SU PERFUME DE MUJER

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Hola, quisiera contarles lo que me pasó con una chica del trabajo, ella se llama Elena, es alta, pelo castaño, ojos almendra, unas piernas hermosas, cintura estrecha y panza chata, una voz muy dulce, es simpática, pero nunca entre nosotros pasó nada, hasta ese día en que coincidimos en un viaje en tren.

Primero estaba yo en la parada de colectivo, esperándolo para que me lleve a la estación de tren de Barrancas de Belgrano, en eso alguien me tapa los ojos desde atrás y yo adiviné que era ella ya que toma todos los días ese colectivo, así que se lo dije, Sos Elena, y ella se sorprendió, yo le dije que había adivinado por su perfume, y ella no dijo nada pero se sonrió, como halagada, mi respuesta la había hecho sobresaltar dentro suyo, sentí un brillo en sus ojos.

Nos subimos al colectivo y estuvimos charlando los 20 minutos que dura el viaje desde nuestro trabajo hasta el tren. Nunca habíamos charlado mucho, a pesar de que hace como 1 año que trabajamos en el mismo lugar, una productora de Tv, así que nos preguntamos de todo, si estaba de novio, y yo si estaba, y ella también, no se porqué la charla derivó en si habíamos sido infieles, y ninguno lo había sido. Y el porqué no lo habíamos sido no era por falta de ganas o de oportunidades, sino por el control que nos daban nuestras parejas, siempre controlando y calculando los tiempos, las compañías, etc.

Llegamos al tren y teníamos un largo viaje, ella iba a su casa en San Isidro y yo una estación más ya que tenia que llevarle un dinero a una tía enferma. Nos ubicamos en el último asiento del vagón, ya había pasado la hora pico, por lo que no había mucha gente, seguimos charlando de la infidelidad y nos dimos cuenta que el mejor momento para estar con alguien más era justamente en el viaje, nos miramos, me dijo si era verdad que me gustaba el perfume que tenia, yo le dije que me encantaba y ella me dijo que no tenia ninguno puesto, noté como se acomodaba en el asiento, como nerviosa, noté unas puntitas marcadas en su remera, era verano, así que solo indicaba una cosa, que se estaba poniendo caliente, yo la miraba y no escuchaba lo que decía por el ruido del tren, el movimiento hacia que sus pechos se movieran en un dulce vaivén.

De repente, le acomodo el pelo por el viento que entraba por la ventana, y ella acompaña mi caricia con su cara y se me acerca y me da un beso, solo apoyo sus labios cerrados en los míos y se alejó para ver mi reacción, yo sorprendido cerré los ojos y me quedé así, como esperando más, abrí los ojos, me sonrió, yo la agarré por el cuello y la atraje hacia mi, ella puso fuerza, pero cuando la tuve frente mío, le di un beso, le mordí el labio, ella abrió su boca y recibió mi lengua, estuvimos así, abrazados y saboreándonos por casi 20 minutos, y ella debió bajar, yo seguir una estación más, nos despedimos, ella bajó y cuando arrancó el tren, me dio por la ventanilla, la dirección de su casa, me dijo que no iba a haber nadie de su familia y que me esperaba.

Fui a lo de mi tía, corriendo, rechacé su invitación a cenar y regresé sobre mis pasos. En el anden esperé el tren, los minutos eran interminables. Tomé el tren y al llegar corrí las 4 cuadras hasta su casa. Era una casa de 2 pisos, con un jardín bien cuidado, rejas y una puerta enorme de madera.

Toqué el timbre, ella abrió la reja con el portero eléctrico, y cuando pasé y cerré el portón al darme vuelta estaba ella en la puerta, esperándome, se había duchado, ya que tenia el pelo mojado, se había puesto un camisón y no tenia ropa interior puesta. Me recibió con un beso como si me quisiera arrancar la boca, me empujó para adentro y cerró la puerta, me abrazó y me fue llevando abrazado y besándonos por una escalera, las luces estaban apagadas, y yo me dejaba guiar.

Entramos en su cuarto, tenia un aire infantil, salvo por la cama matrimonial (he

redada de sus padres, cuando ellos compraron una nueva). Tenia muñequitos de peluche por todos lados y la decoración en las paredes era más que nada fotos suyas con su novio, amigas, y de las vacaciones, había música tranquila sonando, me tiró en la cama, y se me subió encima, me dijo que hacia mucho que quería meterle los cuernos a su novio, ya que en el verano él la había engañado y ella lo había perdonado, pero que seguía con bronca y que había estado pensando con quien podría engañarlo y había pensado en mi, pero nunca pensó en llevarlo a cabo hasta ese momento.

Siguió besándome en toda la cara y yo acariciándola por todos lados, sus tetas habían crecido y yo las masajeaba, ella se movía de todas formas, y mi erección era impresionante, ella se refregaba sobre mi pantalón, me fue sacando la remera, besaba mi cuello, me mordía, me empezó a desabrochar el pantalón, primero el cinturón y luego el cierre y luego el botón final, se bajó de mi y desde el piso, tiró de mis pantalones de un tirón junto con mi slip, mi miembro saltó de un golpe y ella se recostó de manera cruzada, así que mientras ella besaba y lamía mi miembro, yo la fui acariciando y acomodando para poder tener su tesoro delante de mi cara.

Comencé a besar y a chupar y a morder su jugosa conchita, olía a recién bañada, perfumada de mujer, ella se arqueaba, sentía los espasmos que le provocaba, gemía y dejaba de mamarme para disfrutar de mis caricias, cuando yo frenaba ella reiniciaba su deliciosa labor de darle lustre con su lengua a mi pene.

En un momento abandonó su labor y me rogó que la penetrara, se acomodó sobre mi y se fue agachando hasta que mi miembro entró en contacto con su carne. Ella gemía, y comenzamos un vaivén interminable, se terminó de sacar el camisón y yo podía acariciarla toda, su cara de gozo era divina, sus ojos con lagrimas de placer.

Terminamos juntos, nos abrazamos y besamos, y quedamos rendidos en su cama, mientras nos recuperábamos sonó el teléfono, era su novio que le pedía que se vieran a la noche, ella le dijo que había sido un día largo y que se iría a dormir, el novio quedó conforme, cuando cortó, aproveché para llamar a mi novia y decirle que ya estaba por volver, que los trenes estaban demorados, no sospechó nada.

Nos despedimos hasta el día siguiente. En el trabajo nos damos miradas cómplices pero no pasó más nada.

Ahora solo espero que pronto mi tía necesite dinero nuevamente.

Autor: Beccar

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Escrito por Marqueze

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