto, me bombeaba y sentía yo sus contracciones de verga en mi ano distendido, hasta que se vació y me la sacó de golpe.

Mi culo estaba ampliado y sentí escurrir su leche de mi, me gusto y me quedé así, parando el culo, él me beso todavía las nalgas y me metió el dedo en el culito para sobarme por dentro aprovechando lo resbaloso que me lo dejó con su semen, no se como le hizo, pero incorporándose que me mete de nuevo la verga en mi culo, me dolió y grité más por lo distraída que me agarró que por el dolor, nunca pensé que me diera de nuevo, pero allí estaba dándome por el culo de perrito, me siguió cogiendo así, no se cuanto tiempo, pero ya era muy cansada la posición para mi, le pedí que me la sacara y que yo me le montaría, así lo hizo, y se recostó, yo poniéndome a horcajadas guié la cabeza de su verga parada hasta hoyo de mi culo, me empalé de un sentón y empecé a subir y bajar con su verga entrán

dome en el culo.

Sus manos entonces me llegaron al clítoris y me lo empezó a frotar, sus dedos me entraban en le coño al tiempo que su verga se me hundía en el recto hasta que me hizo venir más, y más, creo que esto fue suficiente para él ya que nuevamente me eyaculó en el culo y quedo al igual que yo agotada…Descansamos un rato y fumamos un cigarrillo, yo me levanté adolorida y toda así me puse mi batita…-Mi vida ya es hora que te marches! Le dije muy melosa…-Pero háblame por teléfono para que esto se repita muchas veces, estoy agotadísima, pero me has llenado riquísimo mi amor!

-Claro que te llamaré Daniela, estás que te pasas de buena y además eres la puta más rica que he conocido, y coges como ninguna, te aseguro que seguiré siendo tu sancho por mucho tiempo!!

Mario se vistió y se fue de la casa no sin antes besuquearme en el portón mientras lo despedía, la verdad no nos queríamos separar, pero era ya bastante tarde, ya tendría yo oportunidad de darle las nalgas de nueva cuenta, así que sin darme mis calzones que me había quietado en la fiesta se fue y yo me metí a la casa para ir a acostarme junto a mi maridito que roncaba y ni cuenta se dio de lo rico que me enculó nuestro invitado en mi propia casa, desde luego hasta la fecha no lo sabe!

Autor: DANIELA

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Escrito por Marqueze

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