SEXO EN LA CAMIONETA

En un viaje de trabajo, hace como 10 años, en la última noche que pasaríamos en el hotel y en esa ciudad, decidimos con un amigo y compañero, ir a una discoteca, a relajarnos un poco, pues al otro día nos iríamos a otra ciudad.

Llegamos a la disco, estuvimos sentados platicando y vimos a dos damas, que estaban solas, así que las invitamos a nuestra mesa, les ofrecimos algo de tomar, platicamos, bailamos, y ya caliente el asunto, las convencimos para llevarlas al hotel, pero al llegar las personas de seguridad, no nos permitieron meter invitadas a la habitación, y como ya eran como las 2 de la mañana, pues menos.

Así que sugerimos ir al estacionamiento, donde teníamos la camioneta van, alfombrada, muy amplia, con 2 asientos individuales adelante, y el asiento de atrás era como un sofá, que se podía hacer cama, ellas aceptaron, y en unos minutos ya estábamos adentro de la camioneta, la cual les pareció confortable.

Mi amigo tomó su pareja, afortunadamente me tocó elegir desde la disco a la más hermosa, ellos eligieron el sofá, mi dama y yo escogimos el asiento del copiloto, y cada quien empezó lo suyo.

Tomé a mi pareja, acaricié sus cabellos, y nos dimos un beso muy cachondo, muy rico, se sentía tan caliente su boca, y muy deliciosa, será porque nuestra sangre hervía con los efectos del baile, los roces, y el alcohol, pero estábamos disfrutando ese gran momento, fui besando sus oídos, su cuello, sus hombros, su piel morena tenía un sabor delicioso, sentía toda la suavidad de su piel en mi boca, en mi lengua, en cada beso que le daba, sus pechos eran hermosos, me tenía como un loco hambriento de su cuerpo, que era toda suavidad, su estómago, sus piernas, todo en ella era perfecto.

Pero lo más delicioso, fue cuando hice a un lado su bikini, y empecé a chupar su vagina, sus jugos tenían un sabor tan agradable, que no me cansé de chuparla y chuparla, subí sus pies para quitarle su bikini, dejé al descubierto esos labios vaginales que cubrían lo más profundo de su intimidad, chupaba toda su vagina, metía mi lengua lo más adentro posible, era un manjar de los dioses lo que estaba disfrutando, sus gemidos eran muy fuertes, asiiii, asssssii ,massssss, assssiiii, que rico, ummmmm papito, hasta que sus manos me apretaron fuertemente hacia su vagina y un chorro más de sus jugos entró en mi boca. Quería seguir tomando más de ellos y lamer aún y durante horas su deliciosa vagina, pero no me lo permitió.

Desesperada me pedía que se lo metiera, mientras y por el ruido que hacían mi amigo y su pareja, estaban por terminar. Así como estaba sentada, le metí mi pene, su vagina estaba llena de jugos calientes, que deliciosa suavidad se sentía por dentro al meter mi pene y jugar con movimientos circulares, hacia atrás y adelante, y sobre todo escuchar sus gemidos, disfrutando cada uno de los movimientos, y ella empujándose más adelante y jalándome hacia ella, hasta que jaló muy fuerte y un grito salió de su boca disfrutando un nuevo orgasmo.

Luego la tomé de su mano y la llevé a la alfombra, allí me recosté boca arriba, la hice sentarse en mi pene y empezó a cabalgar, mientras sus pechos colgaban hacia mi boca, y los chupaba desesperadamente, sintiendo a la vez como sus nalgas hermosas, suaves, caían en mis piernas y mi pene entraba más profundamente en ellas, como gozaba tomándolas con mis manos, abriéndolas un poco y con mis dedos mojados de sus jugos le acariciaba el ano, luego subía mis rodillas y yo era el que empujaba para que mi pene entrara aún más, y sentir el golpeteo más fuerte de sus maravillosas y suaves nalgas que me tenían loco, mientras mi amigo y su pareja solo observaban pues ellos ya habían terminado.

Se sentían los movimientos de la camioneta, de repente se escuchaban voces afuera y carros arrancar, pero eso no hacía que paráramos, seguíamos disfrutando, hasta que una luz fuerte de una l&aacute

;mpara de mano seguramente se vio afuera, dejamos de movernos, hacia adentro no se veía nada pues estaban las cortinas de la camioneta cerradas, nos asomamos y vimos al vigilante marcharse.

Nos levantamos y le pedí el sofá a la otra pareja, allí le dije que se pusiera en posición de perrito, lo cual aceptó y nuevamente le metí mi pene, como disfrutaba verle sus nalgas mientras la penetraba, deseaba chupárselas al mismo tiempo, pues eran tan hermosas, sus gritos eran de que ya me viniera, llegó a suplicármelo, pero lo que más deseaba era disfrutarla lo más que pudiera, sentía cada uno de sus orgasmos, hasta que me dijo que si no podía venirme que allí le parara y le dije, esta bien me voy a venir, pero cambiemos de posición.

La coloqué boca arriba, abrí sus piernas, metí mi pene y nuevamente volví a bombear, aunque no deseaba terminar, si por mi fuera la seguiría disfrutando hasta el amanecer, pero sus deseos eran que ya me viniera, aceleré mis movimientos mientras mi boca chupaba sus pechos, hasta que un chorro de leche salió de mi pene y nuestros cuerpos sudorosos se mezclaron en un abrazo fuerte.

Mi amigo por más que le insistió a su pareja para que lo volvieran a hacer, ya no aceptó, mi dama se levantó para vestirse, igual yo, pero de repente, ¿y mi falda? Preguntó ella, busqué en varios lados, pero no la vi, luego, ¿no la ves por allí manita?, le preguntó a su amiga, y su amiga “la has de traer puesta”, y contestó “si no estoy pendeja”, y luego, ya dénmela muchachos, y nosotros, pues nosotros no la tenemos, la debes tener puesta, se busca y si, la tenía en la cintura, y su amiga, ya ves vieja pendeja.

Nos dimos los números de teléfono, pero como seguiríamos nuestro viaje a otros lugares, pues ya no las volveríamos a ver, sin embargo es una de las experiencias más placenteras que he tenido.

Autor: GRAN AMANTE

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Escrito por Marqueze

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