SUEÑO CUMPLIDO, DAR PLACER A UNA MADURA

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Hola mi nombre es Cristian, este es el primer relato que publico, mi nombre es el único nombre real, los otros nombres serán modificados, por razones obvias si no lo entienden ahora lo van a entender al leer el relato, bueno para pasar a la historia, soy peruano específicamente de Lima, tengo 22 años recién cumplidos, y me describo como una persona súper ordinaria con respecto a lo físico, de 1.73 cms., blanco, cabello negro, y según me dicen ojos sexys y sonrisa picarona, pero bueno… En fin no viene al caso, vamos con la historia:

Esto fue hace 1 año, por cosas del destino estuve trabajando en Guayaquil Ecuador, lejos de mi tierra y de mi gente, ya llevaba más de 4 meses trabajando y sin poder hacer más amigas que las clientas que atendía en local que trabajaba (unas cabinas de Internet, o como le dicen en Ecuador un Ciber), bueno la cosas es que trabajaba desde las 7:30 a.m. Hasta las 12pm, era algo súper estresante, vivía y comía en la casa de mi misma jefa, teniendo por familia solo a las empleadas de mi jefa, que generalmente era con las que pasaba mis días libres que eran pocos andaba muy caliente por aquellos tiempos sin haber tenido sexo durante largos 5 meses era algo difícil para mí, algo que me rondaba en la cabeza, pensaba en sexo todo el día.

A estas alturas cabe comentar, que yo soy un fanático y apegado por los pechos de las mujeres, al contrario del “macho” clásico, que mira traseros, me encanta ver pechos y me encantan también las señoras maduras, creo que eso lo heredé de mi padre. Bueno volviendo al tema me encontraba en ese estado y no paraba de observar pechos, labios, glúteos de las clientas que iban al caber y de toda mujer que pasaba, me estaba volviendo tan ordinario como cualquier hombre, y estaba conciente de eso… Y justo cuando me doy cuenta de esta nueva y deplorable etapa en la que estaba pasando llega mi jefa y me dice: “Cristian necesitamos que llames a cualquier chica que conozcas de Perú para que trabaje con nosotros, de preferencia que sea casada, porque no quiero que estés trayendo a tus peladas (novias)”… Esa noticia sonó como música para mí, y que la condición de la nueva empleada es que sea casada era mucho mucho mejor.

La llamaremos María… ella era una vecina mía que conocía desde hace unos dos años tenía una hija pequeña y un marido que sin lugar a dudas la tenía “desatendida” como siempre suele pasar con los matrimonios.. Ya saben el marido le da cuantos polvos quiere a la amante y se olvida de la mujer… fue pues María mi escogida, la llamé y le dije: “María se que quieres trabajo y yo te quiero a ti ahora mismo” ¿Para qué será? – me dijo-“tú lo sabes, te necesito”¡Oye que te pasa! Soy casada, y ya tengo trabajo aquí en Perú -dijo un poco ofendida- “discúlpame si te ofendí, pero es mejor dejar las cosas claras, si quieres ven aquí te espera el trabajo y yo”

No esperaba que viniese, aunque lo deseaba con todo el corazón… o mejor dicho con toda mi carne, la imaginaba entre las sábanas blancas, con el cuerpo sudoroso y retorcido de placer, escuchaba con mucha imaginación sus gemidos, tímidos al principio y descontrolados al final, erizando su piel, al recorrer con mi lengua y raspando con mi barba cada pliegue de su piel, mordiendo sus pezones, chupándolos, generándole todo el placer al que ya no era sometida por su marido, desesperarla, prolongando el orgasmo, hasta dejarla sufrir levemente y luego compensarla envistiéndola fuertemente… Si todo estaba planeado… solo faltaba ella….

Y llegó, cuando la dejó de esperar, como casi siempre pasa con todo lo que llega, me llamo un miércoles por la noche, el jueves la fui a recoger al Terminal, se demoró una media hora, típico en las mujeres, la vi. Llegando con sus maletas, ahí estaba ella, decidida, no con su mejor cara, por el cansancio del viaje, pero había llegado, y si era verdad que tenía trabajo en Perú, había llegado por una sola razón, acostarse conmigo

La tuve cerca, no era la mujer perfecta, ni siquiera una mujer bella, no era desagradable tampoco, la miré fijamente a los ojos, sin ocultar nada, l

a miré muy fijamente, para que se de cuenta que lo que estaba viviendo era real y que iba a pasar, y en ese momento como yo extrañamente esperaba, toda esa decisión en su mirada desapareció, así que decidí en contra de mi voluntad ir lento y solo le di un caliente beso muy suave y prolongado en la mejilla, “es bueno que hayas llegado de veras” agarré sus maletas y subimos a un taxi, llegamos a casa de la jefa y donde nos hospedamos también, era una casa grande de 5 pisos destinada al alquiler ella se quedaría en el 4to. piso yo en el 3ro., la acompañé a su cuarto, no creía poder esperar más, pero ella me pidió (y noté que era sincera) que le diese tiempo, y solo nos besamos.

Tuve que esperar hasta año nuevo del 2006, más o menos 3 semanas desde que llegó María a ecuador,… serian como las 2 de la mañana, estábamos con un grupo de amigos, casi todos con sus copas encima, menos yo y un amigo más que no somos tan amigos del alcohol. Igual nos quedamos solos, estábamos en le primer piso de la casa, en la sala específicamente, un gran pasadizo nos separaban de unos amigos gays que estaban en la puerta principal sentados… Miré a María y nos empezamos a besar, solo de labios, nada apasionado, decidí entonces meterle leña al fuego y como ella no quería saber nada con besos franceses, decidí besarla primero en el mentón y luego bajé lentamente por el cuello, quería llegar hasta sus pechos (ella estaba con un blusa a botones), pero me lo impidió, entonces subí al cuello y me fue al lado derecho anatómicamente en el músculo esternocleidomastoideo, (entre el cuello y la oreja) con la punta de la lengua.

Subía bajaba, como vampiro hambriento, seduciendo a la presa antes de devorarla, acariciando con mis manos su nuca quise bajar mis manos y acariciar sus muslos, o sus senos, su deseo, sus suspiros me imploraban que la toque, pero su recato y sus manos me lo impedían, de pronto me empujó y me dijo con la boca que no siga, y me quedo mirando diciendo con la boca que la posea toda, sabía que iba a ser mía en ese instante a pesar de su mala actuación de rechazo hacia mí, decidí entonces quitarle a base de besos todo recato y me quité todo recato yo también olvidándome de mi vecino, el esposo de María allá en Perú, y de su hija de 3 años a quien yo cargué en alguna oportunidad, me olvidé de todo y me concentré en encontrar placer, y la única manera de encontrar placer, ¡es dar placer! Tenía que hacer estremecer a esa mujer que clamaba por un poco de pasión

Dejé de mirarla sonreí con mi característica sonrisa que algunas detestan, puse mis manos al alcance de su vista como si estuviera esposado y le dije: “prometo no usar las manos, y tampoco el muñequito de abajo” ella sonrió y me dijo: “no te creo, harás trampas”. “No, tú serás la que hará trampa, tú misma me pedirás que utilice cada parte de mi cuerpo, ¿apostamos?” – le dije –Ella sonrió aceptando mi reto y empecé.

Seguí en el cuello en la parte izquierda esta vez me pasaba hasta la nuca. besando y lamiendo, dejando un camino delgado de saliva en el paso del cuello, mordía con mis labios sus orejas pasaba por detrás de ellas, saltaba hasta la flexura de sus codos besando el antebrazo el brazo, efectivamente no usaba las manos, y ella ya estaba en el cielo, decidí subir rozando mi rostro en su estómago y pasé con mi nariz por en medio de sus senos, entre mis labios puse su mentón lo chupé suavemente y bajé una vez más por el cuello, no tuve esta vez oposición besé por encima de su ropa lo que besaría si estuviese desnuda, dibujé con mi lengua entre su blusa sus pezones, besé el contorno de sus senos desde la base por abajo, seguí bajando, y entonces sucedió… ella empezó a desabrocharse la blusa, en situaciones normales me hubiese quedado callado, al ver que ya estaba cediendo a la lujuria para no correr el riesgo de que se desanime en el camino a su denudez, pero no… le dije: “¿ves? Te lo dije: tú serías la que ibas a hacer trampa” ¡Entonces no lo voy a hacer! -dijo ella-, sonreí una vez más y dije mi palabra favorita: – bueno…-

Bajé y besé su ombligo igual por encima de su ropa, iba a llegar a la zona púbica, ella abrió las piernas sin que se lo pida (era tan divertido y satisfactorio ver a alguien diciendo no con su voz y estar dominada totalm

ente por la lujuria con su cuerpo), abrió las piernas, pero yo subí nuevamente, recorriendo los mismos puntos señalados, pero en reversa llegué a la altura del pecho y sorpresa la blusa ya estaba abierta, iba a decir algo (probablemente de burla en vista de la situación), pero ella me llenó la boca de uno de sus senos, fue tan excitante, yo tan amante de los senos, en ese momento tuve una nueva amante, empecé a hacerle el amor a sus pechos y ya no a ella, besé cada parte cada pliegue de sus senos, mordí, absorbí, presioné sus pezones, aplicando una presión considerable, para luego dejar que la sangre vuelva al pezón, su cara expresaba el placer que le causaba, en ese momento dejé sus senos, me alejé de su cuerpo y me paré frente a ella, le extendí mi mano y le dije vamos arriba (puesto que había muchos cuartos vacíos en los pisos de arriba), ella sólo atinó a decir: “prometes no utilizar las manos ni el pene”, claro que lo prometo, voy a utilizar solo mis labios amenos que tú me pidas lo contrario.

Subimos a un cuarto vacío, la acosté, desabroche toda su blusa, estaba utilizando las manos, pero ella no me dijo nada, desabroché su pantalón, muy ajustado para mi gusto, ella dijo que no quería que “bese su intimidad” y decididamente le dije – ¡bájate el pantalón! – lo hizo corrí la tanga, y vi una concha súper lubricada, nunca había visto una concha tan jugosa, metí dos dedos, los rocé por los labios vaginales e introduje un poco ambos dedos, saqué mucho líquido, probé el sabor, ella al verlo se hizo la espantada “¡Que cochino!” –dijo- (me empezaba a molestar el mal papel de mujer conservadora) le sonreí y le dije: “¿en serio crees que es asqueroso?” y empecé a darle la mejor mamada, que le habían dado (según lo que me confesó ella después, aunque fácilmente me pudo haber mentido así que no me hago ilusiones) empezó a mover las caderas a descontrolarse totalmente cerraba fuertemente los ojos, abría la boca, votaba gemidos ahogados, era un deleite ver a una persona sentir tanto placer, yo era feliz, estaba cumpliendo mi sueño.

Puse sus manos sobre mi nuca y le dije anda dirígeme tú, yo no puedo tocar, y prácticamente me ahogo en su concha, me apretó fuertemente, yo abría la boca lo más que podía estiraba la lengua lo más que se podía, era divertido, excitante, ver a María ya totalmente perdida y echa una loba en la cama, luego me dijo que ya no aguantaba que quería mi pene dentro de ella, le dije una vez más: Lo ves, tú me lo ibas a pedir… Puse mi verga en la entrada vaginal, y ayudado por mis dedos estimulaba su duro clítoris, su vagina estaba echa un charco, su olor inundaba toda la habitación, se lo tenía que decir, sabía que no se iba a negar así que: “ruega por mi verga” – “estás loco” -dijo-.

En ese momento rocé con más ímpetu y velocidad su clítoris y seguido coloqué todo mi glande un poco más adentro de la entrada vaginal, y sin más especular o negarse ella dijo: “hazlo por favor, méteme tu verga”, y en un acto rápido me aprisionó con sus piernas empujándome hacia ella, igual me opuse, ella se retorcía por la cama no aguantaba más.

Tomé una y otra pierna las puse sobre mis hombros, y con mis manos un seno respectivamente, no se que me iba a decir, no la deje hablar y se la clavé hasta el fondo, no pudo evitar gritar de placer, me aferré de sus senos en cada bombeo me movía circularmente, ya que su concha era extremadamente grande, más esos detalles no me importan a mí, lo importante lo excitante para mí en ese momento era verla en tal éxtasis…, cuando ya parecía llegar al clímax pare el bombeo saqué mi pene y me logré acostar boca arriba, y ella con una mirada completamente desconocida, como una amazonas salvaje no lo pensó dos veces, y me montó, se colocó sola mi pene se lo introdujo hasta el fondo y se empezó a mover como una poseída, a gruñir como una auténtica perra, era indescriptible, lo que sentía, ella se movió demostrando todo lo que aprendí en sus años de casada, creo que hasta se olvidó que yo existía y solo se dedicó a buscar su placer en mí, y eso me encantó, llegó al orgasmo tres veces, el tercer orgasmo fue notorio, empezó a templar, sus gemidos ya eras casi como la de una persona angustiada ap

unto de llorar era glorioso, no pude más, y me vine con un chorro de semen almacenada durante 5 largos meses fue realmente bueno… “te lo dije no usé las manos, y tú me lo ibas a pedir”.

Me fui del cuarto, la dejé en la cama, tendida, rendida, extasiada, su mirada era perdida y a la vez llena de satisfacción. Luego siguieron noches de mucho placer, ella a las finales se convirtió en toda una lujuriosa llegando incluso a compartirla sexualmente con mi primo y un amigo más que también trabajaban en el cyber, pero esa ya es otra historia.

Cualquier comentario o sugerencia o critica, que sería muy, muy bueno escuchar, pero por sobre todo si eres madura y tienes buenos senos, y quieres gozar de placer, aquí estoy para servirte escríbeme a mi correo (es mi correo complementario obviamente).

Autor: Cristian dulcemente_amor (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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