Terminó en un motel II

¡Comparte!

Nunca había tenido sexo en ese lugar de la casa, y ahora les digo que voy a repetirlo. Me puso en cuatro y sacó la tanguita cola less; yo le pedí que se levantara y me arrodillé para quitarle el slip. Cuando tuve frente a mí su pija, no aguanté y me la tragué toda, sin una caricia. Lo deseaba y él también, pues gemía como loco por la mamada que le daba.

Hola, qué tal? Soy María, la protagonista de la historia que les conté que tuve con un muchacho más joven que yo. Para quienes no la siguieron, les cuento que tengo 41 años, mido 1,60 metros y soy de pelo castaño y un poco “rellenita”.

Por un conflicto en mi trabajo en la Municipalidad de Tucumán conocí a un periodista de 25 años llamado Rubén. Después de varios cafés, terminamos en un hotel haciendo el amor, lo cual me llenó de un placer inmenso porque desde que me divorcié (en el año 2000) no había tenido sexo con nadie.

Rubén es especial. No sé si estará bien dotado (no me acosté con nadie mientras salimos), pero sí puedo decir que sabe “tocar las teclas” y hacerme sentir plena. Disfruto mucho con él en la cama y sé que él también lo hace.

Uno de los aspectos que todavía no habíamos podido concretar era el del sexo anal. Rubén me lo pedía pero la falta de “práctica” (estoy divorciada desde el 2000 pero dejé de tener sexo con mi ex unos tres años antes) no me dejaba concretar. El era muy comprensivo, pero temí que si no lo satisfacía, podía salir con otra.

Un viernes a la noche pensaba en esas cosas y en cómo resolver el asunto cuando recibí un llamado a mi celular. Era mi ex marido, quien me pedía autorización para llevar a nuestros dos hijos a su casa al pie del cerro. Como era un fin de semana largo, me dijo que iban a regresar el lunes por la tarde. En el tema de los chicos siempre logramos llegar a acuerdos. No hubo problemas, ya que los chicos se mostraron de acuerdo. Iban a partir el sábado después de desayunar.

Tenía todo el departamento para mí sola. Por supuesto que lo primero en que pensé fue en llamar a Rubén para preguntarle si podía venir. Le envíe un mensaje de texto. No sólo me dijo que sí, sino que lo espere con una tanguita celeste tipo cola less que me puse una vez y que le encantó. No hacía falta más nada para que los dos tengamos un fin de semana de sexo.

Quedamos en que iba a mandarle un mensaje apenas se fueran los chicos. Ni bien mi ex los llevó en su auto, tomé mi celular. Era tal la ansiedad de que venga mi amante que directamente lo hablé a su celular. “En 20 minutos estoy”, me respondió. Yo ardía como nunca, mientras buscaba la ropa interior que me había pedido. 20 minutos después llamaron a mi puerta. Era Rubén. Nos dimos un beso en la mejilla, por si había algún vecino chismoso. Cuando cerré, nos besamos apasionadamente.

Antes de la “acción”, le mostré mi departamento. Es chico, pero me arreglo con mis chicos. En medio de este “tour”, en el living, me apoyó y acarició, mientras me besaba la oreja y el cuello. Me estremecí. Entonces, Rubén me sacó la ropa hasta dejarme en ropa interior. Yo hice lo mismo y nos acostamos ¡en medio del living!

Nunca había tenido sexo en ese lugar de la casa, y ahora les digo que voy a repetirlo. Nos abrazamos, besamos, acariciamos hasta que me sacó el corpiño. Me quedé quieta y lo dejé hacer. Me puso en cuatro y sacó la tanguita cola less; yo le pedí que se levantara y me arrodillé para quitarle el slip. Cuando tuve frente a mí su pija, no aguanté y me la tragué toda, sin una caricia. Lo deseaba y él también, pues gemía como loco por la mamada que le daba.

Me pidió que hagamos el “69”. Me acosté en el piso del living de mi depto y lo hicimos. Después se volvió y me cogió, excitado por el lugar, mientras me decía cosas:

Rubén: Ponete en cuatro. Yo: Qué vas a hacer? Rubén: Quiero cogerte como un perrito.

Le hice caso, lo ayudé a meter su verga en mi concha y me hizo el amor varios minutos. Hasta ese momento no sé cuántas veces acabé. De pronto, Rubén sacó su pene y lo pasó por la raya de mi culo. Enseguida supe lo que quería e intenté resistirme:

Rubén: ¿Por qué no querés por el culito? ¿No te gusta? Yo: No es eso, es que me duele. Rubén: Quedate tranquila, mi amor. Relajate.

Como les dije, pensé que si no le daba mi cola, Rubén podría irse con otra. El miedo a perder mi amante me hizo dejar atrás las dudas y decidí relajarme.

Apenas me puso su pija, comencé a quejarme. El acercó su rostro a mi nuca, me dio varios besitos y trataba de relajarme. Lo consiguió, pues me metió su tronco despacito durante unos 10 minutos. Luego, empezó a bombearme por atrás.

No puedo expresar lo que sentí. Después de varios años sin que nadie visitara mi cola, tener una verga así me llenó de dolor, pero olvidé todo por el inmenso placer que me dio Rubén. Estuvo como 15 minutos penetrándome con fuerza. Cuando bajó el ritmo, yo misma me moví hacia su verga; ya la había probado con mi culo y no quería dejarla.

Unos diez minutos después, Rubén acabó dentro de mi culo. ¡Quién iba a decir que después de casi 10 años iba a entregarme por atrás con alguien más joven que yo! ¡Y en el living de mi departamento!

Nos quedamos tirados, con sudor en todo el cuerpo. Me dijo: “Estuviste bárbara. Me encanta tu cola”. En ese momento de debilidad, le prometí que iba a entregarle mi culo siempre que me lo pida. Contentísimo, me besó y abrazó.

Después de una ducha, finalmente nos fuimos a mi habitación. Como les dije, teníamos dos días y medio solos para tener sexo de todas las formas posibles, y no desaprovechamos la ocasión.

Durante ese fin de semana nos quedamos encerrados. Hacíamos el amor todo el tiempo y sólo parábamos para comer algo y asearnos. Rubén no dejó de recordarme mi promesa y me pidió la cola varias veces. Como soy una mujer de palabra, cumplí…jajaja.

El lunes por la mañana, después de desayunar, hablé con mi ex para confirmar la llegada de los chicos. Me dijo que los iba a traer después de merendar.

Rubén y yo decidimos no confiarnos, así que él se iba cerca del mediodía. “Antes de irme, quiero cogerte”, me dijo. Obvio que acepté. ¿A que no adivinan que me pidió? ¡Sí! ¡Mi culito! Como estaba muy dilatado, su pija entró con cierta facilidad. Disfruté como una puta y así se lo dije. “¿Vos sos mi puta?”, me preguntó. “Si, soy una señora para todos, pero para vos soy tu putita”, le contesté.

Después me partió el culo, como si fuera la primera vez. Yo me volví loca y acabé varias veces hasta que él eyaculó dentro de mi cola.

Mientras nos recuperábamos, hice la cuenta.

En casi diez años no había tenido relaciones, y menos sexo anal. ¡Y en menos de tres semanas ya había cogido casi tantas veces como lo hice en mi matrimonio, y encima mi amante hizo que mi culo volviera a estar activo! ¡Encima, todo eso me encantaba y excitaba!

Ese fin de semana inolvidable. Seguí viéndome con Rubén. El tenía muchas fantasías que quería hacer conmigo. Y yo, también…

Autora: María

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.