Solo zapatos

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Me hizo apoyar las manos sobre su pecho así yo podía subir y bajar, yo trataba de no sentirlo entero, entonces él me quitó el apoyo de las manos y caí sobre su pecho, me hizo levantar alto las piernas y él avanzaba desde abajo y profundo. No atiné más que a abrir más mi culo con las manos y él ya me penetraba de forma normal. Me había abierto el culo como nadie.

Estaba en una presentación de unas amigas de la universidad. Ellas estaban entrenando en el gimnasio de la universidad. En el lugar solo habían conocidos, no muchos. La cosa es que fui al wáter y el de las chicas no lo encontraba por ningún lugar así que, después de dar muchas vueltas, encontré el de los chicos. Entré cuando no había nadie y pude salir de mi problema. Cuando estaba en el espejo mirándome y lavándome entró un hombre y cierra la puerta. Me quedé paralizada mirándolo por el espejo, el tipo también se quedó quieto mirándome. Esa mañana tenía una blusa de tiras negra, una faldita gris a media pierna, sandalias y el cabello suelto. El hombre parecía ser un conserje, llevaba un overol azul abierto en el frente.

El tipo me miró de abajo arriba lascivamente y yo me quedé quietita. Me preguntó que estaba haciendo allí y yo solo lo miraba. El tipo se acercó otro poco y se quedó mirando mis piernas. Y me volvió a preguntar que estaba haciendo allí. De nuevo solo lo miraba. Se acercó más y se puso casi detrás de mí. ¿Que buscas acá putita con ese culito en pompa?, me preguntó. Yo bajé la mirada y él me tomó de la cintura apretándome. Yo me agité. Empezó a tocar mis piernas con una mano mientras con la otra me agarraba la cintura. ¿Te gusta esto perrita? ¿A eso viniste?

Estaba agitada y asustada y no se porqué no podía gritar ni hacer nada. El hombre viendo la situación me dijo que me quedara quieta. Salió del cuarto. Fue a ver si había alguien y entró de nuevo. Me tomó de la cintura, me giró y me besó a la fuerza. Yo solo abrí la boca, el tipo me metió mano sobre mis tetas y sobre mis piernas. Volvió a dejarme y salió. Entró de nuevo y me tomó de la mano y me sacó. Vamos a otro lado me dijo y me arrastró de la mano. Me llevó a una puerta contigua al baño y la abrió con sus llaves. Allí entramos, era un cuarto pequeño algo desordenado, con una cama al fondo y muchos materiales de aseo. Me llevó hasta la cama, un catre viejo de madera. Me tiró allí y caí sentada. Ahora si me vas a decir que es lo que quieres aquí. Me preguntó. El estaba de pie y solo me miraba de forma lasciva. Yo abrí la boca y le dije que solo estaba viendo a mis amigas y quería ir al wáter.

El se rió y me preguntó que si era solo eso que estaba haciendo en ese cuarto sentada en esa cama. Yo me quedé aterrada, tenía razón nunca me había obligado a llegar a allí y no había abierto la boca para nada. Entonces traté de levantarme. Me quedé frente al tipo que me miró la boca y me volvió a preguntar. ¿Que estás haciendo aquí putita? Bajé la mirada y traté de salir de allí pero él lo evitaba. Me tomó una de mis manos y las posó sobre su pantalón y wow. Sentí un pene enorme y re duro. Me quedé quietita con lo que sentí. El se sonrió y empezó a moverme la mano sobre su pene. Después de unos segundos ya él no tenía que moverla, lo hacía yo misma.

Me empezó a hablar: Yo te he visto todo el rato putita, ¿en donde estás? ¿Acaso en el Caribe? mira el clima y te venís vestida ¿así? ¿A buscar en el baño? vos quieres otra cosa puta y yo te la voy a dar. Todas las pibas van en pantalón y suéter y vos así, en esas sandalias y esa minifalda…  yo estaba atrapada por lo que escuchaba, mientras me hablaba el tipo se iba quitando el overol. Se lo quitó todo y estaba desnudo frente a mí, solo con su interior que parecía reventar. Me volvió a empujar y caí sobre la cama. Se sacó el interior y veo descolgar un pene largo, grueso y repleto de venas, parecía hecho en mármol.

Yo te voy a dar lo que estás buscando. Por ahora vas a tener carne en esa boquita de puta. Abre la boca. Y lo hice la abrí. El avanzó y me la hizo meter hasta donde pudo. Empezó a follarme la boca y me dijo que se la mamara. Entonces empecé a hacerlo. Se la empecé a mamar como se hacerlo, con la boca abierta grande, segregando mucha saliva para que se resbale mucho, sacándola hasta afuera y metiéndola de nuevo, siempre un poco más cada vez.

El estaba en la gloria, gemía y me decía que era la mejor mamada de toda su vida, que siempre había querido que una universitaria se la mamara. Lo miraba mientras se la chupaba y le sonreía, me gustó esa verga fuerte en mi boca. La tomé con mi mano del glande  y se lo masturbé mientras le lamia los huevos. Me los metí a la boca, con la lengua lo recorrí desde la base de los huevos hasta el glande que volví a comerme completo. El hombre me dijo que parara, que se iba a venir, que no iba a aguantar. Yo seguí mamando. El parecía quiere venirse a toda costa, no evitaba que me detuviera, al contrario estaba como en trance.

Cuando empecé a sentir el líquido pre seminal y las contracciones de eminente eyaculación, me detuve de improviso. El tipo me miraba desde arriba con una cara increíble. Yo me sonreí. Lo empujé un poco y él se hizo para atrás. Me levanté frente a él, me quité la blusa y el sostén. Los tiré por allí. El me miraba casi babeando y se tocaba el pene que parecía iba a reventar. Hice el gesto de quitarme la falda y el tipo me dijo que no me la quitara, yo lo miré y le sonreí ligeramente, el tipo se agachó y metió sus manos por los lados de mis muslos, entró a la falda y empezó a bajar lentamente mi tanga blanco. Lo bajó y lo sacó de mis piernas.

Así arrodillado volvió a subir sus manos por mis piernas y me tocó las nalgas, una mano se quedó allí, la otra entre la falda se posó en el interior de mis muslos, uno de sus dedos empezó a jugar con mi concha hasta tocarla superficialmente. Yo tenía los ojos cerrados y gemía, él aprovechaba ahora el espacio y me tenía en un punto elevado. Empezó a introducir su dedo en mi concha y su mano en mis nalgas me sobaba, pero esa misma mano empezó a bajar y a abrirse camino en mi ano. No lo introdujo pero me presionaba el culo. Ya estaba metiendo su dedo en mi concha cuando levantó la falda completamente y me abrió las piernas.

Me hizo poner una de mis piernas sobre su espalda y con su lengua me llegó a la concha. Empezó a darme lengua como ningún hombre lo ha hecho nunca. Casi no podía sostenerme en el aire del goce que estaba sintiendo. Todo me daba vueltas. Su lengua me tocaba justo donde necesitaba y entonces exploté en un orgasmo como nunca.

Caí sobre la cama abrazándome, gimiendo y sudando completamente. Luego abrí los ojos y estaba allí el tipo de pie, con la verga más grande que nunca y aterrado de verme así. Yo le sonreí de nuevo y me levanté un poco. Apoyé mi cuerpo sobre mis brazos y abrí mis piernas invitándolo a que me penetrara.

El tipo me miró los pies y vio que una de mis sandalias se había caído, la tomó y la calzó sobre mi pie. Le gustaba que tuviera los zapatos puestos. Entonces avanzó sobre mí, se montó, tomó su pene y lo guió hacia la concha, lo puso en la entrada y presionó. Yo noté como me iba a hacer daño y abrí las piernas un poco más, él avanzó pero no entraba y me quejé. Me dejé caer en la cama y con mis manos abrí los labios de mi concha, así el tipo avanzó y fue entrando su verga dentro.

Sentía como avanzaba un tronco enorme. Un falo súper duro. Cuando entró la primera vez lo sacó y de nuevo volvió a entrar, lo hizo varias veces hasta que todo estaba lubricado para ese pene. Entonces empezó a meter y sacar su verga de mi concha. Yo no paraba de gemir y él de bufar de placer. Me decía que nunca se había imaginado estar así con una nena como yo, pero si sabía que todas las universitarias de allí eran muy putas.

Se levantó y me tomó de las dos piernas que puso en sus hombros y así me penetraba más fuerte, le encantaba ver mis pies con las sandalias. Luego lo sacó y me dijo que se lo mamara de nuevo. El arrodillado y yo en cuatro empecé a mamarlo  de nuevo. Después de un rato, me tomó de la cintura y me hizo girar el culo para ponerme en cuatro para él.

Con sus piernas abrió las mías un poco y acomodó su pene en mi concha y entró, ahora me tomaba de la falda como si fueran una riendas, ahora si sentía como su verga me llegaba a donde nadie me había llegado, no paraba de penetrarme fuertísimo, y no hacía más que sostener las embestidas y casi no podía aguantar, me dejé caer sobre las almohadas, así mi culo estaba más alto, a él le gustaba y no paraba de decirme que era una delicia, que tenía la concha más rica que se había comido, entonces empecé a sentir como me presionaba el ano con uno de sus dedos, ya casi no podía hacer nada solo sentir, mis gemidos y a veces gritos no dejaban nada más en mi cuerpo.

El tipo se detuvo un momento y sacó su verga de mi concha, yo reaccioné y me volví a apoyar en mis manos, entonces sentí como su lengua me penetraba el ano. Aaaaaaahh, esa sensación increíble. Esa lengua me penetraba y nunca había sentido aquello, yo gemía de satisfacción, un dedo empezó a meterse en mi concha y tenía esa doble penetración que no aguanté y volví a caer en un orgasmo único.

Ahora sentía como su dedo anular entraba en mi culo, ¿te gusta? me preguntaba y yo le decía que si pero en trance, ahora vas a saber lo que es bueno reputa. Sacó el dedo y sentí que era su verga la que estaba por entrar en mi culo. Me tomó de la espalda e hizo que apoyara mi rostro en las almohadas, así me levantó más el culo, apoyó su glande en el ano y empezó a empujar.

Yo gemía y luego empecé a gritar a sentir como esa verga de mármol entraba. Iba penetrando, la cabeza, el tronco, las venas irrigadas de sangre y el tope. Wow, lo tenía dentro, todo en el culo. Esperó unos segundos y empezó a bombear. Entraba y salía. De nuevo la cabeza, el tronco y el tope, para volver a empezar. Se dedicó a encularme varios minutos de esa forma: yo con la cara sobre las almohadas y él apoyado en mi espalda, solo escuchaba como estaba de excitado, no hacía más que alabar lo que sentía en mi culo, me decía sandeces pero no me importaba, lo que yo sentía era increíble pero sobre todo me excitaba saber lo excitado que estaba este desconocido que me estaba partiendo el culo.

Entre mis divagaciones y mis gemidos el tipo me dijo que me levantara, sacó su verga de mi culo y se acostó él. Ahora quería que me montara sobre su pene. Así lo hice, siempre me decía que no me sacara los zapatos, entonces ahora estaba acostado con la verga al techo y yo de espaladas a él, me senté sobre sus verga, intenté que fuera por la concha pero él me dijo que por el culo. Entonces lo hice.

Volvió a entrar por mi culito y subía y bajaba. El me hizo apoyar las manos sobre su pecho así yo podía subir y bajar, pero el mismo avanzaba desde abajo, yo trataba de no sentirlo entero, entonces él me quitó el apoyo de las manos y caí sobre su pecho, me hizo levantar alto las piernas y él avanzaba desde abajo y profundo. No atiné más que a abrir más mi culo con las manos y él ya me penetraba de forma normal. Me había abierto el culo como nadie.

Después de un rato me bajó y me puso a su lado, como en cucharita y así me penetró más el culo. Tuve varios orgasmos en esa pose. El no dejaba de verme los zapatos en mis pies y me decía que le gustaban mis pies así, como se movían mientras me penetraba el culo. De repente él se quitó y me dijo que quería venirse que ya no aguantaba. Se levantó, se puso de pie frente a la cama y me hizo señas para que lo mamara, me senté en la cama y tomé su verga. Pensé que acababa de sacarla de mi culo pero seguí siendo majestuosa así de erguida que simplemente abrí al boca y me la tragué.

Volví a mamársela como sabía y él a gemir, se la mamé unos minutos cuando él me dice que se viene, que abra la boca. Entonces abro la boca y él se hace a un lado, yo lo masturbo y él empieza a emanar chorros de semen, detengo la masturbación pero él la continúa y apunta su verga a mi boca, pero sus chorros de semen me van dando en la cara, en los ojos, en las mejillas, en mis labios y alguno que otro dentro de mi boca. El tipo se viene de una forma descomunal.

Después de salir su última gota me pide que se lo lama una última vez y así lo hago se lo dejo limpito, sin una gota de nada. El me pasa una toalla y me limpio la cara. Me dice que es el mejor sexo que ha tenido en su vida sin tener que pagar nada. Yo no lo digo nada, solo sonrío. Le pido el wáter para lavarme la cara y él me dice que está al fondo, voy y me lavo el rostro, salgo y el tipo está sobre la cama desnudo y con la verga de nuevo arriba.

El me dice que me quede un rato más pero yo lo niego con la cabeza. Me pregunta si le dirá a alguien lo que pasó, yo le respondo que no se preocupe, que nadie lo va a saber. El se para y se pone frente a mí, no dejo de ver esa verga parada. Me dice que si alguna vez vuelve a ir al gimnasio y no olvide siempre en traer ropa que se pueda quitar de forma rápida excepto los zapatos. Se sonríe, entonces me voy de allí.

Volví a ver el ensayo de mis amigas y después regresé a clases de forma normal.

He estado allí en ese lugar dos veces más, ahora mismo mientras escribo este correo en el café web de la universidad me aseguro que la falda larga que tengo no le dejé ver a la gente que no llevo interiores, que mi blusa de botones no deja ver mis pezones erguidos y sin sostén y sobre todo que estas botas negras altas que compré ayer van a ser del disfrute del tipo del aseo de los gimnasios de la universidad.

Autora: Juanita Wais

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Escrito por Marqueze

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