Sorpresa

Escribo estas líneas bajo un influjo total de la marihuana que me hace volar e incluso disfrutar de mis propias estupideces.

Después de 4 años juntos sabrán todas las cosas que entre sueños, fantasías y locuras le propuse a Carla, mi mujer. Pasados los años de convivio mi morbosidad mantenía mi interés por ella ya que en muchos aspectos había decaido su imagen ante mí, el sexo siempre había sido la salida a mis dudas.

Varias veces le hablé de hacer un trío con un hombre y pasé por todos los procesos como su rechazo hasta ella misma dándome ideas y sugiriéndome situaciones morbosas, cosa que me ponía muy caliente. Lo más que había obtenido de ella fue un coqueteo con un gringo en la playa pero fueron unos minutos en que lo puso loco y nos fuimos a la habitación a hacer el amor como desquiciados.

Mas tiempo de por medio y llegamos a una época en que mi trabajo ejecutivo me demandaba muchos compromisos sociales a los cuales siempre llevaba a Carla, de esos compromisos conocí a Claudio un uruguayo muy atractivo, casado, de 44 años, era el director de territorio al cual estaba yo asignado. Estábamos en un congreso y o conocí en una reunión, era mi nuevo jefe y lo invité a cenar con nosotros, la pasamos muy divertido y nos narró su vida matrimonial, nos mostró fotos de su mujer un a bella mulata, en fin un casanova.

Al día siguiente nos despedimos y prometió llamarnos al visitar México.

A partir de esa fecha sin saberlo sería el inicio de una locura que actualmente domina mi cabeza, días después del congreso estábamos en una cena de navidad mi mujer y yo y bebimos unas copas de más por lo que nos pusimos cachondos y regresamos a casa a matarnos. Antes de empezar literalmente a coger tomamos un par de vodkas muy frios y parte de la bebida la derramé por sus nalgas para lamerla toda y urgar ese lindo ano rosado y dulce. En su estado la exitación era obvia y empecé a penetrarla y ella poco a poco fue tocando el tema de las fantasías cosa que era sorprendente y yo seguí exitado de inmediato, siguió y sin yo imaginármelo me dijo que le hubiera gustado que el uruguayo le propusiera obscenidades, yo me quedé perplejo pero ella siguió y dijo que la calva del tipo lo hacía interesante… seguimos cogiendo hasta que la acabé ganando un te amo.

A fines de año, el 27 de diciembre recibo un mail de Claudio diciendo que iba con su mujer a pasar año nuevo a México y a visitar algunos familiares. No s encontramos y su esposa era realmente una yegua, hermosa, deliciosa, Carla se mosqueó de mis miradas pero hizo caso omiso. El 31 por la noche llegó Claudio a casa después de la cena y justo al momento de las 12 campanadas, su mujer se había quedado con unas amigas cubanas en una fiesta a la que nos estaba invitando, aceptamos pero propusimos beber el champagne con las uvas, los tres ahí sin cenar puesto que todos lo habíamos hecho antes solo tomábamos largos tragos de la bebida.

Nos metimos del balcón a darnos el abrazo y unos regalos, Claudio trajo unos vinos uruguayos más unos habanos, yo discos de jazz y Carla nos sorprendió con unos boxers rojos para la buena suerte o una cosa así y ella con una micro tanga roja igual.

Terminadas las campanadas y las bocas llenas de uvas nos dimos el abrazo y todos nos besamos, Carla le dio un beso en los labios a él y otro a mí, me exité pero estaba medio fuera de control ella estaba coqueteando más que nunca en tantos años, seguimos bebiendo, pasado de copas propuse usar los regalos de Carla para la suerte y los tres dejamos ver la calentura, Carla aceptó pero pidió que lo hiciéramos dejándola ver pero sin que la viéramos a ella, ya sabrán, como chiquillos discutíamos si era justo o no pero acordamos que los haríamos frente a todos, empecé yo rápidamente bajándome los pantalones junto con mi boxer, tomé el rojo y me lo puse, me vieron la verga pero fue realmente rápido, siguió Carla pero empezó con negativas, que le daba vergüenza, pretextos y de nuevo la discusión total que Claudio miró el reloj y preguntó si podía ir por s esposa, rápidamente Carla le dijo que no pues estábamos a mitad del juego y se sacó la falda y frente a ambos se cambió las bombachas tomándose su tiempo al son que veíamos su cuerpo blanco y erizado por el frio.

Les ofrecí

más champagne y fui a llenar las copas dejándolos solos, al regresar estaban ahí, ella sentada con un top rojo y las bombachas rojas pequeñas, yo con el boxer y él vestido, brindamos de un trago y volví a llevar las copas, Carla dice de repente, me marea el olor del habano y me paro a abrir las ventanas, seguía mareada pero ser reía, sin más le digo a Claudio, “te toca” cámbiate el boxer, … ¿seguros? Preguntó, ambos nos miramos como pidiéndonos permiso y mi fantasía se empezaba a consumar pero ese tipo atractivo creo que era demasiado para lo que yo planeaba, ella no ocultaba su admiración y con los tragos estaba muy sugestiva, no recuerdo haberla visto igual antes.

Ok, dijo, lo haré. Tomó su copa y brindamos, se desabrochó los pantalones, los quitó y después su boxer, “cierren los ojos” dijo, los cerramos ambos, yo sentado en mi sillón, ella a mitad del otro y él frente a nosotros, pudimos escuchar como se quitaba su prenda y pidió que abriéramos los ojos, ahí estaba ese hombre que ahora no deseo hubiéremos llegado a tal situación, se muestra parado con una verga larga, gorda morcillona, robusto con algo de panza hombros anchos y su calva que enloquecía a la puta de mi mujer, se empieza a subir muy lento el boxer rojo y yo solo admiraba aquel miembro sueño de cualquier hombre, sentía algo de rabia y envidia pero admito que hasta ganas me dieron de tocarla, ninguno de mis amigos del club a los que había visto desnudos estaba así de dotado, Carla empezó a reir nerviosa, muy nerviosa se mordía un dedo, la copa en la mano y la vista clavada en el trozo de carne semi flácido del invitado, burlonamente y a la vez medio gracioso dijo “pueden tocar eh? Les advertí”, su soberbia confirmaba el sentido del impacto que había causado en ambos, Carla se rió y atrevida me pidió permiso ¿ahora si tengo ganas de cumplir tu fantasía, estás de acuerdo o paramos aquí?, me dio vueltas la cabeza, el tipo en frente con la verga cada vez más erecta, mi esposa con cara de puta pidiéndome permiso pero al mismo tiempo poniendo a prueba el umbral de mi lujuria y fantasías contra los sentimientos mismos.

Pensativo tras un par de minutos acepté y ella me dio un beso que pareció de despedida, se acercó a Claudio de pié lo besó en los labios al tiempo que con la mano sobaba el denso garrote, él la tomaba por las nalgas y yo sentado medio caliente pero también temblando de miedo de ver como ella me mostraba una mujer de las que deseaba coger pero que nunca había visto en ella. De rodillas lo hizo sentar en el sillón y textualmente se lo devoró jadeando como hembra en celo, una tras otra tocaba ese largo falo erecto, obseno y gordo que alcanzaba a oler yo mismo y era absorbido por la boca de Carla, ella se para y se le acerca volteándose de espalda dejándole ver el culo, le separa sus cachetes y con la nariz rosa varias veces el ano, suspiro tras suspiro no oculta su calentura de puta vuelve a verlo de frente para tratar de sentarse en esa tranca que para el momento estaba a plenitud, yo quería aplaudirle de tener sendo miembro pero no quería que llegaran más lejos. Carla medio molesta exclamó: Te lo dije, ahora no me puedes detener, yo también he tenido fantasías y tus insinuaciones ya han empezado a ratonear mi cabeza, no eres el único que quiere otras satisfacciones y creo que por los años me merezco un premio, tu tendrás uno igual con alguna de mis amigas que bien se mueren por ti y tu les coqueteas de lo lindo.

Simplemente perplejo, no supe que decir y vi como lentamente se alejaba a juguetear con la picha gorda que la esperaba erecta, lamió un poco nuevamente pero esta vez se acercó hasta sentarse y deglutir lentamente la vara, su cara era única, parecía otra mujer, estaba ida en placer, gemía, jadeaba, besaba al intruso con pasión y suspiraba una y otra y miles de veces con gran placer, gritos a veces, carcajadas cortadas y nerviosas, besitos en los labios, de todo se hacían frente a mí, me volví a calentar, ella lo besaba y acariciaba la calva y gemía, gemía, gemía como nunca la escuché en mi vida, “la tienes inmensa papito, me llenas toda, me arrancaste tantos orgasmos ya, la tienes redura, ¿como pude aguantarla toda?”… él lamiéndole el cuello responde, “Solo te he metido la mitad, quiero que goces sin lastimarte”.

No podía más, estaba a punto de reventar, ella ahí brindanco solo en la mitad de la polla y ya muriéndose de

placer, era para morime, seguía saltando y Claudio la cargó suavemente, se colocó sobre ella y poco a poco se volvió a meter, besando sus labios, sus tetas, tocando sus piernas, invadiéndola con esa estaca de carne inmensa, sin poder creerlo la metió toda… ella enloqueció, a continuación trataré de plasmar lo que sucedió en esos momentos:

Carla: No puede ser, es inmensa, papito lindo que gorda la tienes, gracias, gracias, esto es increíble, no me canso de correr, son tantas las veces y ahora si te siento como empujas mis entrañas, te deseo, acábame toda, hazme toda tuya, me llenas deliciosa, ahhhh….!!!! eres único, que macho de verga, que macho de verga, que macho, que fado, que verga, gorda, gorda, ahhh… si, si, si, si… toda, por Dios, me matas mi cielo, me matas potro mío que placer, nunca, nunca, nunca lo creí, nunca, ahhh….otra vez, es increíble, estoy toda mojada y te como toda la pija…

Claudio: Se los dije, quiero que lo disfrutemos todos, vamos chico mírala como goza, se feliz por eso, y siguió cogiendo a Carla.

Lamía, lamía y tocaba su culo, estaba tan bella ahí tragando esa tranca, saltando como puta sudando como bestia de la tortuosa sesión.

Carla: Vamos, detente, me vengo, no puedo más, no puedo más, me vas a matar, vamos para, oh…!!!, que delicia, vamos dale lindo que masacuata te cargas cabrón, me llenas toda y me haces mojarte toda la picha, me vengo, te acabo en la verga, ahhh….!!!, te acabo papito en la verga otra vez, aaaaaahhhhaaaaa….. que acabón, que rico… oh.. oh… oh… me llenas, ahh, me estás llenado, siento, siento, siento tu leche mi amor, te siento sin parar, ah… que chorros me lanzas en la concha, para por favor, ahhh…. sigue gorda, no la muevas ya, detente, estoy muy sensible, para, ahhhh…. no te salgas, no te salgas, solo para y quédate dentro.

Dentro de mí. Si gracias por el mejor sexo de mi vida, eres único.

Lo besó y me pidió que por favor me durmiera en el cuarto de los invitados porque quería dormir con Claudio, me beso en la boca y me guiñó un ojo, sentí que se iba para siempre, no supe que hacer o decir, que bueno que siempre he sido inexpresivo, solo así salgo de situaciones como esta, ella piensa que me tiro a otras mujeres y sigue viendo a Claudio cada que viene, incluso ha viajado por ella solamente, me ofreció a su mujer pero no me interesa, las ideas en la cabeza me dan vueltas, Carla se ha quedado desconcertada porque se da cuenta que soy el hombre de sus sueños y el otro solo la ha cogido como yo y muchos cabrones no podemos… piensa de seguro que me quedé tan tranquilo y que me cojo, repito a otra y si, me tiro a una tipa muy puta que está casada, solo trato de desahogar la lujuria que explotó en dolor ahora que mi ser fue pisoteado por mis propias fantasías paganas, mi precio es mi poco límite.

Autor: williamdove

williamdove ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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