Sexo con mi hijo

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Me imaginaba que la gente desde afuera nos estaría viendo como éramos de degenerados y que hacíamos sexo, como me dejaba hacer sexo por mi hijo, sentía que la gente me miraba por las rendijas de la puerta como me tragaba con hambre su verga y me la metía toda cuanto podía a pesar de la mezcla de dolor y placer y el ajeno a todo solo se regodeaba con mi cuerpo.

Era nuestro último día en ese hermoso lugar llamado La Comarca, ya era muy tarde cuando nos avisaron de un lugar especial y muy revitalizador, de aguas térmicas especiales así que allí estábamos mi hijo y yo, en una especie de sauna-minipiscina, no habíamos llevado traje y para no perder la ocasión de tan largo viaje decidimos entrar a bañarnos a pesar de las circunstancias. La desnudes o no sé que la cercanía el agua caliente o el trago hicieron que la situación entre ambos, desnudos se caldeara un poco así que decidí que era hora de retirarnos, además que ya se había cumplido nuestro tiempo de estancia.

Pero mi hijo estaba animado y habló con el conserje y le extendió un plazo más por el uso de ese lugar y pidió un par de copas más. A todo esto yo ya me había retirado del agua y ya no quería tomar nada ni seguir con este “juego”, digo si quería pero no debía pensé, así que me alistaba para irnos, en ese momento me puse a cambiarme de espaldas a él, me estaba secando con la toalla cuando de pronto se me acercó por atrás, me abrazó haciéndome sentir su cuerpo caliente y me rodeó con sus brazos, me suplicó que nos quedáramos un rato más que ya había extendido media hora más, me abrazaba cálidamente mientras me hablaba, honestamente no pude evitar sentir su masculinidad en mi trasero, se la noté caliente y avivadamente crecida, lo peor de todo es que yo estaba sin calzón con la toalla… ¡Que atrevido!

Yo estaba de pie, él a mi espalda, tenía el trago en la mano y tomé un sorbo, él no tenía ningún reparo en que su pene haga contacto con mis nalgas, al sentir esta cosa caliente carnosa, olvidada que tanto he extrañado en mis muchas noches de soledad, que me presionaba por la posición en que nos encontrábamos, entre mis nalgas presionaba hacia abajo, sin darme cuenta separé un poquito los muslos apenas y su cosa se introdujo entre mis muslos y nalgas por inercia de la presión que ejercía hasta sentirla piel con piel, me pegué a él e inmediatamente di un salto, allí perdí totalmente el control y casi me caigo así que tuvo que sostenerme pues mis piernas me negaban resistencia con sus manos desde atrás me tomo con fuerza y me pedía:

– Vamos al agua, vamos al agua mamá, vamos.- No papi no, no por favor, hmmmm, noooo amor, basta, aahhhh… – Ven mamá solo una vez más por favor ven…- Hijo, hijo, no, papi suéltame ya es tarde, debemos irnos… hijo, ¿qué haces amor? ¡Oh! ¿Que haces mi vida?… no papi nooo…suéltame.

¿Qué estaba ocurriendo? Yo soy divorciada, me separé hace casi cuatro años, y sola he aprendido más de deseos sexuales que estando con mi esposo, pero nunca puedo concretarlo, me da miedo, soy demasiado evasiva con los que me pretenden, después en la soledad de mi habitación cuando doy rienda suelta a mis deseos sexuales autosatisfaciéndome me acuerdo de esos hombre rechazados, de los cuales sé que sólo buscan placer, darme y recibir placer de mi cuerpo, estoy muy ansiosa, deseosa, necesitada pero no me atrevo fácilmente.

Pero ahora, esto era tan prohibido como morboso, yo estaba desnuda, él estaba con el pollón erecto, descomunal y groseramente expuesto a mí, y desde lo más hondo de mi ser de hembra, me es vergonzoso aceptar que lo deseaba… ¿Y qué decir de él? Un muchacho en la plenitud de su desarrollo, simplemente súper cachondo excitado y duro… Nuestros cuerpos estaban pegados mis piernas no se resistían y fui con él, me llevó al agua de nuevo como su prisionera…

Al entrar al agua caliente me arrodillé y él también por detrás de mí, solo me abrí un poco de piernas y él ya sabía lo que quería hacer, se me acercó, yo me agaché un poco asida del borde de la piscina y le sentí con más ganas como si tuviera mi completo consentimiento, actuaba con soltura y siento que con mucha confianza y seguridad de haberme quebrado la voluntad de resistirme puso su pene buscando posición y queriéndome ingresar desde atrás, yo pensaba en las cuestiones morales, en que no debía permitirlo más, en lo correcto o no pero mientras eso me iba inclinando poco a poco y abriendo los muslos, el agua me llegaba hasta los hombros, no veíamos lo que pasaba debajo del agua, sólo sentí que él ya había encontrado el camino y presionó y presionó, mientras yo la sentía invadirme.

La sensación de su presión en las puertas de mi vagina, el agua caliente, mis ganas y mis manos hicieron que diera blanco y con un dolor agudo recibí a su erecta verga y me calzó primero el grueso cabezón que me partía abriéndome y luego alimentándome con buenas porciones de su sabrosa verga carnosa que me ingresaba caliente, por el calor del agua era una sensación indescriptible, y yo me levantaba un poco para que no me duela mucho pues me estrechaba, trataba de ser valiente para dar cobijo a semejante vergón que mi nene tiene entre sus piernas…

Yo solo atinaba a cerrar los ojos y concentrarme en disfrutar al máximo pues se que esto no se repite así no más y recordaba mis muchas noches de soledad sexual y sentía sus labios por mi nuca morderme los hombros despacio y sus manos recorriéndome los senos. Su pene, ¡su pene!, qué dura verga, su pene merecía una descripción especial, su volumen, su rugosidad, sus venas, su grosor, su longitud que me llenaba ahogándome la vagina y me hacía acostumbrarme a él con placer, esta sensación deliciosa que me embargaba a cada centímetro de su verga en mi vagina, cobramos un ritmo cadencioso, su vergón me entraba caliente con el agua caliente y sus huevotes cortaban el agua y ese sonido que hacía el agua con nuestro meneo y sus huevos dentro del agua al impactarme entre mis nalgas era delicioso…

Allí empecé recién a cooperar y a mover el trasero en círculos y a comerme su verga con intención, me gustaba el sonido bajo el agua y el calor de su verga mojada al introducirme con algo de humedad de la piscina y así empecé a querer más y más, a suplicarle y agradecerle, a decirle cuanto necesitaba esto así, y asiii… y más y más y allí y allí…

Yo a pesar de que me entregaba con ardor tenía temor, me imaginaba que la gente desde afuera nos estaría viendo como éramos de degenerados y que hacíamos sexo, como me dejaba hacer sexo por mi hijo, sentía que la gente me miraba por las rendijas de la puerta como me tragaba con hambre su verga y me la metía toda cuanto podía a pesar de la mezcla de dolor y placer y el ajeno a todo solo se regodeaba con mi cuerpo.

Mi hijo se dio cuenta y se le ocurrió la brillante idea de evacuar todo el agua y quedar con la piscina vacía, así lo hicimos, esperamos y cuando ya estaba vacía me eché de espaldas en el cemento, claro sobre la toalla, y me abrí todo cuanto podía, levantaba las piernas y él vino a mí, me cubrió con su cuerpo y me la enterró de nuevo, allí yo me movía como una loba, y me comía su vergón con deleite y jadeaba en silencio, a su oído le susurraba y lo alentaba y él con sus pies sobre la escalera se impulsaba y prácticamente se lanzaba sobre mí en cada arremetida dejándome salvajemente atorada y empalada y esta vieja le arañaba la espalda a mi muchacho, le hundía las uñas, sus huevotes me golpeaban el culo.

Luego me la sacó, se recostó y yo me monté sobre él y como una amazona le cabalgaba con su mástil enterrado muy profundamente, yo saltaba y me clavaba su vergón y le arañaba los pechos, sus ojitos estaban entrecerrados y mi bebe gozaba y sudaba, el pobre se esforzaba por quedar bien con mamá y vaya que lo lograba, no me importaba que mis rodillas se golpearan con el piso (así me lastimé de un golpe la rodilla) yo lo montaba y se la movía en círculos parecía una licuadora, los dos sudábamos demasiado, hacía mucho calor y nos levantamos sudorosos.

Tomamos de lo que quedaba del licor y salimos de la piscina, él me ayudó porque me dolía un poco la rodilla, una de sus manos todo el tiempo estaba prendido de mis senos y de vez en vez me la chupaba riiico jugando con su lengua sobre mis erectos y enormes pezones, ya no me importaba si veían por la mirilla de la puerta, total mañana no estaríamos en este lugar, fuimos al asiento por donde estaba la ropa, él puso ropa me eché, abrí mis piernas y él me la introdujo despacito, lentamente.

En verdad mi chaval sabe cómo llevar al delirio a su madre, sabe cómo me gusta y como me vuelve una zorra, a tal punto de romper mi voluntad y ser su presa fácil, yo no le dejaba ir, la seguía con el culo cuando se retiraba y él volvía con fuerza y me metía toda la polla y yo aullaba por lo grueso, lo duro y cabezón, me besaba el cuello, los oídos y sus manos me estrujaban toda y yo a él.

Así hacíamos el amor, rico, rico papi, riiico, hasta que llegó la deliciosa producción testicular, su lechita que me la salpicó por todo el ombligo, los senos, el pecho y me regaba todo el cuerpo con su eyaculación violenta, su pene estrangulado por su mano que le sacaba hasta la última gota que yo recibía con placer. Lo abracé y lo besé en su boquita de caramelo, le acaricié su pene aun duro, me limpié toda con mi calzón, no quería hacerlo con la toalla para que no nos descubran, no había ducha sino hasta el otra ala del establecimiento, pero yo quise irme así y bañarme en el hotel, salimos en silencio, abrazados y nos fuimos al hotel, estábamos sudando bastante los dos…

Al día siguiente partiríamos a casa en silencio como si nunca esto hubiera pasado…. No lo podemos superar.

Autora: Jessy

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Escrito por Marqueze

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3 Comentarios

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  1. No creo que deban olvidarlo, al contrario lo deberian de aceptar y si es algo que ambos aun desean, sigan, en fin ya los dos son adultos el amor entre ustedes dos es el mas rico que hay!

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