Tres para tres II

Bueno, luego de la orgía bixesual y depravada vivida durante la fiesta sorpresa por mi cumpleaños, organizada secretamente por Kelly mi esposa y por el Maricón de Mario, mi amigo, estuvimos en la barra riéndonos y terminárnoslos unos tragos.

El negro Wilson, riéndose en mi cara me preguntaba si me había dolido mucho, y que que rico lo apretaba. Sin duda fue un momento inolvidable, pero la noche aún no terminaba. Estábamos los seis en la barra, desnudos y bebiendo, entonces a mi esposa se le antojo otro de sus caprichitos. Nos indicó que había observado a Rosa, disfrutando de dos buenos palos , y en verdad le produjo un poco de envidia.  Me dijo que porque no la complacíamos y le dábamos una buena penetrada. Que le encantaría tener la cuca llena con el Guevo del negro Wilson, y que me daría el culito, para que gozara.

El negro miró a mi esposa, y por supuesto se puso a la orden. Se acostó en el piso con la verga a media asta. Mi mujer se agachó y comenzó a mamarsela, hasta lograr una erección bastante impresionante. Entonces lo cabalgó. La catirita de la novia de Wilson lo cabalgó en la cara, besándose con mi esposa, y yo entonces empecé a ensalibarle el culito a mi señora. Logrando empujar mi pene poco a poco, y con juch dificultad por lo apretado debido al guevo del negro que no dejaba mucho espacio. Comencé a bombear con entusiasmo, y mi mujer gritaba como loca mientras le mamaban sus tetas.

Luego empezó a quejarse. Mi amor has algo que al negro se le afloja el machete!

Entonces como algo simplemente muy coordinado, la mujer del negro le sujetó la cabeza con las piernas, Wilson y su mujer le sostuvieron los brazos y entre todos me gritaban, ¡Vamos cógete al negro!.

Yo saqué mi verga del culo de mi mujer, y estaba verdaderamente parada, la cabeza brillaba, tomé las piernas del negro y las levanté hasta que las tenía en mis hombros, por detrás del culito de mi esposa. Separé las nalgas musculosas del atleta que forcejeaba por no dejarse, y lo ensarté, lubricado solo con mis líquido preseminales.

Mientras más se resistía, más apretaba el culo, y más me hacía poner la verga dura. En cuanto comencé a bombearlo mi mujer comenzó a gritar ¡Dale duro que ya la tiene a mil! Las bolas del negro se apoyaban sobre mi pene y su verga llanaba totalmente la cuca de mi esposa. Wilson y su mujer seguían sosteniendolo. Mientras la catirita llegaba en la cara del negro y se la llenaba de jugos.

No aguanté más y le descargué toda mi leche en el culo al negrote, a la vez este se chorreaba en el choco de mi mujer que terminaba como poseida por un demonio convulsionando sobre el negro.

Wilson y su mujer porcedieron a limpiar todo el reguero de leche. La mijer de Wilson en el papo de mi señora tragaba toda la leche del negro. Mientras Wilson se tragaba la leche del culo del negro y mi limpiaba el guevo.

Una vez más los seis nos sentamos a beber y a burlarnos del negro. Su novia le decía ¿Te gustó por el culito mi amor?, y así seguimos celebrando mi cumpleaños…

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

0 votos
Votaciones Votación negativa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *