TANGO I I

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Ha pasado varias semanas desde que Nicolás y yo iniciamos la aventura de realizar un espectáculo nudista teniendo como fondo el tango, el argumento de la obra está listo, el auditorio escogido y separado, los permisos a las autoridades en marcha, solo nos falta un detalle: elegir a los bailarines que estelarizarán la puesta, pues los secundarios ya están escogidos de antemano. Menudo trabajo.

Tanto Nicolás como yo hemos recibido una veintena de carpetas de bailarines, cada uno con fotografías de todo tipo, hemos llamado a diez bailarinas para elegir cinco en este primer día, ha sido pesado el casting cada quien tiene su talento, habían muchas dudas hasta que pedimos que se desnudaran y bailaran, es diferente verlas así moviéndose rítmicamente sin nada de ropa, la sensualidad que despliegan es total, ya nada que decir están elegidas las cinco principales. Al día siguiente serán ellos los que actúen para nosotros, estoy nervioso, veré a diez hombres esbeltos bailar para mí completamente desnudos.

Cansado pero contento llego al departamento, estoy viviendo con Nicolás cerca de dos meses y él ha sido todo un caballero conmigo, es un tipo legal, separado y con dos hijos, él vive en este departamento normalmente solo, sin embargo tiene un par de habitaciones siempre listas para recibir invitados como yo. A pesar de todo es una agradable experiencia el convivir con alguien como Nicolás, a veces en días demasiado calurosos lo he visto pasearse por la casa casi desnudo, pero nunca se me ha insinuado a pesar de que siento que quiere hacerlo, yo tampoco he propiciado nada, más por mantener el equilibrio de la relación de trabajo que llevamos, sin embargo esta noche estoy perturbado, de solo pensar en hombres desnudos frente a mí estoy con ganas de tocar un cuerpo caliente. Estoy erecto como casi todas las noches, pero esta vez quiero sentir mi pene dentro de un culo suave y complaciente que me haga sentir que estoy vivo y que quiero gozar, Nicolás está demasiado cerca y demasiado desnudo.

Es medianoche cuando decido ir en búsqueda de una noche de lujuria, salgo de la habitación, estoy completamente desnudo y empalmado, tanto que mi miembro me pesa al caminar. Nicolás duerme con la puerta entreabierta, abro suavemente y entro de igual forma, me acerco a su cama, él está allí completamente dormido, me voy aproximando poco a poco y siento su respiración, lo veo allí sobre la cama cubierto tan solo por las sábanas blancas, me voy hacia sus pies y comienzo a jalar suavemente esa tela que no me deja verlo completo, cuando ya estoy cerca de terminar mi acción, él se mueve haciendo que la sábana caiga por propio peso de la cama, al fin puedo ver a Nicolás completamente desnudo, es mucho más guapo de lo que yo mismo habría imaginado, además de tener un miembro que en reposo se veía grueso y grande. Espero unos segundos antes de hacer cualquier otro movimiento, mi pene late por si solo, me dirijo hacia la cabecera de la cama, quiero besarlo en la boca y por ello acerco mi cara a su cara, cuando estoy a unos milímetros, Nicolás abre los ojos y me dice susurrante "ya era hora que vos te decidieras"…lo demás ya se imaginarán, hacer el amor con un hombre mayor y experimentado como Nicolás es la situación más rica que puede pasar, cuando desperté lo tenía abrazado por la espalda, mi pene aún se encontraba dentro de él aunque no tan duro, me moví un poco y él despertó, se estiró provocando en mí una nueva erección que hizo que nuevamente terminara dentro de él. Era ya tarde, así que nos levantamos para ducharnos, antes de salir Nicolás me miró fijamente y me besó en los labios y solo dijo "Gracias", yo solo sonreí.

Son las nueve de la mañana y los diez bailarines elegidos están frente a nosotros, de ellos solo cinco aprobarán y uno de ellos será el principal, los diez son muy guapos, diferentes entre sí, altos y delgados, de cuerpos atléticos, cintura pequeña y culo parado, todos están sonrientes. Uno a uno bailan la misma pieza de tango, lo hacen perfecto. H

a llegado el momento clave de verlos bailar desnudos, entra el primero y me impresiona su cuerpo llano, blanco, sin vello alguno más que en el pubis, tiene un pene de tamaño normal, circuncidado, es hermoso verlo moverse (a mí me gustó). Entra el segundo bailarín, alto, moreno de cabellos ondulados, un cuerpo firme, pectorales marcados, su pene delgado, flácido, se ve bien, baila bien, el tercer bailarín quedó descartado, está subido de peso y es demasiado velludo, el cuarto es esbelto, baila muy bien pero tiene un pene demasiado pequeño, no se ve bien, el quinto, el sexto, el sétimo….no aprueban! Y aún no nos decidimos por quien votar, solo tenemos cuatro aprobados y yo tengo además una erección de a mil que ya no puedo disimular. En eso entra un onceavo bailarín, todos nos quedamos viendo como baila al compás del tango más melodioso, tiene un cuerpo firme, esbelto, blanco, con algo de vello en el pecho y otro poco en la zona púbica, su pene es perfecto: largo, moderadamente grueso y con un glande rosado, su trasero es redondo, grande, musculoso y casi sin vello, el tipo es hermoso de pies a cabeza. Sin lugar a dudas está aprobado, miro a Nicolás, y él está mirándolo como embobado, no es para menos, acabamos de contratar a Marcelo, su hijo.

Los ensayos son cada vez más arduos, los diez bailarines han formado un grupo muy compacto, la puesta en escena será todo un éxito. Los medios de comunicación se han enterado del próximo espectáculo de Nicolás Salvatore y ya están interesados en hacerle entrevistas para los diarios, radio y televisión. Yo estoy muy feliz por ello.

La noche anterior al estreno hemos convocado a todos para el ensayo general, todo ha salido como debe ser, hay nerviosismo pero también una gran satisfacción. Es tarde cuando acabamos todos los últimos arreglos, lo poco que se usará de vestuario está ya colgado en los camarines, en fin, ya nada falta, solo empezar. Estamos cansados, Nicolás, Marcelo y yo salimos del teatro rumbo al carro, llevaremos a Marcelo a su casa.

En pleno camino, Marcelo le dice a su padre si esa noche se puede quedar en el departamento, Nicolás acepta y yo, simplemente me quedo mirando a través de la ventana del carro las luces de la ciudad, no quiero pensar en tener a dos hombres como ellos tan cerca toda una noche. Cuando llegamos, Marcelo se dirige a la otra habitación vacía que queda frente a la mía, Nicolás entra a la cocina a preparar algo para comer, yo me quedo en la sala viendo el paisaje nocturno que me encanta verlo desde lo alto del edificio.

Al despedirse Nicolás me mira de una manera extraña, besa a Marcelo en la mejilla y se dirige a su habitación, yo también me despido de Marcelo y me acerco a él para darle un beso, él también tiene la misma intención y el resultado es un beso suave en la boca que me ruboriza. Lo miro y me río, él hace lo mismo.

Estoy desnudo en mi cama, no puedo dormir, tengo la necesidad de saber como duerme Marcelo, desnudo ya lo he visto, pero nunca dormido. En eso tocan a mi puerta, me cubro los genitales con las sábanas, "pase" digo sin saber quien está tras mi puerta, de pronto ella se abre y la silueta de Marcelo se dibuja en el umbral. "Y no puedo dormir, te puedo acompañar un momento?" pregunta sin entrar aún, "por supuesto que si, pasa" digo en voz alta pero por dentro pensaba, "hoy es mi noche". Lo veo acercarse lentamente, solo la luz de la lámpara de la mesa de noche ilumina la habitación, por fuera todo es silencio. Cuando está ya a un paso de mi cama me mira como pidiéndome permiso para sentarse, admito con la cabeza. Allí es donde noto que tiene puesto un pijama de algodón muy pegado al cuerpo. Se acomoda de tal modo que queda recostado a la altura de mis pies, me mira y me cuenta cuan ilusionado y a la vez nervioso está con la obra, pero que su mayor temor radica en la crítica, en que por tratarse de un espectáculo cuasi nudista pueda causar polémica y tantas cosas más que yo también había pensado, pero que valía la pena arriesgarse. Sin darme cuenta él tenía entre sus manos mis pies, los empezó a tocar y masajear de una manera que me gusta mucho, "tenés unos pies muy lindos" me dice luego los levanta un poco hasta la altura de sus ojos, los palpa, mide los dedos, los toca suavemente casi acariciándolos, para ese entonces el solo roce había hecho que me empezara a excitar y mi pene morcillón

ya se dibujaba tal por debajo de la sábana que lo cubría. De pronto Marcelo hizo algo que no me lo esperaba, metió mis dedos en su boca y los empezó a chupar de una manera tan sensual que no me quedó otra que acostarme bien en la cama y disfrutar, era la primera vez que alguien hacía eso y Marcelo sabía como sacarle el jugo al momento, yo cerré los ojos y me dejé llevar. Cuando los abrí tras el cambio de pie, Marcelo yacía desnudo sobre mi cama, lo podía vez acostado de pecho mostrándome ese culo tan precioso y parado que había admirado en tantos ensayos. De un momento a otro retiró el único obstáculo que había entre mi cuerpo y el suyo y después de admirar un momento mi miembro erguido lo tomó con las manos para luego metérselo completamente en la boca, sacando de mí mi primer suspiro.

Marcelo chupaba mi pene con tal fuerza y pasión que yo sentía que en cualquier momento me vendría y se lo dije, lo tomé de la cabeza enredándome en sus cabellos, hice que dejara de succionar mi mástil y lo miré, él hizo lo mismo pero acercó sus labios rojos y carnosos a mis labios y me dio el beso más romántico que jamás nadie me había dado, se recostó sobre mi cuerpo, podía sentir su miembro duro, fuerte, levantado hasta el tope por mí y eso me llenaba de orgullo. Me acomodé de tal forma que mi pene salió entre sus piernas situándose muy cerca de su entrada anal, entonces Marcelo tomó con una de sus manos mi pene, levantó un poco el cuerpo y lo colocó justo en el inicio de su agujero, hizo un movimiento, y de pronto parte de mí ya ingresaba en él provocándome esa ráfaga de gusto y en él un quejido de satisfacción que nunca había escuchado, yo lo miraba extasiado, me encontraba en el cielo gracias a él, y sus movimientos de arriba-abajo solo hacía que perdiera la mirada hacia el vacío, Marcelo lo sabía, me besaba en la cara, en la boca, en el pecho, donde llegara, él mismo estaba disfrutando como loco cabalgando en mí. El sudor de nuestros cuerpos se juntaban y ello hacía que resbalara mejor todo, en un instante que Marcelo no contó lo agarré de la cintura y lo eché de espaldas y me coloqué sobre él sin sacar un centímetro de mi pene de su culo, y lo empecé a coger de tal forma que mis testículos chocaban en él produciendo ese sonido que a veces suena a gloria. No duré mucho tiempo en esa posición, verlo así todo mío, con esa cara de satisfacción, sus pies tan hermosos a ambos lados de mi cuerpo, solo condujo a una descarga interminable de leche caliente que fue tragada en su totalidad por el cuerpo de Marcelo, a los instantes sentí su propio líquido caliente en mi pecho, él me vio sonriente y lo único que provocó en mí fue darle un beso.

Por fin la noche esperada del estreno llegó y tras un "mierda" de todos los bailarines, el teatro abrió sus cortinas a todo el público. Que puedo decir más que me sentí sumamente emocionado de ver que todo salía mejor de lo que habíamos visto en los ensayos y que después de finalizada, el público se puso de pie para aplaudir a los bailarines, sobretodo a Marcelo, que había demostrado el porque era el protagonista principal. Esa noche celebramos en los camarines con el mejor champagne. A la mañana siguiente, éramos la principal noticia de espectáculos y las críticas solo doblegaron sus alas hacia nosotros. Habíamos triunfado.

Sabía que mi tiempo en Buenos Aires iba llegando a su final, tenía una nostalgia grande de regresar a mi tierra, pero también sentía que debía seguir en mi propia vida. Un día antes de partir, fui por indicación de Nicolás a la oficina que nos había albergado tanto tiempo, cuando llegué estaban él y Marcelo esperándome, de pronto al entrar vi en esa pared llena de fotos de artistas y bailarines una foto que me llamó mucho la atención: era la mía y debajo de ella decía: "Franco Robles, productor". Los miré con lágrimas en los ojos, sabía que allí estaba dejando parte de mi vida futura, ambos, padre e hijo se me acercaron y me besaron en las mejillas. "Los amo" les dije, "lo sabemos" me contestaron al unísono y se guiñaron el ojo.

Autor: TEHEPA

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Escrito por Marqueze

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