TAMARA, URSULA, ALMITA Y SUS AMIGOS VI I

Después que acabamos los cuatro y quedamos temporalmente satisfechos no quise perderme el espectáculo maravilloso que representa la lujuria de Úrsula en todo su esplendor cogiendo con Marcos, Geraldo y Valdir.

Úrsula, para quienes no leyeron mis relatos anteriores, es mi amante brasileña, tiene como yo, 20 años, desde los 17 es bailarina de un club privado, VIP, muy exclusivo de la ciudad de Florianópolis.  La conocí en mis primeras vacaciones a esa ciudad cuando yo tenía 17 años. Mi amiga es la protegida de un acaudalado señor, propietario, entre otros bienes, de dicho club. Desde niña desempeñaba tareas domésticas en su casa y por su simpatía y belleza se hizo querer por dicho señor y su esposa.- Dada su fabulosa belleza, que yo la describo siempre como la de una princesa vikinga, era inevitable que se convirtiera en la amante de dicho señor… y de la señora también lo que no impide que la quieran como si fuera una hija. Me consta que es así.

La conocí cuando junto con un matrimonio amigo y mis papis concurrí a dicho club.- Fue vernos, gustarnos, intimar y enamorarnos perdidamente una de la otra.- Pasaron ya tres años y nuestro amor se hace cada vez más firme y más intenso a pesar de que vivimos en países distintos. Nos vemos cuatro veces por año por períodos de dos o tres semanas. Somos dos chicas muy ardientes y lujuriosas, no negamos que bastante depravaditas ya que somos bisexuales y nos gusta el sexo grupal, el intercambio de parejas y todas esas cosas ;no somos celosas de nuestros chicos y chicas amantes, yo comparto lo placeres del sexo con sus amigos y amigas cuando voy a Florianópolis y ella lo hace con los míos cuando viene a visitarme a mi país.-Pensamos que, como nos pasa a nosotras dos, la mezcla de sexo y amor es la fórmula ideal, pero que también puede haber sexo muy placentero con personas que nos resulten agradables por su físico o por su manera de ser sin necesidad de sentir amor por ellas. Sólo es cuestión de atracción, afecto o simpatía.-Así de simple. A mí me encanta tener sexo con hombres de color, ya que desde los 17 años tuve la oportunidad de conocer a tres de ellos acostumbrándome a sus atributos. Además está el hecho de la excitación que me produce el contraste del color de nuestros cuerpos cuando me revuelco con ellos. No excluyo, de ninguna manera, a los hombres de piel blanca, que los hay muy atractivos y con buenos atributos. Contra lo que piensa la mayoría para mí, la cuestión de atributos es muy importante y pienso que cuanto más atributos haya, mejor.

Otro hecho que contribuye a mis preferenci hombres totalmente desnudos con sus pijas erectas al máximo, sólo Úrsula mantenía el par de medias, los zapatos y el conjunto de tanga y sostén de color negro. Sus fabulosos senos estaban libres, enhiestos, grandes, pesados, hermosos. Ella mantenía sus manos ocupadas acariciando o masturbando los tres fabulosos miembros que iban a ser una de sus fuentes de placer. A su vez todos los rincones de su cuerpo eran acariciados, besados y manoseados por aquellos soberbios machos.-Y cuando digo soberbios machos, lo digo con propiedad, no por haberlos visto sino por el hecho de haber disfrutado, días anteriores, con cada uno de ellos. Estaban en un tremendo estado de calentura y creo que el hecho de verme coger había contribuido a ello.

Cuando me dirigí al sofá Úrsula ya estaba sentada en el centro del lecho. Llevó sus manos a la espalda y se sacó el sostén. Se echó hacía atrás, levantó sus caderas y deslizando la tanguita a lo largo de sus fabulosas piernas dejó a nuestra vista su tentadora conchita con escasos vellos rubios pegados a su barriguita. Se sentó nuevamente con los pies sobre la alfombra que cubría el piso.- Delante de ella tres machos de pie, totalmente desnudos, uno blanco, pelirrojo, con un poco de barriga y muslos gordotes y dos negros altos y atléticos.- Los tres con sus pijas balanceándose, rígidas, rectas, amenazantes, grandes y gruesas, sobre todo la de Marcos. Ella las miraba fascinada, con la lujuria dibujada en su bello rostro, ansiosa ,mientras que, con ambas manos, acariciaba sus senos con forma de

melones y con los dedos friccionaba sus pezones. Me miró sonriendo -¡Gabrielita, vení, ayúdame!!!!!!me pidió.

Ella es maravillosa, sabe que uno de mis placeres es chupar y pajear pijas y ella tenía tres y quería que yo las disfrutara junto con ella.

-¡Vení, sentate a mi lado!! -insistió.

Los tres tipos, de pie, como si estuvieran en un podio mientras manoseaban y sacudían sus pijas me miraban sonriendo.

No pude decir que no a una invitación para algo tan agradable como chuparse aquellas suculentas y tentadoras pijas. Me senté enseguida a su lado. La pija más grande, la más larga y la más gruesa era la de Marcos, el pelirrojo que estaba en el medio. Úrsula comenzó a lamerle las peludas bolas, mientras aferraba con su mano izquierda la espantosa pija ¿espantosa? Bueno… es un decir… con la derecha masturbaba al mismo tiempo la de Valdir que estaba del otro lado.

Geraldo sacudió su negra y también larga y gruesa pija frente a mi cara.

-¡Tomá chiquita, toda tuya!!!Contemplé extasiada aquel suculento pedazo de carne negra que se me ofrecía, con venas que parecían gruesos tendones, con un glande grande como una manzana pero de color negro, mojado con el líquido incoloro que brotaba de su orificio y que yo desparramaba con la mano dejándolo brillante. Al igual que Úrsula comencé a titilar sus bolas con la lengua, la hice recorrer los 25 cms. más o menos de su extensión al mismo tiempo que dejaba caer sobre ella abundante saliva que distribuía haciendo deslizar mi mano. Ya completamente empapada con mi saliva, aumenté la presión de mis dedos (que no podían rodearla en su totalidad debido a su grosor), corriendo el prepucio hacia atrás. El negro empezó a gemir de placer, de la misma manera que Marcos, al sentir los efectos del uso que hacía Úrsula de su hábil lengua y sus jugosos y carnosos labios.

-¡Ay, puta, me estás matando ¡ahhhhhhhh!!! ¡ahhhhhh! ¡Qué rico!!! ¡Ahhhh!-le decía Marcos a ella.

-¡Ayyy, qué boca, qué labios, cómo chupás Gabriela! me decía Geraldo mientras succio macho que comparto con Laurita en mi país y la de Oscar que había probado por primera vez esa misma noche hacía un ratito y que ahora me miraba desde el sofá con su pija otra vez en ristre son las pijas más grandes que he tenido el placer de probar hasta ahora. Ya ha pasado un año y estoy por ir otra vez a Florianópolis y el recuerdo de las pijas de Oscar, de Marcos y la de sus amigos negros y de ¡Almita! me persigue constantemente. Úrsula me dijo que me están esperando y sólo el hecho de pensar en eso me hace ¡estremecer y llenarme de ansiedad!!! Cuando abandoné la verga de Geraldo éste se acostó boca arriba en el centro de la cama manoseándose la pija esperando que Úrsula se decidiera a coger. Y no demoró mucho en hacerlo. Procedió a acostarse boca arriba al lado de Geraldo. Marcos, tal vez, por la ubicación al lado de la cama fue el primero en ubicarse de rodillas entre la v formada por las maravillosas y largas piernas de mi amiga abiertas de par en par. Ella miraba sonriendo el inmenso garrote que Marcos estaba esgrimiendo. Él a su vez recorría mirando con avidez aquellas carnes, aquel cuerpo de diosa que ansiosa esperaba ser penetrada. Geraldo y Valdir se ubicaron rápidamente de rodillas a los costados de Úrsula acercando sus vergas a la carita de mi amiga que no demoró con su boca abierta al máximo en engullirse en primer término el glande de Geraldo mientras que Valdir le acariciaba con el suyo las mejillas y los senos.

-¡Marcos, metémela! -exclamó Úrsula sacándose la pija de Geraldo de la boca.

Éste no se hizo esperar. Marcos es el macho oficial de mi amiga aunque cuenta con una frecuente colaboración de sus amigos. Por lo tanto sabe del comportamiento de Úrsula en la cama. Sabe que a Úrsula cuando está muy caliente, y en ese momento lo estaba, le gusta que la cojan con violencia, que la sacudan con alma y vida. Por esa razón con unos pocos pero violentos empellones que sacudieron el cuerpo de Úrsula le enterró sus gruesos 30 cms. de pija hasta el fondo de aquella sabrosa cajetita. ¡Es muy sabrosa!! Sé por qué lo digo. A cada empellón de Marcos le seguía un quejido de placer de mi amiga. Se sintió claramente solamente el primero porque cuando abrió la boca para exclamar otro ¡aaaaaaaah! esta vez fue Valdir el que aprovechó para meterle el glande e

n la boca. Los siguientes ¡aaaaaah! parecían sonidos guturales, apagados por estar Úrsula mamando con fruición la verga de Valdir. Los tres machos disfrutaban como padrillos con una potranquita, Marcos con su pija bombeando sin piedad dentro del vientre de mi amiga y los otros dos gozando por la hábil acción n de las manos y la boca de Úrsula.

Ella se dio cuenta que Marcos estaba por acabar.

-¡Marcos, no me acabes todavía, sacámela! -se le sintió exclamar. El se la sacó y comenzó a golpearle la barriguita con su pija empapada de jugos vaginales.

-¡Déjame a mí! Era Valdir que esperaba su turno.

Intercambiaron sus lugares.

-¡Úrsula, te la quiero meter por el culo! ¡Date vuelta! -manifestó Valdir con su verga en ristre.

-¡No, por el culo ahora no, después!!!!! Fue la tajante respuesta de Úrsula.

El negro estaba desesperado.

-¡Bueno, por la concha! -dijo y al igual que Marcos se la enterró en un santiamén hasta el fondo de la vagina.

Ella se manoseaba los senos, apretándoselos fuertemente mientras se pellizcaba suavemente los pezones con la yema de los dedos chupándole al mismo tiempo la pija a Geraldo mientras que Marcos le refregaba el glande por la cara.

Ella, ladeó su cabeza escapando la pija de Geraldo de tan delicioso estuche.

-¡ manoseado por él y por Claudio y Oscar. Me contoneaba recaliente con la mano de uno u otro acariciándome la conchita mientras que en mis manos disfrutaba del grosor de sus pijas mientras los masturbaba suavemente.

-¡No me acabes adentro, Valdir! ¡Quiero tu lechita también! ¡Vení, dámela!¡Qué excitante era verla bien depravadita revolcándose con aquellos machos, con su carita llena de leche, cogiendo como una bestia.

El aludido obediente ocupó el lugar de Marcos quien con su verga colgando como una boa se sentó al borde del lecho. Mientras se la cogían primero Marcos y luego Valdir desde mi posición podía ver como los labios genitales de Úrsula rodeando como un anillo de carne las respectivas vergas, parecían meterse en su vagina cuando le enterraban la pija para aparecer nuevamente cuando la pija retrocedía antes de introducirse nuevamente en el estuche delicioso que es la vagina de mi amiga. Al salir Valdir de entre los muslos de Úrsula, pude ver su concha, con los labios genitales, encarnados y salidos para afuera más de lo normal y me vinieron unas ganas locas de abrazarme a sus muslos y chuparla toda. Cuando Valdir fue a ocupar el lugar de Marcos le tocó a Geraldo cogerse a Úrsula.

A los tres cuando se estaban cogiendo a Úrsula, el contoneo de sus caderas hacia delante y hacia atrás, sobre todo hacia atrás permitía verles claramente el ano en todo su esplendor. En determinado momento estando serruchando Geraldo le comenté a Alfredo: -¡Hummm, mirá como se le ve el culo a Geraldo! -¿No te gustaría chupárselo? -me dijo suavemente al oído. Tenía su cara pegada a la mía. Como les dije, yo estaba muy calentita, y además un poco mareada. Cuando Alfredo me dijo eso emití una risa porque el negro estaba diciendo algo que me había pasado por la mente varias veces mientras miraba como se la cogían a Úrsula.

-Humm… me parece que te gustaría hacer eso-continuó Alfredo.

-Dale, chupáselo- continuó Oscar- Me gustaría ver como lo hacés y después me lo chupás a mí. ¿Qué te parece?Bueno… y ahí fue cuando empecé a hacerme desear un poco porque en realidad ya tenía ganas de hacer lo que me pedían.

-¡Ah! ¡Pero si hago eso Uds. esta noche no me van a querer besar más en la boca! -Pero… ¡cómo que no te vamos a besar! ¿Cuántas veces nos chupaste la pija y te tragaste la leche y nosotros te seguíamos besando igual? -Hum…no sé- respondí como última expresión de falsa resistencia.

-Dale, arrodillate y empezá.- Dale, que a Geraldo le va a gustar.-insistió Alfredo.

-Bueno, pero después Uds. me tienen que seguir besando ¿Estamos?

Me arrodillé en el espacio existente entre el sofá y borde de la cama. El negro estaba con las piernas entreabiertas. Puse las palmas de la mano, una en cada nalga. Las separé. Geraldo miró hacia atrás y se sonrió al adivinar mis intenciones. Estaba muy caliente, mareada y para mejor uno de los tres negros que estaba en el sofá me metió la mano por atrás y comenzó a sobarme la conchita. Al separarle las nalgas e

l ojete del negro quedó totalmente expuesto. Perdí el control. Acerqué mis labios al orificio anal y lo besé como si besara una boca, succionándolo. En ese momento ¡me sentí tan puta, tan viciosa, tan degenerada! Y les confieso ¡me gustaba sentirme así! ¡Y actué como tal! Y comencé a titilar la lengua en toda su raja, manteniendo sus nalgas bien separadas y dándole frecuentes chupones en el ano. Cada vez más largos, en algunos momentos parecía que estuviera mamándoselo com tentadora cajeta. Cerré los ojos y hundí mis labios, mi nariz, todo, en aquella deliciosa cajeta. Miré en dirección al rostro de Úrsula y se lo vi atravesado por varios surcos de esperma, empapado con su propia saliva al pasarse las pijas mojadas por la cara. Estaba con la boca abierta moviendo la cabeza hacia ambos lados esperando que saltaran los chorros de leche de los dos negros que se estaban haciendo frenéticamente la paja con los glandes a escasos centímetros de su cara,Los negros acabaron casi simultáneamente. Ríos de leche anegaron totalmente aquella carita divina que sin dejar de ser bella parecía el rostro de una ángel diabólico, fiel representación de la lujuria, de la depravación. Fue demasiado para Úrsula, comenzó a contonearse frenéticamente. Sus movimientos eran tan violentos al borde del orgasmo que apoyándose en los talones hacía que sus nalgas se separaran de la cama. Presioné mi lengua contra su clítoris sin dejar de titilarla. Los muslos de Úrsula presionaron mi cabeza fuertemente. Sus nalgas se alzaron separándose de la cama. Sentí su clítoris hinchado latir entre mis labios cuando quedó envarada por varios segundos al mismo tiempo que de sus pulmones escapaba un largo ¡aaaaaaaaaaaaaaggggggg!

Pareció caer como desmayada sobre la cama como si hubiera estado levitando sobre ella y la fuerza que la mantenía suspendida cediera repentinamente. Me acosté a su lado. Estaba seria, como ida. La noté agotada. El rostro casi totalmente cubierto de semen. No era para menos ¡tres acabadas! -¡Estás bien?- le pregunté, al mismo tiempo que saboreaba una gran cantidad de semen espeso, cremoso que estaba depositado debajo de su nariz, encima del labio superior.

Sus labios buscaron los míos y nos besamos tiernamente. Mi besos deberían tener el gusto de sus jugos genitales, mezclado con el del semen. Seguí lamiendo su rostro hasta hacer desaparecer todo rastro de semen compartiéndolo con tiernos besos con mi lujuriosa amante.

Ya con una sonrisa en los labios, más repuesta, me preguntó: -Y ahora ¿Vamos a empezar con el plan? -Sí- le respondí.

Sigo en el siguiente relato.

Besos

Autor: Gabriela prettygaby ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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