Trabajo a domicilio

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Charo tenía un enorme culo respingón con ganas de marcha y una entrepierna de muerte. Quedé observándola mientras se metía en la piscina, poco a poco se fue arrimando a una esquina y a tocarse por todo el cuerpo. Estaba caliente la muy zorra, después de ver como sobaba sus pechos me excitó, mi rabo llevaba varias semanas sin poder jugar con ninguna mujer y estaba hambriento.

Trabajo como repartidor de una cadena de supermercados muy famosa en mi ciudad. Cuando voy por las casas a llevar la compra de todas, o casi todas las mujeres de esta ciudad siempre me dan una propina, pero la verdad, nunca pensé que Charo, una mujer ya entradita en años, me pagaría como lo hizo hace unos días.

La cosa fue como sigue: Charo, es una señora de unos 45 años aproximadamente, de muy buen ver. Siempre hace la compra en nuestro supermercado. Un día me llamó la atención cuando la vi en la frutería comprando un par de pepinillos. Los pedía largos y gordos. Hasta aquí todo normal pero cuando mi compañero de la frutería me comentó que un día Charo le había dicho que eran para uso personal esto dejó un poco con la mosca detrás de la oreja a mi compañero. El caso es que desde aquel entonces, cada vez que veía a Charo en el supermercado procuraba vigilarla de cerca.

Para su edad, la verdad, no estaba del todo mal, tenía unos pechos pequeños pero parecían bien duros puesto que siempre llevaba camisetas ajustadas que marcaban perfectamente sus curvas. Tenía el cabello rubio, aunque seguramente de peluquería, normalmente iba siempre bien arreglada y lucía siempre un montón de joyas, típico en una señora de su edad.

Un día me tocó llevarle la compra a su casa. Me llamó a atención que en la parte superior de la caja de compra iban 2 pepinillos como nunca los había visto. Gordos, como de unos cuatro dedos y de unos 25 centímetros cada uno. Por mi mente se me pasó la idea que esa mujer se tenía que aliviar con algo puesto que vivía sola. Era la típica solterona que nadie quiere. Pero bueno, el caso es que cuando me presenté en su casa llamé a la puerta. Nadie salió a abrirla. Entonces me asomé por la parte de atrás y pude ver que en esos momentos Charo se iba a dar un baño en la piscina que tenía en el jardín. Se sacó la bata y pude ver como estaba completamente en pelotas.

No me había equivocado. Charo tenía unos pechos redondos. Un enorme culo respingón con ganas de marcha y una entrepierna de muerte. Quedé observándola mientras se metía en la piscina. Allí pude comprobar como poco a poco se fue arrimando a una esquina y a tocarse por todo el cuerpo. Estaba caliente la muy zorra y la verdad que después de ver como sobaba sus pechos, su conchita…esto me excitó. Me dio ganas de tirarme a por ella puesto que mi rabo llevaba varias semanas sin poder jugar con ninguna mujer y estaba hambriento.

Al cabo de un rato salió de golpe de la piscina como si se percatase de que alguien la estaba observando. Cuando se arrimó a una esquina de la piscina y se incorporó pude ver como su enorme culo estaba al rojo… pude apreciar que en esos instantes llevaba un pepino en su mano y la pobre mujer se tuvo que aliviar con algo… al instante sonó el teléfono y yo me fui hacia la puerta. Volví a llamar y cuando ella acabó de hablar me abrió la puerta. Estaba con una bata miniatura que dejaba apreciar todos sus encantos. Cuando me abrió la puerta me dijo:

– Ah… eres tú, pasa, pasa y déjame la compra encima de la mesa.

Así lo hice entré y así lo hice, ella se acercó a la mesa y me dijo:

– Espera, que tengo que darte una propina.

Levantó un brazo con intención de poder alcanzar su cartera que se encontraba en un armario superior y desde atrás pude ver todas sus nalgas. Tenía un culo de muerte, redondo, sus nalgas parecían dos melones. Al instante, ella se percató que la estaba observando y subió más aun su bata. Mi polla estaba que reventaba puesto que con el hambre de sexo que tenía en esos momentos cualquier cosa era buena para poder echar un bocado. Cuando ella cogió su cartera, desvié mi mirada hacia el suelo. Sacó una moneda y me dejó asombrado cuando me dijo:

– Toma esto por traerme la compra. Ahora quiero saber, si tienes ganas de ganarte unos billetes ¿te apetecería ganarte un sueldo extra?

Me dejó un poco perplejo con su pregunta. Me imaginé que me diría si le cortaba el césped o algo así pero antes de poder responder me dijo:

– Solo tendrías que hacer una cosa… follarme por el culo.

En ese instante me sonrojé puesto que no me imaginaba que me propusiese algo así y ella continuó diciéndome:

– Es que verás, tengo una obsesión y es que quiero que alguien me rompa el culo ya que no se a quien pedírselo y este es un tema que me fascina un montón.

Sin darle tiempo a más explicaciones, accedí rápidamente puesto que mi polla estaba que reventaba. Me bajé los pantalones a toda prisa. Saqué mi rabo y levantando la corta bata que tenía Charo en esos momentos metí mi polla en la entrada de su culo. Comprobé que mi rabo no entraba en ese hermoso agujero. Lo volví a sacar y después de estimularlo manualmente estaba preparado para poder entrar en ese volcán de mujer. Agarré de nuevo mi rabo y lo volví a introducir en su culo. Mi polla se perdía entre sus enormes nalgas. Notaba como la punta de mi polla se iba haciendo hueco entre su deseado culo.

Charo gemía de placer, poco a poco la punta de mi polla comenzaba a introducirse en todo su culo. Se podía notar como sus nalgas oprimían la punta de mi polla que dicho sea, esto me excitaba un montón. Cuando tenía la mitad de mi polla dentro de su hermoso culo, la agarré por sus enormes caderas y clavé de un golpe mi polla en todo su culo.

-Ahhhhhhhhhhhh… gritó Charo, me estás rompiendo, sácalo, sácalo…pero no accedí a sus deseos.

Haciendo presión en sus caderas comencé a bombear su rico culo. Mi polla ahora entraba y salía hasta la punta sin darle tiempo a ver la luz. Charo gritaba de placer. Desde mi posición y ambos a punto de reventar. Agarré desde atrás sus pechos oprimiéndolos hacia mí. Ahhhhhh…gritó Charo. La muy zorra comenzó a temblar como un volcán. Se estaba corriendo como una auténtica cerda.

Al instante se dejó dar la última acometida que fue bestial. Mis huevos hicieron tope en todo su culo. Antes de correrme quería disfrutar otro poco más de Charo aunque tenía miedo que no diese más de sí puesto que a esa edad seguramente que con una corrida tendría suficiente. Pero… para mi sorpresa tan pronto acabó Charo se dio la vuelta y se abrió de piernas ofreciéndome toda su conchita.

Levantó sus piernas apoyándolas en mis hombros. En esos instantes estaba ofreciéndome toda su conejita que dicho sea estaba empapada. Metí mi enorme polla en toda su coneja. La primera acometida fue bestial y al momento me corrí encima de Charo. Ella sin más sacó mi polla de entre sus piernas. El semen corría por todas sus piernas. Ella se incorporó y me limpió el glande con su lengua.

Con un par de mamadas volvía a tener mi polla preparada para otro polvazo pero la verdad Charo no aguantaba más. La tumbé y metí mi polla entre sus pechos. Gran parte de mi polla quedó al aire puesto que no cubría con sus pechos mi rabo. Ella juntó sus brazos con intención de apretar sus senos contra mi polla.

Mientras me hacía una completa cubana con cada golpe que daba entre sus pechos su lengua se desplazaba hacia la punta de mi rabo. Al instante tiré toda mi corrida, esta vez más pequeña, en toda su cara.

Al acabar Charo me dio unos billetes por el servicio prestado y me dijo que pronto volvería a hacer más compra en el autoservicio puesto que había quedado encantada con la atención que se le presta a los clientes.

Pero esto…. será otra historia.

Autor: Pepepelotas

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Escrito por Marqueze

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