Trabajo express

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Era 29 de Octubre y a eso de las 10 de la noche sonó el timbre del depto. Me levanté a abrir la puerta y me encontré con una vecina, pequeñita, apenas sobre el metro cuarenta, pero exquisita, un cuerpo muy proporcionado, cintura, cadera espectaculares.

Traía en su mano un enterito negro y me pregunta por Alexa, ella estaba muy ocupada en su taller terminando unos trajes que le habían ordenado. La hice pasar y le pedí que esperara. Le avisé a Alexa y la verdad es que no quería atenderla, pero ante mi insistencia accedió.

Mey, es el nombre de la vecina, le pide un favor muy especial, lo que traía era parte de un disfraz para la fiesta de Halloween que se haría a la mañana siguiente en su oficina y lo necesitaba para esa ocasión, lo que implicaba que tendría que arreglárselo inmediatamente. La llevó hasta nuestro dormitorio para que se pusiera el traje y poder marcarlo para su compostura. Luego le pidió salir hasta el living y comenzó a marcarlo.

Yo sentado, viendo tele con un ojo, y con el otro no podía dejar de mirar como se le iba marcando la figura de ese hermoso y pequeñito bom bom.

Terminada la primera faena Mey volvió al dormitorio, pero dejó abierta la puerta lo que me dejó verla en ropa interior, pero ella se dejaba ver. Llamó a Alexa para entregarle el enterito, que se fue al taller. Mey siguió en el dormitorio en ropa interior, con voz baja me dice “vecino”, me acerqué a la puerta y la ví, exquisita, me quedé sin palabras, y ella, tomando la iniciativa, me dice “que le parece lo que está viendo?”.

Luego de mirar de arriba a abajo le dije “exquisita”, inmediatamente llevó sus brazos a su espalda, desabrochó su sostén y lo dejó caer. No sé como pude reaccionar tan rápido, pero en segundos me quité mis ropas y me abalancé sobre su diminuta figura, todo era más pequeño, pero muy proporcionado.

Me recosté en la cama boca arriba y ella se montó, su conchita estrechita apenas pudo recibir mi pija que ya explotaba, mis manos disfrutaban de esa cinturita y ella cabalgaba y cabalgaba. Su espalda comenzó a sudar y sus gemidos, aunque contenidos, eran cada vez más frecuentes, hasta que soltó un “más…más…qué riiiiicoooo”, junto con ello exploté y mi semen repletó su cosita.

Intenso es lo que sucedió. Rápidamente tuve que vestirme y salir del dormitorio, mientras ella cerró la puerta.

Unos minutos después Alexa le entregó el trabajo y al salir se despidió con un “gracias por todo”, mientras se despedía de Alexa y me miraba.

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