Sonia, tan sólo un sueño

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La besé, nuestras lenguas juguetearon un largo rato, una de mis manos se puso a juguetear con su pezón la otra se abría paso en su culo, ella no opuso resistencia, metí primero uno de mis dedos en su orificio y luego dos y hasta tres, ella no aguantó más y dejó de besarme y comenzó a jadear y empujó mi cabeza hacia abajo, invitación a la cual no me negué, y comencé a bajar lentamente su bikini para luego seguir besando cada rincón que se descubría ante mis ojos.

Todo comenzó un día cuando la vi llegar por primera vez a la casa de al lado, ella era una mujer de unos cincuenta años y yo un tonto de unos 18 años, era muy bella, además solo representaba cuarenta años, tenía un culo hermoso y que en esa oportunidad se veía mejor gracias a unos pantalones negros que ella llevaba, además llevaba una polera de hilo blanca la cual tenía escote muy pronunciado y permitía ver el espacio entre sus pechos claramente.

Sus tetas eran redondas, no muy grandes, pero si bien cuidadas, se notaba que ella se cuidaba y se mantenía en forma, desde ese día fue la protagonista de mis pajas, pero yo no me imaginaba lo que el futuro me tenía destinado, ella no tenía pareja estable, además sus hijos ya eran grandes pues ellos mismos la ayudaron en la mudanza, luego de terminada la mudanza yo escuché que ella al despedirse de sus hijos les dijo, ahora me voy a dar un buen baño en la piscina para quitarme el calor, y corrí a al interior de mi casa y me colgué de un árbol en el que me escondí.

Ella llegó a la piscina con su traje de baño, lentamente se lo quitó y quedó… ¡desnuda!, mis ojos no lo podían creer, pero allí estaba, de la impresión caí en su patio…

– Disculpe, ufff, disculpe y me sonrojé pues ella aún estaba desnuda. – No, ¿qué te sucede? – Es que mi balón cayó en su patio y quería ver si me lo podía regresar. – Claro, toma.

Se levantó y me permitió ver su concha peluda y me hizo erectar de nuevo, era un cuerpo hermosísimo, luego me pasó el balón. Yo aún rojo de calentura le dije que lindo cuerpo tiene. Ella se sonrojó y me dijo gracias, ¿te parece? Claro, respondí y dije gracias por todo y me bajé.

Hasta aquí llegó nuestro primer encuentro, fue bastante directo, pero aún no conocía su nombre y ya la había visto desnuda lo que en la noche me dio para varias pajas, parece que me habían dado todo lo que necesitaba para despertar al sexo real y no las pajas de costumbre.

Al otro día salí a regar pues me encontraba solo en casa, mis padres se habían ido de fin de semana a la playa y me habían dejado solo, entonces se abrió la puerta de su casa y salió ella con un buzo bastante ceñido a su cuerpo y un peto que más que cubrir sus tetas la aprisionaba, ella se acercó a mí y me dijo:

– Hola, ¿cómo estás? – Bien ¿y usted? – Bien también, eh, quería hablar de lo de ayer. – ¿Lo del balón?, disculpe, pero no se va a repetir en lo posible. – No, eso no me importa me refiero a como me viste, me gustaría que no le dijeras a nadie que me viste así pues pensarían mal de mí y me agradó mucho tu reacción ante eso, aún cuando no pudiste evitar la vergüenza. – No, se preocupe nadie lo sabrá. – Gracias, no sabes que peso me sacas de encima (justo cuando yo lo único que quería era ponerle algo encima y más aún no me podía despegar de sus tetas). – No, se preocupe, puede estar tranquila.

Ella se fue entonces y cuando se iba le dije, ah y no era vergüenza…

Entré a mi casa, durante ese día estuve más horas sobre el árbol que en mi casa tratando de verla de nuevo, pero la tarde avanzó sin novedad hasta que llegó ella muy vestida, bastante sexy y de la mano con un tipo, el que venía atrás de ella y casi hipnotizado por su culo, ella lo sentó en la silla para tomar sol y comenzó a desvestirse de manera muy sexy con un baile que no olvidaré con facilidad, esto era mejor que una película porno.

Cuando ella estuvo solo en bragas y sostén él la llamó y la sentó enfrente, le cruzó las manos en el culo y la besó de manera ardiente, el calor que expelían casi se podía sentir en el árbol, el olor de mujer de ella llenaba todo el ambiente, quizás era sugestión, pero lo sentí, así luego de que se terminaron de besar él le comenzó a masajear los pezones, ella echó su cabeza hacia atrás y él aprovechó para sacar una de sus tetas para luego chupársela y mordérsela, ella gritó y él le tapó la boca con un beso, luego le metió la mano en su entrepierna, ella comenzó a gemir suave.

Le abrió las piernas y comenzó a lamerle su sexo, yo estaba con mi verga muy dura viendo como el tipo la manoseaba y luego comenzaron a coger de una forma increíble, ella gemía y gritaba, se aferró a la nuca del hombre, noté que el tipo se corrió, sacó su verga y ella se la chupó, no aguantaba más por hacerme una paja, bajé con mucho cuidado del árbol y fui al baño de mi casa y me hice una docena de pajas en honor a lo que vi.

En la mañana del otro día me encontraba regando el jardín cuando ella salió de la mano con él con una bata a despedirse de él, le dio un beso y esperó que se fuera en su auto para llamarme, yo cerré le llave del jardín y fui, me hizo pasar y me dijo.

– Sigue aún en pie la oferta, que este estúpido no logra aún darme un orgasmo. – ¿Que oferta, si aún no conozco tu nombre? – Me llamo Sonia, y tu oferta de verga. – Claro sigue en pie aún, y yo te voy a dar los orgasmos que quieras eso sí en la piscina.

Ella me toma de la mano y quiso guiarme a la piscina, pero yo la tomé por la cintura y le quité la bata, para mi sorpresa llevaba el traje de baño de la primera vez, y yo le dije.

– Esto te queda muy bien, y le toqué una nalga.- Ella respondió girándose y diciendo, si, de eso me percaté la primera vez que te vi en el árbol, pero más te gusto sin esto ¿o no? – Claro, que sí…

Y la besé, nuestras lenguas juguetearon un largo rato, una de mis manos se puso a juguetear con su pezón la otra se abría paso en su culo, ella no opuso resistencia, metí primero uno de mis dedos en su orificio y luego dos y hasta tres, ella no aguantó más y dejó de besarme y comenzó a jadear y empujó mi cabeza hacia abajo, invitación a la cual no me negué, y comencé a bajar lentamente su bikini para luego seguir besando cada rincón que se descubría ante mis ojos, ella tan solo quería que me enfocara en su clítoris, era algo que ocurriría en cuestión de tiempo, pero aún no era el tiempo para eso y ella solo quería eso.

La contuve un poco, pero cuando ya no se pudo más comencé por pasar mi lengua por cada uno de sus labios para luego solo palpar un poco su clítoris, ella ya gemía más rápido y ya no aguantaba más, ella ya solo se dejaba llevar por sus instintos, era ya solo una perra en celo y solo quería una penetración por donde fuera y me comenzó a jalar de los pelos para luego subirme a la altura de su cara…

Solo un sueño…

Autor: Árbol18

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Escrito por Marqueze

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