Tania (lesbico)

¡Comparte!

Este relato lo he publicado en otro sitio de relatos, es totalmente de mi autoria, por si lo llegan a ver por ahi.

Después de mucho tiempo hoy decidí salir a bailar, es algo que me encanta y modestia aparte se me da muy bien. Como dominicana que soy me encanta la bachata y ya mi cuerpo me pedía baile. Con tantas responsabilidades en casa y con el trabajo no había tenido tiempo para mí últimamente. Abrí una aplicación en el teléfono que me dice de los eventos en la ciudad y ví que anunciaban una fiesta con un reconocido DJ así que escogí ese lugar. No tenía mucho en mente, un par de tragos, escuchar música, distraerme y bailar un poco. No me importa salir sola, es algo divertidísimo, no entiendo porqué las mujeres tienen que salir en grupo para pasarlo bien.

Al llegar a la disco ya estaba llena, apenas se podía caminar. Fuí directo al bar y pedí una Caipiriña que hace tiempo tenia deseos de una. Mientras esperaba noté al otro lado del bar una mujer que no dejaba de mirarme, le sonreí y ella me devolvió la sonrisa. Ya que yo no conocía a nadie allí me dije ¿por qué no? Y me acerqué a ella.

– Hola, como estas? No te había visto antes por aquí. Soy Deborah.

Más de eso no tenia en mi repertorio con mujeres. A pesar que no sería la primera vez que coqueteo con una o que tengo sexo con una mujer, suelo ser tímida con las mujeres para empezar una conversación; con los hombres siempre se me da más fácil. Ella era más o menos de mi tamaño, unos 30 años igual que yo, pelo rizado castaño, ojos oscuros y una sonrisa de niña traviesa. Parecía tímida a primera vista, lo que hacía que me pareciera más atractiva aun. Siempre tuve debilidad por las mujeres con apariencia inocente.

– Hola, yo soy Tania. Es la primera vez que vengo aquí. De hecho es mi primera vez en esta ciudad, solo estaré esta noche, vine por una cita de trabajo.

Hablamos un poco de su trabajo, era visitador médico, de sitios de interés de la ciudad, y cosas banales como el clima tan loco que estábamos teniendo.

– Me estoy quedando en el Ramada que está justo en frente – me dijo y mientras lo decía me miraba fijamente por si no había entendido el mensaje.
– Qué dices si nos vamos de aquí y seguimos hablando en tu hotel? – Por supuesto que había captado la indirecta y no quise perder más tiempo.

El hotel quedaba al cruzar la calle como me había dicho y en el camino me dijo que ella nunca había estado con una mujer, que no sabía lo que estaba haciendo, que seguro los tragos le han dado valor para atreverse, pero que siempre sintió curiosidad y ya que estaba en una ciudad en la que nadie la conocía quería probar. Yo estaba encantada de ser la elegida.

Al llegar a su habitación se notaba nerviosa. Empezó a quitarse el abrigo y las botas, quedando así a la altura de mis ojos; se quito sus pulseras y las puso en la mesita mientras recorría la habitación con la mirada. Era una habitacion sencilla, con una decoracion vintage, tonos blancos y azul claro, se veia todo impecable y muy organizado.

Decidí tomar el control y la tome de la mano y con la otra la agarre de la cintura y la hale hacia mí. Tenía mi boca cerca de la suya, pero no la besé, solo acaricié mis labios con los de ella aspirando su aliento y oliendo su perfume suave y muy femenino; bajé a su cuello, le daba besos cortos pero mojados, dejando un ligero rastro de mi saliva. Mordía su oreja, volvía al cuello, a su barbilla… Le dí la vuelta y la puse contra la pared, y con una mano le agarre ambas manos por encima de su cabeza para que no se pudiera mover ni me tocara, estaba a mi antojo. Estando así giré ligeramente su cabeza hacia mí y la besé, mi mano abrazando su cintura. Chupaba sus labios y su lengua, la besaba como si tuviese años sin besar y ella me respondía con la misma pasión, Le solté las manos para quitarle la blusa.
Sin dejar de besarla le desabotoné los pantalones y me arrodillé frente a ella para quitárselos quedando en pantis frente a mí. Me acerque a ellos sintiendo su humedad, la besé y la acariciaba por encima de los pantis, ella ya empezaba a gemir y me apretaba la cabeza pidiéndome que continúe entre gemidos.

Cerca de donde estábamos paradas había un sillón. Me levanté y fuí al sillón y me senté dejándola de pie frente a mí. Ella me miró un poco confundida por haber interrumpido lo que estaba haciendo.

– Baila para mí – le dije –
Ella me miraba como si no entendía lo que decía. Agachó tímida la cabeza pero una sonrisa asomaba sus labios.

– Baila para mi Tania. Hace mucho quieres estar con una mujer, seguro muchas veces te has tocado imaginándolo, pensando como sería ser la puta de una mujer. Baila para mí, putita.

Empezó a moverse lento, torpe. Yo no le quitaba los ojos de encima. Esa mujer me gustaba y me excitaba como pocas. Ella al ver mi reacción y la lujuria en mis ojos tomó más valor y sus movimientos se hicieron más sensuales. Se tocaba por encima del brassier con una mano y con la otra jugaba con el borde de los pantis, y cambiaba y jugaba con su pelo mientras movía las caderas en un vaivén hipnotizante. Se desabrochó el brassier y por fin pude ver sus pechos. Los tenía grandes y pesados, seguro ha de tener hijos, y pezones paraditos y marrones. Se los agarraba y apretaba y sin dejar de bailar se puso de espaldas y se propuso a quitarse los pantis, se agachó dejándome ver sus nalgas grandes y redondas y un poco de su coñito que se veía por entre las piernas al agacharse. Se los quitó y me los lanzó.

Yo a todo esto ya me había empezado a desnudar y para cuando se quito el brassier yo solo estaba en pantis sentada y tocándome despacio mi coño que estaba empapado. Al lanzarme los pantis los olí y ese olor despertó más aun todos mis sentidos y me excitó mas. Me pajeaba deprisa pero sin meter los dedos, olía sus pantis y mi vista clavada en ella que seguía bailando una música imaginaria sin perderse detalle de lo que yo hacía. No hablábamos. No quise venirme aun, quería aguantar esa excitación lo más posible.
Me levanté y la hice sentarse a ella esta vez en el sillón. Me acerque a su boca y la bese enredando mi lengua con la suya. Bajé al pecho, a esas tetas que me tenían embobada, a esos pezones duros que estaban hace rato esperando mi boca, jugué con ellos un rato, los mordía, chupaba y jugueteaba con la lengua sobre ellos.

Le abrí un poco las piernas y metí mi cabeza en su entrepierna, oliendo su coño, observandolo y disfrutandolo de cerca. Lo tenia afeitado de hace par de dias, seguro de haber sabido que se lo comerían esa noche se habría preparado. Tenia el clitoris pequeño, escondido un poco entre los labios, para sacarlo un poco de su escondite, le apretaba y apartaba ligeramente los labios. Aspiré su olor como hice antes con los pantis. Cómo me gusta el olor de una mujer! esa mezcla de sudor y placer me vuelve loca.

Empecé lentamente, acariciando sus labios con mi lengua y entrando y sacando la lengua, saboreando toda su humedad, lamiendo todo. Al llegar a su clítoris dejo salir un largo gemido y me quede ahí un rato chupándoselo despacio mientras ella seguía gimiendo, pero aún no tanto como yo quería. Quería volverla loca de placer, que me pida más, que me pida que la haga mi puta. Mientras le chupaba el clítoris le metí dos dedos en el coño que debido a lo mojada que ella estaba entraron sin ninguna dificultad. Dejé de chupar para pasar a darle lametazos cortos pero rápidos, descubriendo qué la hacía gritar más, cuando me di cuenta que prefería que lo hiciera en círculos seguí así. Movía los dedos más rápido dentro de ella, los entraba y sacaba mientras ella ya no gemía sino que empezó a gritar y me pedía que no parara, que hacía mucho tiempo que nadie le hacía ‘’eso’’. Yo no tenía intención de parar hasta que ella no se viniera en mi boca.

Seguía con mis dedos dentro de ella y con la lengua en su clítoris; ella se retorcía de placer y me pegaba más la cabeza y con la otra mano se agarraba y apretaba los pechos. Supe que estaba a punto de venirse cuando dejo de gemir y su cuerpo se tensó y ahí mi boca se llenó de ella, seguí pasándole la lengua hasta dejarla seca nuevamente. Cuando terminé subí a su boca, quería que saboreara sus jugos, que los disfrutara como yo, la besé despacio, dejándola respirar, que se reponga del orgasmo.

Me senté encima de ella, de frente, para poder seguir besándola. Estando en esa posición empecé a moverme, sobando mi coño con el de ella. Ella agarró uno de mis pechos y empezó a chuparlos queriendo comérselos, verla así tan caliente me calentaba más aun. Yo en esa posición me vengo muy fácil, pero no quería aun, quería mantenerme bien caliente, bien puta para ella. Me quise levantar para llevarla a la cama, pero no me dejó, me agarró por las caderas y me movía más rápido, era un vaivén delicioso, ninguna hablaba, solo nos mirábamos a los ojos y gemíamos. Yo no podía más, llevaba rato aguantándome y me vine encima de ella gritando muy fuerte, pegue mi boca a la de ella para acallar mis gritos. Cuando me vine que ya empezaba a respirar normal, abrí los ojos y la vi mirándome, como si no se creyera que había logrado que una mujer se venga con ella.

Me sonrió con esa sonrisa que yo ya conocía y me dijo – traje un vibrador ¿quieres jugar con él? –

Ya no quedaba nada de la chica tímida e insegura que conocí en la disco, me parecía otra; tenía la misma sonrisa traviesa, pero en sus ojos había un brillo diferente.
Nos levantamos del sillón y fui a esperarla a la cama mientras ella buscaba el vibrador. Era un vibrador no muy grande, rosado. Me lo dio y se acostó a mi lado. Lo encendí en un nivel lento y se lo pasé por los pezones, entre las tetas, bajé por la barriga, alrededor del ombligo y llegué a su coño que estaba mojado otra vez.
Le puse un poco más de velocidad y le acaricié con el vibrador los labios y el clítoris, quedándome ahí un rato, sobándola con él. Mientras mi boca estaba en su cuello (había notado antes que cuando le besaba el cuello ella gemía más y se retorcía). Iba de los hombros al cuello, del cuello a la boca, a la oreja, de vuelta al cuello.
El vibrador seguía en su clítoris. Le puse velocidad máxima y se lo entre, haciéndola soltar un grito de sorpresa y de placer. Lo dejé dentro sin moverlo unos segundos y luego empecé a penetrarla con él. Con el dedo pulgar de la otra mano jugaba con su clítoris.

Me encantaba ver su cara, sus ojos cerrados y mordiéndose los labios, con las manos apretaba la sabana que tenia debajo. Esta vez cuando estaba a punto de venirse me avisó, me dijo: ‘’Deborah me vengo, por favor no pares, sigue así, quiero ser tu puta, sigue…’’ Grito mi nombre unas cuantas veces más y se vino en un orgasmo intenso y largo, yo seguía metiendo y sacando el vibrador, hasta que fué ella que me pidió que parara, que no podía más.

Acostándome a su lado la acerqué a mí y metí mi pierna en su entrepierna, podía sentir como me mojaba la pierna al tener su coño ahí. Duramos un rato así pegadas besándonos.

Luego ella se levantó y me hizo acostar de barriga, empezó besarme la espalda, acariciándome las nalgas. Me arrodillé quedando ella detrás de mí; seguía besándome la espalda, la nuca, me tenía abrazada por detrás agarrándome las tetas, apretándolas. Con una mano bajo hasta mi coño y empezó a tocarme lentamente, metiendo su dedo entre los labios, llenándose la mano de mi humedad, me lo agarraba con la mano entera y lo apretaba, metió el dedo suave dentro del coño y se puso a pajearme como una experta.
Se apartó y pasó su cabeza por dentro de mis piernas quedando su cara debajo de mí y se quedó mirándome el coñito; era el primero que veia tan de cerca y lo miraba con curiosidad y deseo y se dispuso a comermelo. Tenía su cara bien pegada a mí y me daba besitos por los labios, entre las piernas, de vuelta al coño y luego acariciandolo con la lengua. Lo hacia despacio y se notaba su inexperiencia. Yo la dejé explorar y que entrara en confianza mientras mi calentura crecía.

– Te gusta mi coñito putita? chupame como si fuera una verga pequeñita, seguro has chupado muchas antes. Pega bien la boca y chupalo y mueve tambien la lengua mientras lo haces. Asi putita, que rápido aprendes –

En esa posición yo podía estirar mi mano hacia atrás y tocarla a ella, que estaba con las piernas abiertas y estiradas. Subía y bajaba su pelvis buscando más contacto con mi mano que ya tenía otra vez los dedos dentro de ella. Parecíamos poseídas, no había nada más importante que darnos placer.

– Tania, sigue, sácamela por favor, no pares putita, que rico lo haces –

Diciendo esto me vine en su boca, pero ella no paró y siguió, con más velocidad esta vez y ayudada por los dedos provocándome otro orgasmo más rápido pero igual de intenso que el anterior.

Caí rendida a su lado, riéndome como una niña de felicidad.
Al mirar a la ventana vi que estaba casi amaneciendo y ambas teníamos que volver a nuestras realidades.
Giré mi cara hacia ella, se veía cansada, pero satisfecha. Le dí un beso largo y tierno en los labios y le acariciaba el pelo. Se veía realmente hermosa y el color de los primeros rayos de sol acentuaba sus facciones y color de piel. Podía pasarme horas mirándola. Me dispuse a vestirme y arreglarme para salir mientras ella seguía en la cama con los ojos cerrados, pero despierta.

– Nos volveremos a ver algún día? Me gustaría repetir lo de hoy y tal vez salir por la ciudad o cenar – Le dije mientras me acercaba a la cama.
– No lo sé. Esto fue mejor de lo que me esperaba y sí me gustaría verte. Dame tu número y si vuelvo te llamo, te parece?

Le anote mi nombre y mi número en su teléfono y sin más le dí un beso de despedida y la dejé dormir.

De ese encuentro hace ya 6 meses. Hoy por fin recibí su llamada…

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Un comentario

Dejar un comentario
  1. ¡Ufff! ¡Qué relato lésbico más rico, no solo por el relato en sí, sino porque son dos HERMOSAS dominicanas, una experiencia muy rica. Muy bien escrito, muy bien narrado, sensual, excitante, detallando desde la conquista hasta los mejores momentos de placer y la despedida. Y aun lo mejor de todo es que parece ser una experiencia vivida y por tanto REAL. Me ha encantado, le he dado 10 estrellas, realmente me excitó y me hizo casi vivir la situación junto a ustedes.

    ¡Gracias por el relato amor! ¡Qué bueno que haya gente de mi país con la mente lo suficientemente abierta para vivir este tipo de experiencias y compartirlas! ¡un beso!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.