SOY TU HEMBRA ESTA NOCHE

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Soy una mujer madura que tiene tres hijos, dos niñas pequeñas y un varón, el mayor. Soy divorciada pero nos llevamos bien con mi ex – esposo, él viene con relativa frecuencia y ayuda en los asuntos de la casa. La historia que relato se refiere a mi hijo Nico.

No recuerdo exactamente cómo había empezado esta rutina, desde hace casi un año, cada día que yo cobraba mi sueldo él tenía una asignación especial que era para su ración de liberar energía y evacuar su producción seminal: sexo. Al inicio yo misma lo acompañé unas cuantas veces, le compraba su condón en la farmacia, lo dejaba frente al establecimiento, y le esperaba y recogía, hasta que poco a poco él se olvidaba de mi y se demoraba demasiado y ya en lo sucesivo iba solo y yo me limitaba a darle su asignación, él ya sabía cómo usarlo, ya yo no me ocupaba de eso.

Debo decir, y esto era algo que me agradaba por la confianza como habíamos llevado en educación del sexo, él me contaba cómo le había ido tal o cual día, a veces entre bromas como anécdotas otras de lo impresionado que había estado pues le había tocado alguien desagradable, me tenía mucha confianza, a veces iba ya con un par de amigos y eso me tranquilizaba pues ir solo a esos lugares no me agradaba mucho. Una vez me sorprendió al decir me que había entrado con una mujer madura ¡qué se parecía a mi!, me sorprendió y me contó de ella.

Así había ya casi un año, pero mi hijo no tenía el tino suficiente para darse cuenta que mientras él me contaba sus experiencias, yo pasaba las más grandes miserias sexuales pues de mi nadie se acordaba, y por mi timidez no podía permitir a hombres que se me acerquen, me ponía brava con los aventados, y mi ex, desde la separación ya no me insistía en esos menesteres, que con gusto por sentirme llena, lo habría aceptado sólo sexo, pero en la soledad de mi cama, me lamentaba de ser así, aparte de eso todo me iba fenomenal, pero el sexo, la falta de hombre en mi cama, las historias de mi hijo, me hacían más ansiosa.

Todo esto contrastaba con que mi hijo tenía un particular don de contar sus aventuras ocasionales de cada fin de mes en el prostíbulo, a veces sus decepciones, de que no le había tocado una mujer sensible y más bien algunas eran déspotas e interesadas, a veces me hacían reir sus historias, otras veces contaba con tanta explicación que luego sola yo me excitaba pensando en una situación parecida imaginándome como una de esas prostitutas recibiendo a fogosos jovencitos como mi hijo, que suerte tenían esas mujeres y no saber gozar prefiriendo solo el dinero, sucio metal, me parecía hasta tonto.

Pero en esta última vez mi hijo había venido un poco decepcionado, como solo tenia dinero para una sola sesión, a veces no le había agradado y venía molesto, insatisfecho como que hubiera desperdiciado su dinero, y me insinuaba que le dé para dos raciones por lo menos, yo por mi parte le decía que a veces no tenía ni para darle para una ración de sexo, pues había subido el costo y además estábamos haciendo gastos en la casa, por otro lado, parece que a él no le iba del todo bien últimamente. Platicamos al respecto. Se quejó de que las mujeres ya no eran tan atentas como antes y que ahora había muchos varones, hecho que hacía que ellas "lo botaran más rápido", por eso será tal vez que la última vez que me pidió más, no pude darle dinero y no me exigió mucho, comprendió mi situación y no fue esa vez a ese sitio, la semana pasada me volvió a pedir y esta vez podía pero no sé por que no quise darle, él protestó pero aceptó, estaba de mal humor pero yo le explicaba que no podía.

Creo que estaba algo así como un mes y una semana sin sexo, me platicaba, me volvía a contar sus anécdotas, y para hacer menos duro su suplicio le conté que yo no tenia sexo hace mucho tiempo, y que sabia por lo que el pas

aba, que lo comprendía perfectamente. Él es un muchacho aún. Parece que esta conversación fue como un punto cúspide pues él me contó que estos días se había aliviado masturbándose, la primera vez me hizo reír tanto pues me dijo: "mamá anoche me hice la manuela" refiriéndose a su mano.

Pero eso no le quitaba todas las ganas, lo aliviaba un poco sin embargo, últimamente tampoco le agradaba mucho el prostíbulo pues él quería hacerlo con calma y que se demoraba en terminar y eso a las brujas del prostíbulo les molestaba, también está el hecho de que él quería hacerlo más de una vez pues dice que a veces de regreso en el bus sentía ganas de nuevo, no sé que me dio de su sinceridad que terminé diciéndole que también yo me masturbaba, él se sorprendió un poco y esto me dio vergüenza más aún por que el pensaba que yo tenía relaciones con mi "amigo" Miguel, que no era más que un inofensivo pretendiente mío, muy amigo, pero que no pasaba nada entre nosotros.

Me sorprendió que él pensara que Miguel era mi compañero sexual, usualmente los hijos se molestan con relaciones nuevas de sus madres, él no:

– Verdad mamá? Es increíble, pobre mamá, ¿como puedes aguantar tanto tiempo sin…sin eso?. Yo no puedo aguantar nada…

– Mmm? Pues así es, o sea que tú pensabas que cuando yo salía con Miguel, estaba en… bueno en algún hostal haciéndolo? Jajaja – Claro que si, me parecía, pues salías bien arregladita, bien sexy, con tus tacones y… tu bolso – Ja ja ja!, yo sexy? Así que me espiabas todo, aaaay jajajaja…

– Si, eso pensaba, bueno tienes derecho además tú me enseñaste esto de ir al prostibulo para aliviarme, siempre pensé que él te aliviaba a ti.

– Bueno si, el sexo es normal y saludable hijo, pero, yo no, no salía con nadie aparte de Miguel, mis amigas o en grupo de amigos y amigas del trabajo, nada más. Pero sin sexo, eso a veces en los adultos es más delicado…

– Y cómo haces entonces para que se te pase las ganas? Cómo te alivias? – Mmm? Jajajaja, hay hijo qué pregunta, nada, no hago nada….

– Ahhh??? Osea… o sea que… te aguantas? Estás con ganas?. Taaaanto tiempo, es increíble….. –

Luego, tras un silencio- ..Mmmm…Mamá! Ya sé mamá tengo una idea…

– Una idea?… OH NO!,… No! No, nada de ideas.. Nico.

Dialogamos algo así hasta que vino su "gran idea" muchacho ingenuo, lo dijo de manera tan natural que me sorprendió:

– Si, escucha mamá por qué no lo hacemos tú y yo? Nos aliviamos juntos…

– Qué dices bruto!, más respeto a tu madre! Jajajaja…Eso no se puede…

– Claro mamá, tú necesitas una…, unaaa…, una cosa grande , yo necesito cada semana plata para ir a ya tú sabes y tú no tienes, entonces nos ahorram…

– No digas estupideces hijo! Ya basta! – Entonces dame para ir mañana pues, necesito para dos… reuniones con esas viejas malas.

– Dos raciones todavía? Goloso. No tengo dinero, tendrás que aguantarte.

– Como tú mamá? noooo, yo no puedo ya hace casi dos que no voy y estoy al tope, mirame si quieres, de la nada se me pone dura.. – y se agarró con la mano su cosa-.

– Calla sinvergüenza. -al decir esto le miré maquinalmente la cosa que su mano apretaba y noté que tenía el bulto crecido-, rayos, siii… mañoso, no te hagas eso pues, tú solo te excitas, piensa en otras cosas. Deja no te hagas eso.

– Me molesta pues, me la saco para que veas que me va a reventar? – No, para qué….y ya basta, ya van a venir las nenas, ve a ducharte, vamos a cenar ya.

– Entonces cuando se duerman ellas lo hacemos ya? – Estás loco! Jajaja… quién te dijo que si eh? No.

– A las 10pm se duermen? – No a las 11pm.

– Entonces a esa hora voy a tu cama si? – Jajaja, oye eres un fresco no? Te voy a botar de mi cuarto a palos.

A las 10 pm, las nenas se fueron a dormir, yo en verdad sabía que este muchacho era terco, pero, a pesar de mi enérgica negativa intentaría cumplir su promesa de venir a mi cama?, no sabía qué hacer, estuve sobre mi cama viendo la TV, y el reloj, a ver si se atrevía a venir después de mi negativa, estaba nerviosa como una chiquilla, cuando a eso de cinco para las 11 pm, se asoma, abre la puerta y entra y se acerca a mi cama, yo sab&iacut

e;a que debía botarlo, pero antes pensé hacerle comprender.

– Qué rayos haces acá Nico! Ya es tarde, ve a dormir hijo.

– Ya son las 11 pm pues mamá. Ya todas están dormidas.

– Y? Qué hay con eso. Mírate no más, te has cambiado de ropa? Estás loco jajaja, vas a salir a algún lado? – No, sólo que me he arreglado un poco para ti. Esa bata que llevas puesta me gusta mucho mamá, te queda muy bien, sexy.

– Sexy, sexy, ya no molestes. Ponte tu pijama y a dormir.

De pronto empezó a quitarse la ropa, se quedó en truza y tenía lo cosa regorda – Qué haces Nico! – Hazte a un lado mamá.

– Caray eres un persistente como tu padre, no?.

– Mamá, por favor, no quieres? Mira, estoy como fierro, ves? Tócala. Me muero de ganas, sólo aunque sea lo hacemos sólo una vez nada más si? Ya pueeeees….

– Epa! Pareces un burro. Esto se te va a reventar, tan dura está, pobrecillo. Amor calma, qué haces, no anda a tu cama hijo, no no me toques allí, espera….. no hijo…. nooooooo…… suéltame …. hummmmmm….

– Sácate tu bata mamá por favor, mmm qué ricas piernas, suavecitas… tu piel es más suave…

– OHH! Hijo, espera amor mmmm…no, nnnno… amor! Oh, papi saca tu mano sac….ahhhhh, mmmm…. eres un pendejo, atrevido…. esto no está bien, pero me gustan así, insistentes jajajajaaja…. sabías que me gustan los hombres seguros de exigir y de venir a poseer a su hembra papi.

– Tú eres una hembra, no quieres ser mi hembra esta noche.

– Yo? Yo soy tu madre… Bueno está bien. Sabes amor? esta noche voy a ser tu hembra y tu mi machito. Espera me voy a sacar todo…

Perdí. Al sentir sus manos inquietas en mi cuerpo, tocándome por todas partes y al ver ese gran pájaro entre sus muslos, me desmoroné y se fueron a la basura mis rechazos, y fui la más interesada en folllar con él. Hacía mucho tiempo que ansiaba desesperadamente esto, no necesariamente con mi hijo, sino un hombre que me insista hasta con sus palabras de deseo por mi, vencer mi resistencia si en verdad quería gozarme, los amigos de mi trabajo hacían bromas pesadas y dirigidas al sexo, yo reía bastante con esas ocurrencias de doble sentido, luego alguien se me insinuaba pero yo decía algo así como que no se metan conmigo y me dejaban allí, me tenían tanto respeto y yo que me moría por que siguieran porfiándome que yo les iba a ceder todo, darme toda, pero nada, eso me encolerizaba, acaso no me deseaban lo suficiente? Y ahora la persona de quien menos yo esperaba estaba allí tozudo, terco sin dar marcha atrás hasta tenerme según su brillante idea de "aliviarnos".

Cómo que no me iba a aliviar si el insistente de mi hijo tenía un enooorme argumento, un grueso argumento como para una necesitada y desatendida mujer. Podía ser una rica solución a nuestros "problemas". Me desnudé allí en la oscuridad teniéndome asi sin nada de ropa, se me abalanzó hasta tumbarme en la cama y besarme por todo el cuerpo, manosear toda mis partes como si fuera un pulpo, me chupaba por aquí y por allá, no me daba respiro y yo solo jadeaba, jadeaba y le apretaba la espalda y los huevos llenos de lechita que hace casi un mes que no evacuaba, según me dijo, se desesperaba por mis tetas, me chupaba los pezones y me las amasaba y eso a mi me daban cosas, me mareaban, y me hurgaba con la mano allí abajo y sus dedos me abrían camino acariciándome los labios de mi mojada vagina caliente y latiendo de hambre.

Justo cuando ya estaba lista para recibirle, le dije que se ponga condón pues había estado en esos lugares y quien sabe. Y no tenía, buscamos y nada, yo tenía temor de decirle que yo tenía sólo uno, me daba vergüenza pues luego él me haría preguntas, pero saqué de mi bolso, y sólo le dije que después hablamos, después le explico, la colocamos en su verga erecta, yo le ayudé y ya listos, se puso sobre mi, yo me abrí de par en par y él me ingresó duro, caliente, amoroso, delicioso, cuánta falta me hacía esto, y a él también.

Lo que sigue ya uds se imaginan, fue, dice, fenomenal, esto lo relató una amiga mía que a raíz de mi experiencia me escribe y quiso que lo relatara con sus vivencias y su permiso. Rosaura, estás servida.

Autor: Mendozajessy

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Escrito por Marqueze

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