Susana y Emilia

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Como les conté en anteriores relatos, soy alumno particular y amante de Susana, mi profesora particular de matemáticas a la que desde mi casa me obligan a ir sin saber que en sus clases no solamente se estudia matemáticas sino también anatomía practica (al menos es lo que estudio yo y al menos dos camaradas de clases más hasta donde yo se). Recuerden tambien que Susana es dueña de un gimnasio en el que enseñan varias profesoras más jóvenes que ella, una más linda que la otra, aunque en esta ocasión les contare lo que nos ocurrió con una de ellas, Emilia, que luego nos enteramos es prima de Susana. Se ve que la madre naturaleza a dotado a las mujeres de esa familia con bellos atributos corporales e inconfundibles tendencias ninfómanas.

Nuestras clases de matemáticas se desarrollan en el comedor de la casa, contiguo a uno de los salones del gimnasio separados por una puerta que la mayor parte del tiempo está cerrada (solo se abre cuando Susana va a ver que todo en el gimnasio este bien y vuelve a seguir dándonos clases).

Un par de meses después de aquel trío en que participamos Susana, Federico y yo que les conté anteriormente, se dio la casualidad de que quedamos nuevamente solos los 3, nosotros dos tomando el final de nuestra clase de apoyo del día y la profesora solo para nosotros dos. Era una tarde – noche un poco fría, quizás porque el otoño ya presagiaba la llegada del invierno, aunque Susana y sus calzas sugerentes nos daban motivos más que suficientes para mantener el cuerpo caliente (en especial algunas partes). La sola idea de estar los tres solos nuevamente comenzó a traer a mi cabeza recuerdos que me hicieron tener una leve excitación que fue haciéndose cada vez mayor cuando Susana termino con la clase y comenzó a caminar sugerente alrededor de la mesa haciéndose se ordenar los muchos papeles, libros y cuadernos que estaban sobre la mesa luego de una tarde completa de clases a diversos alumnos. Verla me dio la certeza que su intención era repetir aquel memorable trio; la cara de Federico me decía que obviamente el tenia idénticas intenciones.

Dispuesto a hacer realidad lo que los tres queríamos, me pare por detrás de Susana y la abrace trayéndola sobre mi pija ya bastante dura. Ella no dijo nada ni emitió sonido alguno. Su culo estaba nuevamente separado de mi pija solamente por mi ropa algo abrigada y su ajustadísima calza azul oscura que esculpía perfectamente su sensual figura. Federico agarro a Susana de sus muñecas y la fue tirando lentamente boca abajo sobre de la mesa dejando su culo completamente a mi merced. De inmediato le comencé a bajar la ropa, primero las calzas super ajustadas dejando su tanguita al aire para seguir con mi ropa por supuesto. Ya que Federico sujetaba a Susana por sus manos, me baje el pantalón y mis bóxer hasta los talones y comencé a refregar mi pija sobre de su tanguita. Susana seguía sin emitir sonido alguno, aunque lentamente comenzó a abrir sus piernas y entre cerrar sus ojos según pude ver en el espejo que en frente nuestro colgaba en la pared.

De repente, la puerta que separa el comedor del gimnasio se abrió y para nuestra sorpresa entro la profesora Emilia para ser testigo de semejante escena. Emilia es una mujer hermosa de unos 30 años de edad. Es algo gordita pero su cuerpo esta perfectamente modelado ya que lo tonifica a diario practicando salsa, zumba y ritmos latinos. Es una rellenita perfecta. Su uniforme de profesora de gimnasia la hace absolutamente deseable ya que se mete en cada curva de su cuervo y usando la imaginación apropiadamente es como verla completamente desnuda.

Federico y yo nos asustamos por supuesto. Susana le dijo al instante: Mira, estos son los alumnos de los que te hable el otro día. Emilia como quien no hubiera visto nada le dijo de inmediato: se ve que son buenos alumnos, y acercándose lentamente a Federico dijo con voz insinuante: a lo mejor quieren tener clases conmigo también. Al escuchar esto, Federico soltó a Susana y se abalanzo sobre de Emilia. Se puso frente a ella que es un poco más baja que él, se agacho hasta que sus cinturas estuvieron a la misma altura, la apretó contra él y con una mano en cada nalga la alzo mientras comenzaba a devorarle la boca. Emilia se puso colorada, como si tuviera algo de vergüenza, pero esa gordita trola lo que menos tenia era vergüenza. Abrió su boca respondiendo a los besos de Federico , lo abrazo por el cuello y se aferro a su cintura con sus piernas. Federico comenzó a caminar cargando a Emilia hacia la mesa, la sento en frente nuestro y sin dejar de besarla se saco su ropa de la cintura para abajo. Su verga grande y gruesa en libertad hizo enloquecer a Emilia que se solto momentáneamente de Federico para sacarse completamente la ropa con la velocidad de un rayo, se sento nuevamente en la mesa, abrió sus piernas y cerrando sus ojos espero ser penetrada. Federico no se hizo esperar, le abrió las piernas lo mas que pudo, asentó su glande en la húmeda vagina de Emilia y de un solo golpe la penetro sin piedad comenzando a bombarla brutalmente. Emilia comenzó a gritar como una descontrolada y se abrazo nuevamente a Federico con piernas y brazos pero ahora trayéndolo hacia el tratando que no quede ni un milímetro de su verga afuera. Se escuchaba como los huevos de Federico chocaban contra Emilia pero ella quería mas y mas.

Este espectáculo era para Susana y para mi como una película XXX particular para nosotros solos en vivo y en directo. Ver así a Federico y Emilia nos puso a mil, mientras los mirábamos Susana me saco toda mi ropa y se quedo ella también sin ropa, me practico un poco de sexo oral y se recostó nuevamente sobre la mesa dejando a mi merced sus dos orificios. La alce de sus entrepiernas para abrirla y la penetre por la vagina estilo perrito.

La excitación que provocaba una pareja a la otra nos retro alimentaba y nos hacia perder el control cada vez mas. Al poco tiempo estábamos todos gimiendo y gritando como locos y de no ser por la música fuerte que había en el gimnasio que tapaba nuestros ruidos, todos los vecinos se hubiesen enterado de la orgía de que estábamos gozando.

Un ruego, casi una súplica de Susana fue: por favor no me acabes adentro así que cuando llego el momento puse mi miembro sobre la cintura de Susana y un potente chorro de leche hirviendo le mojo toda su espalda. Federico en tanto saco su verga de adentro de la vagina de Emilia y haciéndola arrodillar le mojo sus tetas, ojos y boca. Pero Emilia parecía insaciable, toda mojada y sin poder casi abrir sus ojos busco la verga de Federico para limpiársela y saborear hasta la última gota de semen que pudo sorberle. Una vez satisfechas ambas, Emilia se levanto y limpiándose la cara con su remera le dijo a Susana mientras la miraba pícaramente: supongo que la próxima vez haremos intercambio, a ver si tu alumno coge tan bien como el mío.

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