Tamara, Ursula y Almita

tamara almita

Serían las 10 de la mañana del día lunes cuando me desperté con Tamara a mi lado, ambas como Dios nos echó al mundo. Me dirigí al dormitorio en donde estaban mis papis con Úrsula. También estaban los tres completamente desnudos con Úrsula despatarrada entre mis papis. Las prendas de mi amiga desparramadas al costado del lecho sobre la alfombra. Me dirigí a la maleta en donde tenía mi ropa y extraje una tanguita, un short chiquito y una blusa de tela muy fina y transparente que iba dejar ver mis tetitas a través de ella. Me puse unas sandalias y me dirigí al baño para darme una ducha reparadora y refrescarme dado que hacía bastante calor. Ya en el baño ocupada en vestirme sentí un agradable aroma a café que venía de la planta baja. Era Tamara que lo estaba preparando descalza y con un revelador salto de cama como única vestimenta.

-Mi amor, ya tenés el café servido y abriendo esa puertita tenés galletitas y en el refrigerador hay mermelada. Ahora me voy a dar un baño-terminó diciendo.

Al pasar a mi lado me tomó del mentón, me dio un beso en la mejilla , me dijo:¡qué divina que sos! y se alejó sonriendo en dirección al baño.

El día empezaba muy bien. Gonzalo no apareció porque con toda seguridad se había ido temprano a cumplir con sus tareas habituales. A la media hora estábamos los cinco, mis papis, Úrsula, Tamara y yo departiendo alegremente y comentando lo bien que lo estábamos pasando todos. Quedó acordado que iba a estar en el departamento de Úrsula el lunes y el martes, dedicada a descansar e ir a la playa .Iba a esperarla en el departamento cuando ella fuera ambas noches a bailar al club. Úrsula no quería dejar de ir porque en esa época del año se recogen muy buenas propinas con los turistas extranjeros y por lo general aparecen matrimonios “conocidos” de Úrsula que pagan muy bien sus “compañía” y que hacen que la cuenta bancaria de mi amiga aumente en forma bastante rápida. Les prometimos a mis papis y a Tamara que con toda seguridad lograríamos que Almita viniera algunas horas o tal vez alguna noche a pasarla con ellos. Eso era algo que en realidad me a compañía de algunos amigos. Los amigos iban a ser para Yanira y Almita principalmente porque Martino estaba segura que no me iba a dejar en toda la noche. Pero yo no estaba dispuesta a estar sólo con él. Con Úrsula al hacer comentarios sobre lo que podía pasar esa noche nos reíamos diciendo que al principio íbamos a dejar a Martino completamente agotado para después dedicarnos a nuestros amigos.

Bebimos un poco de refresco y Martino igual que las veces anteriores me quemaba con la mirada delante de su propia mujer y debo confesarles que esa situación me excitaba enormemente. Al salir de la casa de Tamara me había cambiado el short por una mini y cruzaba mis piernas mostrándole al hombre los muslos y desde la posición en que se encontraba frente a mi estaba segura que alcanzaba a verme la tanguita que tenía puesta.

Yanira la mujer, es bastante más joven que él . Esa semana iba a cumplir 32 y es una mujer muy bella. La posibilidad de acostarme con ella era otra cosa que me excitaba de tal manera que estaba deseando que llegara la noche del sábado, que los invitados ignorantes de la orgía que se iba a realizar después de terminada la fiesta se fueran y poder en compañía de Úrsula, sus amigos y Almita ,¡ mi Dios! gozar de una manera que fuera inolvidable.

Estábamos ahí charlando cuando en un colectivo del Instituto llegó Almita, quien, al vernos, se acercó corriendo. La mini de tela escocesa que estaba usando dejaba ver sus fabulosas piernas. Parecía mentira que yo pudiera haber visto a esa chiquilina rubiecita, con carita de ingenua, de nenita buena con la cara desfigurada por la lujuria cogiendo y gozando a destajo con dos o tres negros pijudos metiéndosela por todos lados y bañándola en leche. ¡Y pensaba verla más de una vez en los días venideros! Nos dio un beso en

la mejilla a ambas.

-Ponte un traje de baño si querés ir a la playa con nosotras-le dijo Úrsula.

-¡Bueno, bárbaro! Y se fue corriendo hacia el interior del edificio.

-¡Qué linda chiquilina!- comenté.

-Sí, y ya me contó Yanira que pasaron un fin de semana muy entretenido con ella-dijo Martino con cara de sátiro.

Mi respuesta y la de Úrsula fue reírnos.

-Espero que el próximo sábado yo pueda divertirme con Uds.-agregó el hombre.

-Vamos a ver, espero que sí-le contesté haciéndome la interesante y mirándolo con cara de pícara.

-¿Cómo, no es seguro?-preguntó Yanira un poco alarmada, no sé si pensando en nosotras o en los amigos de Úrsula.

-No le hagan caso a Gabriela, le gusta hacer bromas y hacerse desear, yo sé que en el fondo tiene tantas ganas como Uds.

-¡Ah, bueno, y …Úrsula…..¿ ya sabés a quiénes vas a invitar? -No, todavía no, pero quédate tranquila que sean quienes sean te van a gustar-respondió Úrsula.

Me parecía mentira que esa conversación se realizara delante del marido, se ve que al tipo no le importara que viniera un regimiento y se cogiera a su mujer mientras él pudiera cogernos a nosotras. Así estaban las cosas cuando volvió Almita. Quien mira a las chicas de esa edad piensa que ellas no son conscientes de lo buena que están y de los pensamientos impúdicos que generan en la mente de algunas personas, pero eso es un error. Cuando tenía la edad de ella yo sabía el efecto que causaba mi cuerpo, sobretodo mis piernas en algunos de mis profesores y a los hombres en la calle, de las miradas de que era objeto incluso de parte de algunas mujeres y vaya las calenturas que me agarraba de noche en mi camita cuando empezaba a pensar en esas cosas.

Estuvimos cerca de media hora dentro del mar y luego nos tiramos a la sombra de la vegetación existente sobre unas lonetas que habíamos traído.

Almita le hizo a Úrsula la misma pregunta que antes le había hecho Yanira. Úrsula ,¿quienes son los hombres que vas a traer? -Y la verdad que yo también me hacía la misma pregunta.

Hábilmente Úrsula comenzó a explorar el terreno.

-Almita, ¿ a vos te gustaron los hombres que vinieron el sábado a pasar la noche con nosotras?

-La verdad que sí, me imagino que te habrás dado cuenta.- Su respuesta estaba mostrando a la verdadera Almita .

-¿Y cuales te gustaron más?-insistió Úrsula.

-Alfredo es muy simpático y me gustó mucho.

-¿Y alguno más?

-Y bueno…me gustaron todos pero Marcos también me gustó muchísimo.

-¿Y por qué decís que te gustó muchísimo?

-¿No te imaginás por qué?- contestó Almita con cierta picardía.

-Sí, me lo imagino pero quisiera saber si no estoy equivocada.

-¿Vos querés saber si es porque la tiene grandísima, no? Bueno..y sí… es por eso-respondió Almita riéndose.

-Pero a mi me pareció que te dolió mucho.

-¡Ay, si, me dolió horrible , al principio, pero después fue divino!!!

-¿Te sigue doliendo la cola?

-No, ahora ya se me pasó, no me duele casi nada.

-¿Así que te gustaría que Alfredo y Marcos vinieran el sábado? -Sí, me encantaría- respondió firmemente Almita.

-¿Y te gustaría conocer a otros amigos míos?.

-Y..sí…¿por qué no? si son amigos tuyos y a vos te gustan pienso que a mi también me van a gustar.

En mi mente rondaba la idea de invitarla a ir a la casa de Tamara para que Almita la conociera a ella y al marido y especialmente a mis papis. Estaba esperando el momento apropiado. Este surgió casi enseguida.

-Después que me dejaron en casa..¿qué hicieron ?-pregunto Almita.

Úrsula y yo nos reímos.

-Hummm…¡qué habrán hecho que se están riendo de esa manera! ¿No me lo van a decir? -Bueno…volvimos al departamento para comer algo y llamé a mis papis a la casa de un matrimonio amigo en donde estamos pernoctando y nos invitaron a cenar con ellos-respondí.

-¿Y fueron?-interrogó Almita

– fuimos y lo pasamos muy bien-respondió Úrsula y nos empezamos a reír de ex profeso para despertarle la curiosidad.

-Hummmm ¿me van a contar lo que hicieron o me van a dejar intrigada?

-¿Qué te parece, Gabrielita, se lo contamos?-me preguntó Úrsula.

-Bueno, yo creo que a esta altura ya somos amigas íntimas y podemos contarnos todo..¿no te parece? Sí, contale todo, no hay problema.

-Bueno Almita, te voy a hacer un resumen rápido. Los papis adoptivos de Gabrielita son swinger, igual que Tamara y Gonzalo así que te imaginas lo que está pasando entre ellos estos días. Yo tengo relaciones con ellos desde hace tiempo. Son muy amigos míos y fue debido a mi relación con ellos que tuve la suerte de conocer a Gabrielita en el club privado el año pasado. A esta muñequita preciosa que tenés a tu lado. (sic) Bueno, ella se acostó con Tamara y Gonzalo y yo con los papis de Gabrielita cuando vine de madrugada del club privado en donde bailo.

-Hummm….¡qué bueno!-fue el comentario

-Bueno la verdad que divertirme con Uds. es fabuloso, pero no quiero ni pensar si mis padres se llegan a enterar de todas las cosas que estoy haciendo.

-No se van a enterar. Gabriela no los va a conocer y Yanira y yo somos las más interesada en que ellos no se enteren. Somos todos muy depravaditos pero muy discretos. Sos vos la que debés tener cuidado y no meter la pata.

Almita estaba acostada en la loneta y Úrsula y yo, una a cada lado de ella. A esa hora hacía un calor espantoso pero la conversación, los cuerpos sensuales de ellas dos rozándose con el mío hicieron que me fuera calentando de a poco y a esta altura de la conversación e imaginándome nuevas situaciones mi conchita empezó a palpitar y a humedecerme la tanguita.

-Decime la verdad Almita, a vos te gusta emputecerte con nosotras y ponerte bien depravadita ¿no es cierto?Úrsula le decía esto con sus labios casi pegados a los de ella.

-Sí, Úrsula, me gusta, vos sabés que me gusta!!!

Y sus labios se unieron en un apasionado beso de lengua. Mis manos y las de Úrsula acariciaban sus carnes, su piel ardía. Con mis manoseos logré que una de sus grandes tetas escapara del sostén y comencé a mojársela con saliva, a manosearla y a chuparle el pezón. Los labios de ambas se separaron y Úrsula comenzó a hacerle lo mismo que yo a la otra teta. Almita giró su cabeza y sus labios buscaron ahora los míos. Nos succionamos mutuamente las lenguas.

-¡Ay, Almita, qué putita divina que te haz puesto!!-le dije al oído cuando nuestras bocas se despegaron.

-Mmmmmm-ronroneó ella y hundió nuevamente su lengua en mi boca. Se la succioné de una manera tal como para arrancársela mientras ella la viboreaba apretada por mis labios. ¡Qué sensación deliciosa!La lengua de Úrsula, había ido recorriendo su vientre acercándose lentamente a las zonas genitales de Almita. Al mismo tiempo que le lamía la barriguita con ambas manos comenzó a bajarle la tanguita. La muchachita levantó la cola y colaboró con Úrsula para que su conchita, con vello pubiano rubio y escaso quedara a merced de la ávida boca de Úrsula. Almita retorcía su cuerpo para ofrecerle impúdicamente la raja con sus hambrientos orificios a la no menos hambrienta boca de Úrsula. Sus quejidos de placer y sus ¡sí!..¡sí! se unían a las palabras obscenas que nuestra propia calentura nos hacía decir.

-¡Ah, que conchita sabrosa que tenés Almita!- brotaba la voz de Úrsula entre los blancos y suaves muslos.

-¿Te gusta que te chupen la concha? ¿eh? Dale, putita, decime ¿te gusta?-le decía yo.

-¡Sí, me gusta, me gusta! ¡Y que me cojan toda también me gusta! ¡sí!..¡sí!!!¡Aaaaah! ¡aaaaah! -¿Querés chuparme la concha? -¡Sí, dámela, dámela!!

Me puse de pie. En un santiamén me saqué el bikini rojo que tenía. Me arrodillé con las piernas abiertas y con el vientre de Almita entre ellas y le ofrecí mi raja para que me chupara toda y me dispuse a compartir la conchita de Almita con Úrsula que estaba con su cara frente a la mía chupándosela con desesperación. Almita se aferró a mis nalgas y su lengua iba de mi ano a mi clítoris lamiendo y titilando con gran habilidad. Me chupaba con tantas ganas que sentía el ruido producido por sus succiones. Úrsula generosamente se irguió permaneciendo arrodillada y dejando la conchita de Almita a mi entera inconveniente al darse cuenta que Almita tenía muchas ganas de hacerlo. Pero nos hizo prometerle, más que prometerle jurarle que podía contar con nosotras y con algunos amigos de Úrsula para la noche del sábado próximo. Así lo hicimos.

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En mis próximos relatos les contaré con todos los detalles lo sucedido la noche del miércoles cuando nos llevamos a Almita de acuerdo a lo convenido y luego lo de la fiestita del sábado que estuvo para alquilar balcones.

Envíenme sus comentarios pero por favor, no me molesto en contestar a hombres groseros, sí a las críticas constructivas.

Besos a todos.

Chau

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Escrito por Marqueze

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